
CITA
“Fe significa creer lo increíble”.
G. K. Chesterton
«Yo sé en quién tengo puesta mi fe»
(2 Tm 1,12).
«VIVO por fe, o “vivo de la fe»
S.Son
Refrán español: «La fe mueve montañas».
Platon, «El Justo será azotado, torturado, encadenado, le quemarán los ojos y finalmente después de haberlo torturado en toda clase de padecimientos, será empalado en una cruz para que conozcan que no hay que querer ser justo, sino parecer justo». (Politeia, II, 361-e).
S. Hilario, «La fe tiene por objeto verdades simples y puras, y Dios no nos llama a la vida bienaventurada con cuestiones difíciles, ni se sirve de artificios de elocuencia para atraernos, sino que ha reducido el camino de la eternidad a unos conocimientos breves, claros y fáciles de concebir» (Sobre los Salmos lib.10,5).
San Cirilo de Jerusalén, “En caso de que seas no-creyente o pobre en la fe, el Dios misericordioso te acompañará en el camino del arrepentimiento. Di apenas sencillez: „¡Creo, ayuda a mi poca fe!”. (Catequesis 5,9)
San Ambrosio «Porque de la fe surge la caridad, la esperanza y de nuevo, haciendo una especie de círculo cerrado, unas son causas y fundamentos de las otras» (Tratado sobre el Evangelio de San Lucas lib.VIII, 30).
La fe, si es fuerte, defiende toda la casa (Coment. sobre el
San Juan Crisóstomo Un poco de fe puede mucho (en Catena Aurea, vol. Vl, p. 269).
Las buenas obras mueven la fe del corazón, y dan confianza al alma para dirigirse a Dios (en Catena Aurea, vol. 1P 345).
San Jerónimo «el justo que cree en mis palabras y no duda de las cosas que prometo, tendrá como premio la vida eterna (…)» (Commentarii in Abacuc 2,4).
De qué sirve invocar con la voz a quien niegas con las obras? (Hom. sobre los Evang. ).
S. Agustín, “Fe es creer en lo que no se ve, y la recompensa es ver lo que uno cree.”
Es difícil que viva mal quien cree bien. Creed de todo corazón, creed sin titubear, sin argumentar contra la fe con sospechas humanas. Se llama “fe” porque hace lo que dice… Te pregunto si crees. Respondes: „creo‟. Haz lo que dices y ésto es fe”. (Sermón 49,2)
La fe no es propia de los soberbios, sino de los humildes (en Catena Aurea, vol. VI, p. 297).
La fe es la escalera que lleva al conocimiento; el conocimiento es el premio de la fe (Sermón 126).
Todas tus obras se deben basar en la fe, porque el justo vive de la fe y la fe obra por el amor (Coment. sobre el Salmo 32).
San León Magno, Gran apoyo es la fe integra, la fe verdadera, en la cual nada puede ser añadido o quitado por nadie; porque la fe, si no es única, no existe en modo alguno (Sermón 24, en la Natividad del Señor).
San Gregorio Magno, “¿Tu fe se ve acechada por la duda? Mira a Pedro que llora amargamente su debilidad.”
San Beda «El Señor compara la fe perfecta al grano de mostaza porque en su aspecto es humilde, pero ardiente en lo interior» ()
San Bernardo de Claraval: Lo que el ojo nunca vio, ni oreja oyó, ni hombre alguno ha imaginado (1Co 2,9) la fe lo lleva cerrado y lo guarda sellado dentro de sí misma.
San Antonio de Padua “La fe y la esperanza son las dos alas del alma, con ellas se eleva de las cosas terrenas y asciende de lo visible a lo invisible.”
Santo Tomás de Aquino, «Enseñar a alguien […] para traerlo a la fe […] es tarea de todo predicador e incluso de todo creyente (S. Th. 3, q. 71, a.4, ad 3).
Ignacio de Loyola, “Como si todo dependiera de nosotros, como si todo dependiera de Dios”,
Santa Teresa de Jesús: Nada te turbe, / Nada te espante, / Todo se pasa, / Dios no se muda, / La paciencia todo lo alcanza; / Quien a Dios tiene / Nada le falta: / Sólo Dios basta.
San Juan de la Cruz La fe nos da y nos comunica al mismo Dios, pero cubierto con plata de fe; pero no por eso no nos lo da en la verdad. El que da un vaso de oro plateado, no porque el vaso esté plateado deja de ser de oro (Cántico espiritual,12,4).
La fe son los pies que llevan a Dios al alma. El amor es el orientador que la encamina (Cántico espiritual,1,11).
San Juan Maria Vianney Para conservar en nosotros la fe, es preciso que estemos siempre ocupados en combatir nuestras inclinaciones y en llorar nuestras miserias (Sermón sobre la penitencia).
San J.H. Newman Nada es demásiado difícil de creer acerca de Aquel para quien nada es demásiado difícil de hacer (Sermón sobre Dom. IV después de Epifonia óCat. S. Chand 1848).
Santa Teresita del Niño Jesús «Le digo a Dios simplemente lo que quiero decirle, sin componer frases hermosas, y él siempre me entiende…» (Manuscritos autobiográficos, 25).
San Josemaría Escriva de Balaguer, Jesucristo pone esta condición: que vivamos de la fe, porque después seremos capaces de remover los montes. Y hay tantas cosas que remover. . . en el mundo y, primero, en nuestro corazón (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,203).
Si nuestra fe es débil, acudamos a Maria. Cuenta San Juan que por el milagro de las bodas de Caná, que Cristo realizó a ruegos de su Madre, creyeron en El sus discípulos (Jn 2,11). Nuestra Madre intercede siempre ante su Hijo para que nos atienda y se nos muestre, de tal modo, que podamos confesar: Tú eres el Hijo de Dios (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,285).
Santa Teresa de Calcuta No te permitas desalentarte frente a un fracaso, si has hecho lo mejor que has podido. Rechaza también la gloria cuando consigues éxito en tu empresa. Dáselo todo a Dios con la más profunda gratitud.
Catecismo, 144 Obedecer (ob-audire) en la fe es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma.
La fe es una gracia
153 Cuando san Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido «de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17; cf. Ga 1,15; Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él. «Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con los auxilios interiores del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede «a todos gusto en aceptar y creer la verdad»» (DV 5).
162 La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; san Pablo advierte de ello a Timoteo: «Combate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe» (1 Tm 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que nos la aumente (cf. Mc 9,24; Lc 17,5; 22,32); debe «actuar por la caridad» (Ga 5,6; cf. St 2,14-26), ser sostenida por la esperanza (cf. Rm 15,13) y estar enraizada en la fe de la Iglesia.
163 La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo. Entonces veremos a Dios «cara a cara» (1 Co 13,12), «tal cual es» (1 Jn 3,2). La fe es, pues, ya el comienzo de la vida eterna:
«Mientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como reflejadas en un espejo, es como si poseyésemos ya las cosas maravillosas de que nuestra fe nos asegura que gozaremos un día» ( San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto 15,36: PG 32, 132; cf. Santo Tomás de Aquino, S.Th., 2-2, q.4, a.1, c).
164 Ahora, sin embargo, «caminamos en la fe y no […] en la visión» (2 Co 5,7), y conocemos a Dios «como en un espejo, de una manera confusa […], imperfecta» (1 Co 13,12). Luminosa por aquel en quien cree, la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva, pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.
165 Entonces es cuando debemos volvernos hacia los testigos de la fe: Abraham, que creyó, «esperando contra toda esperanza» (Rm 4,18); la Virgen María que, en «la peregrinación de la fe» (LG 58), llegó hasta la «noche de la fe» (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 17) participando en el sufrimiento de su Hijo y en la noche de su sepulcro; y tantos otros testigos de la fe: «También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe» (Hb 12,1-2).
San Pablo VI, «Hay que corregir el concepto de falso creyente como un reaccionario obligado, un inmovilista de profesión, un extraño a la vida moderna, un insensible a los signos de los tiempos, un hombre privado de esperanza. Digamos más bien que es un hombre que vive de esperanza y que su propia salvación cristiana, iniciada e incompleta como está, es un don que hay que negociar, es una meta que hay que alcanzar».(EUCARISTÍA 1983/47).
San Juan Pablo II Una fe no encarnada en las obligaciones cotidianas termina por hacerse abstracta o estéril.”
Benedicto XVI “La fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo “mío”, para darme gratuitamente lo “suyo”.”
La fe os da la fuerza de Dios para tener siempre confianza y valentía, para seguir adelante con nueva decisión, para emprender las iniciativas necesarias a fin de dar un rostro cada vez más bello a vuestra tierra. (3-10-2010)
«Quien está sólidamente fundado en la fe, quien tiene plena confianza en Dios y vive en la Iglesia, es capaz de llevar la fuerza extraordinaria del Evangelio»
La fe es una respuesta de confianza libre a la iniciativa amorosa de Dios.
Papa Francisco, ¿Os parece bien repetir todos juntos esto: «¡Señor, auméntanos la fe!»? ¿Lo hacemos? Todos: Señor, auméntanos la fe. Señor, auméntanos la fe. Señor, auméntanos la fe. ¡Que la haga crecer! Ángelus (06-10-2013)
«Creemos a» Jesús cuando aceptamos su Palabra, su testimonio, porque él es veraz «Creemos en» Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a él, uniéndonos a él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino (Lumen Fidei)
La fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. (Lumen Fidei)
La oración es el respiro de la fe: en una relación de confianza, en una relación de amor, no puede faltar el diálogo, y la oración es el diálogo del alma con Dios. (06-10-2013)
Papa León XIV: «En primer lugar, pues, está la relación con el Señor, cultivar el diálogo con Él. Entonces Él nos convertirá en sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino».
«Él me acompaña con su Espíritu, me ilumina y me transforma en instrumento de su amor para los demás, para la sociedad y para el mundo» ().
JM Barrie La razón por la cual las aves pueden volar y nosotros no podemos, es simplemente porque tienen una fe perfecta, porque tener fe es tener alas
Lao-Tse El que no tiene fe, no puede pedir fe a los demás.
Mahatma Gandhi En la fe no hay espacio para la desesperación.
Liev Nikolayevich Tolstoi Fe es la fuerza de la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra Fe es la virtud que nos hace sentir el calor del hogar mientras cortamos la leña.
Miguel de Unamuno La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos.
Francisco Quevedo Nunca se cansa el que confía.
CONTO
«¿CÓMO SE APRENDE A CONFIAREN LA PROVIDENCIA?»
«Confiar en la Providencia», dijo el Maestro, «es como entrar en un restaurante de lujo sin llevar un céntimo en el bolsillo y encargar docenas de ostras con la esperanza de hallar una perla con la que pagar la cuenta».
Anthony de Mello Un minuto para el absurdo.
ANÉCDOTA
CUATRO EPISODIOS EN LOS QUE SE HABLA DE LA FE:
Jesús, viendo la fe de cuatro personas que le llevan a un paralítico, lo perdona y lo cura (5,20).
Cuando un centurión le pide a Jesús que cure a su criado, diciendo que le basta pronunciar una palabra para que quede sano, Jesús se admira y dice que nunca ha visto una fe tan grande, ni siquiera en Israel (7,9).
A la prostituta que llora a sus pies, le dice: “Tu fe te ha salvado” (7,50).
A la mujer con flujo de sangre: “Hija, tu fe te ha salvado” (8,48).
En todos estos casos, la fe se relaciona con el poder milagroso de Jesús. La persona que tiene fe es la que cree que Jesús puede curarla o curar a otro.
Tomado de J.L.Sicre
SECA POR DENTRO
Un día estaba yo sentado cerca del Himalaya, a la orilla de un río. Saqué del agua una piedra hermosa, dura, redonda, y la rompí. Su interior estaba completamente seco. Esta piedra hacía tiempo que estaba en el agua, pero el agua no había penetrado en ella. Lo mismo ocurre con los hombres de Europa. Hace tiempo que fluye en torno suyo el cristianismo, y éste no ha penetrado y no vive dentro de ellos. La falta no está en el cristianismo, sino en los corazones cristianos.
Sadhu Sundar Singh
Tomado de Mercabá
El texto de hoy es uno de los más importantes del Antiguo Testamento y uno de los testigos más misteriosos de la fe bíblica, porque Habacuc se atreve respetuosamente a pedir cuentas a Dios sobre su comportamiento en este mundo y que explique su extraña forma de gobernarlo.
Seiscientos años antes de Jesucristo hace esa pregunta que siempre ha acompañado al destino humano; se pregunta sobre el problema del mal, escándalo perenne de todos los hombres de pensar profundo. San Jerónimo decía de Habacuc que era un hombre que «luchaba con Dios», antes de que otro hombre, Job, expresase quejas similares hablando con Dios y discutiendo con unos amigos que le quieren explicar el incomprensible gobierno de Dios en el mundo. Esta queja ha acompañado siempre al hombre. Es la misma queja del Ivan Karamazov de Dostoievski: «Si el dolor de los niños está destinado a completar esa suma de dolor que es necesario para comprar la armonía eterna, no es que no acepte a Dios, Aloscha, pero le devuelvo con el mayor respeto mi billete». O lo que expresará ese santo ateo, que presenta A. Camus en La peste, el Dr. Rieux: «Rehusaré hasta la muerte esta creación donde los niños son torturados». Esta es la queja de Habacuc: «¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes?».
Javier Gafo Dios a la vista Homilías ciclo C Madris 1994.Pág. 217 ss.
Tomado de Dies Domini
«LA POCA FE QUE TENGAS… ¡TÓMATELA EN SERIO!»
Me pasó hace unos años que atravesaba una pequeña –o tal vez no tan pequeña- crisis de fe y acudí a un amigo sacerdote, hombre él de una gran fe, tal vez con la esperanza de que me contagiase algo de la suya. Su respuesta, primero me desconcertó, pero luego me ayudó a centrarme en aquella sacudida. “Bueno -me dijo-, lo decisivo en la fe no es la cantidad sino la calidad; lo importante no es que sea mucha o poca, sino que la tomes en serio. Aunque sea poca la fe que crees tener… ¡tómatela siempre en serio!”.
Tomado de Javier Carballo OP.
TIEMPOS DE HABACUC
Habacuc vive uno de los momentos más trágicos de la Historia de Israel. El Imperio babilónico se adueña del mundo: de Nínive (612), de Egipto, al derrotar al Faraón en Karkemis (605). Siria y Palestina, más frágiles, ¿qué resistencia van a oponer? Jerusalén sufre su asedio final en 587; y es tomada e incendiada por Nabucodonosor. En este clima angustioso da Habacuc su oráculo:
– Ante todo se plantea crudamente el problema teológico. ¿Puede el Dios justo permitir que un Imperio tan cruel como el babilónico someta a opresión y a destierro al Pueblo de Dios? Cierto, Israel y Judá han pecado, pero ¿no excede el castigo al delito? ¿Un pueblo idólatra, mucho más pecador, puede ser instrumento de Dios para castigar los pecados del Pueblo elegido? Son interrogantes a nivel nacional semejantes a los que hace Job a nivel personal. En las preguntas de Habacuc a Dios hay emoción, audacia, impaciencia; en el fondo, grande fe y confianza.
Tomado de Instituto Del Verbo Encarnado 2004
MÉRITOS EN EL JUDAISMO
En el judaísmo encontramos enseñanzas cercanas a las de Jesús, por ejemplo: “No seas como los esclavos que sirven al patrón por la búsqueda de recibir una recompensa” (P.Ab.1,3); “Si tú te has esforzado mucho en la ley, no reclames los méritos para ti, porque para este fuiste creado” (P.Ab 2,8). En pocas palabras: no a los méritos.
Tomado de Fidel Oñoro
RAÍCES MORERA
“Arranca tus raíces y ve a plantarte en el mar.” Nuestra cultura tiende por desgracia a poner de lado imágenes bíblicas.(1) El leccionario ha traducido sukaminos por un árbol grande”.(2) Para los comentaristas, se trata de un sicómoro del que los rabinos decían que sus raíces llegan a tener hasta 600 años. Pero Jesús y Lucas piensan más bien en la confusión de las raíces profundas de la morera.
(2) En la historia de Zaqueo, san Lucas (19, 4) hablará de un sicómoro, (Plátano oriental) o plátano sukomorea, pero habla aquí de una morera, sukaminos. Según las Biblias alemanas e inglesas, es una morera negra (Morus nigra ) de lo que se trata, un árbol de varios tallos, como el álamo, difícil de quitarle las raíces y que alcanza 8 ó 9 metros de altura. El plátano y la morera blanca, mejor conocidos en Europa, pueden alcanzar hasta 25 metros.
Tomado de Felipe Santos, SDB
HUMOR
LIPE
- ¿Cómo te llamas¿
Lipe
- Será Felipe
Antes sí. Ahora no tengo fe y por eso soy Lipe
POEMA
«Entenderemos lo frágil que significa estar vivos.
Sudaremos empatía por quien está y quien se ha ido. Extrañaremos al viejo que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre y siempre estuvo a tu lado.
Y quizás el viejo pobre era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre porque estabas apurado.
Y todo será un milagro.
Y todo será un legado.
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado».
Mario Benedeti escribió durante la pandemia
ORACIÓN
AUMÉNTANOS LA FE
Auméntanos la fe,
porque los mitos y credos se hunden
y surge la inseguridad e indecisión
en todo camino y horizonte.
Auméntanos la fe,
porque son muchas la palabras y promesas
vacuas e inconsistentes
que nos rodean por todas partes.
Auméntanos la fe,
porque al creernos el centro del universo
andamos perdidos, a la deriva,
en nuestros agujeros negros.
Auméntanos la fe,
porque ya no nos atrevemos a confiar
en nuestra dignidad de hijos,
la que hace posible un mundo más fraterno y justo.
Auméntanos la fe,
aunque solo sea como un granito de mostaza,
para que seamos testigos de tu Espíritu
en esta sociedad en la que vivimos.
Auméntanos la fe,
y haznos caminar en paz y erguidos
aunque se quiebren nuestras seguridades
y nos sintamos pobres y débiles.
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
Si uno tiene mucha confianza y sobre todo mucha fe, Dios le concede todo lo que es necesario, porque Dios es mucho mejor de cuanto se piensa. Generalmente, nosotros no creemos que lo que Jesús ha dicho sea verdad; no creemos en todas las cosas maravillosas del Evangelio, no nos parecen del todo ciertas. En el curso de mi vida he visto, en cambio, que el Evangelio es verdad: Dios no me ha dejado nunca solo, me ha ayudado siempre. El Evangelio es auténtico, pero es preciso tener el coraje de llevarlo a la práctica
Warenfried van Straaten
Tomado de Anécdotasycatequeis
CANTO
Verónica Sanfilippo / Por La Fe
Hasta la locura Pablo Martínez
VIDEO
Equipo Quiero Ver: No te desinfles.
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





