Familias Invencibles

XXV Domingo del Tiempo Ordinario

Familias Invencibles

CITA

San Juan Crisóstomo, Luchamos entre nosotros, y es la envidia la que nos arma unos contra otros…Si todos se afanan así por perturbar el Cuerpo de Cristo, ¿a dónde llegaremos? Estamos debilitando el Cuerpo de Cristo…Nos declaramos miembros de un mismo organismo y nos devoramos como lo harían las fieras (S. Juan Crisóstomo, hom. in 2 Co, 28,3-4).

San Juan Pablo II, Así dice Jesús a los Doce, sorprendidos al discutir entre ellos sobre “quien fuese el más grande” (Mc 9, 34). Es la tentación de siempre, que no perdona siquiera a quien es llamado a presidir la Eucaristía, el sacramento del amor supremo del “Siervo sufriente”. Quien cumple este servicio, en realidad, es todavía más radicalmente llamado a ser siervo. Es llamado, de hecho, a lograr “in persona Christi” y por lo tanto a revivir la misma condición de Jesús en la Última Cena, asumiendo por ello la misma disponibilidad para amar no sólo hasta el fin sino a dar la vida. Presidir la Cena del Señor, es por lo tanto, una invitación urgente para ofrecerse como don, para que permanezca y crezca en la Iglesia la actitud del Siervo sufriente y Señor. Mensaje, XL Jornada de Oración por las Vocaciones, 16-10-2002

San Josemaría Escrivá No olvidéis que estar con Jesús es, seguramente, toparse con su Cruz. Cuando nos abandonamos en las manos de Dios, es frecuente que Él permita que saboreemos el dolor, la soledad, las contradicciones, las calumnias, las difamaciones, las burlas, por dentro y por fuera: porque quiere conformarnos a su imagen y semejanza, y tolera también que nos llamen locos y que nos tomen por necios

Benedicto XVI “Los caminos del Señor no son cómodos, pero no estamos hechos para la comodidad”.

Papa Francisco, “El verdadero poder es el servicio. La lucha por el poder en la Iglesia no es cuestión de estos días. Comenzó allá, precisamente con Jesús: mientras el Señor hablaba de la Pasión, los discípulos pensaban en discutir sobre quién de ellos era el más importante. Pero en la óptica del Evangelio la lucha por el poder en la Iglesia no debe existir. O, si queremos, que exista la lucha por el verdadero poder, es decir, el que Él, con su ejemplo, nos enseñó: el poder del servicio. Como hizo Él, que vino no para ser servido, sino para servir. Y su servicio fue precisamente un servicio de cruz: Él se abajó, hasta la muerte, con muerte de cruz, por nosotros; para servirnos, para salvarnos”.Homilía, 21-05-2013

“El pasaje del Evangelio propone la imagen del niño. “Los discípulos discutían sobre quién era el más grande entre ellos. Había una disputa interna: el carrerismo. Estos que son los primeros obispos tenían esta tentación del carrerismo” y decían entre ellos: “¡Yo quiero llegar a ser más grade que tú!”. Al respecto el Papa señaló: “No es un buen ejemplo que los primeros obispos hayan hecho esto, pero es la realidad”. Homilía en Santa Marta, 2.X.14

«Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás».

Rabindranath Tagore recibió el premio Nobel de Literatura en 1913. “Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio”.

“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

ANÉCDOTA

José Luis Ruiz murió en un atentado terrorista en Barcelona. Su hijo de nueve años declaró: “Ya sé que ahora soy yo el que tiene que encargarse de mi familia”

Karl Menninger, el famoso psiquiatra norteamericano, pronunció una vez una conferencia sobre salud mental, seguidamente contestó preguntas que los participantes le hicieron.

Un señor le preguntó: -¿Qué recomendaría usted a una persona que siente que la depresión le está invadiendo?

Muchos supusieron que les iba a decir que tal persona consultara a un psiquiatra, pero su respuesta, para su sorpresa, fue: -Que salga de su casa, cierre la puerta, busque a alguien en necesidad y le ayude.

Y es que el amor y el servicio a otros es medicina para muchos de nuestros males.


Se cuenta una historia de la Madre Teresa. Un visitante del hospital de Calcuta la vio atendiendo los cortes y magulladuras de un paciente de sida, frágil y empobrecido. El visitante le admitió: “Nunca haría eso por un millón de dólares”.

La Madre Teresa respondió: “Yo tampoco. Pero lo hago por Jesús, por nada”.

CONTO

EL AVARO Y EL ENVIDIOSO

“El soberano Júpiter envió al Sol a informarse sobre las voluntades dudosas de los hombres. En ese tiempo, acudieron ante el Sol dos individuos de muy distinta condición, pues uno era avaro y el otro envidioso. El Sol les dijo:

¿Qué queréis y qué pedís? Declaradlo en confianza, que os será otorgado cuanto solicitéis: el primero tendrá exactamente lo que pida y el segundo tendrá el doble.

Al oír esto, el avaro quería que el envidioso pidiese primero para obtener él el doble, creyendo que pediría alguna riqueza. Mas el envidioso, entendiéndolo así y considerando que al avaro le tocaría el doble de lo suyo, no pudo encubrir su envidia. Y así pidió que le fuera quitado un ojo, para que al otro le quitaran los dos. Y el Sol, al oír esto, sonriéndose, subió a lo alto hacia el dios Júpiter y le contó hasta qué punto la envidia reina entre los hombres; actúan de tal modo que sus semejantes se vean en peores daños y desgracias”.

(Aviano)

SE BUSCA PRÍNCIPE”.

“En un lejano reino, pusieron el siguiente anuncio: “

Se necesita príncipe. Todos los interesados, acudan mañana al Palacio Real”

. Fueron muchos los que se presentaron aquel día. Después de ver uno por uno a todos los candidatos, eligieron a dos. Eran los únicos que reunían las mejores cualidades para ser príncipes.

Pero había que elegir sólo a uno. Estuvieron mucho tiempo tratando de ver quién de los dos sería el mejor, pero nadie se ponía de acuerdo. El rey tuvo que intervenir y decidirse por uno de ellos. Mandó que los trajeran a su presencia y les dijo lo siguiente:

-Aquel que llegue primero a la ciudad más pequeña de mi reino, será el príncipe.

Esta ciudad estaba en el lugar más apartado del reino. Hacían falta muchos días para llegar hasta ella. Los dos candidatos se pusieron en marcha. Uno de ellos comenzó a caminar tan aprisa que dejó muy atrás al otro.

Por el camino, unos ladrones habían robado y golpeado a un hombre, dejándole medio muerto en elsuelo. Al pasar por allí el que iba primero, no le ayudó en nada, siguió su camino. Cuando llegó el segundo, se paró y lo socorrió. Lo cargó sobre sus hombros y lo llevó hasta un pueblo cercano, donde había un médico. Luego continuó su camino.

Más adelante, un niño andaba perdido por el bosque. No dejaba de llorar y llorar.

El primero no le hizo ni caso. El segundo, que ya iba muy retrasado, se detuvo para ver que le pasaba. Se quedó con él y estuvo un día entero buscando a sus padres. Cuando los encontró, continuó el camino. Pero había perdido tanto tiempo, que era imposible que llegara el primero. Y así fue. Cuando llegó a la ciudad más pequeña del reino, el primero ya estaba celebrando su triunfo. Él sería el príncipe. Cuando llegó el rey para nombrar príncipe al vencedor, reunió a los dos y les dijo:

-Al venir hacia aquí, pasé por un pueblo donde el alcalde me contó que un desconocido le había salvado la vida. Luego, unos padres vinieron a verme para pedirme que recompensara a un desconocido que encontró a su hijo perdido. ¿Quién de vosotros hizo todo eso?

El que había llegado el último, sintiéndose descubierto, levantó la mano. Entonces el rey, con voz solemne, le nombró príncipe diciendo:

-Has demostrado tener la mejor cualidad de un príncipe: la de ayudar y servir a su pueblo por encima de todo

.El que había llegado primero comenzó a protestar. Pero el rey dijo con autoridad:

-El que ha llegado el último ha demostrado ser el primero en humanidad. Y tú, que has llegado el primero, has demostrado ser el último, porque te has dejado muchas cosas sin hacer por el camino. Has buscado el poder y la honra, y no el bien de mi pueblo”.

(José Real Navarro)

CANTO

Dime, Señor – Rafael Moreno

HE VENIDO A SERVIR Ain Karem

CURTAMETRAXE

Quien quiera ser el primero

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela