XXX Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

« Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso»

(1Jn 4, 20).

«Pues demos al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios y al Prójimo lo que es del prójimo»

S.Son

San Ambrosio «es con el brazo de la caridad con lo que se apresa a Dios» Tratado sobre la ascensión de la mente hacia Dios, Grado 1: Opera omnia 6 (Liturgia de las Horas, 17 de septiembre)

S. Agustín, Para que aprenda el hombre a amar a su prójimo como a si mismo, debe antes aprender a amar a Dios como a si mismo (Coment. sobre el Salmo 118).

Santa Catalina de Siena «Ahí está tu prójimo, manifiéstale el amor que tienes a Dios».

Santa Teresa de Jesús: “todas las almas están capacitadas para amar” (F 5,2).

San Juan de la Cruz « Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor». (Carta 26, a la Madre María de la Encarnación)

Don Bosco «Mi pedagogía es hija del amor. ¿Queréis que os amen? Pues, entonces, tenéis que amar. Y eso solo no basta, debéis ir un paso más allá. No sólo debéis amar a vuestros alumnos, sino que ellos deben también darse cuenta de ello. ¿Cómo se dará eso? Preguntad a vuestro corazón, que él lo sabe».

Dietrich Bonhoeffer, «¿Has vivido en el amor a Dios y a los hombres, o bien has vivido sólo para ti mismo?» (Memoria e fedelta, Qiqajon, Magnano 1995, 226-230, passim).

San Josemaría Escriva de Balaguer: «Hemos de portarnos como hijos de Dios con los hijos de Dios» Es Cristo que pasa, 36.

Catecismo, 2055 Cuando le hacen la pregunta: “¿Cuál es el mandamiento mayor de la Ley?” (Mt 22, 36), Jesús responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas” (Mt 22, 37-40; cf Dt 6, 5; Lv 19, 18). El Decálogo debe ser interpretado a la luz de este doble y único mandamiento de la caridad, plenitud de la Ley:

«En efecto, lo de: No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud» (Rm 13, 9-10).

San Juan Pablo II “Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen […] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” (FC 11).

Papa Francisco, No se puede amar a Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. Ángelus(26-10-2014)

¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. (Ibid)

“El mayor peligro es no amar“(Fratelli tutti 92).

CONTO

HABLAR POR HABLAR

Se cuenta que un industrial del siglo XIX dijo un día al escritor Mark Twain:

– «Antes de morir, pienso hacer un peregrinaje a Tierra Santa. Escalaré hasta la cima del Monte Sinaí, y, desde allí, leeré los Diez Mandamientos en voz alta»

– «¿Y por qué no se queda aquí y los cumple?», fue la respuesta de Twain.

Tomado de Los cuentos que yo cuento

ANÉCDOTA

LAS DISCUSIONES RABÍNICAS

sobre la diversa importancia de los mandamientos eran frecuentes. Se distinguían ordinariamente 613 mandatos: 248 eran positivos y 365 negativos. De ellos, en las listas que se elaboraban, a unos se los califica de graves, y a otros, de leves. Aunque en la época de Cristo este número no hubiese estado cerrado y fijo, existían ya listas, clasificaciones y discusiones en torno a ello. Frecuentemente se buscaba cuál fuese el primero de estos mandamientos. Se lee en una parábola sobre el Deuteronomio 22:7: “El Santo (Dios) no ha revelado qué recompensa guarda sino sólo a dos preceptos, el más importante entre los importantes: Honra a tus padres (Ex 20:22), y el más pequeño entre los pequeños: Deja libre a la madre cuando cojas a los pajaritos (Dt 22:7). Para estos dos mandamientos ha fijado la recompensa: una larga vida.”

Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada

LEGISTA

El que le interroga es “legista,” un doctor de la Ley (νομικός). En Mt-Mc se plantea el problema ambiental sobre cuál sea el mayor mandamiento de la Ley.

Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada

EN EL TALMUD

se atribuía la misma recompensa al amor a los padres que si, al coger a los pajaritos de su nido, se dejase libre a la madre.

Y rabí Aqiba, sobre 30, decía: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo; es el principio fundamental.”

Hay algunas sentencias de rabinos que ponen el amor a Dios y al prójimo por encima de los ritos y ceremonias. Tal, en el siglo II después de Cristo, el rabino Ben Zoma. Lo cual no era más que situarse en la enseñanza de los profetas (Os 6:6; Jer 7:21-23; cf. Prov 21:3).

Hillel, sobre el 20 antes de Cristo, decía: “Lo que te desagrade no lo hagas a otro. Esto es toda la Ley; el resto no es más que el comentario.”

Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada

A AMAR SE APRENDE AMANDO

Jean Pierre Camus, obispo de Belley, cuenta una conversación que tuvo con san Francisco de Sales: “En una ocasión pedí al obispo de Ginebra que me dijera qué debía hacer para alcanzar la perfección. ‘Debes amar a Dios con todo tu corazón, respondió, y a tu prójimo como a ti mismo’. No le pregunté dónde está la perfección, sino cómo llegar a ella. ‘La caridad, respondió, es tanto el medio como el fin. La única manera por la que podemos alcanzar la perfección es, después de todo, la misma caridad… Así como el alma es la vida del cuerpo, la caridad es la vida del alma’.

‘Ya sé todo eso, repliqué. Pero lo que quiero saber es cómo uno ha de amar a Dios con todo su corazón, y a su prójimo como a sí mismo’. Y él nuevamente respondió: ‘Debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos’. ‘No he avanzado nada, repliqué. Decidme cómo debo adquirir tal amor’. La respuesta del obispo fue muy sencilla: ‘Igual que a hablar se aprende hablando y a correr corriendo, se aprende a amar amando’”.

Padre Eusebio Gómez Navarro OCD

Tomado de Motivaciones

HUMOR

¿POR QUÉ NO ME DIJISTE?

Resulta que dos hombres eran muy buenos amigos. Les gustó hablar de muchas cosas, especialmente deportes y la política, a veces hasta medianoche. Por fin, un hombre le dijo al otro,

“Tú eres mi mejor amigo. Hay algo que quiero que hagas por mí. Me voy a casar y quisiera que tu seas el padrino.”

Asombrado, el otro le dijo,

“¿Por qué nunca me dijiste que tenias una novia?”

A veces actuamos como aquel hombre. No compartimos con nuestras amistades el aspecto más significativo de nuestra vida. El hecho que vienes a la misa indica que valorizas a tu fe. Debe de tener el lugar principal en tu vida. Sin embargo, algunas personas me han dado esta explicación por faltar la misa dominical. “Padre, tuvimos visitas.”

Tomado de P. Felipe Bloom

ORACIÓN

TÚ ME COMPLICAS

Señor, tú me complicas seriamente la vida.

Tu mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas

hubiera sido fácil de seguir,

sin tener que dar cuenta a nadie, sino a ti

Pero lo has unido al segundo

y nos has mandado amar al prójimo,

amar al otro, a todos los otros,

amarlos siempre

y amarlos como a nosotros mismos.

Y eso no es fácil, Señor.

Es difícil amar al prójimo que veo,

más difícil es amar a los que no veo,

comprometerme con ellos y por ellos,

luchar contra las estructuras hostiles,

empeñarme en la imposible igualdad.

Hubiera sido más fácil dar limosnas,

desprenderme de lo que me sobra,

regalar lo que tengo a medio uso,

prescindir de ciertas cosas superfluas,

repartir aguinaldos,

hacer beneficencia.

Pero nos mandas amar.

Y pones por medida amar como a nosotros mismos.

Y eso ya es demasiado para mi egoísmo.

¿Cómo cobrar todos los mismo o parecido?

¿Cómo disponer de viviendas dignas para todos?

¿Cómo acabar con las clases y las desigualdades?

Pero quiero seguirte, Señor,

y estoy dispuesto al amor,

dispuesto a amar a los demás como a mí mismo,

dispuesto a luchar por la igualdad,

dispuesto, al menos, a luchar contra las desigualdades.

Todos iguales, Señor, todos iguales,

porque todos somos hermanos,

porque todos somos tus hijos,

porque todos hemos recibido de ti lo mismo.

Eucaristía 1990/49

MEDITACIÓN

EL PRÓJIMO

El prójimo no es algo que ya existe.

Prójimo es algo que uno se hace.

Prójimo no es el que ya tiene conmigo

relaciones de sangre, de raza,

de negocios, de afinidad…

Prójimo me hago yo cuando ante un ser humano,

incluso ante el extranjero o el enemigo,

decido dar un paso que me acerque,

me aproxime a él.

Autor: Carlo María Martini

Tomado de Motivaciones

CANTO

Verónica Sanfilippo / Vivir en el Amor – Música Católica

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela