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Monseñor Barrio a los jóvenes: “La Confirmación te convierte en alguien único y no en un producto en serie, te hace testigo y no un maniquí”

El arzobispo presidió este sábado en la Catedral la ceremonia de confirmación de una treintena de jóvenes en la Vigilia de Pentecostés

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“Vosotros si habéis venido a confirmaros, es porque os  habéis preguntado sobre Dios y queréis responder positivamente. La confirmación es un sacramento que reaviva tu condición de hijo de la Iglesia, no de un miembro de un club; te convierte en alguien único y no en producto en serie; te hace testigo y no un maniquí. Compromete tu vida, haciendo que el Espíritu de Dios sea el tuyo, y que sigas muy de cerca a Jesús”. Así se dirigía hoy el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en su homilía a la treintena de jóvenes a los que confirmó en la Vigilia de Pentecostés en la Catedral de Santiago.  El acto litúrgico se llevó a cabo con las medidas de distancia social y seguridad sanitaria previstas en los protocolos de prevención del Covid19. “Son jóvenes que proceden de distintas parroquias, del Seminario Menor, de Pastoral Juvenil o del convento de las Benedictinas”, había explicado ayer el Prefecto de Ceremonias, Elisardo Temperán, encargado del desarrollo de la ceremonia.

En una homilía llena de alusiones a la realidad que viven los jóvenes, monseñor Barrio felicitó cordialmente “a quienes vais a recibir el sacramento de la Confirmación. Mi alegría compartida con los padres, padrinos, catequistas y todos los que os habéis reunido aquí para invocar el Espíritu Santo en esta Vigilia de Pentecostés”. Y les dijo a los confirmandos que “nos presentamos ante Dios tal como cada uno es, con las dudas y miedos, las esperanzas y preocupaciones, los gozos y las tristezas. Vivís en un momento lleno de incógnitas, donde todo parece posible e imposible al mismo tiempo”.

Dirigiéndose a ellos, el arzobispo añadió: “Bien sabéis, queridos confirmandos, que hay jóvenes que dicen estar de vuelta sin  haber ido, que pasan de Dios. Para muchos es incompatible ser creyente y sobre todo practicante, y ser una persona normal. Así se comenta: Si vas a Misa, es que estás en otro mundo. Si vas a un grupo para formarte en la fe, te han lavado el cerebro. Si crees en Dios, eres un anticuado. No te digo nada, si dices que perteneces a la Iglesia”. Monseñor Barrio les animó a tener confianza en el Espíritu Santo y aseguró que “a través de la santidad de los jóvenes la Iglesia puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico. El bálsamo de la santidad generada por la vida buena de tantos jóvenes puede curar las heridas de la Iglesia y del mundo, devolviéndonos aquella plenitud del amor al que desde siempre hemos sido llamados: los jóvenes santos nos animan a volver a nuestro amor primero”.

“El Espíritu Santo”, comentó monseñor Barrio, “es un don que hemos de acoger. Su venida pone en crisis la pasividad comodona, las engañosas seguridades, la actitud de suficiencia, y la indiferencia ante el compromiso vocacional. El Espíritu Santo con sus  dones: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, nos ayuda a entender la vida desde la fe. Este Espíritu es el que va conformando la Iglesia nacida del costado de Cristo en la cruz, abriendo la puerta de la fe a los gentiles”.

Mañana, Domingo de Pentecostés, el arzobispo también presidirá la Eucaristía de las 12:00 en la Catedral, a cuyo término funcionará el botafumeiro.

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