«En misa, levantemos el corazón, no el móvil para fotos; me da tristeza verlo, ¡también obispos!»

El Papa Francisco este miércoles ha
empezado una serie de predicaciones en las audiencias públicas sobre la
Eucaristía y ha pedido que la gente respete y atienda a la liturgia y no se distraiga sacando fotos con el móvil.

«¿Por qué en cierto momento el sacerdote que preside la celebración dice “levantemos el corazón”? No dice: “Levantemos nuestros celulares para tomar una fotografía”. No. Es una cosa fea. Y les digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo muchos celulares levantados no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también de obispos. ¡Por favor! La Misa no es un espectáculo:
es ir al encuentro de la Pasión, de la resurrección del Señor. Por esto
el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué cosa quiere decir
esto? Recuerden: nada de celulares».

El Papa anunció que en las próximas catequesis irá respondiendo a preguntas sobre la misa y sobre la liturgia, recordando que el Concilio Vaticano II pedía «formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación».

Al finalizar su catequesis, mencionó a los cristianos perseguidos y la
campaña para ayudarles de los obispos de Polonia y la fundación
pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, entidad creada por el P. Werenfried van Straaten en 1947.

«El próximo domingo, por iniciativa de la Conferencia Episcopal Polaca y
de la Asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada, celebrarán la novena
Jornada de Solidaridad con la Iglesia Perseguida, sosteniendo espiritual
y materialmente a los hermanos y hermanas de Oriente Medio. ¡Gracias
por ello! Que vuestras oraciones y vuestras ofertas sean una ayuda
concreta y un signo de unión para con todos los que en el mundo sufren
por el nombre de Cristo».

Al coincidir su encuentro semanal con el día en que en la Basílica
vaticana se recuerda a los Santos Mártires, el Papa recordó una vez más a
los cristianos perseguidos aún hoy al hablar a jóvenes y recién casados.«La memoria de hoy de los Santos Mártires cuyas reliquias están custodiadas en la Basílica de San Pedro,
acreciente en ustedes, queridos jóvenes, vuestra atención al testimonio
cristiano aun en contextos difíciles; que los ayude a ustedes, queridos
enfermos, a ofrecer vuestros sufrimientos para sostener a los tantos
cristianos perseguidos; que los aliente a ustedes, queridos recién
casados, a confiar en la ayuda de Dios y no solo en vuestras
capacidades».

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Iniciamos hoy una nueva
serie de catequesis, que dirigirá la mirada al “corazón” de la Iglesia,
es decir, la Eucaristía. Es fundamental para nosotros cristianos
comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir
siempre más plenamente nuestra relación con Dios.

No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero,
en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender
la Eucaristía; y cuantos, aun hoy, arriesgan la vida por participar en
la Misa dominical. En el año 304, durante la persecución de Diocleciano,
un grupo de cristianos, del Norte de África, fueron sorprendidos
mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El
procónsul romano, en el interrogatorio, les pregunto porque lo habían
hecho, sabiendo que era absolutamente prohibido. Y ellos respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería decir: si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.

De hecho, Jesús dice a sus discípulos: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,53-54).

Estos cristianos del Norte de África fueron asesinados por celebrar la
Eucaristía. Han dejado el testimonio que se puede renunciar a la vida
terrena por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna,
haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un
testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué cosa
significa para cada uno de nosotros participar en el Sacrificio de la
Misa y acercarnos al Banquete del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente de donde “brota agua viva” para la vida eterna?, ¿Qué
hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de acción
de gracias y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el
sentido más profundo de la Santa Eucaristía, que significa “acción de
gracias”: Eucaristía significa acción de gracias. Acción de gracias a
Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos envuelve y nos transforma en
su comunión de amor.

En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas
importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o
descubrir, como a través de este misterio de la fe resplandece el amor
de Dios.

El Concilio Vaticano II ha sido fuertemente animado por el deseo de
llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza
del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo
actuar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la
Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva
gracias a ella.

Un tema central que los Padres conciliares han subrayado es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación.
Y es justamente este el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy
iniciamos: crecer en el conocimiento de este gran don de Dios que nos ha
donado en la Eucaristía.

La Eucaristía es un evento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra
vida, se hace presente. Participar en la Misa «es vivir otra vez la
pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo» (Homilía, Santa Misa en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, 10 de febrero de 2014).

El Señor está ahí con nosotros, presente. Pero, muchas veces nosotros
vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el
sacerdote celebra la Eucaristía… pero nosotros no celebramos cerca de
él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República
o alguna persona muy importante del mundo, seguramente todos estaríamos
cerca de él, que quisiéramos saludarlo. Pero, piensa: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído, volteado… ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto, ¡eh!

– “Padre, es que las misas son aburridas”

– “Pero qué cosa dices, ¿qué el Señor es aburrido?”

– “No, no. La Misa no, los sacerdotes”.

– “Ah, que se conviertan los sacerdotes. Pero es el Señor que está ahí, ¡eh!”

¿Entendido? No lo olviden. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor».

Tratemos ahora de ponernos algunas simples preguntas. Por ejemplo, ¿por
qué se hace el signo de la cruz y el acto penitencial al inicio de la
Misa? Una pregunta. Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Ustedes
han visto como los niños se hacen el signo de la cruz? Tú no sabes que
cosas hacen, si es el signo de la cruz o un diseño
. Hacen así…

Pero, aprender, enseñar a los niños a hacer bien el signo de la cruz,
así comienza la Misa, así inicia la vida, así inicia el día. Esto quiere
decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor.

Miren a los niños y enséñenles bien a hacer el signo de la cruz. Y esas
Lecturas, en la Misa, ¿por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo
tres Lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué cosa
significa la Lectura de la Misa? ¿Por qué se leen y que tienen que ver?

O quizás, ¿por qué a cierto momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón”?. No dice: “Levantemos nuestros celulares
para tomar una fotografía”. No, es una cosa fea. Y les digo que a mí me
da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y
veo muchos celulares levantados no solo de los fieles, también de
algunos sacerdotes y también de obispos. ¡Por favor! La Misa no es un
espectáculo: es ir al encuentro de la pasión, de la resurrección del
Señor. Por esto el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué cosa
quiere decir esto? Recuerden: nada de celulares.

Es muy importante regresar a los fundamentos, redescubrir lo que es
esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de
los Sacramentos. La pregunta del apóstol Santo Tomás (Cfr. Jn 20,25), de
poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es
el deseo de poder de algún modo “tocar” a Dios para creerle. Lo que
Santo Tomas pide al Señor es aquello del cual todos nosotros tenemos
necesidad: verlo y tocarlo para poder reconocerlo. Los Sacramentos van
al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración
eucarística de modo particular, son los signos del amor de Dios, las
vías privilegiadas para encontrarnos con Él.

Así a través de estas catequesis que hoy iniciamos, quisiera redescubrir
junto a ustedes la belleza que se esconde en la celebración
eucarística, y que, una vez revelada, da sentido pleno a la vida de cada
uno. La Virgen nos acompañe en este nuevo tramo del camino. Gracias.

ReligiónenLibertad