Javier Porro presidió un encuentro con vicarios, delegados y directores de departamentos en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales.La actualización del Plan Pastoral y la coordinación entre delegaciones centraron la sesión.

La Diócesis de Santiago de Compostela celebró este martes, 14 de julio, una jornada de trabajo que reunió a vicarios, delegados y directores de los distintos departamentos diocesanos con el objetivo de fortalecer la coordinación pastoral, compartir experiencias y avanzar en la planificación de las principales acciones previstas para los próximos meses.
La sesión, presidida por el vicario de Pastoral, Javier Porro, comenzó a las 10:30 horas en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales y se desarrolló a través de un amplio programa de trabajo orientado a reforzar la colaboración entre las diferentes áreas de la diócesis.
La jornada se inició con la celebración de la hora intermedia en la capilla, seguida de una reflexión sobre la humildad a la luz de la Palabra de Dios. Durante este momento se destacó esta virtud como un elemento esencial para la acción pastoral y el trabajo conjunto de quienes desempeñan responsabilidades en la vida diocesana. Como se subrayó durante la reunión, la humildad constituye una «virtud clave para la Pastoral«.
Entre los asuntos abordados ocupó un lugar destacado el desarrollo del Plan Pastoral, analizando tanto su objetivo general como la manera en que este se vive en las comunidades y en el trabajo de los equipos de delegados. Asimismo, se presentó el organigrama diocesano, con el propósito de completar y actualizar la información disponible en las páginas web de la diócesis.
Otro de los ejes de la reunión fue el conocimiento de los equipos humanos que integran cada delegación y departamento. Los participantes compartieron información sobre la organización y el funcionamiento de sus respectivas áreas, con el propósito de enriquecerse mutuamente a partir de las distintas experiencias y evitar la repetición de errores.
La coordinación con los grupos, movimientos, asociaciones y demás colectivos vinculados a cada delegación también formó parte del orden del día.
La jornada concluyó con un turno de ruegos y preguntas y una comida de fraternidad, que permitió prolongar el intercambio de impresiones en un ambiente de convivencia entre los responsables de las distintas áreas de la Diócesis de Santiago de Compostela.








