Matrimonio

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Matrimonio

CITA

Catecismo2334. “Creando al hombre ‘varón y mujer’, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer” (Familiaris Consortio, 22; cf Gaudium et Spes, 49,2). “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal” (MD 6).

2335 Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: “El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gn 2, 24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas (cf Gn 4, 1-2.25-26; 5, 1).

Santa Teresa de Calcuta “Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz”.

San Juan Pablo II, «se convierte en imagen de Dios no tanto en el momento de la soledad, cuanto en el momento de la comunión» (Audiencia general,14.XI.1979).

“No eres su amo, escribe San Ambrosio (Hexaemeron 5,7,19), sino su marido; no te ha sido dada como esclava, sino como esposa. (…) Devuélvele sus atenciones hacia ti y sé para con ella agradecido por su amor”» (Familiaris consortio, n. 25).

San John Henry Newman: “No es posible encontrar a dos personas por muy íntimas que sean, por mucho que congenien en sus gustos y apreciaciones, por mucha afinidad de sentimientos espirituales que existan entre las mismas, que no se vean obligadas a renunciar en beneficio mutuo a muchos de sus gustos y deseos si quieren vivir juntas felizmente. El compromiso, en el más amplio sentido de la palabra, es el principio de toda combinación, y cualquiera que insista en gozar plenamente de sus derechos, en manifestar sus opiniones sin tolerar las de su prójimo, y de esta suerte en los distintos aspectos, habrá de resignarse forzosamente a vivir solo, pues le será imposible hacerlo en comunidad”.

ANÉCDOTA

El Papa Juan Pablo I, hablando de la grandeza del matrimonio a un grupo de recién casados, les contaba una pequeña anécdota ocurrida en Francia. En el siglo pasado, un profesor insigne que enseñaba en la Sorbona, Federico Ozanam, era un hombre de prestigio y un buen católico.

Lacordaire, su amigo, solía decir del profesor de la Sorbona: “¡Este hombre es tan bueno y tan estupendo que se ordenará como sacerdote, incluso llegará a ser un buen obispo!”. Pero Ozanam contrajo matrimonio. Entonces, Lacordaire, algo molesto, exclamó: “¡Pobre Ozanam! ¡También él ha caído en la trampa!”. Estas palabras llegaron hasta el Papa Pío IX, quien dijo con buen humor a Lacordaire cuando éste le visitó unos años más tarde: “Yo siempre he oído decir que Jesús instituyó siete sacramentos: ahora viene usted, me revuelve las cartas en la mesa, y me dice que ha instituido seis sacramentos y una trampa. No, Padre, el matrimonio no es una trampa, ¡es un gran sacramento!” JUAN PABLO I, Alocución 13-IX-1978.

HENRY FORD

En el cincuenta aniversario de su boda le preguntaron a Henry Ford por el secreto de su feliz matrimonio. Y éste contestó: “El mismo que el de la industria del automóvil, limitarte a un modelo”.

DITO

El matrimonio cristiano son las dos orillas de un río, y el puente, Dios. Mientras subsista el puente, siempre estarán unidas las orillas.

CONTO

Tienes que divorciarte y casarte con otra mujer

“Una vez, cuenta el Carlos Vallés, asusté a un joven marido que me pedía consejo sobre su matrimonio en peligro. Este me había hablado de su esposa con tantos detalles negativos que parecía imposible que pudiera seguir viviendo con ella. Yo le di entonces mi consejo. “Tiene que divorciarte de tu mujer”. Aquel joven marido quedó asombrado que un sacerdote le diera este consejo, y casi se cayó de espalda cuando el padre insistió diciéndole: “¡Sí, tienes que divorciarte y casarte con otra mujer!

“Pero ¿cómo padre me dice esto? No entiendo.” replicó. Y yo le expliqué sonriendo. “Sí, tienes que divorciarte de la mujer ideal de tus sueños, y casarte con la mujer de carne y hueso que tienes en tu casa”.

ELLA BUSCABA AL HOMBRE PERFECTO

Nasrudin se encontró un día con un amigo y éste le dijo: “Estoy a punto de casarme. Soy muy feliz. ¿Y tú has pensado en casarte?

Cuando era joven solía pensarlo y lo deseaba ardientemente, pero decidí esperar hasta encontrar la mujer perfecta. Así que viajé a Damasco y allí encontré una mujer muy hermosa, amable y espiritual, pero estaba desconectada de las cosas del mundo. Viajé a Alejandría y encontré una joven que era espiritual y conocedora de los asuntos del mundo, pero no logramos comunicarnos bien. Finalmente fui al Cairo y allí encontré la mujer perfecta.

¿Y te casaste?, le preguntó el amigo.

Desgraciadamente no. Ella buscaba al hombre perfecto.

EL NIÑO QUE QUERÍA SER TELEVISOR

“Una profesora pidió a sus niños que explicasen qué animal o qué cosa querían ser y por qué. Un niño de ocho años respondió que a él le gustaría ser un televisor. ¿Qué por qué?

Pues muy sencillo, porque así sus padres le mimarían más, le cuidarían mejor, le escucharían con mayor atención, mandarían que los demás se callasen cuando él estuviese hablando y no le enviarían a la cama a medio juego, lo mismo que ellos nunca se acuestan a media película”.

(José Luis Martín Descalzo)

Diego Torres – Iguales

Cuando Dos Se Aman IXCIS

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela