XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CITA

Importunad al buen Dios”

Nada ofende tanto al buen Dios,

como desesperar de su Misericordia”

San Juan María Vianney

Proverbio Mexicano “Nunca pidas que Dios te dé las cosas; mejor pídele que te ponga donde están las cosas.”

San Agustín Creamos, pues, para poder orar y oremos para que la fe, que es el principio de la oración, no nos falte. La fe difunde la oración, y la oración, al difundirse obtiene, a su vez, la firmeza de la fe. Sermón 115, 1; PL 38, 655

La fe hace brotar la oración, y la oración, en cuanto brota, alcanza la firmeza de la fe (San Agustín).

Aut dabit quod petis aut quod nóverit melius”: “O te dará lo que pides, o lo que Él sabe mejor”.

Pulsa, dare vult. Et quod dare vult, differt, ut amplius desideres dilatum, me vilescat cito datum. Plus vult Ille dare quam nos accípere: Golpea, Él quiere dar, y lo que quiere dar lo dilata, para que desees más lo dilatado, y no se desprecie pronto dado. Más quiere Él dar que nosotros recibir”.

“cierta confianza de que vamos a alcanzar lo que pedimos”

“Difiere darte lo que quiere darte, para que más apetezcas lo diferido; que suele no apreciarse lo aprisa concedido”.

“la fe es la fuente de la oración y no puede fluir el río cuando se seca el manantial del agua”.

San Alfonso María de Ligorio: quien pide con constancia su salvación, se salvará si además pone de su parte.

Santo Tomás de Aquino, Hay una diferencia que distingue la petición hecha a Dios de aquella que se hace a una persona humana. La petición hecha a un hombre necesita de antemano una cierta familiaridad para tener acceso a la persona a quien se pide algo. Mientras que la oración dirigida a Dios nos convierte por ella misma en familia de Dios. Nuestra alma se eleva hacia él, conversa llena de afecto con él y lo adora en espíritu y en verdad. Compendium theologiae, parte segunda, cap. 1.).

San Juan Casiano, Para que la oración sea todo lo ferviente y pura que conviene, es necesario ser fiel a los puntos siguientes. Ante todo, una liberación total de las inquietudes que vienen de la carne. Luego, ningún asunto, ningún interés o preocupación debe inquietar en la oración. Antes que nada, hace falta suprimir a fondo los desórdenes causados por la cólera y la tristeza. Luego hacer morir en el interior todo deseo carnal y el apego al dinero. Después de esta purificación que conduce a la pureza y la simplicidad, hay que asentar los fundamentos de la humildad profunda, capaz de sostener la torre espiritual que tiene que llegar hasta el cielo. Por fin, para que sobre este fundamento repose todo el edificio espiritual de las virtudes, conviene apartar del alma toda dispersión y divagación en pensamientos fútiles. Entonces es cuando se va elevando, poco a poco, un corazón purificado y libre, hasta la contemplación de Dios y la intuición de las realidades espirituales. Conferencia 9.

Clemente de Alejandría, escribe: «Se nos ha mandado alabar y honrar al Verbo, que sabemos es el Salvador y el Rey, y por él, al Padre, y no tan sólo unos días escogidos, como lo hacen otros, sino constantemente a lo largo de toda nuestra vida y de todas las maneras posibles». San Josemaría Escrivá de Balaguer, Homilía del 26-03-1967 en ‘Es Cristo que pasa’.

Maestro Eckart «En la mejor de las oraciones que el hombre sea capaz de rezar, no se debe decir ni “¡Dame esta virtud o este modo!”, ni “¡Ah sí, Señor, dame a ti mismo o la vida eterna!”, sino solamente: “¡Señor, no me des nada fuera de lo que tú quieras y haz, Señor, lo que quieres y como lo quieres de cualquier modo!” Esta [oración] supera a la primera como el cielo a la tierra. Y si alguien reza así, ha rezado bien: cuando en verdadera obediencia ha salido de su yo para adentrarse en Dios»

San Bernardo: «Ya no escucho más a Moisés: su boca y su lengua tartamudean. Los labios de Isaías son impuros. Jeremías no sabe hablar porque es un niño. Todos los Profetas son como mudos. No, no; que me hable ya él, el mismo a quien ellos anunciaban. ¡Qué me bese él con los besos de su boca! No quiero que me hablen más sus intermediarios; son como un nubarrón espeso. No. ¡Qué me bese él con besos de su boca! Para que el hechizo de su presencia y las corrientes de agua de su admirable doctrina se me conviertan en fuente que salte hasta la vida eterna. Si él, al fin, ungido por el Padre, con el óleo de la alegría entre todos sus compañeros, se dignase besarme con besos de su boca, ¿no derramaría sobre mí su gracia más copiosa? Su palabra viva y eficaz es para mí un beso de su boca. No es un simple contacto de los labios, que a veces interiormente es mera paz ficticia, sino la efusión del gozo más íntimo que penetra hasta los secretos más profundos. Pero sobre todo, es como una intercomunión maravillosa de identidad entre la luz suprema y el espíritu iluminado por ella. Pues el que se allega al Señor se hace un espíritu con él» (S Cant 2,2).

San Juan de Ávila, …Y por esto debiera decir San Dionisio, que en principio de toda obra hemos de comenzar por la oración. Audi filia, capítulo 70

San Juan María Vianney” Importunad al buen Dios”

“No hace falta hablar mucho para rezar bien. Sabemos que el buen Dios está ahí, en el santo Tabernáculo; le abrimos el corazón y nos complacemos en su presencia. Esta es la mejor oración”.

“Hay que rezar mucho con sencillez y decir: Dios mío, he aquí un alma muy pobre que no tiene nada, que no puede nada, dame la gracia de amarte, de servirte y de darme cuenta de que no soy nada”.

“El buen Dios no nos necesita: si nos pide que recemos, es porque quiere nuestra felicidad y porque nuestra felicidad sólo se puede encontrar ahí”.

santa Teresa “Si uno persevera, Dios no se niega a nadie”.

Santa Teresa del Niño Jesús ¡Cuán grande es el poder de la oración! Se diría que es como una reina, que a cada instante tiene libre acceso a los aposentos del rey pudiendo obtener de él todo lo que le pide. Para ser escuchada, de ninguna manera, es necesario leer en un libro una bella fórmula compuesta para la circunstancia; si fuera así, ¡Ay! ¡Cuán digna de compasión sería yo! Para mí, la oración, es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en el interior de la prueba como cuando me invade el gozo; en fin, es una cosa muy grande, sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús. Manuscrito C, 25 rº

Santa Teresita: «Debería atribuirla a mi poco fervor y fidelidad, tendría que estar desolada de que desde hace siete años me duerma durante la oración y la acción de gracias. Pues bien, no estoy desolada… pienso que los niñitos dan tanto gusto a sus padres cuando duermen como cuando están despiertos, pienso también que, para operar, los médicos duermen a sus enfermos. Pienso, en fin, que el Señor conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo» Historia de un alma.

Santa Teresa de Calcuta Sólo mediante la oración mental y la lectura espiritual podemos cultivar el don de la oración. La simplicidad favorece enormemente la oración mental, es decir, olvidarse de sí misma trascendiendo el cuerpo y los sentidos y haciendo frecuentes aspiraciones que alimentan nuestra oración. San Juan Vianney dice: “Para practicar la oración mental cierra los ojos, cierra la boca y abre el corazón.” Nuestras oraciones deberían ser palabras ardientes que provinieran del horno de un corazón lleno de amor. El amor más grande, c. 1

Catecismo «Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra relación con Dios: por ser criatura, no somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también, por ser pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición ya es un retorno a El» (2629).

S. Juan Pablo II, El cristiano sabe que la oración le es tan necesaria como la respiración y, una vez que ha gustado la dulzura del coloquio íntimo con Dios, no duda en sumergirse en él con abandono confiado. Audiencia, 09-09-1992

La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por lo tanto, no podemos menos de abandonarnos en Él, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza

¡No dejéis de orar! ¡No pase un día que hayáis orado un poco! ¡La oración es un deber, pero también es una gran alegría, porque es un diálogo con Dios por medio de Jesucristo! ¡Cada domingo la Santa Misa y, si es posible, alguna vez también durante la semana; cada día las oraciones de la mañana y de la noche y en los momentos más oportunos.

S.S. Juan Pablo II- Santidad es la conciencia de estar “custodiados”. Custodiados por Dios. El Santo conoce muy bien su fragilidad, la precariedad de su existencia, de sus capacidades. Pero no se asusta. Se siente igualmente seguro.

Confía en el hecho de que Dios “no permitirá que resbale su pie, que lo guardará a su sombra, que lo guardará de todo mal” (cfr. Sal 120/121,3.5.7.8).

No obstante los santos sienten muchas tinieblas en sí mismos, sienten que están hechos para la Verdad. Para Dios-Verdad. Y ciertamente, en su vida dan cada día más espacio a esta Verdad. De aquí nace esta seguridad que los distingue: donde los otros vacilan, ellos resisten. Donde los otros dudan, ellos ven claro.

La santidad quiere decir también tener las manos alzadas en plegaria a Dios, mientras alrededor se desarrolla un combate, mientras continúa la lucha entre el bien y el mal.

A primera vista puede parecer que el compromiso de la contemplación y de la oración nos aleja de las luchas de la vida, como si fuese una renuncia a combatir. Pero quien piensa así no conoce el poder de la oración, tal como aparece claramente en la Primera lectura de la Misa. Homilía en la beatificación de Teresa María de la Cruz, en Florencia (19-X-1986)

Benedicto XVI Parece increíble, pero es así: Dios necesita las manos levantadas de su siervo. Los brazos elevados de Moisés hacen pensar en los de Jesús en la cruz: brazos extendidos y clavados con los que el Redentor venció la batalla decisiva contra el enemigo infernal. Su lucha, sus manos alzadas hacia el Padre y extendidas sobre el mundo piden otros brazos, otros corazones que sigan ofreciéndose con su mismo amor, hasta el fin del mundo ().

Se puede resumir así: la fe es la fuerza que, en silencio, sin hacer ruido, cambia el mundo y lo transforma en el reino de Dios, y la oración es expresión de la fe. Cuando la fe se colma de amor a Dios, reconocido como Padre bueno y justo, la oración se hace perseverante, insistente; se convierte en un gemido del espíritu, un grito del alma que penetra en el corazón de Dios. De este modo, la oración se convierte en la mayor fuerza de transformación del mundo

S.S. Francisco, Todos experimentamos momentos de cansancio y de desaliento, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz. Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez deshonesto, Dios escucha con prontitud a sus hijos, si bien esto no significa que lo haga en los tiempos y en las formas que nosotros quisiéramos. La oración no es una varita mágica. Catequesis (25-05-2016)

“Clamar día y noche” a Dios. Nos impresiona esta imagen de la oración. ¿No conoce Él ya nuestras necesidades? En la lucha contra el mal fuera y dentro de nosotros, el Señor no está lejos; nosotros luchamos con Él a nuestro lado, y nuestra arma es precisamente la oración. Hay una lucha que mantener cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza, y la oración es la expresión de esta fe. Por ello Jesús nos asegura la victoria, pero al final se pregunta: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” (Lc 18, 8). Si se apaga la fe, se apaga la oración, y nosotros caminamos en la oscuridad, nos extraviamos en el camino de la vida.

P. Raniero Cantalamessa, San Agustín dice que la esencia de la oración es el deseo. Si continuo es el deseo de Dios, continua es también la oración, mientras que, si falta el deseo interior, se puede gritar cuanto se quiera; para Dios estamos mudos. Este deseo secreto de Dios, hecho de recuerdo, de necesidad de infinito, de nostalgia de Dios, puede permanecer vivo incluso mientras se está obligado a realizar otras cosas: «Orar largamente no equivale a estar mucho tiempo de rodillas o con las manos juntas o diciendo muchas palabras. Consiste más bien en suscitar un continuo y devoto impulso del corazón hacia Aquél a quien invocamos».

Franz Jalics, contemplación: «Significa permanecer en el presente. Al pasado y al futuro nos podemos trasladar por medio de pensamientos y deseos. Lo que existe en este momento es el presente. El pasado fue. El futuro todavía no ha llegado. Ser realista significa permanecer en el presente. Dios es accesible a través del presente. Por eso la espiritualidad benedictina describe la meta del camino espiritual como ‘un caminar en la presencia de Dios’. Debemos aprender a vivir en el presente. El estar constantemente atentos al presente nos llevará a la presencia de Dios» Ejercicios de contemplación, 30

J. B. Metz tiene razón cuando denuncia que en la espiritualidad cristiana hay demasiados cánticos y pocos gritos de indignación, demasiada complacencia y poca nostalgia de un mundo más humano, demasiado consuelo y poca hambre de justicia. Tomado de Pagola

