XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

¡Carpe diem!

Horacio

Una señal es suficiente para las personas vigilantes, pero miles de consejos no son suficientes para las negligentes

(Idries Shah)

«Yo duermo, pero mi corazón vela» (Cant 5,2).

«Su primer Milagro fue en una boda en Caná. El último, cuando te veas invitado en la suya».

San Son

“Te puedo enseñar a nadar, no puedo nadar por ti; te puedo enseñar a amar, no puedo amar por ti…”

Plinio el Viejo “Vivir es velar.” [Naturalis Historia, pr., 18.]

San Agustín, Para mí, el aceite se significa la caridad

¿Qué quieren decir estas palabras: «no llevaban aceite en sus lámparas»? En su vaso, es decir en su corazón…llevadlo en vuestro interior donde sólo mira Dios; llevad allí el testimonio de una buena conciencia… Si evitáis el mal y hacéis el bien para recibir los elogios de los hombres, no tenéis aceite en el interior de vuestra alma… Sermón: No vivas de los elogios de los hombres. Sermón 93.

Vela con el corazón, vela con la fe, con la caridad, con las obras…; prepara las lámparas, cuida de que no se apaguen…, aliméntalas con el aceite interior de una recta conciencia; permanece unido al Esposo por el Amor, para que Él te introduzca a la sala del banquete, donde su lámpara nunca se extinguirá ().

¿Por qué se dice que duermen -se pregunta san Agustín- sino porque en su día serán resucitados?

San Gregorio Magno, Aquí el aceite quiere significar el resplandor de la gloria; los jarros, son los corazones dentro de los cuales llevamos todos nuestros pensamientos. Homilías sobre los evangelios, 12 : PL 76, 1119-1120.

San Hilario «los santos son objeto predilecto de las tentaciones del demonio, porque una sola victoria conseguida) sobre ellos trae consecuencias incalculables». ().

San Bernardo «La experiencia diaria enseña que los hombres deseosos de convertirse a Dios son generalmente los más combatidos de pasiones; y que los que pretenden salir de Egipto y huir de las redes de Faraón, son casi siempre los más tentados». ().

San Basilio «Ten tus pupilas fijas en la muerte; al levantarte por la mañana piensa que es posible que no veas la tarde; y cuando por la noche te acostares no cuentes en absoluto con la siguiente mañana». ().

San Juan Crisóstomo «Así como las naves en lastre nada tienen que temer de los piratas, sino solamente las que van cargadas de oro y riquezas; así el demonio, corsario tenebroso, asalta preferentemente a los justos, que son los que poseen mayores riquezas de virtud de merecimientos». ().

San Antonio de Padua, Ahora vivimos en el cielo por la fe y la esperanza; pero poco tiempo después, la Iglesia celebrará sus bodas con su Esposo: «Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero» (Ap 19,9). Sermón: Invitados a bodas.

Tomás de Kempis: Age quod agis, que significa “haz lo que estás haciendo”. “La imitación de Cristo”, (atribuido al agustino s. XV)

Santo Tomás: «Por las lámparas se significa las obras, como dice San Agustín: ‘Vuestras obras deben ser antorchas’. Lo mismo se dice en Mt 6,16″… Y más adelante dice: «Por ‘aceite’, según San Jerónimo, se entiende las buenas obras. ¿Y por qué? Porque el aceite es el combustible con el cual se encienden las lámparas. Ahora bien, la fe es la luz de las almas, y la fe se nutre con las buenas obras».

«Por el adormecimiento podemos entender la vida presente; por el sueño profundo, la muerte». (Super Evangelium S. Matthaei lectura, caput 23, lectio 1).

Santa Teresa-Benedicta de la Cruz La unión del alma con Cristo es diferente de la comunión entre dos personas terrestres: empieza con el bautismo y se refuerza constantemente con los demás sacramentos. Escritos: La mujer y su destino

Casimir Delavigne Desde los tiempos de Adán, los necios están en mayoría.

Dietrich Bonhoeffer «Sócrates superó el morir, pero Cristo «venció» a la muerte como último enemigo. Superar el morir cae dentro de las posibilidades humanas; obtener la victoria sobre la muerte, quiere decir resurrección».

San Josemaría Escrivá ¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente? ‑Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. ‑Y sacos de cemento, uno a uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto. ‑Y trozos de hierro. ‑Y obreros que trabajan, día a día, las mismas horas… ¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente? … ‑¡A fuerza de cosas pequeñas! ().

Conc. Vat. II, Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con él en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde `habrá llanto y rechinar de dientes’ (LG 48).

«Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía» (Dei Verbum, 2).

Catecismo de la Iglesia Católica, El tiempo presente es «un tiempo de espera y de vigilia» (672).

672: Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel que, según los profetas, debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio, pero es también un tiempo marcado todavía por la «tribulación» (1 Cor 7, 28) y la prueba del mal que afecta también a la Iglesia e inaugura los combates de los últimos días. Es un tiempo de espera y de vigilia (Ver Mt 25, 1-13; Mc 13, 33-37).

2612: En Jesús «el Reino de Dios está próximo», llama a la conversión y a la fe pero también a la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a Aquel que «es y que viene», en el recuerdo de su primera venida en la humildad de la carne, y en la esperanza de su segundo advenimiento en la gloria. En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la oración es como no se cae en la tentación.

2730: Mirado positivamente, el combate contra el yo posesivo y dominador consiste en la vigilancia. Cuando Jesús insiste en la vigilancia, es siempre en relación a Él, a su Venida, al último día y al «hoy». El esposo viene en mitad de la noche; la luz que no debe apagarse es la de la fe: «Dice de ti mi corazón: busca su rostro» (Sal 27, 8).

2848: «No entrar en la tentación» implica una decisión del corazón: «Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón… Nadie puede servir a dos señores» (Mt 6, 21. 24). «Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu» (Gal 5, 25). El Padre nos da la fuerza para este «dejarnos conducir» por el Espíritu Santo. «No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito» (1 Cor 10, 13).

2849: Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio y en el último combate de su agonía. En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya. La vigilancia es «guarda del corazón», y Jesús pide al Padre que «nos guarde en su Nombre» (Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia. Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. «Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela» (Ap 16,15).

Rainer María Rilke, «Todo lo que es frenético pasará pronto», cantaba un poeta (Sonetos a Orfeo).

María Luisa Brey Cuando llegue el esposo, no vale volverse a los vecinos, desesperadamente: «Dame un poco de tu fe, de tu justicia, de tu verdad, de tu pobreza, de tu amor».

Voltaire a los religiosos: «Son personas que se juntan sin haberse conocido, conviven sin amarse, se separan sin lamentarlo, mueren sin llorarse».

Santa Laura Montoya: «Dos sedientos, Jesús mío: Tú de almas y yo de saciar tu sed. Ay que yo me muero, al ver que nada soy y que te quiero».

San Juan Pablo II, Para el encuentro con el misterio se requiere paciencia, purificación interior, silencio y espera. Miércoles 26 de julio de 2000

Papa Francisco: El problema no es “cuándo” sucederán las señales premonitorias de los últimos tiempos, sino el de estar preparados para el encuentro. Estamos llamados a vivir el presente, construyendo nuestro futuro con serenidad y confianza en Dios. La perspectiva del final no nos desvía de la vida presente, sino que nos hace mirar nuestros días con una óptica de esperanza. Es esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “con gran poder y gloria”, que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de uno mismo por amor al prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo.

No temamos nunca el juicio final, al contrario, nos debe empujar a vivir mejor el presente. Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerlo en los pobres y los pequeños, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oración y el amor. Y que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos

J. A. Pagola: Jesús puede tardar, pero nosotros no podemos retrasar más nuestra conversión.

SABIDURÍA

 De Dios venimos y a Dios vamos: esta realidad constituye, en el fondo, la síntesis de la sabiduría cristiana. Mon. Javier Echevarría

Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; más vale su ganancia que la ganancia de la plata, su renta es mayor que la del oro. Pr 3, 13-14.

Don de sabiduría que nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas y en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones. Padres de la Iglesia

El mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las obras. Lucio Anneo Séneca

El temor de Dios es el principio de toda sabiduría. Adolfo Kolping

Es tan difícil a los ricos adquirir la sabiduría como a los sabios adquirir las riquezas. Epicteto

La sabiduría consiste no sólo en ver lo que tienes ante ti, sino en prever lo que va a venir. Terencio

Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídasela a Dios, que a todos la da copiosamente y le será otorgada. Santiago, apóstol

Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que la malicia va descubriendo más su cara, mucho más los descubre. San Juan de la Cruz




PRUDENCIA

Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; más vale su ganancia que la ganancia de la plata, su renta es mayor que la del oro Pr 3, 13-14.

«La prudencia es un amor que elige con sagacidad.» San Agustín

La prudencia es un amor que elige, un amor a la propia verdad o a la propia acción que emprendemos. Y se cuida lo que se ama. P. José Luis Martín Descalzo

«La prudencia es una virtud que se refiere a los medios y nos dice cómo debemos hacer lo que debemos hacer». Santo Tomás

La temeridad acompaña a la juventud, como acompaña la prudencia a la vejez. Marco Tulio Cicerón

Un hombre prudente no pone todos sus huevos en el mismo cesto. Miguel de Cervantes Saavedra

CONTO

Un grupo de turistas iba a emprender una excursión por las montañas. La carretera era estrecha y llena de curvas peligrosas.

El conductor estaba nervioso, era la primera vez que hacía ese recorrido. Antes de comenzar la excursión se plantó delante del autobús y dijo sus oraciones.

A penas recorridos unos kilómetros, el motor comenzó a calentarse. No había agua en el radiador. Eso tenía un arreglo fácil. Pero faltando muchos kilómetros para la meta, el autobús se paró. No había gasolina en el tanque. Se quedó vacío. Los turistas tuvieron que esperar largas horas antes de ser auxiliados.

El conductor había orado antes de salir pero no había echado agua al radiador y no había llenado el tanque de gasolina.

Tomado de P, Félix Jiménez

LAS CUATRO ESPOSAS

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor. También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles. La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si el se fijaba en ella. Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo».

Así que le pregunto a su cuarta esposa: «Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo,¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?»

«¡Ni pensarlo!», contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa:

«Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?»

«!No!», contestó su tercera esposa. «¡La vida es demasiado buena! Cuando mueras, pienso volverme a casar!»

Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: «Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?»

«¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!», contestó la segunda esposa. «Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte». Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.

Entonces escuchó una voz:

«Me iré contigo y te seguiré dondequiera que tu vayas». El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición.

Profundamente afectado, el monarca dijo: Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!»

En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.

Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará dondequiera que vayamos. Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el regalo más grande que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala brillar!

Web católico de Javier

YO ESTOY DE PASO

Se cuenta que el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo (Egipto) con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

-¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.

Y el sabio también preguntó:

-¿Y dónde están los suyos…?

-¿Los míos? – se sorprendió el turista – ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

– Yo también… – concluyó el sabio.

La vida en la tierra es solamente temporal; sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

Las cosas son sólo medios. `Por eso recuerda:

no importa qué modelo de auto usabas;
importa a cuánta gente llevaste.

no importan los metros cuadrados de tu casa;
importa cuánta gente recibiste en ella.

no importa la marca de la ropa en tu armario;
importa a cuántos ayudaste a vestirse.

no importa cuán alto era tu sueldo;
importa si vendiste tu conciencia para obtenerlo.

no importa cuál era tu título;
importa si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.

no importa cuántos amigos tenías;
importa cuánta gente te consideraba su amigo.

no importa en qué vecindario vivías;
importa cómo tratabas a tus vecinos.

no importa el color de tu piel;
importa la pureza de tu interior.

Anónimo

Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías

ANÉCDOTA

LA BODA JUDÍA.

«Entre los judíos, el matrimonio legal se realizaba, después de algunas gestiones preparatorias, mediante dos procedimientos sucesivos, que eran los desposorios y las nupcias.

Los desposorios no eran, como hoy entre nosotros, la simple promesa de matrimonio futuro, sino el perfecto contrato legal de matrimonio, o sea el verdadero matrimonium ratum. Por lo tanto, la mujer desposada era esposa ya, podía recibir el acta de divorcio de su desposado-marido, a la muerte de éste pasaba a ser viuda en regla, y en caso de infidelidad era castigada como verdadera adúltera conforme a las normas del Deuteronomio (22, 23-24).

Esta situación jurídica es definida con exactitud por Filón cuando afirma que entre los judíos, contemporáneos de él y de Jesús, el desposorio valía tanto como el matrimonio. Cumplido este desposorio-matrimonio, los dos desposados-cónyuges permanecían algún tiempo todavía con sus respectivas familias.

Semejante tiempo, habitual­mente, se extendía hasta un año si la desposada era virgen y hasta un mes si viuda, y se empleaba en los preparativos de la nueva casa y del equipo familiar. (…) Las nupcias se celebraban una vez transcurrido el tiempo susodicho y consistían en la introducción solemne de la esposa en casa del esposo. Empezaba entonces la convivencia pública y con esto las formalidades legales del matrimonio estaban cumplidas» (G. Ricciotti).

Según la misma costumbre judía las nupcias comenzaban al ponerse el sol. Acompañada por sus amigas y por un cotejo de vírgenes, es decir, jóvenes aún no desposadas, la esposa esperaba en su casa la llegada del esposo. Estas iban a casa de la esposa con una lámpara encendida, no tanto para alumbrarse en el camino como para aumentar la alegría de la fiesta.

El esposo, acompañado por un grupo de amigos y familiares, venía a casa de la esposa para llevarla a su casa. El traslado se realizaba en medio de un cotejo festivo. La esposa, hermosamente vestida y engalanada, era llevada en una litera. Los cantos jubilosos acompañaban al cotejo a lo largo del camino. Ya en la casa de los esposos se celebraba el banquete de bodas.

Tomado de Dies Domini

JOVENES

Ya sean «necias» o «sensatas», «previsoras» o «fatuas», a las diez doncellas se las denomina con un término que la tradición ha guardado cuidadosamente; se hablaba entonces de la parábola de las «diez vírgenes». A decir verdad, el término griego «parthenos» no tiene necesariamente la precisión de su traducción castellana habitual; puede designar a cualquier persona joven del sexo femenino. Así se explica la traducción literal de las «diez jóvenes». (…) Lo esencial sigue siendo eso: la prudencia previsora que se concreta en la vigilancia: «Velad». Abrid las puertas a la Sabiduría para que un día el Esposo nos abra las puertas y nos introduzca con él en la sala de bodas.

Louis Monloubou Leer Y Predicar El Evangelio De Mateo

Edit. Sal Terrae Santander 1981.Pág. 280

VIGILAR NO ES VIVIR ANGUSTIADO

San Luis Gonzaga estaba un día jugando al frontón y le preguntó un compañero: «Hermano Luis, si supieras que ibas a morir dentro de poco, ¿qué harías?». Y él respondió: «Seguir jugando». Murió a los 23 años y fue proclamado patrono de la Juventud.

(Y este seguimiento del Evangelio no era una actitud ñoña como a veces se ha pintado, sino una actitud seria de amor constante: ¡murió a los 23 años atendiendo a los enfermos de cólera en un hospital de Roma!).

Tomado de J.L. Sicre

JUAN PABLO II.

Siendo niño, la primera vez que ayudó a Misa se distrajo. Su padre se dio cuenta, y al salir de la iglesia le comentó: Hijo mío, has estado distraído todo el tiempo, mirando de un lado para otro. ¿Es que no te has encomendado al Espíritu Santo antes de empezar la Misa? Aquella advertencia paterna, llena de cariño, no la olvidaría nunca durante toda su vida Karol Wojtyla.

JUAN PABLO I, Santidad en lo pequeño.

Escribió Albino Luciani, que más tarde llegaría a ser Papa: Un día me preguntaron ‑son curiosas estas almas piadosas‑: -“Usted, ¿qué Virgen prefiere? ¿La del Carmen? Porque mire, yo soy muy devota de la Virgen del Carmen”. Es gente campechana, y le respondí: -“Si usted me lo permite le aconsejo la Virgen de los pucheros, los platos y las sopas”. Mirad que la Virgen se hizo santa sin tener visiones ni éxtasis, se hizo santa con estas pequeñas cosas. Lavaba los platos, preparaba la sopa, pelaba patatas y cosas por el estilo.

Tomado de Anécdotas y catequesis

“LÁMPARAS” (λαμπάδας).

Estas lámparas se las supone, ordinariamente, conforme al pequeño tipo de “lucernas” de barro, de las que se encuentran con tanta abundancia en las excavaciones de Palestina. Pero, así valoradas, parece ser otro rasgo irreal. Pues no se ve cómo unas lucernas tan pequeñas pueden servir para alumbrar ampliamente el camino de un cortejo nupcial. Ordinariamente se usaban altas antorchas. Zorell ha propuesto que con el término de estas lucernas, aquí usado, se significa, como en otros muchos pasajes — clásicos y papiros —, las teas que se usaban en estos cortejos .

Mt presenta un cortejo de diez “vírgenes” (παρθένας). El número es puramente convencional y elegido para darle un valor simétrico, y con la expresión “vírgenes” trata de expresarse el ser jóvenes no casadas, que eran las que habían de acompañar a la esposa.

. Tomado de Biblia Nacar Colunga

ACEITE-AMOR

El aceite de oliva era símbolo de riqueza y bendición de Dios en la antigüedad bíblica. Maravillosa fuente de recursos: ayuda para preparar comidas, medicamento, cosmético tonificante y abrillantador de la piel, combustible de lámparas, componente de los más variados perfumes, artículo importante de exportación al mercado común del Antiguo Oriente; en las excavaciones del palacio real de Samaria (S.IX a.C.) se encontraron óstraca -fragmentos de vasos de arcilla- con la inscripción «shemen rahus», aceite purificado, refinado, podríamos traducir.

LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO

En Israel era un asunto puramente civil que no culminaba en ningún acto religioso. Civil, pero sumamente festivo. La ceremonia principal consistía en la entrada de la novia en casa del esposo. El novio, con la cabeza adornada por una diadema y acompañado de sus amigos, se dirigía a casa de la novia. Esta lo esperaba ricamente vestida y adornada de alhajas, pero cubierta con un velo que no se quitaba hasta entrar en la cámara nupcial, a la que era conducida acompañada de sus amigas y el cortejo del novio entre panderetas y cantos. El asunto del velo dio motivo, en una ocasión al menos, para meter gato por liebre: recuérdese el caso de Labán que sustituyó bajo el velo a su hija Raquel, la hermana mayor y pretendida de Jacob, por Lía, la menor. Jacob se dio cuenta del cambio a la mañana siguiente, tras dormir con ella… (Gn 29,15-30).

En los tiempos de Jesús, después de que la pareja llevara un año de noviazgo oficial, se celebraba la boda. La ceremonia, en sus rasgos más generales, se desarrollaba así: el novio, con sus amigos, que lo acompañaban cantando y tocando instrumentos, se dirigía a la casa de la novia, donde era recibido por las amigas de ésta, que llevaban lámparas encendidas. Después de recoger a la novia, se dirigían juntos, entre cánticos y danzas, al lugar en el que se celebraba el banquete nupcial, con el que se iniciaba la fiesta de bodas, que podía durar varios días.

Desde otro punto de vista, la boda, el banquete o la fiesta de bodas se usa muchas veces en la Biblia para referirse a quienes, antes o después de su muerte, viven junto a Dios. Es un modo de describir la cercanía de Dios como una situación en la que reinan el amor y la alegría.

En la parábola que comentamos hoy, la llegada del novio representa el momento del encuentro definitivo de los creyentes con el Padre.

Tomado de Mercaba

PARROQUIA

La Escritura dice que en esta vida somos «peregrinos forasteros», somos «párrocos», pues «paróikos» es la palabra del Nuevo Testamento que se traduce como peregrino y forastero (Cf. 1 Pedro 2,11), como «paroikía» (parroquia) es la traducción de peregrinación o exilio (Cf. 1 Pedro 1, 17). El sentido es claro: en griego «pará» es un adverbio y significa junto: «oikía» es un sustantivo y significa casa; por tanto: vivir junto, cerca, no dentro, sino a un lado. Por este motivo el término pasa a indicar después a quien vive en un puesto durante un tiempo, el hombre de paso, o el exiliado; «paroikía» indica, por tanto, una casa provisional.

La vida de los cristianos es una vida de peregrinos y forasteros, pues están «en» en el mundo, pero no son «del» mundo (Cf. Juan 17,11.16); pues su verdadera patria está en los cielos, de donde esperan que venga Jesucristo el Salvador (Cf. Filipenses 3, 20); pues aquí no tienen una morada estable, sino que están en camino hacia la futura (Cf. Hebreos 13, 14). Toda la Iglesia no es más que una gran «parroquia».

La Carta a Diogneto, del siglo II, define a los cristianos como hombres que «habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña». Se trata, sin embargo, de una manera especial de ser «extranjero». Algunos pensadores de la época también definían al hombre «extranjero en el mundo por naturaleza». Pero la diferencia es enorme: éstos consideraban el mundo como obra del mal y, por ello, no recomendaban el compromiso con él que se expresa en el matrimonio, en el trabajo, en el Estado. En el cristiano no hay nada de todo esto. Los cristianos, dice la Carta, «se casan como todos y engendran hijos», «participan en todo».

Tomado de P, Rainiero Cantalamessa

AHORA

Decía el P. Lallemant, gran maestro de espiritualidad: «Nos pasamos años enteros, a veces toda la vida, regateando con Dios, a ver si nos vamos a entregar del todo a Él o sólo a medias». Es el funesto arte del regateo, que algunos pueblos lo practican con picardía para colocar sus productos. San Agustín cuenta cuál era su plegaria favorita: «Señor, dame castidad, pero no ahora. Mañana, mañana». Ante la insistencia de Dios de entrar en el alma, dice el célebre soneto de Lope de Vega: «Mañana le abriremos, respondía, / para lo mismo responder mañana». Harvey Cox titula un capítulo de su libro: «No te mueras en la sala de espera». Te decidiste a viajar, sales de casa, vas a la estación, y allí esperas. Pasan trenes y trenes, y tú permaneces tumbado en la estación, días y semanas y meses. ¡No te mueras en la sala de espera! Sigue válida la expresión de Platón: «Empezar bien no es poco, pero tampoco es mucho». Y Jesús critica al que empezó una torre y no pudo terminar. Y… ¡Empieza a esperar al Señor!

Tomado de MSC

LA ESPERANZA

«Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo, porque esperanza de Cielo tanto alcanza cuanto espera».(S. Juan de la Cruz)

Frente al arroyo que corre no ESPERES que se detenga el agua para pasar; salta o vadea, pero lánzate a la otra orilla.

ESPERANZA no es quietismo. Es esfuerzo, movimiento: virtud. En los estoicos no florece la esperanza.

El pietista y paradoxo danés Kierkegard, en su filosofía existencial, escribía: «La existencia es un continuo entender a algo que no llega nunca; un tortura, una angustia, una inquietud». Y añadía: «Haz esto, te arrepentirás; no lo hagas, te arrepentirás». ¡Fosa de esperanza!

Otro era el grito de San Agustín: Estoy inquieto hasta que descanse en Ti.

Y el de Santa Teresa: «Tan alta gloria espero, que muero porque no muero».

La Iglesia canta a las Virtudes Teologales cuando dice:

«La Fe que, en el Bautismo, tu nos diste,

eche raíces en lo más profundo;

la acompañé gozosa la ESPERANZA

y el AMOR que en nuestros pechos infundiste».

«La ESPERANZA vive al amparo de las alas se aquel hacia quien tienden todos nuestros deseos, hasta que bebamos del torrente de sus delicias», dice San Agustín.

Y continúa, citando al Apóstol: «Si esperamos lo que no vemos… el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad… y el mismo ESPIRITU intercede por nosotros con gemidos inefables».

«Sed alegres en la Esperanza» nos aconseja S. Pablo.

Pues a Ella, escribe el Card. Pironio, se le reserva: «La penetración en los bienes eternos, la inhabilitación del Dios omnipotente, la valorización del tiempo y del hombre… la actividad recreadora del Espíritu Santo» Rom. 8.

Para ello hacen falta hombres pobres, desposeídos de la seguridad personal para confiar solamente en Dios».

¡Triste la vida sin esperanza!

El letrero que leerán los réprobos al entrar en el Infierno, según Dante.

Partió un argentino para Rusia, conviniendo antes en un mensaje secreto a su hermano: «Si estuviera parado en la foto, indicaría que la situación le agrada; sentado, que es tolerable; acostado que es muy desdichada».

Llegó la foto, tirado él en el pasto.

Esperanza, no es simplemente: aguardar. Es caminar hacia el Señor, escribiendo, cada hora, una página nueva.

«Es la Fe, en dinamismo, que desemboca en la Caridad», Monseñor Pironio.

Tomado de MSC

Del libro «Temas de religión con ejemplos» Congregación «Siervas de Jesús

EL VIGILANTE NOCTURNO.

Cuando en un pueblo, o en un caserío cualquiera, se encarga a uno la vigilancia nocturna, en general, se le exige lo siguiente: debe dar fe de vida cada hora, para lo cual o debe cantar las horas, o señalarlas con un silbato que se oiga a larga distancia, o mover cada hora una palanca de un reloj con un dispositivo especial para registrar este movimiento. Todos estos procedimientos tienen por objeto evitar que el vigilante se duerma. También los hombres en este mundo, somos como un vigilante, pues debemos andar atentos a no adormecernos, para que cada hora del día nos halle con el espíritu atento a las cosas de Dios. No debemos dejar sonar una sola hora, sin pronunciar, por breve que sea, una jaculatoria u oración conveniente. Jesucristo bien nos aconsejaba: «Orad y vigilad, para que no caigáis en tentación» (Mateo, 26, 41). «Velad, pues ignoráis a que hora el Señor vendrá por vosotros» (Mateo, 24, 42). «Feliz aquel siervo que cuando llega el Señor, lo encuentra velando» (Lucas, 12, 37). Cada hora de nuestra vida sea ungida por la oración, y aseguraremos la salvación de nuestra alma. Procuremos que ningún negocio mundanal nos haga olvidar a Dios, y esto nos será de grande valimiento.

(Tomado de Catecismo en ejemplos, Quinta Parte, apéndice, Dr. F. Spirago. Ed. Políglota, pág.173)

CHISTE

NO DEJES FUERA AL PILOTO

En el aeropuerto de una ciudad del Extremo Oriente se declaró un furioso temporal. Los pasajeros atravesaron corriendo la pista para subir sobre un DC3 a punto de partir para un vuelo interno.

Un misionero, calado hasta los huesos logró encontrar un sitio libre junto a la ventanilla. Una simpática azafata ayudaba a los otros pasajeros a irse acomodando.

El avión estaba a punto de despegar y un miembro de la tripulación cerró la pesada puerta de embarque.

De repente se vio a u hombre que corría hacia el avión, protegiéndose de la lluvia lo mejor que podía con un impermeable. El pasajero retrasado golpeó con fuerza la puerta del avión gritando que le abrieran. La azafata le explicaba con gestos que era demasiado tarde. El hombre redobló los golpes contra la portezuela del avión. La azafata trataba de convencerlo de que desistiera.

-No es posible. Ya es demasiado tarde…Tenemos que partir – intentaba hacerse comprender por señas desde la puerta de embarque.

No había nada que hacer: el hombre insistía pidiendo a voces que le abrieran. Por fin, la azafata acabó por ceder y abrió la portezuela. Estiró la mano y ayudó al pasajero retrasado a subir a bordo.

Y se quedó boquiabierta. Aquel hombre era el piloto del avión.

Tomado de P, Diego Millán

REGALO DE ANIVERSARIO

El marido le dice a la esposa:

¡¡¡Amorcito, en este Aniversario te voy a regalar una lámpara de Aladino…!!!

Ella le contesta:

¿¿¿Y para qué quiero yo esa porquería…???

A lo que el marido le responde:

¡¡¡PARA QUE GUARDES ESE PUTO GENIO QUE TIENES…!!!

POEMA

«LUZ QUE NUNCA SE EXTINGUE»

«Te equivocas, sin duda.

Alguna vez alcanzan tus manos el milagro;

en medio de los días indistintos,

tu indigencia, de pronto,

toca un fulgor que vale más que el oro puro:

con plenitud respira tu pecho el raro don de la felicidad.

Y bien quisieras que nunca se apagara

la intensidad que vives.

Después, cuando parece que todo se ha cumplido,

te entregas, cabizbajo,

a la añoranza del breve resplandor maravilloso

que hizo hermosa tu vida y sortilegio el mundo».

Eloy Sánchez Rosillo

UN AMADO A SU AMADA

«Dentro del alma, muy dentro, mi vida.

Allí donde los sueños apenas nacen.

Allí donde el sol ilumina mi alma inquieta

y la vida se escapa entre mis dedos.

Allí donde tú habitas, allí muy dentro,

tengo escrito tu nombre dentro del mío.

Para que al mirarte en mis entrañas,

como en claro espejo,

a la luz del alba, te veas dibujada, mi bien amada.

La frente muy alta, los ojos hondos

y el corazón tan grande porque es el tuyo».

Tomado de P, Carlos Padilla

«Y después no habrán instancias, ni mudanzas ni glosas.

Se enclavará el destino de todo ser creado

Y allí donde han caído y así como han quedado,

quedarán, in eternum, las cosas.

Tomado de MSC

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:

Alma, asómate ahora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía.

!Y cuántas, hermosura soberana:

«Mañana le abriremos», respondía,

para lo mismo responder mañana!

LOPE DE VEGA

ORACIÓN

Sabiduría que desafía a la razón,

tú te revelas, Señor,

en el corazón que vela por amor.

Mantennos vigilantes

al pie de la cruz

sobre la que te entregas por amor.

Que nuestro corazón

acuda cada mañana a la cita,

para escuchar de tu amor

la única palabra que tú nos dices:

nuestro nombre, unido al tuyo,

para una alianza eterna.

Tomado de Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada día: La sabiduría es amorosa

Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.

Sal Terrae (1990), pp. 398-399.

TENGO SED DEL DIOS VIVO

Podría seguir así, ir tirando más o menos..

¿Por qué complicarme la vida?

Tampoco es para tomárselo tan en serio ¿no?

Pero tengo sed del Dios vivo.

Quisiera no tener que elegir

No tener que tomar una decisión,

Preferiría no hacer una opción.

¿Para qué tanta exigencia?

Tampoco es para ponerse tan radical ¿no?

Pero tengo sed del Dios vivo.

Hasta aquí he llegado, y aquí me paro

A mí que no me despierten, estoy cansado.

Ya está bien ¿no? Total… ¿para qué?

Pero tengo sed del Dios vivo.

No quisiera renunciar a nada.

¿No sería mejor apuntarse a todo?

Sin decidirse por nada,

Sin arriesgar nada.

Pero tengo sed del Dios vivo.

Pienso que Jesús fue un buen hombre

Que dijo cosas buenas y las hizo,

Lo mataron cruel e injustamente.

Soy un admirador de su figura histórica.

Pero tengo sed del Dios vivo.

Creo en Cristo y en su mensaje,

La suya sí que es verdadera religión.

Creo que tengo fe,

A pesar de tanta duda y confusión

Creo que aún me queda esperanza

A pesar de lo que veo.

Pero tengo sed del Dios vivo.

Soy bastante religioso a mi manera.

Ni soy un santo de altar

Ni una mala persona, creo yo.

Un cristiano de siempre, de toda la vida

Vamos, como todos

Un tanto rutinario

Y no muy cumplidor, es verdad.

Pero tengo sed del Dios vivo.

Tomado de Pastoral Sj

MEDITACIÓN

«¡QUÉ LLEGA EL ESPOSO! SALID A RECIBIRLO!» (MT 25,6).

Mi Dios, mi dulce Noche, cuando me llegue la noche de esta vida, hazme dormir dulcemente en ti, y experimentar el feliz descanso que has preparado para aquellos que tú amas. Que la mirada tranquila y graciosa de tu amor, organice y disponga con bondad, los preparativos para mi boda. Con la abundancia de tu amor, cubre… la pobreza de mi vida indigna; que mi alma habite en las delicias de tu amor, con una profunda confianza.

¡Oh amor, eres para mi una noche hermosa, que mi alma diga con gozo y alegría a mi cuerpo un dulce adiós, y que mi espíritu, volviendo al Señor que me lo dio, descanse en paz bajo tu sombra. Entonces me dirás claramente… «Que viene el Esposo: sal ahora y únete a él íntimamente, para que te regocijes en la gloria de su rostro» …

¿Cuándo, cuándo te me mostrarás, para que te vea y dibuje en mi, con deleite, esta fuente de vida que tú eres, Dios mío? (Isaías 12,3) Entonces beberé, me embriagaré en la abundante dulzura de esta fuente de vida de donde brotan las delicias de aquel que mi alma desea (Sal 41,3) ¡Oh, dulce rostro, ¿cuándo me colmarás de ti? Así entraré en el admirable santuario, hasta la visión de Dios (Sal 41,5); no estoy más que a la entrada, y mi corazón gime por la larga duración de mi exilio. ¿Cuándo me llenarás de alegría en tu rostro dulce? (Salmo 15,11) Entonces contemplaré y abrazaré al verdadero Esposo de mi alma, mi Jesús… Entonces conoceré como soy conocida (1 Corintios 13,12), amaré como soy amada; entonces te veré, Dios mío, tal como eres (1 Jn ,:2), en tu visión, tu felicidad y tu posesión bienaventurada por los siglos.

Santa Gertrudis de Helfta, monja benedictina

Ejercicios, n° 5: SC 127.

Esperar o experimentar el sabor de vivir. Se ha dicho incluso que la santidad de una persona se mide por el espesor de sus esperanzas. Tal vez sea verdad. Si es así, María es la más santa de las criaturas precisamente porque toda su vida aparece acompasada por los ritmos gozosos de quien espera a alguien.

Santa María, virgen de la esperanza, danos de tu aceite, porque nuestras lámparas se apagan. Mira: las reservas se han consumido. No nos mandes a los vendedores. Vuelve a encender en nuestras almas los antiguos fervores que nos quemaban por dentro, cuando bastaba una nadería para hacernos saltar de alegría: la llegada de un amigo lejano, el rojo del atardecer después de un temporal, el crepitar del tronco que vigilaba las vueltas a casa en invierno, el toque de las campanas en los días de fiesta, la llegada de las golondrinas en primavera, el olor acre que brotaba de las prensas, las cantinelas otoñales que llegaban de las muelas del molino, la incubación tierna y misteriosa del seno materno, el perfume de espliego que irrumpía cuando se preparaba una cuna. Hoy ya no sabemos esperar porque andamos cortos de esperanza. Se han secado las Fuentes. Padecemos una profunda crisis de deseo. Y ahora, satisfechos con los mil sucedáneos que nos asedian, corremos el riesgo de no esperar ya nada, ni siquiera en las promesas ultraterrenas que han sido firmadas con la sangre del Dios de la Alianza.

Santa María, virgen de la esperanza, danos un alma vigilante. Que llegados a los umbrales del tercer milenio, nos sintamos más hijos del crepúsculo que profetas del adviento. Centinela de la mañana, despierta en nuestros corazones la pasión por llevar al mundo, que se siente ya viejo, anuncios jóvenes. Llévanos, finalmente, con el arpa y la citara, para que contigo, madrugadora, podamos despertar a la aurora

(T. Bello, Maria, donna dei nostri giomi, Edizioni Paoline, Cinisello B. 1993, 17-20, passim).

Tomado de Biblia Nacar Colunga

SOLO POR HOY (Decálogo de la Serenidad)

San Juan XXIII, un Papa visionario de alma joven que lanzó a la Iglesia a la aventura del Concilio Vaticano II, dejó a los jóvenes algunos consejos prácticos para vivir con intensidad:

1. Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.

2. Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto; seré cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o castigar a nadie, sino a mí mismo.

3. Solo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creado para encontrar la felicidad, no solo en el otro mundo sino en éste también.

4. Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a todos mis caprichos y deseos.

5. Solo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Solo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Solo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiere ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Solo por hoy me haré un programa detallado para llenar mi día. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Solo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias me demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10. Solo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Este decálogo de la serenidad, cuyo autor es San Juan XXIII, se le conoce también con el nombre de decálogo de la cotidianeidad

Web católico de Javier

CANTO

Pon aceite en mi lampara Señor – RCC

Mi lampara encendida – Daniel Poli

Como Lámpara Encendida Jésed

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela