El Papa destaca el papel «soñador» de San José y lo pone como ejemplo para los jóvenes de hoy

El Papa Francisco ha destacado este
lunes en la homilía en la Casa Santa Marta la figura de San José y su
función en el plan salvífico de Dios.  Al coincidir la fiesta de San
José en domingo su solemnidad se ha pasado al lunes. Y por ello el
Santo Padre quiso destacar la capacidad de San José de soñar y asumir
retos difíciles y lo puso como ejemplo para los jóvenes.

Según recoge Aciprensa, el Papa afirmó que San José fue un hombre que llevó sobre su espalda promesas de “descendencia, de heredad, de paternidad, de filiación, de estabilidad”.

«Capaz de aceptar esa tarea difícil»

Y es que él obedeció al ángel que se le apareció en sueños y recibió a
María, embarazada por obra del Espíritu Santo, recordó el Papa.
“Este hombre es soñador, es capaz de aceptar esa tarea, esa tarea
difícil y que tiene tanto que decirnos a nosotros en este tiempo de
fuerte sentido de orfandad.
Y así, este hombre acepta la
promesa de Dios y la lleva adelante en silencio, con fortaleza, la lleva
adelante para que aquello que Dios quiere se cumpla”.

De este modo, Francisco ha insistido en que “San José es capaz de soñar y custodia el sueño de Dios, el sueño de salvarnos a todos”.

Ejemplo para los jóvenes

Tras esto, el Papa quiso poner al esposo de María puso a San José como modelo a seguir por los jóvenes de hoy. Por ello, pidió
a San José “que nos dé a todos la capacidad de soñar, porque cuando
soñamos con cosas grandes, con cosas bellas, nos acercamos al sueño de
Dios
, a las cosas que Dios sueña de nosotros”.

“Que dé a los jóvenes, porque también él era joven, la capacidad de
soñar, de asumir riesgos y tareas difíciles que hayan visto en sueños. Y
que nos dé a todos nosotros la fidelidad que generalmente crece en una
actitud justa, él era justo, crece en el silencio, en las pocas
palabras, y crece en la ternura que es capaz de custodiar su propia
debilidad y las de los demás”.

«Un hombre oculto»

Analizando la figura de San José,  el Pontífice destacó el valor del
silencio de San José, un hombre que “puede decir muchas cosas, pero que
no habla. Un hombre oculto, que en aquel momento tenía la más grande autoridad sin mostrarla”.

“Es el hombre que no habla, pero que obedece –continuó–. El
hombre de la ternura, el hombre capaz de llevar adelante las promesas
que lleguen a ser firmes, seguras.
El hombre que garantiza la
estabilidad del Reino de Dios, la paternidad de Dios, nuestra filiación
como hijos de Dios. Me gusta pensar en San José como el custodio de las
debilidades, de nuestras debilidades: es capaz de hacer nacer muchas
cosas buenas de nuestras debilidades, de nuestros pecados”.

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