
CITA
“No confundas nunca riqueza con Fortuna. La primera se quedará aquí, la otra puedes llevártela contigo”
San Pablo: “Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino. Por eso precisamente pagáis los impuestos, porque son funcionarios de Dios, ocupados asiduamente en ese oficio” (Rom 13, 1 ss.).
Tertuliano: «Quid erit Dei, si omnia Caesaris»: si todo pertenece al César, ¿qué pertenecerá a Dios? De idolatría
san Agustín: “Deo, ait, reddendus est christianus amor, régibus humanus timor” (Lib I contra Epist Parm, c. 7: (A Dios hay que darle el amor cristiano, a los reyes el temor humano).
No busques qué dar… Date a ti mismo…
«Si el César reclama su propia imagen impresa en la moneda – afirma-, ¿no exigirá Dios del hombre la imagen divina esculpida en él? (En. in Ps., Salmo 94, 2). Y también: «Del mismo modo que se devuelve al César la moneda, así se devuelve a Dios el alma iluminada e impresa por la luz de su rostro… En efecto, Cristo habita en el interior del hombre» (Ib., Salmo 4, 8).
«Así como el César exige su imagen en tu moneda, así del mismo modo exige su propia imagen en tu alma. Da a César -dice- aquello que es del César. ¿Qué cosa exige el César de ti? Su propia imagen. ¿Qué cosa te exige el Señor? Su propia imagen. Pero la imagen del César está sobre la moneda, en cambio la imagen de Dios está en ti mismo. Si lloras cuando pierdes la moneda, porque has perdido la imagen del César ¿no deberías llorar cuando adoras a los ídolos porque injurian en ti la imagen de Dios? Agustín Discorsi, Disc. 113/A,8
Papa Gelasio enseñaba en el siglo V: «Hay dos poderes por los cuales está este mundo soberanamente gobernado: la santa autoridad del Pontífice y el poder real».
San Columbano «En la medida que el hombre usa rectamente de las virtudes plantadas en él, será semejante a Dios. Todas las virtudes que Dios ha infundido en nosotros cuando nos creó, se las debemos “devolver” según Él mismo nos lo enseña. Nos pide, para empezar, que amemos a Dios con todas nuestras fuerzas (Dt 6,5) porque “Él nos amó primero” (1Jn 4,10), desde el principio, antes que existiéramos. Amar a Dios es, pues, renovar en nosotros su imagen. Ama a Dios quien cumple sus mandamientos».
San Hilario «Conviene por lo tanto que nosotros le paguemos lo que le debemos, esto es, el cuerpo, el alma y la voluntad. La moneda del César está hecha en el oro, en donde se encuentra grabada su imagen; la moneda de Dios es el hombre, en quien se encuentra figurada la imagen de Dios; por lo tanto dad vuestras riquezas al César y guardad la conciencia de vuestra inocencia para Dios».
S. Tomás, «Homines mali ab adulatione incipiunt «, es decir, «Los hombres malos comienzan por la adulación» Super Evangelium S. Matthaei lectura, caput 22, lectio 2
Lorenzo de Brindisi, «Hay que pagar al César la moneda que lleva su efigie y la inscripción del César, a Dios lo que ha sido sellado con el sello de su imagen y semejanza… Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios (Gen 1,26). Eres hombre, ¡oh cristiano! Eres la moneda del tesoro divino, una moneda que lleva el sello y la inscripción del emperador divino. Por tanto, pregunto con Cristo: “¿De quién son esta imagen y esta inscripción?” Tú respondes: “De Dios.” Yo te respondo: ¿Por qué, entonces, no das a Dios lo que es suyo?”».
Si realmente queremos ser imagen de Dios, es necesario que seamos semejantes a Cristo. Homilía 1, 2-4 .6, en el domingo XXII después de Pentecostés: Opera omnia, t. 8, 335-336. 339-340. 346
León XIII: » Dios ha repartido entre el poder eclesiástico y el poder civil el cuidado de procurar el bien del género humano. Ha propuesto el primero para las cosas divinas y el segundo para las humanas. Cada uno, en su orden, es soberano. Uno y otro están circunscriptos dentro de límites perfectamente determinados y trazados en conformidad con su naturaleza y su principio» . Immortale Dei
Don Bosco “Buenos cristianos y buenos ciudadanos”
San Juan Pablo II, Allí donde el hombre no se apoya ya sobre una grandeza que le trasciende, corre el riesgo de entregarse al poder sin freno de lo arbitrario y de los seudo absolutos que lo destruyen. Discurso (11-10-1998)
Enc. Veritatis splendor, La conciencia moral rectamente entendida es «testimonio de Dios mismo, cuya voz y cuyo juicio penetran la intimidad del hombre hasta las raíces de su alma» (n. 58).
Catecismo de la Iglesia Católica: El deber de obediencia impone a todos la obligación de dar a la autoridad los honores que le son debidos, y de rodear de respeto y, según su mérito, de gratitud y de benevolencia a las personas que la ejercen (n. 1.900).
El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio. El rechazo de la obediencia a las autoridades civiles, cuando sus exigencias son contrarias a las de la recta conciencia, tiene su justificación en la distinción entre el servicio de Dios y el servicio de la comunidad política. nn. 2242-2243
CEC 1897-1917: la participación en la esfera social
CEC 2238-2244: los deberes de los ciudadanos
Concilio Vaticano II, «Cuando la autoridad pública, excediéndose en sus competencias, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rechazar las exigencias objetivas del bien común; pero les es lícito defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de esta autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica» (GS 74, 5).
…recuerden que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva la autoridad de la Iglesia a favor de su opinión (Constitución pastoral Guadium et spes, n. 43).
‘La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está atada a sistema político alguno, es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana’ (G. S. 76).
Anónimo,«La imagen de Dios no está impresa en el oro, sino en el género humano. La moneda del César es oro, la de Dios es la humanidad…
Por tanto, da tu riqueza material al César, pero reserva a Dios la inocencia única de tu conciencia, donde se contempla a Dios… El César, en efecto, ha impreso su imagen en cada moneda, pero Dios ha escogido al hombre, que él ha creado , para reflejar su gloria» (Obra incompleta sobre Mateo, Homilía 42).
Benedicto XVI, La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, hacer memoria de su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su identidad, el derecho de Dios sobre lo que le pertenece, es decir, nuestra vida. (Homilía 16 de octubre de 2011)
Papa Francisco: «Os estáis preparando a un ministerio de particular compromiso…un trabajo que requiere… una gran libertad interior»
«Cada sociedad necesita asegurar que los valores se transmitan, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda trascendencia y clausurada en intereses individuales». «Todos hermanos»
«Ni los problemas políticos y económicos que conllevan- dejemos eso a los políticos que solo buscan su poder, son importantes; nosotros los cristianos tenemos que consagrarnos a lo positivo y a socorrer a los pobres y a los que sufren.»
Luciani, A. “En nuestra sociedad se ha creado un enorme vacío moral y religioso. Todos parecen espasmódicamente lanzados hacia conquistas materiales: gastar, invertir, rodearse de nuevas comodidades, pasarlo bien… Dios, que debería invadir nuestra vida, se ha convertido, en cambio, en una estrella lejanísima, a la que sólo se mira en determinados momentos. Creemos ser religiosos porque vamos a la iglesia, tratando después de llevar fuera de ella una vida semejante a la de tantos otros, entretejida de pequeñas o grandes trampas, de injusticias, de ataques a la caridad, con una falta absoluta de coherencia” (Ilustrísimos señores p. 219).
Beato Carlos Acutis: «Nuestro objetivo debe ser infinito, no finito. El infinito es nuestra patria. El cielo nos ha estado esperando desde siempre».
Rainiero Cantalamessa, La evasión fiscal, cuando llega a ciertas proporciones –nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica–, es un pecado mortal. Es un robo hecho no al «Estado», o sea a nadie, sino a la comunidad, esto es, a todos. Ello supone naturalmente que también el Estado sea justo y equitativo al imponer sus tributos.
G. Bornkamm, aporta una sugerente interpretación de la frase de Jesús. Subraya que Jesús, antes de dar su famosa respuesta, pregunta quién es el que está representado en una moneda, de quién es esa imagen. En este contexto se sitúa la respuesta de Jesús: «La imagen de la moneda pertenece al César, pero los hombres no han de olvidar que llevan en sí mismos la imagen de Dios y, por lo tanto, sólo le pertenecen a El». Jesús nos quiere decir: «dad al césar lo que le pertenece a él, pero no olvidéis que vosotros mismos pertenecéis a Dios». (J. A. Pagola).
Hans Urs Von Balthasar, A Dios se le debe todo porque el hombre ha sido creado no a imagen del César sino a imagen de Dios, y Dios es el soberano de todos los reyes de este mundo. (LUZ DE LA PALABRA, Comentarios a las lecturas dominicales A-B-C, Ediciones ENCUENTRO.MADRID-1994.Pág. 111 s.)
Teilhard-De-Chardin: «Dios, con tal que nos entreguemos a Él amorosamente, sin alejar de nosotros las muertes parciales (los problemas), ni la muerte final, que esencialmente forman parte de nuestra vida, las transfigura al integrarlas en un plano mejor. Y a esta transformación están no sólo admitidos nuestros males inevitables sino también nuestras faltas, incluso las más voluntarias, con tal de que las lloremos. Para quienes buscan a Dios, no todo es inmediatamente bueno, pero sí es susceptible todo de llegar a serlo« (El medio divino, pág. 82).
Eucaristía Algún historiador ha dicho de etapas recientes de nuestra Iglesia que estaba más interesada en conquistar el Estado que la sociedad. Imponerse desde poderes similares a los del César o usar su brazo secular no es el estilo de Jesús. Si los modos de los poderes de este mundo nos cautivan, esa seducción es peor que una persecución. No se puede convertir al Dios de Jesús en César de este mundo. Él se negó a ello. 1990/48
Mercaba «Dad al césar lo que le pertenece a él, pero no olvidéis que vosotros mismos pertenecéis a Dios».
Monloubou La crítica al poder se extiende, en labios de Jesús, tanto a los políticos de su pueblo como a los líderes religiosos de Israel ().
Javier Gafo ¿nos distinguimos los católicos españoles por nuestra ejemplaridad en el cumplimiento de nuestras obligaciones civiles y sociales? Y, sobre todo, ¿nos distinguimos por poner la causa del Reino de Dios, la liberación total e integral del hombre, en sus vertientes horizontales y trascendentes, como objetivo primario de nuestra vida? Palabras en el corazon/a Mensajero/burgos 1992.Pág. 240 ss.
José A. Pagola «No hemos de consentir que ningún César sacrifique lo que solo le pertenece a Dios»
Cardenal Tarancón,”Un santo que no sabe hacer nada es un santo perjudicial”.
CONTO
LAS CAMPANAS DEL TEMPLO
El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Tenía un millar de campanas. Grandes y pequeñas campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos la escuchaban.
Pero, al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas. Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas.
Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó, y escuchó con toda atención. Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oír las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.
Persistió en su empeño durante semanas. Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda. Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras… para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ningún resultado.
Por fin decidió desistir de su intento. Tal vez él no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oír las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresaría a su casa y reconocería su fracaso. Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, para decir adiós al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros. Se tendió en la arena, contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar.
Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable. Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí mismo. Tan profundo era el silencio que producía en su corazón…
¡Y en medio de aquel silencio lo oyó! El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra… Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía, y su corazón se vio transportado de asombro y de alegría.
Si deseas escuchar las campanas del templo, escucha el sonido del mar.
Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No la rechaces: no reflexiones sobre ella. Simplemente, mírala. Para escuchar a Dios sólo hay que saber escuchar
Anthony de Mello, El Canto del Pájaro
Tomado de Alejandro Illescas
BRAZALETE PERDIDO
Una vez el rabino Samuel ben Sosratai, viajó a Roma. La mujer del emperador había perdido un brazalete muy valioso. El rabino lo encontró. La reina hizo avisar en todo el reino: «El que me devuelve el brazalete dentro de treinta días, recibirá una espléndida recompensa. En cambio, a aquel a quien se le encuentra el brazalete pasados los 30 días, este será castigado con la muerte, se le cortará la cabeza». El rabino Samuel lo había encontrado pero no lo devolvió dentro de los treinta días. Recién a los 31 se fue a la corte para devolvérselo. La reina le preguntó: «¿Tú no estabas en mi reino los pasados treinta días?» El rabino contestó: «Por supuesto que sí’. – «¿Has escuchado el aviso?’’ – ‘‘Si lo escuché’. – ‘‘¿Por qué no devolviste el brazalete dentro del plazo de los treinta días?» Contestó: «Para que no puedas decir que tenga temor a ti. Yo sólo temo a Dios». Replicó la mujer del emperador:» Bendito sea el Dios de los judíos’’.
¿Por qué tratamos de hacer bien las cosas?
El rabino, ¿a quien obedeció primero y ante todo? (a Dios). Esto nos da una gran enseñanza. ¿Por qué obedecemos a los padres? ¿Por temor al castigo o porque Dios así lo quiere? (Porque Dios así lo quiere). ¿Por qué tratamos de hacer bien las cosas? (porque Dios así lo quiere). ¿Por qué jugamos limpio?…. (Porque Dios así lo quiere).
Tomado de MSC
LAS PREGUNTAS DE DIOS
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna, escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:
– Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo esencial. Recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo esencial.
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa habló nuevamente. – Tienes solo ocho minutos.
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró. Recordó, entonces, que el niño quedó allí afuera y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación… para el resto de su vida!
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir, en este mundo, y una voz siempre nos advierte: – ¡Y no te olvides de lo esencial! Y lo esencial es lo interior, es decir, la relación con Dios, los valores espirituales, la oración, la vigilancia, la familia, los amigos, la propia vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo esencial siempre se queda a un lado. Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial: ¡Los tesoros del corazón!
Tomado de P, Diego Millán
ANÉCDOTA
TI(berius) CAESAR DIVI AUG(usti) F(ilius) AUGUSTUS: PONTIF(ex) MAXIM(us)
Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto sumo pontífice
Conocemos la efigie y la inscripción que llevaba la moneda del impuesto en tiempos de Tiberio (14-27 d.C.): en el anverso, el busto del emperador, adornado con una guirnalda de laurel que indicaba su dignidad divina, acompañado de la siguiente inscripción: «Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto»; en el reverso aparece «pontifex maximus» y la imagen de la madre del emperador sentada en un trono de dioses, llevando a la derecha el cetro olímpico y en la izquierda un ramo de olivo, que la hace aparecer como encarnación terrena de la paz celestial. Los enviados, celosos de la ley de Dios, llevan consigo esta moneda con todos los símbolos de la divinización del poder romano.
Tomado de FRANCISCO BARTOLOME GONZALEZ,
Acercamiento A Jesus De Nazaret- 4, PAULINAS/MADRID 1986.Págs. 54-60
Todos los súbditos de Roma pagaban anualmente su: ‘Tributum capitis’: su contribución capital, amén de un sin fin de tributos indirectos y aduaneros.
Tomado de (José Ma. Solé Roma (O.M.F .),
«Ministros de la Palabra» , ciclo «A», Herder, Barcelona 1979).
DOS POSTURAS ANTE EL TRIBUTO AL CÉSAR
Seguimos en la explanada del templo de Jerusalén, en medio de los enfrentamientos de diversos grupos con Jesús. Esta vez, fariseos y herodianos lo van a poner en un serio compromiso preguntándole sobre la licitud del tributo al emperador romano. Por entonces, además de los impuestos que se pagaban a través de peajes, aduanas, tasas de sucesión y de ventas, los judíos debían pagar el tributo al César, que era la señal por excelencia de sometimiento a él.
Fariseos y herodianos no tenían dudas sobre este tema; ambos grupos eran partidarios de pagarlo. Los fariseos, porque no querían conflictos con los romanos mientras les permitieran observar sus prácticas religiosas. Los herodianos, porque mantenían buenas relaciones con Roma.
Como a nadie le gusta pagar, los rabinos discutían si se podía eludir el tributo. Y algunos adoptaban la postura pragmática que refleja el tratado Pesajim 112b: «… no trates de eludir el tributo, no sea que te descubran y te quiten todo lo que tienes».
Sin embargo, otros judíos adoptaban una postura de oposición radical, basada en motivos religiosos. Dado que el pago del tributo era signo de sometimiento al César, algunos lo interpretaban como un pecado de idolatría, ya que se reconocía a un señor distinto de Dios. Este era el punto de vista de los sicarios, grupo que comienza con Judas el Galileo, cuando el censo de Quirino, a comienzos del siglo I de nuestra era. Al narrar los comienzos del movimiento cuenta Flavio Josefo: «Durante su mandato [de Coponio], un hombre galileo, llamado Judas, indujo a los campesinos a rebelarse, insultándolos si consentían pagar tributo a los romanos y toleraban, junto a Dios, señores mortales» (Guerra de los Judíos II, 118). Más adelante repite afirmaciones muy parecidas: «Judas, llamado el galileo…, en tiempos de Quirino había atacado a los judíos por someterse a los romanos al mismo tiempo que a Dios» (Guerra de los Judíos II, 433).
Con este presupuesto, se advierte que la pregunta que le hacen a Jesús sobre si es lícito pagar el tributo podía comprometerlo gravemente ante las autoridades romanas (si decía que no), o ante los sectores más progresistas y politizados del país (si decía que sí). Además, la pregunta es especialmente insidiosa, porque no se mueve a nivel de hechos, sino a nivel principios, de licitud o ilicitud.
Tomado de José Luis Sicre
CIRO
En la historia del pueblo elegido, el rey era ungido. Samuel ungió primeramente a Saúl, y después a David; y los demás reyes, tanto del reino de Israel como del reino de Judá fueron ungidos por algún sacerdote o un profeta. Salomón recibió la unción de manos del sacerdote Sadoc. Por eso sorprende que Isaías otorgue a un extranjero que no conocía al verdadero Dios, a Ciro, rey de los persas, el título de “ungido”. Sí, no era judío, pero el rey de Persia fue reconocido por el pueblo elegido como una especie de Mesías redentor.
Ciro, cuyo imperio era el más grande de la tierra, se distinguió por una política de tolerancia religiosa hacia los pueblos de su gran imperio. Cuando conquistó Babilonia, donde estaban los judíos desterrados, decidió devolverlos a su tierra, a Palestina. Para ello publicó un edicto, según consta en la Sagrada Escritura: El año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, despertó el Señor el espíritu de Ciro, que en todo su reino hizo proclama de palabra y por escrito el siguiente edicto: “Habla Ciro, rey de Persia: el Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encomendado construirle un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. El que de vosotros pertenezca a este pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén…” (2 Cro 36, 22-23). Gracias a este edicto, los judíos desterrados desde los tiempos de Nabucodonosor regresaron a su tierra de Judá y reconstruyeron el templo. No sólo hizo que los judíos exiliados regresarán a Jerusalén, a la tierra prometida como en un nuevo éxodo, sino que hizo que se devolvieran todos los tesoros arrebatados por los babilonios al templo de Jerusalén y les dio gran cantidad de dinero para la reconstrucción de todas esas obras.
Por eso Isaías presenta a Ciro como ungido, siervo del Señor, pese a que no pertenecía al pueblo elegido. Y los judíos agradecidos lo presentan en sus escritos bíblicos, como un hombre extraordinario, creyente en Dios y ungido por Él, hasta tal punto que el autor sagrado afirma que, al ser reconstruida Jerusalén, el Señor dice a Ciro: Tú eres mi pastor, el que realizará mi voluntad, quien dice a Jerusalén: “Serás reedificada”, y al Templo: “Pondrán de nuevo tus cimientos” (Is 44, 28). Se refiera a Ciro como instrumento de la voluntad de Dios y siendo llamado “pastor”, título que en la Biblia se aplica con frecuencia al rey y al Mesías. Al darle Isaías el título de ungido, que es claramente mesiánico, lo reconoce como instrumento de Dios para el cumplimiento de sus planes mesiánicos: someter a las naciones… destronar a los reyes… que las ciudades se rindan ante él… que no le cierren sus puertas…
Ciro es investido como mesías, como un rey extranjero y pagano que es instrumento de una nueva liberación, cumpliendo así la voluntad salvadora de Dios a favor de su pueblo. Sin conocer a Dios, supo llevar a cabo sus planes y convertirse en mediador de la liberación de Israel. Pero para que Ciro no se crea un dios; y no haya confusión dándosele al instrumento el honor debido a Dios, el Señor por medio de Isaías le dice: Te he llamado por tu nombre, te he dado un título, aunque tú no me conozcas. Yo soy el Señor, y no hay ningún otro, fuera de mí no hay dios. Yo te he ceñido, aunque tú no me conozcas, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí: Yo soy el Señor, y no hay ningún otro (Is 45, 4-6).
Tomado de anecdotasycatequesis.com
IMPUESTOS
Los judíos pagaban impuestos a Roma ¿Qué opinaba el Señor sobre esto? En aquella época los judíos pagaban a los romanos tres impuestos:
1. El impuesto de la tierra que lo pagaban los labradores al gobierno, y que era un décimo del grano y un quinto del vino y del aceite que produjeran. Se pagaba parcialmente en especie y parcialmente en el dinero equivalente.
2. El impuesto sobre la renta que era el uno por ciento de los ingresos de cada persona.
3. El impuesto de capitación, lo tenían que pagar todos los varones de 14 a 65 años y todas las mujeres de 12 hasta los 65 años. Su importe era un denario (algo así como 0,09€ – 0,09 centavos de dólar americano). El salario medio de la época estaba en unos o,o6 €/o,o6$
Para los judíos pagar estos impuestos era un insulto a Dios. Su sociedad tenía una organización teocrática donde Dios era su único y exclusivo rey. Los más fanáticos entre los judíos decían que cualquier impuesto que se pagara a un rey extranjero era ilegal por necesidad.
Tomado de Mario Santana Bueno
CONSAGRACIÓN DE LAS INTENCIONES
“darle a Dios lo que es de Dios” es vivir el ejercicio de la “consagración de las intenciones”. Consagrar significa dedicar, ofrecer a Dios. La “intención” es la razón, a veces sólo por mí conocida, por la que hago algo. “Consagrar mis intenciones a Dios” quiere decir hacer las cosas por Dios, según la exhortación del apóstol Pablo: «ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios» (1Cor 10,31). Ello implica hacer lo que Dios me pide, en el momento en que me lo pide, según su divino designio para conmigo, conocido y madurado a la luz de la oración y el encuentro con Él. En este empeño debemos mirar y aprender de Cristo, haciendo nuestro su criterio de elección y acción: «yo hago siempre lo que le agrada a mi Padre» (Jn 8,29).
Tomado de Evangelio dominical
LOS POLÍTICOS ESTÁN PARA SERVIR AL PUEBLO Y NO PARA SERVIRSE DEL PUEBLO
Los diputados en Suecia no tienen asistentes, ni coches, ni siquiera pensiones: Así viven los «pobres» sirvientes del pueblo.
Durante mucho tiempo, ciertos países han estado tratando de establecer, de alguna manera, sus propias reglas de vida, en pos de ponerse al día con el resto del mundo. Sin embargo, existe una enorme brecha entre estos países y los que ocupan las primeras líneas del ranking mundial.
Suecia es legítimamente considerada uno de los mejores países para vivir, y no es para menos. De hecho, los escandinavos han hecho mucho por su cómoda existencia. Por supuesto, la diferencia de mentalidad es significativa, pero ¿Es lo único? Pongamos un ejemplo: Un diputado sueco es un «ciudadano de a pie».
Gente sencilla
La democracia consiste en elegir a los mejores entre iguales, y darles las riendas del gobierno. No estamos seguros de si los mejores son elegidos por los suecos, pero los diputados no pasan a formar parte de una sociedad de élite, absolutamente ajena a la vida de la gente corriente.
Tomado de Anecdonet
Fuente: https://quepasada.cc/como-viven-los-diputados-suecos/
PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES DE BENEDICTO XVI:
– La defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
– La defensa del matrimonio natural y de la familia que nace de dicha unión.
– La libertad de educación de los padres como primeros responsables de sus hijos.
– El bien común en sus dimensiones nacional y mundial.
Tomado de Anecdonet
CHISTE
Somos como aquel muchacho a quien su padre le daba dos euros cada domingo, uno para echar en la bandeja de la iglesia y el otro para sus caprichos.
Un domingo camino de la iglesia se le cayó un euro a la alcantarilla y mirando al cielo exclamó: Dios mío, hoy te has quedado sin el tuyo.
Tomado de P, Félix Jiménez
YO SOY EL CÉSAR
Érase una vez un rey muy querido por todos sus subditos, pero estaba muy enfermo y necesitaba un trasplante de corazón. Se congregaban todos ante el palacio y gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones.
El rey se emocionaba y callaba. Un buen día pidió silencio y les dijo a todos los allí congregados: Voy a tirar una pluma de ave y la persona sobre la que se pose me ofrecerá su corazón.
Soltó una pluma y ésta revoloteaba de un lado para otro y todos gritaban: Oh rey, toma nuestros corazones, al mismo tiempo que soplaban para que no les cayera encima.
Confesar la fe es fácil, vivir la fe y arriesgar la vida por Dios es el heroísmo cristiano.
Tomado de P, Félix Jiménez
-Sabes porque el Cesar llevaba sandalias? -No, Porque? -Porque era Julio.
Tomado de chistescortosbuenos.com
POEMA
“Al rey, la hacienda y la vida se ha de dar;
pero el honor es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios”.
Calderón de la Barca
NADA TE TURBE
Nada te turbe, nada te espante todo se pasa,
Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza,
quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.
Santa Teresa de Avila
ORACIÓN
«Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mi mismo para darme todo a ti»
(S. Nicolás de Flüe, oración).
MEDITACIÓN
Bendice mis manos
Señor, bendice mis manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,
que sepan dar sin calcular
y tengan la fuerza de bendecir y consolar.
Señor, bendice mis ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por mi modo de mirarles.
Señor, bendice mis oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben mi comodidad.
Señor, bendice mi boca
para que dé testimonio de Ti
y no diga nada que hiera o destruya;
que sólo pronuncie palabras que alivian,
que nunca traicione confidencias y secretos,
que consiga despertar sonrisas.
Señor, bendice mi corazón
para que sea templo vivo de tu Espíritu
y sepa dar calor y refugio;
que sea generoso en perdonar y comprender
y aprenda a compartir dolor y alegría
con un gran amor.
Dios mío, que puedas disponer de mí
con todo lo que soy, con todo lo que tengo.
Sabine Naegeli
Tomado de Pastoral sj
CANTO
Mi 100% Maxi Larghi
BROTES DE OLIVO YO TE DOY LO QUE SOY
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela




