
CITA
Orígenes, “cuando pedimos que venga el reino de Dios, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando…
Este reino de Dios que está dentro de nosotros llegará, con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a él todos sus enemigos, entregue a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos…
Por consiguiente, si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ningún modo el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal, antes bien, mortifiquemos todo lo terreno que hay en nosotros y fructifiquemos por el Espíritu;”. El Reino está cerca. Opúsculo sobre la Oración, 25.
San Cirilo de Jerusalén: “Solo un corazón puro puede decir con seguridad: ‘¡Venga a nosotros tu Reino!’. Es necesario haber estado en la escuela de Pablo para decir: ‘Que el pecado no reine ya en nuestro cuerpo mortal’ (Rm 6, 12). El que se conserva puro en sus acciones, sus pensamientos y sus palabras, puede decir a Dios: ‘¡Venga tu Reino!’” (catech. myst. 5, 13).
san Agustín “Victor quia victima”, (Conf. X, 43)
Santo Tomás, Dios es «ipsa summa et prima veritas, la primera y suma verdad» (S. Theol. I, q. 16, a. 5 c).
San Ambrosio, El que somete su propio cuerpo y domina su alma, sin dejarse llevar por las pasiones es dueño de sí mismo: Se puede llamar rey porque es capaz de gobernar su propia persona; Es libre e independiente y no se deja cautivar por una esclavitud culpable (Psal. 118, 14, 30: PL 15, 1403A).
“dondequiera que esté Jesucristo, allí estará nuestra vida y nuestro reino».
San Cipriano, Incluso puede ser que el Reino de Dios signifique Cristo en persona, al cual llamamos con nuestras voces todos los días y de quien queremos apresurar su advenimiento por nuestra espera. Como es nuestra Resurrección porque resucitamos en él, puede ser también el Reino de Dios porque en él reinaremos (Dom. orat. 13).
San León Magno, De todos los que han nacido de nuevo en Cristo, el signo de la cruz hace reyes, la unción del Espíritu Santo los consagra como sacerdotes, a fin de que, puesto aparte el servicio particular de nuestro ministerio, todos los cristianos espirituales y que usan de su razón se reconozcan miembros de esta raza de reyes y participantes de la función sacerdotal. ¿Qué hay, en efecto, más regio para un alma que gobernar su cuerpo en la sumisión a Dios? Y ¿qué hay más sacerdotal que consagrar a Dios una conciencia pura y ofrecer en el altar de su corazón las víctimas sin mancha de la piedad? (serm. 4, 1).
Santa Teresa de Jesús, “Rey sois, Dios mío, sin fin, que no es reino prestado el que tenéis”. Camino de Perfección, cap. 22.
“La humildad es la verdad“, solía decir Santa Teresa.
«Esta es la verdadera verdad: conocer cada uno lo que puede y lo que Dios puede en él» (Rel.28)
CONC. VAT. II, “servir es reinar” (Lumen Gentium, 36)
Himno “Te saeculorum” “A ti, Príncipe de los siglos, a ti, Señor Jesús, te proclamamos Rey del mundo, de las mentes y de los corazones”
Papa Pío XI ¡Oh, qué felicidad podríamos gozar si los individuos, las familias y las sociedades se dejaran gobernar por Cristo! Entonces verdaderamente —diremos con las mismas palabras de nuestro predecesor León XIII dirigió hace veinticinco años a todos los obispos del orbe católico—, entonces se podrán curar tantas heridas, todo derecho recobrará su vigor antiguo, volverán los bienes de la paz, caerán de las manos las espadas y las armas, cuando todos acepten de buena voluntad el imperio de Cristo, cuando le obedezcan, cuando toda lengua proclame que Nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. Carta Encíclica Quas Primas, sobre la fiesta de Cristo Rey, 11 de diciembre de 1925
SAN JUAN PABLO II, la fiesta de Cristo Rey «es como una síntesis de todo el misterio salvífico» Homilía 20-XI-1983.
Benedicto XVI, «Dar testimonio de la verdad» significa dar valor a Dios y su voluntad frente a los intereses del mundo y sus poderes. Dios es la medida del ser. En este sentido, la verdad es el verdadero «Rey» que da a todas las cosas su luz y su grandeza. Jesús de Nazaret, Tomo II, Capítulo VII, Parte III
«Venga tu reino». Es el reino del Padre, reino que ha entrado en el mundo con Cristo; es el reino mesiánico que, por obra del Espíritu Santo, se desarrolla en el hombre y en el mundo para volver al seno del Padre, en la gloria de los Cielos. Audiencia general, Miércoles 4 de septiembre de 1991.
Pero, ¿en qué consiste el “poder” de Jesucristo Rey? No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de vencer el dominio de la muerte. Es el poder del Amor, que sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más violento, encender la esperanza en la oscuridad más densa. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad. Cristo vino “para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37) —como declaró ante Pilato—: quien acoge su testimonio se pone bajo su “bandera”, según la imagen que gustaba a san Ignacio de Loyola. Ángelus 2009 El poder de Cristo Rey es el amor
S. Josemaría Escrivá, Verdad y justicia; paz y gozo en el Espíritu Santo. Ese es el reino de Cristo: la acción divina que salva a los hombres y que culminará cuando la historia acabe, y el Señor, que se sienta en lo más alto del paraíso, venga a juzgar definitivamente a los hombres (Es Cristo que pasa, n. 180).
“Ante los que reducen la religión a un cúmulo de negaciones, o se conforman con un catolicismo de media tinta; ante los que quieren poner al Señor de cara a la pared, o colocarle en un rincón del alma…: hemos de afirmar, con nuestras palabras y con nuestras obras, que aspiramos a hacer de Cristo un auténtico rey de todos los corazones…, también de los suyos” Surco, 608.
A esto hemos sido llamados los cristianos, ésa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reinado de cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor” Es Cristo que pasa, 183.
Francisco “El Mesías de Dios, el Elegido, el Rey” se muestra sin poder y sin gloria. Su realeza es paradójica: su trono es la cruz; su corona es de espinas; no tiene cetro, pero le ponen una caña en la mano; no viste suntuosamente, pero es privado de la túnica; no tiene anillos deslumbrantes en los dedos, pero sus manos están traspasadas por los clavos; no posee un tesoro, pero es vendido por treinta monedas. Verdaderamente el reino de Jesús no es de este mundo; pero justamente es aquí donde encontramos la redención y el perdón. Porque la grandeza de su reino no es el poder según el mundo, sino el amor de Dios, un amor capaz de alcanza y restaurar todas las cosas. Por este amor, Cristo se abajó hasta nosotros, vivió nuestra miseria humana, probó nuestra condición más ínfima: la injusticia, la traición, el abandono; experimentó la muerte, el sepulcro, los infiernos. De esta forma nuestro Rey fue incluso hasta los confines del Universo para abrazar y salvar a todo viviente. No nos ha condenado, ni siquiera conquistado, nunca ha violado nuestra libertad, sino que se ha abierto paso por medio del amor humilde que todo lo excusa, todo lo espera, todo lo soporta. Solo este amor ha vencido y sigue venciendo a nuestros grandes adversarios: el pecado, la muerte y el miedo.
Miguel de Unamuno «Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad».
Evangelio de Juan «Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; 32conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». (Jn 8,31-32)
ANÉCDOTA
En los tiempos de la persecución del presidente Calles de Méjico, en 1926-29, los cristianos morían gritando: Viva Cristo Rey y la virgen de Guadalupe.
LA LÁPIDA CON EL NOMBRE DE PILATO
Hallan el anillo de Pilato, a 57 años del descubrimiento de la lápida en 1961. En ella se lee:
[DIS AUGUSTI]S TIBERIÉUM «A los dioses a Augusto Tiberio
[….PO]NTIUS PILATUS Poncio Pilato
[…PRAEF]ECTUS IUDA[EA]E Prefecto de Judea
[..FECIT D]E[DICAVIT] ha dedicado [esto]»
En 1968, se encontró un anillo de bronce con una inscripción que fue descifrada medio siglo más tarde y pudieron identificar en el anillo la imagen de una copa rodeada por el nombre de Pilato escrito en caracteres griegos.
A LOS REYES NO LES HACEN FALTA GUANTES
Un cuento acerca del monarca francés Luís XIV muestra una característica de los reyes terrenos. Un día dos campesinos encontraron al rey cazando en el campo cerca sus tierras. El uno comentó al otro que el rey no se llevaba guantes. El segundo le replicó que a los reyes no les hacen falta guantes. Añadió que siempre tienen las manos en los bolsillos de la gente.
¿A CUÁL REINO?
Cuentan que el rey de Prusia, al visitar una escuela rural, cuando los niños habían dicho que toda cosa pertenece a uno de los tres reinos: mineral, vegetal o animal, les preguntó:
Y yo, ¿a cuál reino pertenezco?
Los niños no hallaban cómo contestar a esta pregunta; pero una graciosa niña resolvió la dificultad contestando:
Vos pertenecéis al reino de Dios.
El rey quedó muy contento con la viveza de la niña y profundamente emocionado por la verdad que ella había expresado.
«YO SOY EL REY»
Ricardo de Inglaterra, llamado por su mucha valentía «Corazón de León», emprendió en 1189 una cruzada a Palestina, y encendió allí la guerra contra los mahometanos. Yendo un día de caza con algunos de sus caballeros, cayó en una celada del enemigo. Ricardo peleó bravamente contra gran muchedumbre de enemigos. Pronto, de sus caballeros solo quedó vivo uno, y los demás yacían en el campo. Toda esperanza andaba perdida; únicamente rendirse o morir. De pronto, el único caballero que aun vivía, llamado Guillermo de Pourcellet, exclamó: «Yo soy el Rey». Los sarracenos abandonaron a Ricardo y prendieron al noble caballero, mientras el Rey conseguía salvarse. Cuando fue traído el prisionero ante el Sultán Saladino, se descubrió el ardid. Saladino, un príncipe noble y generoso, nada malo le hizo, le alabó, y admitió su rescate por diez prisioneros árabes. Como este súbdito leal defendió a su Rey, así defiende el Rey del Cielo a los hombres cuando dice: «Lo que hagáis contra el más insignificante de mis hermanos, lo hacéis contra Mi». (Mt 25-40). Quien hiere a un semejante, hiere a Cristo. Pero, quien ayuda a su prójimo, ayuda a Dios. (Dr. Francisco Spirago, Catecismo en Ejemplos, Tomo II, Ed. Políglota, Barcelona, 1940, pg. 15)
VIVA CRISTO REY
Al joven sacerdote ecónomo de Antillón. Julio Bescós, de 27 años de edad, le maniataron los rojos y le llevaron así por las calles del pueblo, entre burlas y sarcasmos. De vez en cuando le obligaban a arrodillarse y le decían:
-Canta ahora aquello de: «Guerra, guerra contra Lucifer…»
Le llevaron al campo, Allí le hicieron la primera descarga.
-¿te duele? Ahora te curaremos; pero ¿no tienes nada que decir?
-Sí – grita el mártir – tengo que decir alga: ¡Viva la religión católica! ¡Viva Cristo Rey!
De un tiro acabaron con su preciosa vida.
UNA MADRE HEROICA:
Monseñor Tavella, arzobispo de Salta, escribe: Recuerdo un episodio, casi vivido por mí, de tal fortaleza y heroísmo, que únicamente puede haber ocurrido en España. Visitaba yo las heroicas tierras navarras y el obispo de Pamplona me narró este hecho, que él mismo presenció: Llegaba al pueblo donde él estaba de visita pastoral el cadáver de uno muerto en el campo de batalla por Dios y por la patria. Una granada le había destrozado horriblemente y no quedaba de él sino un informe montón de carne humana. Los compañeros le recogieron para llevarle al propio pueblo y darle allí sepultura cristiana… El obispo acudió para cumplir los oficios y, antes de separarse del cadáver, la madre, una vieja y fuerte mujer navarra que había perdido en la guerra al primero de sus hijos, exigió que se abriera el féretro. Imaginad lo que pudo aparecer. Del informe cadáver sólo se veía entero uno de sus brazos. Aquella madre lo tomó en sus manos, lo alzó y le dijo con voz serena, sin que le interrumpiera el dolor de su sentimiento: «hijo mío, tu hermano murió gritando: ¡Viva Cristo Rey! Sé que la bomba que te ha despedazado no te dejó tiempo para hacer lo mismo, pero no importa; ahora lo harás conmigo.» Y agitando con fiebre materna y valor cristiano aquel brazo que parecía una roja bandera de martirio, gritó tres veces: » ¡Viva Cristo Rey!»
(Mauricio Rufino, Vademécum de Ejemplos Predicables, Ed. Herder, Barcelona, 1962, pg. 1179-1180)
REFRÁN
Refrán español “A los galgos del rey no se les escapa liebre alguna”
Proverbio chino: Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
CONTO
ELIGIÓ AL REY
Érase una vez, un rey, que quería compartir sus bienes con todos sus súbditos, emitió un edicto invitándolos a visitar su castillo el 21 de noviembre de 2021.
“Todas mis riquezas: joyas, alfombras, muebles, relojes, coches … Todo lo que poseo se exhibirá en el gran patio del castillo. Puedes llevar todo lo que necesites.
Finalmente llegó el 21 de noviembre. Las puertas se abrieron a las 10 de la mañana y la gente, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, comenzaron a llenar el patio.
El Rey, sentado en su magnífico trono colocado en el medio, podía observar el comportamiento de la gente. Era un mercado de pulgas grande, rico y gratuito. Hombres y mujeres codiciosos se llenaban los bolsillos y las cestas.
Una anciana, viuda, pobre y asustada se acercó al trono del rey y le preguntó: ¿Es cierto, Majestad, que puedo llevarme todo lo que veo aquí?
Sí, puedes elegir lo que necesites o quieras, respondió el rey.
Mirándolo con ojos brillantes, la anciana dijo: “Yo elijo al Rey”.
Por haber elegido al Rey, todo lo que poseo es también tuyo. Ella eligió al Rey, el dueño de las cosas, y pasó a formar parte de la familia del Rey. Solo las personas con canas pueden discernir lo que es valioso y lo que no se necesita.
EL ANILLO DEL REY
Un día que el Rey andaba aburrido en el palacio, decidió darse una vuelta por las calles de su reino para ver en qué estaba la gente. Llamó a sus criados y les pidió que le prepararan su corona, su anillo, su bastón y su capa. Y salió a pasear.
Y caminando por la calle principal se encontró con un niño tiritando de frío. Lleno de compasión, el Rey le obsequió con su capa para que entrara en calor. Un poco más adelante, un anciano se le acercó cojeando y el Rey, sin pensarlo demasiado, le regaló su bastón. A la vuelta de la esquina un niño jugaba a ser el Rey; tenía su palacio imaginario, sus súbditos imaginarios, una Reina imaginaria… Y su Majestad le dio su corona para que aquel juego fuera más “real”. Cuando ya estaba casi llegando de vuelta al palacio, una mujer embarazada estaba sentada en la acera, y el Rey, envuelto en generosidad, mandó traer su trono real para que aquella mujer pudiera sentarse.
Al llegar a la Casa Real, uno de los criados le dijo: “Majestad, he visto que usted es muy generoso y ha entregado cosas de gran valor y significado para usted. Pero en ningún momento se ha desprendido del anillo real. ¿Hay alguna razón?”
“Sí, buen criado –respondió el Rey-, el anillo me recuerda cada día que estoy casado, unido, con mi pueblo, y que tengo que ser fiel a estas personas. Si los demás reyes de la tierra pensaran y actuaran igual que yo, no habría corrupción, abuso de poder, privilegios gubernamentales, sueldos botella y tantas otras cosas“.
ORACIÓN
Oración de Santa Teresa del Niño Jesús para la santificación de los sacerdotes
OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes (especialmente a:…)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS, que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO, y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones, marcados con el sello sublime del SACERDOCIO, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas, y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén
CANTO
cristo rey BETSAIDA
Athenas – Glorioso Rey en la Cruz
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela




