XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

«Dad a cada cual lo que es debido: si son impuestos, impuestos; si tributos, tributos; si temor, temor;

si respeto, respeto. »

(Rom 13, 7).

«Cada uno de nosotros es de Dios, lleva la imagen y la inscripción de Dios en aquello que tiene de más profundo».

Los cazadores, cazados

“A cada uno lo suyo” y no “Cada Uno a Lo Suyo”

S.Son

Refrán español: La mejor forma de no hacer del dinero un ídolo, así como sucede con cualquier don, es compartiéndolo…

Tertuliano, «Quid erit Dei, si omnia Caesaris»: si todo pertenece al César, ¿qué pertenecerá a Dios? De idolatría

S. Hilario, «La moneda del César está hecha en el oro, en donde se encuentra grabada su imagen; la moneda de Dios es el hombre, en quien se encuentra figurada la imagen de Dios; por lo tanto dad vuestras riquezas al César y guardad la conciencia de vuestra inocencia para Dios» (in Matthaeum, 23)

San Juan Crisóstomo No hemos nacido para comer y beber y vestir lujosamente, sino para agradar a Dios y alcanzar los bienes eternos. Y puesto que aquello ha de ser secundario en nuestro empeño, lo será también en nuestra oración (Hom. sobre S. Mateo,22).

S. Agustín, “Deo, ait, reddendus est christianus amor, régibus humanus timor” (Lib I contra Epist Parm, c. 7: a Dios hay que darle el amor cristiano, a los reyes el temor humano).

«Si el César reclama su propia imagen impresa en la moneda – afirma-, ¿no exigirá Dios del hombre la imagen divina esculpida en él? (En. in Ps., Salmo 94, 2).

«Del mismo modo que se devuelve al César la moneda, así se devuelve a Dios el alma iluminada e impresa por la luz de su rostro… En efecto, Cristo habita en el interior del hombre» (Ib., Salmo 4, 8).

¿Qué cosa exige el César de ti? Su propia imagen. ¿Qué cosa te exige el Señor? Su propia imagen. Pero la imagen del César está sobre la moneda, en cambio la imagen de Dios está en ti mismo. Si lloras cuando pierdes la moneda, porque has perdido la imagen del César ¿no deberías llorar cuando adoras a los ídolos porque injurian en ti la imagen de Dios? Agustín Discorsi, Disc. 113/A,8

Papa Gelasio enseñaba en el siglo V: «Hay dos poderes por los cuales está este mundo soberanamente gobernado: la santa autoridad del Pontífice y el poder real».

San Francisco de Asís “Soy tan sólo lo que soy ante Dios” (De S. Fco. de Asís, citado por S. Alfonso María de Ligorio en “Práctica de amor a Jesucristo»)

Santo Tomás de Aquino, La persona humana que se ordena, con cierta relatividad, al bien del Estado, como una parte del todo, se ordena también, con una relatividad más estrecha, al bien sobrenatural que nos comunica la Iglesia, y se ordena, de un modo absoluto y total, a Dios, que es bien común de todos. (II – II, q. 26, a. 3).

Ignacio de Loyola, “Tomad, Señor, y recibid”: “Vos me lo distéis, a vos, Señor, lo torno”. Suspicere.

San Juan Maria Vianney ¡Nos parece demásiado dedicarle algunos minutos para agradecer las gracias que en todo momento nos concede! (Sermón sobre la oración).

Don Bosco decía: ¿Soy un buen cristiano y honesto ciudadano? ¿Cumplo con mis deberes par con la Sociedad? ¿Amo al prójimo, así como amo a Dios?

“Buenos cristianos y buenos ciudadanos”

Lorenzo de Brindisi, Si realmente queremos ser imagen de Dios, es necesario que seamos semejantes a Cristo. Homilía 1, 2-4 .6, en el domingo XXII después de Pentecostés: Opera omnia, t. 8, 335-336. 339-340. 346

San Josemaría Escriva de Balaguer, “ya veis que el dilema es antiguo, como clara e inequívoca es la respuesta del Maestro. No hay —no existe— una contraposición entre el servicio a Dios y el servicio a los hombres; entre el ejercicio de nuestros deberes y derechos cívicos, y los religiosos; entre el empeño por construir y mejorar la ciudad temporal, y el convencimiento de que pasamos por este mundo como camino que nos lleva a la patria celeste. (…) La elección exclusiva que de Dios hace un cristiano, cuando responde con plenitud a su llamada, le empuja a dirigir todo al Señor y, al mismo tiempo, a dar también al prójimo todo lo que en justicia le corresponde” (Amigos de Dios, n. 165.).

Concilio Vaticano II: Si los fieles, en ejercicio de su libertad, eligen una determinada solución para los asuntos de carácter temporal … “recuerden que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva la autoridad de la Iglesia a favor de su opinión”. (Constitución pastoral Guadium et spes, n. 43).

«Cuando la autoridad pública, excediéndose en sus competencias, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rechazar las exigencias objetivas del bien común; pero les es lícito defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de esta autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica» (GS 74, 5).

‘La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está atada a sistema político alguno, es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana’ (G. S. 76).

“la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno” (GS 76).

Catecismo, 303 El testimonio de la Escritura es unánime: la solicitud de la divina providencia es concreta e inmediata; tiene cuidado de todo, de las cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos del mundo y de la historia. Las sagradas Escrituras afirman con fuerza la soberanía absoluta de Dios en el curso de los acontecimientos: «Nuestro Dios en los cielos y en la tierra, todo cuanto le place lo realiza» (Sal 115, 3); y de Cristo se dice: «Si Él abre, nadie puede cerrar; si Él cierra, nadie puede abrir» (Ap 3, 7); «hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Dios se realiza» (Pr 19, 21).

1900 El deber de obediencia impone a todos la obligación de dar a la autoridad los honores que le son debidos, y de rodear de respeto y, según su mérito, de gratitud y de benevolencia a las personas que la ejercen.

La más antigua oración de la Iglesia por la autoridad política tiene como autor a san Clemente Romano (cf ya 1Tm 2, 1-2):

“Concédeles, Señor, la salud, la paz, la concordia, la estabilidad, para que ejerzan sin tropiezo la soberanía que tú les has entregado. Eres tú, Señor, rey celestial de los siglos, quien da a los hijos de los hombres gloria, honor y poder sobre las cosas de la tierra. Dirige, Señor, su consejo según lo que es bueno, según lo que es agradable a tus ojos, para que ejerciendo con piedad, en la paz y la mansedumbre, el poder que les has dado, te encuentren propicio” (San Clemente Romano, Epistula ad Corinthios, 61, 1-2).

Deberes de los ciudadanos

2238 Los que están sometidos a la autoridad deben mirar a sus superiores como representantes de Dios que los ha instituido ministros de sus dones (cf Rm 13, 1-2): “Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana […]. Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios” (1 P 2, 13.16.). Su colaboración leal entraña el derecho, a veces el deber, de ejercer una justa crítica de lo que les parece perjudicial para la dignidad de las personas o el bien de la comunidad.

2239 Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política.

2240 La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho al voto, la defensa del país:

«Dad a cada cual lo que se le debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor» (Rm 13, 7).

«Los cristianos residen en su propia patria, pero como extranjeros domiciliados. Cumplen todos sus deberes de ciudadanos y soportan todas sus cargas como extranjeros […] Obedecen a las leyes establecidas, y su manera de vivir está por encima de las leyes. […] Tan noble es el puesto que Dios les ha asignado, que no les está permitido desertar» (Epistula ad Diognetum, 5, 5.10; 6, 10).

El apóstol nos exhorta a ofrecer oraciones y acciones de gracias por los reyes y por todos los que ejercen la autoridad, “para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad” (1 Tm 2, 2).

La comunidad política y la Iglesia

2244 Toda institución se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre y de su destino, de la que saca sus referencias de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta. La mayoría de las sociedades han configurado sus instituciones conforme a una cierta preeminencia del hombre sobre las cosas. Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad sobre Dios y sobre el hombre:

Las sociedades que ignoran esta inspiración o la rechazan en nombre de su independencia respecto a Dios se ven obligadas a buscar en sí mismas o a tomar de una ideología sus referencias y finalidades; y, al no admitir un criterio objetivo del bien y del mal, ejercen sobre el hombre y sobre su destino, un poder totalitario, declarado o velado, como lo muestra la historia. (cf CA 45; 46).

2245 La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia, no se confunde en modo alguno con la comunidad política […] es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana. La Iglesia “respeta y promueve también la libertad y la responsabilidad política de los ciudadanos” (GS 76, 3).

León XIII: » Dios ha repartido entre el poder eclesiástico y el poder civil el cuidado de procurar el bien del género humano. Ha propuesto el primero para las cosas divinas y el segundo para las humanas. Cada uno, en su orden, es soberano. Uno y otro están circunscriptos dentro de límites perfectamente determinados y trazados en conformidad con su naturaleza y su principio» . Immortale Dei

Juan Pablo I: “Creemos ser religiosos porque vamos a la iglesia, tratando después de llevar fuera de ella una vida semejante a la de tantos otros, entretejida de pequeñas o grandes trampas, de injusticias, de ataques a la caridad, con una falta absoluta de coherencia” (Luciani, A. Ilustrísimos señores p. 219).

San Juan Pablo II Allí donde el hombre no se apoya ya sobre una grandeza que le trasciende, corre el riesgo de entregarse al poder sin freno de lo arbitrario y de los seudo absolutos que lo destruyen. Discurso (11-10-1998)

Ratzinger, J. “La cuestión moral es claramente, hoy más que nunca, una cuestión de supervivencia” (Presentación Enc. Veritatis S.).

Benedicto XVI La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, hacer memoria de su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su identidad, el derecho de Dios sobre lo que le pertenece, es decir, nuestra vida. (Homilía 16 de octubre de 2011)

«La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público (…) no es tolerancia, sino hipocresía» (Benedicto XVI).

Papa Francisco, «Cada sociedad necesita asegurar que los valores se transmitan, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda trascendencia y clausurada en intereses individuales». «Todos hermanos»

La idolatría es siempre politeísta, ir sin meta alguna de un señor a otro. La idolatría no presenta un camino, sino una multitud de senderos, que no llevan a ninguna parte, y forman más bien un laberinto. (Lumen Fidei)

La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común /Evangelii gaudium, 205)

“La referencia a la imagen de César, incisa en la moneda, dice que es justo sentirse ciudadanos del Estado de pleno título —con derechos y deberes—; pero simbólicamente hace pensar en otra imagen que está impresa en cada hombre: la imagen de Dios. Él es el Señor de todo y nosotros, que hemos sido creados «a su imagen» le pertenecemos ante todo a Él” (22 de octubre de 2017.)

«La consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece» (Francisco)

Autor anónimo: «El César, en efecto, ha impreso su imagen en cada moneda, pero Dios ha escogido al hombre, que él ha creado, para reflejar su gloria» (Anónimo, Obra incompleta sobre Mateo, Homilía 42).

Martin Buber Se da idolatría cuando « un rostro se dirige reverentemente a un rostro que no es un rostro ».

Rainiero Cantalamessa “Dad a César lo que ‘Dios mismo quiere’ que le sea dado a César”.

Antes que a los hombres, hay que obedecer a Dios y a la propia conciencia. Ya no se puede dar a César el alma que es de Dios.

Javier Gafo ¿nos distinguimos los católicos españoles por nuestra ejemplaridad en el cumplimiento de nuestras obligaciones civiles y sociales? Y, sobre todo, ¿nos distinguimos por poner la causa del Reino de Dios, la liberación total e integral del hombre, en sus vertientes horizontales y trascendentes, como objetivo primario de nuestra vida?

Pagola, «Dad al César lo que le pertenece a él, pero no olvidéis que vosotros mismos pertenecéis a Dios».

Hemos de cumplir con honradez nuestros deberes ciudadanos, pero no hemos de dejarnos modelar ni dirigir por ningún poder que nos enfrente con las exigencias fundamentales del reino de Dios.

CONTO

EN CAMBIO…YO TE DOY: AMOR

Una niña de seis años no dejaba en paz a sus padres porque siempre les pedía cosas y cosas que ellos les tenían que comprarle cuando iban a la ciudad. Al final el papá un día perdió la paciencia y le dijo: «Cómprame esto, cómprame aquello…Tú piensas sólo a lo que tus padres te tienen que comprar. Pero yo querría saber lo que tú le das a cambio.» Y la respuesta pronta de la niña fue: «Yo les doy amor».

Es exactamente esto lo que Dios Padre quiere de nosotros: que aprendamos a amarlo como él nos ama. El mejor regalo que le podemos dar a Dios es nuestro amor agradecido, nuestra confianza y nuestra fe en el creer que él se preocupa de nosotros. Dios no recibe nada de nuestras alabanzas de nuestros rezos ni tampoco de nuestra obediencia. Los que ganan somos únicamente nosotros. A Dios le basta con que lo amemos con todo el corazón y, con el amor que Dios nos da, nos amemos los unos a los otros como buenos hermanos.

Tomado de P. Chinaglia

ANÉCDOTA

DESATAR LAS CINTURAS (desarmar, pues es de la cintura donde cuelga la espada)

UNGIDO

En la historia del pueblo elegido, el rey era ungido. Samuel ungió primeramente a Saúl, y después a David; y los demás reyes, tanto del reino de Israel como del reino de Judá fueron ungidos por algún sacerdote o un profeta. Salomón recibió la unción de manos del sacerdote Sadoc. Por eso sorprende que Isaías otorgue a un extranjero que no conocía al verdadero Dios, a Ciro, rey de los persas, el título de “ungido”. Sí, no era judío, pero el rey de Persia fue reconocido por el pueblo elegido como una especie de Mesías redentor.

CIRO

Ciro, cuyo imperio era el más grande de la tierra, se distinguió por una política de tolerancia religiosa hacia los pueblos de su gran imperio. Cuando conquistó Babilonia, donde estaban los judíos desterrados, decidió devolverlos a su tierra, a Palestina. Para ello publicó un edicto, según consta en la Sagrada Escritura: El año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, despertó el Señor el espíritu de Ciro,…” (2 Cro 36, 22-23). Gracias a este edicto, los judíos desterrados desde los tiempos de Nabucodonosor regresaron a su tierra de Judá y reconstruyeron el templo. No sólo hizo que los judíos exiliados regresarán a Jerusalén, a la tierra prometida como en un nuevo éxodo, sino que hizo que se devolvieran todos los tesoros arrebatados por los babilonios al templo de Jerusalén y les dio gran cantidad de dinero para la reconstrucción de todas esas obras.

Tomado de Anécdotas y catequesis

CIRO EL GRANDE (c. 600 o 576-530 a. C.)

Figura en la Biblia hebrea como el patrón y libertador de los judíos. Es mencionado 23 veces por su nombre y referenciado varias veces más.[1] Según la Biblia, Ciro el Grande, rey de Persia, era el monarca bajo el cual la cautividad babilónica acabó. En el primer año de su reinado es incitado por Dios para decretar que el Templo en Jerusalén debía ser reconstruido y que los judíos que lo desearan pudieran regresar a su tierra.[nota 1]Además, mostró interés en el proyecto al devolver los recipientes sagrados que se habían tomado del Primer Templo y una suma considerable de dinero para comprar materiales de construcción.

Tomado de Wikipedia

ÍDOLOS

Toda figura tallada era considerada como un ídolo. Ahora bien, el denario de plata llevaba la figura del emperador Tiberio (14-37 de nuestra era) y la inscripción que le atribuía un título divino: Ti(berius) Cæsar divi(ni) Au(gusti) F(ilius) Augustus, Tiberio Augusto César, hijo del divino Augusto.

P. Felipe Santos SDB

EL ESCRITO MÁS ANTIGUO DEL NT (2ª lectura)

Desde este domingo hasta el 33 inclusive la segunda lectura se toma de la 1ª carta de Pablo a los tesalonicenses, escrita en Corinto hacia el año 49/50.

Tesalónica, ciudad fundada por Alejandro Magno, es la segunda en territorio europeo que pisan Pablo y sus compañeros, después de Filipos. Aunque el libro de los Hechos sugiere que su estancia duró unos quince días, las cartas a los Tesalonicenses y las relaciones que se establecieron en los misioneros y la comunidad hacen pensar en varios meses. A estos cristianos dirige Pablo su primera carta, que es también el documento más antiguo del Nuevo Testamento.

Tomado de José Luis Sicre

SUUM CUIQUE

. El jurista romano Ulpiano definió los tres preceptos básicos del derecho como: vivir honestamente, no dañar a los demás y dar a cada uno lo suyo.

DENARIO

El denario era la paga de un jornalero por un día de trabajo (cfr. Mateo 20,2) y un par de denarios fue lo que dejó el buen samaritano en la parábola lucana para gastos de la posada (Lucas 10,35). Un denario equivalía a diez ases, y de ahí su nombre. No era una suma muy alta, pero tampoco despreciable; y, sobre todo, estaba destinada a los intereses de los romanos.

Tomado de opusdei.org

DENARIO

Moneda de plata que pesaba unos 3,40 gramos.

Conocemos la efigie y la inscripción que llevaba la moneda del impuesto en tiempos de Tiberio (14-27 d.C.): en el anverso, el busto del emperador, adornado con una guirnalda de laurel que indicaba su dignidad divina, acompañado de la siguiente inscripción: «Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto»; en el reverso aparece «pontifex maximus» y la imagen de la madre del emperador sentada en un trono de dioses, llevando a la derecha el cetro olímpico y en la izquierda un ramo de olivo, que la hace aparecer como encarnación terrena de la paz celestial. Los enviados, celosos de la ley de Dios, llevan consigo esta moneda con todos los símbolos de la divinización del poder romano.

Francisco Bartolomé González

Acercamiento A Jesús De Nazaret- 4 Págs. 54-60

PAGAR

El signo más visible y más odiado de esta ocupación era el impuesto que debían pagar al César todas las personas, incluidos los siervos; los hombres desde los catorce años, y las mujeres desde los doce, hasta la edad de sesenta y cinco para todos. Había sido la introducción de este tributo la que había provocado la rebelión de Judas en el templo el año 6 d.C.

Pagar o rechazar este impuesto tenía para ellos una doble significación: someterse o rebelarse ante la ocupación y someterse o rebelarse ante la pretendida divinidad del emperador. Someterse y pagar significaba abandonar la defensa de la propia independencia y la divinidad única de Yavé, o reducirlas a puras palabras, ya que, según la concepción antigua general, uno se sometía al régimen en el poder mediante el pago de tributos e impuestos.

Rebelarse y no pagar obligaba a levantarse en armas, ya que con ellas forzaba la policía romana a los que se negaban, y así defender esa independencia y esa única divinidad. La postura de los diversos grupos políticos y religiosos estaba muy dividida. Los más radicales eran los zelotes, para los que pagar el impuesto era ir en contra del primer mandamiento, que manda reconocer a Yavé como único Dios (Dt 6, 4-5), y defendían la lucha armada contra Roma como camino para defender la independencia nacional. En el otro extremo estaban los herodianos, partidarios de Herodes, el rey-títere admitido por los romanos, que defendían el pago del impuesto por los beneficios y privilegios que disfrutaban con la ocupación. También los saduceos -el partido de las clases altas sacerdotales y laicas que dominaba el sanedrín y ejercía el poder político mediante una alianza de sumisión con los romanos- se había resignado al pago del impuesto y a todo aquello que no pusiera en peligro sus intereses económicos privados. Finalmente, los fariseos eran contrarios a la ocupación romana y al pago del impuesto, pero se habían sometido como mal menor, y adoctrinado al pueblo para que siguiera su ejemplo. Es curioso constatar que, de los cuatro partidos, el único que jamás se enfrentó con Jesús fue el primero: el de los zelotes. También fue el único que Jesús no atacó, a pesar de todas sus imperfecciones de fondo e incorrecciones de forma.

Francisco Bartolomé González

Acercamiento A Jesús De Nazaret- 4 Págs. 54-60

LA PRIMERA VEZ QUE LA BIBLIA HABLA DE UN ÚNICO DIOS.

Merece atención el texto del segundo Isaías que hemos leído. Es muy interesante, porque es la primera vez que la Biblia habla de un único Dios. Estamos a mediados del s. VI a. c., y hasta ese momento, Israel tenía su Dios, pero no ponía en cuestión que otros pueblos tuvieran sus propios dioses. Esto no lo hemos tenido nunca claro.

Tomado de Fray Marcos

SANTO TOMÁS MORO

«Patrono de los Hombres de Gobierno».

Fue mártir de la libertad porque fue mártir de la primacía de la conciencia, una primacía que, sólidamente enraizada en la búsqueda de la verdad, nos hace plenamente responsables de nuestras decisiones y, por tanto, libres de todo vínculo que no sea el propio del ser creado, esto es, el vínculo que nos une a Dios. Su Santidad nos ha recordado que la conciencia moral rectamente entendida es «testimonio de Dios mismo, cuya voz y cuyo juicio penetran la intimidad del hombre hasta las raíces de su alma» (Enc. Veritatis splendor, n. 58). Nos parece que esa es la lección fundamental de Santo Tomás Moro a los hombres de Gobierno: la lección de la huida del éxito y el consenso fáciles cuando ponen en entredicho la fidelidad a los principios irrenunciables, de los que dependen la dignidad del hombre y la justicia del orden civil. Y nos parece una lección altamente inspiradora para todos los que, en el umbral del nuevo Milenio, se sienten llamados a conjurar las insidias disimuladas pero recurrentes de nuevas tiranías.

Por eso, seguros de actuar por el bien de la sociedad futura y confiando en que nuestra súplica encontrará benévola acogida en Su Santidad, pedimos que Sir Tomás Moro, Santo y Mártir, fiel servidor del Rey, pero sobre todo de Dios, sea proclamado «Patrono de los Hombres de Gobierno».

Tomado de Deiverbum.org

AMBIENTE SOCIAL

La gran mayoría de la gente en la Palestina del siglo I era pobre. Tenían lo mínimo para vivir e iban tirando como podrían, entre fuertes cargas de impuestos y el peligro de una sequía o epidemia o plaga o mal tiempo en general que les dejase sin cosechas o ganados. Si sucedía esto, solo podía endeudarse y esperar que el año siguiente fuese más propicio. Dos años seguidos de calamidades podían significar la destrucción de una familia y su venta como esclavos para pagar las deudas. En este contexto, hablar de impuestos era importante para todos. Los más pobres corrían detrás de cualquier mesías que proclamaba que tenía que dejar de pagar a los romanos y levantarse en armas contra ellos; los más ricos, que eran también los notables del pueblo, no quería oír hablar de revueltas, porque eran los responsables ante Roma de la estabilidad social (que no de la paz, que es otra cosa más profunda); los romanos levantaban la oreja en en cuanto alguien en sus países ocupados mencionaba los impuestos, y se informaban con atención de sus movimientos.

Tomado de bibliayvida.com

ENFRENTAMIENTO

Seguimos en la explanada del templo de Jerusalén, en medio de los enfrentamientos de diversos grupos con Jesús. Esta vez, fariseos y herodianos lo van a poner en un serio compromiso preguntándole sobre la licitud del tributo al emperador romano. Por entonces, además de los impuestos que se pagaban a través de peajes, aduanas, tasas de sucesión y de ventas, los judíos debían pagar el tributo al César, que era la señal por excelencia de sometimiento a él.

Fariseos y herodianos no tenían dudas sobre este tema; ambos grupos eran partidarios de pagarlo. Los fariseos, porque no querían conflictos con los romanos mientras les permitieran observar sus prácticas religiosas. Los herodianos, porque mantenían buenas relaciones con Roma. Como a nadie le gusta pagar, los rabinos discutían si se podía eludir el tributo. Y algunos adoptaban la postura pragmática que refleja el tratado Pesajim 112b: «… no trates de eludir el tributo, no sea que te descubran y te quiten todo lo que tienes». Sin embargo, otros judíos adoptaban una postura de oposición radical, basada en motivos religiosos. Dado que el pago del tributo era signo de sometimiento al César, algunos lo interpretaban como un pecado de idolatría, ya que se reconocía a un señor distinto de Dios.

Tomado de J.L.Sicre

HUMOR

GRACIAS Y DINERO

Después de una magnífica conferencia dijo una señora a Robert Ingersoll:

No sé cómo podremos agradecerte. ¿Cómo pudiéramos mostrarle nuestro agradecimiento?

Querida señora, desde que los fenicios inventaron el dinero (la moneda) ya ha habido una respuesta a esa pregunta que está Ud. haciendo.

Tomado de Anecdonet

EL CHISTE DEL DE LEPE Y EL CÉSAR

Le nombran César a uno de Lepe. En un momento dado se le acerca un centurión y le dice:

— ¡Ave, César!

Y el de Lepe le responde:

— ¡Déjate de coñas y abre tú, que pa eso estás más cerca!

Tomado de Chatgpt

POEMA

DIOS, CENTRO DEL ALMA

Si fuera de mi amor verdad el fuego,
él caminara a tu divina esfera;
pero es cometa que corrió ligera
con resplandor que se deshizo luego.

¡Qué deseoso de tus brazos llego
cuando el temor mis culpas considera!
mas si mi amor en ti no persevera,
¿en qué centro mortal tendrá sosiego?

Voy a buscarte, y cuanto más te encuentro,
menos reparo en ti, Cordero manso,
aunque me buscas tú del alma adentro.

Pero dime, Señor: si hallar descanso
no puede el alma fuera de su centro,
y estoy fuera de ti, ¿cómo descanso?

Lope de Vega

ORACIÓN

LA MÁS ANTIGUA ORACIÓN POR LA AUTORIDAD POLÍTICA

“Concédeles, Señor, la salud, la paz, la concordia, la estabilidad, para que ejerzan sin tropiezo la soberanía que tú les has entregado. Eres tú, Señor, rey celestial de los siglos, quien da a los hijos de los hombres gloria, honor y poder sobre las cosas de la tierra. Dirige, Señor, su consejo según lo que es bueno, según lo que es agradable a tus ojos, para que ejerciendo con piedad, en la paz y la mansedumbre, el poder que les has dado, te encuentren propicio”

San Clemente Romano (cf ya 1Tm 2, 1-2):

(Epistula ad Corinthios, 61, 1-2).

LA ORACIÓN DE ENTREGA

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis,

a Vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro:

disponed de ello

según vuestra voluntad.

Dadme vuestro Amor y Gracia,

que éstas me bastan.

Amén.

San Ignacio de Loyola (conocida también como el Suscipe, del latín suscipere, «recibir»)

MEDITACIÓN

ESTADO-ABSOLUTO:

«Alguien podría decir que mi punto de vista coincide con el mito anarquista, pero no es así. La utopía de una convivencia feliz sin Estado alguno, me es enteramente extraña. La función del Estado pertenece a los condicionamientos de este mundo. Pero el Estado sólo tiene un significado funcional y, consiguientemente, relativo. Es menester negar de todo punto la soberanía absoluta del Estado. El Estado ha tenido siempre una tendencia a traspasar sus propios límites. Ha llegado a ser una realidad autónoma. El estado quiere ser totalitario.

Y esta afirmación no es válida sólo para el Estado comunista o fascista. También en el período cristiano de la historia hubo una regresión a la concepción pagana del Estado. Una de las acusaciones clásicas más importantes que hizo Celso a los cristianos, era que éstos se comportaban como ciudadanos malos y desleales al considerarse ciudadanos de otro reino. Ese conflicto sigue todavía. Es el eterno conflicto entre Cristo, el Dios-hombre, y el César, el hombre endiosado. La tendencia a la divinización del César es una constante histórica, que apareció en la Monarquía y puede aparecer también en la Democracia y en el Comunismo. No existe ningún tipo de soberanía terrena que pueda compaginarse con el cristianismo, ni la soberanía de la Monarquía ni la soberanía del pueblo o de una clase social. El único principio que se aviene con el cristianismo es la afirmación de los derechos inalienables del hombre. Pero el Estado difícilmente se reconcilia con ese principio».

Nicolás Berdiaeff

Tomado de Mercaba

«Dar a Dios lo que es de Dios supone fidelidad a los deberes sociales y políticos, pero en la línea, el espíritu y las exigencias del evangelio, porque todo depende de Dios. Todo hombre debe, pues, vivir su vida de hombre en cuanto hombre y en el contexto social en que se encuentre, intentando trabajar por el progreso y el bienestar. Pero debe hacerlo obedeciendo a lo que el evangelio le indica. Por otra parte, la proclamación del evangelio por la Iglesia debe recordar a la política la primacía de Dios y la necesidad de ir por la vía de sus mandamientos, precisamente en orden a la felicidad humana de la comunidad, de esa comunidad a la que tiene el encargo de conducirla a la felicidad. Ambos adagios son, en consecuencia, complementarios, pero el «dad a Dios lo que es de Dios» es primero y de él dimana la obligación y el fundamento del segundo: «dad al César lo que es del César».

Adrien Nocent El Año Liturgico: Celebrar A Jc 7 Tiempo Ordinario: Domingos 22-34 Sal Terrae Santander 1982.Pág. 71 Ss.

CANTO

Todo te lo doy / Agustina Baro Graf – Música Católica

VIDEO

Mirar distinto. Actuar diferente – 29º, Ciclo A

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela