
CITA
Cirilo de Alejandría Los que gozan de la presencia de Cristo, es lógico que estén tranquilos y serenos. Sobre el evangelio de san Juan, Lib. 12, cap. 1: PG 74, 703-706
San Pedro Crisólogo Tomás no llevaba solo la incertidumbre de su corazón, sino la de todos los hombres. Serm. 84 : PL 52, 438
Teresa de Jesús Paz, paz hermanas mías dijo el Señor, y amonestó a sus Apóstoles tantas veces. Pues creedme, que si no la tenemos y la procuramos en nuestra casa, no la hallaremos en los extraños” (M2,1,9).
Benedicto XVI, «Paz a vosotros» (Jn 20, 19). Es un saludo común que, sin embargo, ahora adquiere un significado nuevo, porque produce un cambio interior; es el saludo pascual, que hace que los discípulos superen todo miedo.
Esta novedad de una vida que no muere, traída por la Pascua, se debe difundir por doquier, para que las espinas del pecado que hieren el corazón del hombre dejen lugar a los brotes de la Gracia, de la presencia de Dios y de su amor que vencen al pecado y a la muerte.
Queridos amigos, también hoy el Resucitado entra en nuestras casas y en nuestros corazones, aunque a veces las puertas están cerradas. Audiencia general, 11-04-2012
S.S. Francisco, Cuando se apareció en medio de sus amigos les dijo: «Paz a vosotros» (Jn 20,19.21.26). Nos lo repite también a nosotros aquí, en esta noche: «Paz a vosotros».
Sin ti, Señor, vana sería nuestra oración y engañosa nuestra esperanza de paz. Pero tú estás vivo y obras para nosotros y con nosotros; tú, nuestra paz.(Homilía de 23 de noviembre de 2017).
Quien cree, ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso. (Lumen Fidei)
Claudia Morales Cueto Todos los seres humanos anhelamos vivir en paz y armonía, pero diariamente recibimos noticias de conflictos, violencia y guerra. ¿Cómo podemos ser constructores de paz?
Ernst Bloch “No fue la moralidad del Sermón de la montaña lo que posibilitó a la cristiandad conquistar el paganismo romano sino la creencia de que Jesús había sido resucitado de entre los muertos”.
Guadalupe Labrador Jesús, el crucificado, ha salido a nuestro encuentro, está vivo, en medio de nosotros. Esta experiencia ha cambiado nuestra vida, somos personas nuevas, distintas… porque “hemos visto al Señor”.
Bert Dealemans Si no lo reconozco por sus llagas, no creeré. Si el resucitado no es el crucificado, prometo no creer en él. Porque no puede ser mi Señor y Salvador. No puede ser mi Puerta y mi Pastor ()
Hans Urs Von Balthasar, Tomás, como hombre incrédulo y escéptico, se había convertido en un ser aislado con respecto a la comunidad de los discípulos. Jesús le devuelve a la comunión, le integra de nuevo en esta comunidad. Se trata de una comunidad de oración unánime, de comida en común e incluso de posesión común de los bienes materiales. (LUZ DE LA PALABRA, Comentarios a las lecturas dominicales A-B-C, Ediciones ENCUENTRO.MADRID-1994.Pág. 64 s.)
Creer significa ser capaz de soportar la duda. John Henry Newman
Creo en Dios, como el ciego cree en el sol no porque lo vea sino porque lo siente. Autor desconocido
Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa. G. K. Chesterton
Para creer es preciso querer creer. S. Pellico
Puedo creer lo imposible, pero no lo improbable. Gilbert Keith Chesterton
Juliana de Norwich, le reveló Jesús “no temas, todo saldrá bien al final”.
André Louf, «En la paciencia adquiriréis vuestro verdadero rostro. Seréis vosotros mismos. La auténtica personalidad cristiana se da en la paciencia» Escuela de contemplación, Vivir según el sentir de Cristo, 22
José María Rodríguez Olaizola, «Llega un punto en el que el camino se bifurca. Y esta encrucijada es tan compleja que define tu vida, porque lo que hay que elegir es cómo vivir, en qué Dios creer, y si uno está dispuesto (de veras) a ponerse en sus manos» Ignacio de Loyola, nunca solo
santa Faustina Kowalska: «Un alma humilde no confía en sí misma, sino que pone toda su confianza en Dios».
Paul Claudel: «Dios no vino a suprimir el sufrimiento. No vino ni siquiera a dar una explicación. Vino a llenarlo de su presencia».
CONTO
EL BARBERO Y DIOS
Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como es costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía.
Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas; de pronto tocaron el tema de Dios, y el barbero dijo:
– Fíjese caballero que yo no creo que Dios existe, como usted dice..
– Pero, ¿por qué dice usted eso? – preguntó el cliente.
– Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habría niños abandonados, si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio.
Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, pareciendo que hacia mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entro de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:
– ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen
– ¿Cómo que no existen? – pregunto el barbero – Si aquí estoy yo y soy barbero.
– ¡No! – dijo el cliente – no existen porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que vapor la calle.
– ¡Ah!, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.
– ¡Exacto! – dijo el cliente. Ése es el punto, Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no le buscan, por eso hay tanto pobreza y miseria como usted bien dijo.
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
LA FE ES CONFIAR TOTAL EN DIOS
Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua (de casi 7000 metros de altura, y cubierto en su mayoría de nieve) inició su travesía después de muchos años de preparación. Pero quería la gloria para él solo, así que emprendió la aventura sin compañeros. Empezó a subir, y se le fue haciendo tarde, y más tarde. Lejos de prepararse para acampar, siguió subiendo, decidido a llegar a la cima. No tardó mucho en oscurecer.
La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, nada de visibilidad, no había luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes. Fue entonces que, subiendo por un acantilado (a sólo cien metros de la cima), se resbaló y se desplomó hacia el vacío por los aires. Caía a una velocidad vertiginosa, lo único que podía ver eran veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad, y todo lo que podía sentir era la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y, en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los momentos de su vida, los gratos y los no tan gratos. Éll pensaba que iba a morir… sin embargo, de repente, sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos. Sí… como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larga cuerda que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido en el aire, no pudo más que gritar: ¡Ayúdame, Dios mío…! Y de golpe, lo inesperado. Una voz grave y profunda surgió de los cielos para responderle: ¿Qué quieres que haga, hijo mío? ¡Sálvame, Dios mío! ¿Realmente crees que te pueda salvar? Por supuesto, Señor…
Entonces, corta la cuerda que te sostiene. Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó… Cuentan que el equipo de rescate que fue a buscarlo se sorprendió al encontrarlo colgado, congelado, muerto, agarradas con fuerza las manos a una cuerda… a tan sólo dos metros del suelo.
Tomado de P.Diego Millán
ANÉCDOTA
Santa Teresa de Jesús escribe el libro Camino de Perfección en el primer convento fundado por ella, San José de Ávila (1562). El hecho de que viva en un monasterio de clausura no significa que viva de espaldas al mundo y sus conflictos, sino por el contrario, la fundación de este monasterio es una respuesta de paz positiva frente a los conflictos de la Iglesia.
Tomado de amigosdeteresa
El saludo de Jesús: «paz a vosotros». Tras la referencia inicial al miedo a los judíos, el saludo más lógico, con honda raigambre bíblica, sería: «no temáis». Sin embargo, tres veces repite Jesús «paz a vosotros». Algún listillo podría presumir: «Normal; los judíos saludan shalom alekem, igual que los árabes saludan salam aleikun». Pero no es tan fácil como piensa. Este saludo, «paz a vosotros» sólo se encuentra también en la aparición a los discípulos en Lucas (24,36). Lo más frecuente es que Jesús no salude: ni a los once cuando se les aparece en Galilea (Mc y Mt), ni a los dos que marchan a Emaús (Lc 24), ni a los siete a los que se aparece en el lago (Jn 21). Y a las mujeres las saluda en Mt con una fórmula distinta: «alegraos». ¿Por qué repite tres veces «paz a vosotros» en este pasaje? Vienen a la mente las palabras pronunciadas por Jesús en la última cena: «La paz os dejo, os doy mi paz, y no como la da el mundo. No os turbéis ni os acobardéis» (Jn 14,27). En estos momentos tan duros para los discípulos, el saludo de Jesús les desea y comunica esa paz que él mantuvo durante toda su vida y especialmente durante su pasión.
Tomado de José Luis Sicre
SANTO TOMÁS
Según la tradición antigua, Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72, donde estuvo evangelizando. También lo hizo en Persia. El Santo Evangelio narra tres episodios de este apóstol. De los cuales el hecho más famoso de Tomás es su duda acerca de Jesús resucitado y su admirable profesión de fe cuando vio a Cristo Glorioso. Una virtud que tenía era que cuando se convencía de sus creencias las seguía hasta el final. Por eso, hizo una profesión de fe y propagó el Evangelio hasta morir martirizado por proclamar su fe en Jesucristo resucitado.
Tomado de Anecdonet
TOMÁS
Tomás parece ser que no formaba parte del grupo de pescadores. Debió tener otro oficio. El nombre de Tomás es arameo, pero siempre se cita con su traducción griega, «Dídimo» (Mellizo). Este dato nos indica que probablemente poseía una formación griega, lo que le haría más dado a reflexionar desde la lógica y el racionalismo que caracterizó al pensamiento helenístico.
Por las veces que aparece en el evangelio de Juan, gozaba de un cierto prestigio en el grupo de discípulos por su actitud realista y por la cautela en no aceptar sin más las afirmaciones. Jesús le tenía en gran estima, puesto que le dedica una aparición en exclusiva a él, mostrándolo como símbolo de lo que podía ocurrir con muchos cristianos de épocas posteriores.
Es muy interesante la expresión que dice Tomás para reconocer a Jesús como Señor Resucitado: «¡Señor mío y Dios mío!» Esta expresión nos ha llegado cargada de resonancias religiosas. Es fácil entender que, tras introducir los dedos en las llagas de las manos y en las heridas del costado, Tomás se convence de que Jesús en persona ha resucitado.
Sin embargo esta expresión cumple también una segunda misión: la de afirmar que el único Señor es Jesús. Y esto es así porque la frase puesta en labios de Tomás, es la misma frase con la que exigía ser saludado y reconocido Domiciano, emperador de Roma, atribuyéndose rasgos divinos. Los primeros cristianos, al poner esta frase están reivindicando que el único Señor es Jesús resucitado…y no el emperador. A fin de cuantas los gobernantes -tanto los de antes como los de ahora siguen siendo hombres y mujeres limitados, aunque los actuales se endiosen manejando los medios de comunicación, las encuestas y sondeos de opinión pública y las redes sociales.
La tradición dice que este apóstol extendió el evangelio en Oriente, concretamente en Madrás (India), donde ya existían comunidades cristianas hacia el siglo II.
Pepe Gómez, Tiempo Interior
CHISTE
VER PARA CREER
Van dos ciegos y le dice uno al otro:
– Ojalá lloviera…
– Ojalá yo también…
POEMA
De golpe siento brotar en mi
nueva esperanza,
nueva alegría,
nuevo sentido.
Las puertas abiertas,
las paredes del océano, se abren, pero no se van.
Quedan allí.
El dramatismo, la agitación, siguen allí.
La resurrección no quita las llagas.
El cielo no abandona el mundo.
La montaña no renuncia a los valles.
Hay que bajar. Hay que seguir caminando en el mundo.
Hay que seguir trabajando por el Reino
(Bert Dealemans)
ORACIÓN
¡CON MI IGLESIA, CREO EN TI, SEÑOR!
Abriré las puertas, cuando me llamen a tiempos y a deshoras
y, aun con incertidumbres o dudas,
proclamaré que estás vivo y operante
Que, en mis miedos y temores,
me das la valentía de un león
para hacer frente a mis adversarios.
¡CON MI IGLESIA, CREO EN TI, SEÑOR!
Ven, Señor, y como a Tomás muéstrame tu costado
no para que crea más o menos
sino para sentir un poco el calor de tu regazo.
Ven, Señor, y como a Tomás, enséñame tus pies
no porque desee verlos taladrados
sino porque, al contemplarlos,
conoceré el precio que se paga
a los que desean andar por tus caminos
Ven, Señor, y como a Tomás, dame tus manos
no para advertir los agujeros que los clavos dejaron
sino para, juntando las mías sobre las tuyas,
comprender que he de ayudar al que está abatido
animar al que se encuentra desconsolado
o servir con generosidad,
a todo hombre que ande necesitado
¡CON MI IGLESIA, CREO EN TI, SEÑOR!
Porque, sé que, los Apóstoles
débiles y santos, con virtudes y defectos,
nos han dejado esta Iglesia que es Madre y sierva
Santa y pecadora, grande y pequeña,
Rica y pobre, pero esplendorosa
por la alegría de tu Pascua Resucitadora
¡ALELUYA, CREO CON TU IGLESIA, EN TI SEÑOR!
Tomado de Javier Leoz
MEDITACIÓN
SOLO DIOS PUEDE DAR LA FE, PERO TÚ…
Sí, ya sé que solo Dios puede dar la vida; pero tú puedes ayudarle a transmitirla.
Solo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.
Solo Dios es el autor de toda esperanza, pero tú puedes ayudar a tu amigo a encontrarla.
Solo Dios es el camino, pero tú eres el dedo que señala cómo se va a Él.
Solo Dios puede dar el amor, pero tú puedes enseñar a otros como se ama.
Dios es el único que tiene fuerza, la crea, la da; pero nosotros podemos animar al desanimado.
Solo Dios puede hacer que se conserve o se prolongue una vida, pero tú puedes hacer que esté llena o vacía.
Solo Dios puede hacer lo imposible; solo tú puedes hacer lo posible.
Solo Dios puede hacer un sol que caliente a todos los hombres; solo tú puedes hacer una silla en la que se siente un viejo cansado.
Solo Dios es capaz de fabricar el milagro de la carne de un niño, pero tú puedes hacerle sonreír. —
José Luis Martín Descalzo 24 pequeñas maneras de amar. Pag, 6
CANTO
Cree en Mí P. Pedro Pablo Celis
Señor y Dios Mío Ain Karem
Paz a vosotros / GONZALO MAZARRASA
VIDEO
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