Jacques Philippe, «Aprender a recibir, recibirse a uno mismo y recibirlo todo de Dios. En la medida en que aprendemos a recibirlo todo de Dios podemos dar a los demás lo mejor de nosotros mismos» Si conocieras el don de Dios

André Louf «No hay posibilidad de oración auténtica sin cierta percepción de nuestra pobreza radical, de nuestro pecado. La oración es siempre de profundis, desde lo más profundo de nuestro desamparo. Es desde ahí donde surge en nosotros el

CONSTANCIA

 Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado. Napoleón Bonaparte

La constancia es la virtud por la que todas las demás virtudes dan su fruto. Baltasar Gracián y Morales

La constancia quebranta los muros más sólidos y vence los imposibles más colosales. Virgilio

La mayoría de los hombres no carecen de fuerza, sino de constancia. Víctor Hugo

Si el hombre fuera constante, sería perfecto. William Shakespeare

Soporta y resiste: ese esfuerzo te será útil un día. Ovidio

Una sucesión de pequeñas voluntades consigue un gran resultado. Charles Baudelaire

CONTO

Hubo un hombre que se pasó la vida pidiendo a Dios una cosa que era buena para él y los demás; o muchas cosas, mejor dicho. Oraba con constancia, pues hacía novenas tras novenas a los santos más reputados de la Corte Celestial; oraba con confianza, pues había sido abandonado por su padre y por su madre, y se había refugiado en Dios, de acuerdo a aquello: “Pater meus et mater mea dereliquerunt me, Deus autem suscepit me; que se puede traducir: mi Rector y mi Provincial me abandonaron, pero Dios me adoptó; -oraba con reverencia, porque componía continuamente prosa y verso para loar el nombre de Dios y hacerlo conocer; y resulta que nunca obtenía lo que pedía y siempre le iba de mal en peor; hasta que un día, ya viejo y cansado, pensó “¿ Qué le costaba a Dios haberme dado siquiera el dormir bien, que es una cosa que da a todos? Si Dios nos habla, y Dios se hizo hombre, tiene que hablarnos el lenguaje de los hombres; y en el lenguaje de los hombres yo debo decirle que conmigo no ha cumplido sus promesas. Las cumplirá en la otra vida, bien; pero yo estoy en esta vida y no en la otra; y ahora no tengo más remedio que pensar así”.

Se compadeció de él Dios; y esa noche le mandó un ángel en sueños que le mostró todo el mapa de su larga vida pasada; y él vio con asombro que todo lo que había pedido en serio a Dios, se había realizado de una manera secreta pero real. Estaba allí mirando estupefacto una cosa después de otra, como lechuza en jaula; y le dijo al Ángel: “¿Cómo es que no me he dado cuenta?” Dijo el Ángel sin enojo alguno: “Porque vos pedías como hombre, y Dios concedía como Dios”. Dijo el soñador: “Jesucristo vino al mundo a salvar a los desagradecidos, de los cuales yo soy el principal”. Después de lo cual, se murió; como les pasa a todos los que ven un Ángel.

Tomado de Castellani

Me gusta el final de aquella leyenda del centinela que se pasó toda una vida esperando la venida de Dios: Un día viéndose ya muy viejo y limitado, dejó salir de su corazón este grito: “me he pasado toda la vida esperando la visita de Dios y me voy a morir sin verte”. Estaba en la torre del castillo. En aquel mismo momento oyó una voz muy dulce a sus espaldas, “pero es que no me conoces”. El centinela aún no veía a nadie. Estalló lleno de alegría, “qué bien que ya has llegado”. ¿Por qué me has hecho esperar tanto? ¿Por dónde has venido que yo no te he visto? Y nuevamente la voz aún más dulce que anteriormente le dijo, “siempre he estado cerca de ti, a tu lado, más aún, siempre he estado dentro de ti. Has necesitado muchos años para darte cuenta, pero ahora ya lo sabes. Este es mi secreto, yo estoy siempre con los que me esperan y sólo los que me esperan pueden verme”. Qué triste sería si, cuando de nuevo vuelva el Señor a la tierra, se encuentre el torreón de su iglesia vacío.

Tomado de P. José María Maruri, SJ.

ANÉCDOTA

Al entrar en una iglesia encontré este mensaje.

En la iglesia guarda silencio, concéntrate, sé reverente porque ésta es la casa de Dios.

Antes de la celebración: habla a Dios.

Durante la celebración: deja que Dios te hable a ti.

Después de la celebración: habla con los hermanos.

Tomado de P. Félix Jiménez

La Madre Teresa de Calcuta, la servidora de los más pobres entre los pobres, visitó un día al famoso y poderoso abogado de Washington Edward Bennett Williams.

Williams, abogado de Richard Nixon, Frank Sinatra y otros personajes importantes, presidía una pequeña fundación caritativa y Madre Teresa decidió visitarle en busca de ayuda para un hospital de enfermos del Sida que iba a construir.

Antes de la visita, Williams confió a su colaborador Paul Dietrich: “Pablo, sabes que el Sida no es mi enfermedad preferida y no quiero dar dinero para esa causa, pero tengo una santa católica que viene a verme y no sé qué hacer”.

Decidieron recibirla con cortesía, escucharla y decirle que no.

Madre Teresa entró en la oficina, les expuso su proyecto y les pidió la ayuda económica.

Wlliams le dijo: ”Nos conmueve su petición, pero no es posible”.

Madre Teresa contestó: “Vamos a rezar”.

Williams y Paul bajaron sus cabezas y terminada la oración Madre Teresa hizo la misma súplica.

De nuevo Williams le dijo que no era posible.

Madre Teresa dijo una vez más: “Vamos a rezar”.

Williams, exasperado, miró al techo y dijo: “Está bien, está bien. Paul tráeme la chequera”.

Tomado de P. Félix Jiménez

DON’T GIVE UP

Sólo los hombres tozudos y perseverantes consiguen grandes metas y realizan sus sueños.

Tres años necesitó Winston Churchill para aprobar el curso de octavo, no aprobaba el inglés.

Muchos años más tarde, le pidieron que pronunciara el discurso de comienzo de curso de la Universidad de Oxford. Su famosa alocución contenía sólo tres palabras: “Don’t give up”. Nunca os rindáis.

Tomado de P. Félix Jiménez

En la gran Historia del mundo, lo mismo que en la pequeña historia de cada día hay ejemplos de una parte fuerte vencida por la debilidad. Gandhi venció con su debilidad al Imperio Británico, consiguiendo la independencia de la India, gracias a su constancia. Pues esta constancia es la que nos pide el Señor. Constancia hasta que nos oigan.

Tomado de P. José María Maruri, SJ.

ALGUNOS EJEMPLOS DE ORACION

Moisés clama a Dios, y el mar es dividido; Josué ora, y Achán es descubierto, Ana ora, y nace Samuel; Asa ora y gana una victoria; Daniel ora, y le son reveladas las setenta semanas; Mardoqueo le ordena a Ester que ayune y ore, y Amán muere en la horca que él mismo había mandado levantar para Mardoqueo; Nehemías ora, y el corazón del rey se ablanda en un minuto; Elías ora, y la lluvia desciende a la tierra; Eliseo ora, y el Jordán es dividido; Eliseo ora, y un niño resucita; la iglesia ora ardientemente, y Pedro es libertado por un ángel; Pablo y Silas oran y cantan, y las puertas de la prisión les son abiertas y caen las cadenas de todos los presos.

Hay millares de ejemplos que manifiestan el éxito de la oración.

Tomado de Ilustraciones

Es un estímulo para nosotros, cristianos modernos, recordar las palabras que los mártires Saturnino y sus compañeros dirigieron, en el año 305, al juez romano que les había mandado arrestar por haber participado en la reunión dominical: «El cristiano no puede vivir sin la Eucaristía dominical. ¿No sabes que el cristiano existe para la Eucaristía y la Eucaristía para el cristiano?».

P. Raniero Cantalamessa,

El Santo Cura de Ars a un joven sacerdote que, aparentemente, no veía frutos pastorales en su vida pastoral le apostillaba: ¿no será que no rezas con fe? ¿No será que no lo haces frecuentemente? ¿No será que no lo haces con insistencia? Fe, frecuencia e insistencia son tres termómetros que ponen sobre la mesa la verdad y la profundidad de nuestra oración.

Tomado de P.Javier Leoz

Al principio de mi sacerdocio me impresionó un amigo mío, me mandó llamar pues quería confesarse. Lo visité en su casa. Después de confesarle le dije que rezara en penitencia un Padre nuestro. Por favor, Juan, mándame una penitencia. No me digas que rezar un Padre nuestro es penitencia. Para mí, rezar, es algo muy agradable, placentero, me siento a gusto rezando. Díme, ¿por qué los sacerdotes habeís acostumbrado tan mal a la gente en la confesión? Por una parte los invitaís a que recemos a Dios diariamente, y luego nos habláis de la oración como “una penitencia por los pecados”.., por favor, … Desde entonces no se me ha ocurrido nunca mandar a nadie que como penitencia rece un padrenuestro.

No seas tú como aquel niño a quien su mami le preguntó: hijito ¿ya has rezado algo al levantarte? No, mami, durante el día yo no tengo miedo. Sólo rezo de noche que es cuando me da miedo estar solo. Prefiero que digas como Gandhi: “Puedo pasar un día sin comer, pero no puedo pasar un día sin rezar…

Tomado de P. Juan Jauregui

CHISTE

El capitán de un barco que oraba mientras su barco se hundía le dijo a Dios: “Sé que no hemos hablado en quince años, y te prometo que si me ayudas a salir de este problema, no te molestaré por otros quince años”.

Tomado de P. Félix Jiménez

REZAR NO SOLO POR TU INTERÉS

Una piadosa anciana, al acabar la guerra: “Dios ha sido muy bueno con nosotros: hemos rezado sin parar… ¡y todas las bombas han caído en la otra parte de la ciudad!”

Tomado de A. MELLO

POEMA

En esta vida embromada

Sin chicha y sin limonada

El buen saber es la clave:

Quien sabe salvarse, sabe;

Y el que no, no sabe nada.

Tomado de Castellani

ORACIÓN

«¡Señor, no me des nada fuera de lo que tú quieras

y haz, Señor, lo que quieres y como lo quieres

de cualquier modo!»

Oración de un niño:

“QUIERO SER UN TELEVISOR”

Dios mío, tu que me quieres mucho,

Quiero pedirte un gran favor:

Hazme ser un televisor.

Así mis padres me cuidarán como lo cuidan a él.

Mami me mirará todos los días como mira su telenovela preferida

Papi me escuchará como al noticiero.

Cuando alguien habla por la tele, toda la familia calla para escucharle,

Quiero que, cuando yo me enferme,

papi y mami se preocupen por mi como cuando se rompe la tele.

Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres y su héroe favorito.

Dios mío, déjame ser televisor aunque sea un solo día.

…Señor – dije, en la rama de aquel árbol hay un cuervo; comprendo que tu majestad no puede rebajarse hasta mí. Pero yo necesito un signo. Cuando termine mi oración, ordena a este cuervo que emprenda el vuelo. Esto será como una indicación de que no estoy completamente solo en el mundo… Y observé al pájaro. Pero siguió inmóvil sobre la rama. Entonces me incliné de nuevo ante la piedra.

Señor –dije- tienes razón. Tu majestad no puede ponerse a mis órdenes. Si el cuervo hubiera emprendido el vuelo, yo ahora me sentiría más triste aún. Porque este signo lo hubiera recibido de alguien igual a mí, es decir, de mi mismo; sería el reflejo de mis deseos. Y de nuevo no hubiera encontrado sino mi propia soledad.

Me prosterné y me volví. Pero en aquel preciso instante mi desesperación se trasformó en una inesperada alegría…

A. de Saint-Exupery

Tomado de Pedrojosé Ynaraja.

«No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos. Ayúdame a distribuir correctamente mi tiempo; dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario. Te pido fuerza, autocontrol y equilibrio para no dejarme llevar por la vida y organizar sabiamente el curso del día. Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras».

A. de Saint-Exupery

Tomado de P, Carlos Padilla

DAME, SEÑOR

Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante,

Dame grandeza de espíritu para perdonar

Dame paciencia para comprender y esperar

Dame voluntad para no caer

Dame fuerza para levantarme si caído estoy

Dame amor para dar

Dame lo que necesito y no lo que quiero

Dame elocuencia para decir lo que debo decir

Haz que yo sea el mejor ejemplo para los que me rodean

Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos

Haz de mí un instrumento de tu voluntad

Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida

Déjame saber que es lo que Tú quieres de mi

Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga

Por último, anda conmigo y déjame saber que así es.

Tomado de P. José María Maruri, SJ.

ESCÚCHAME, SEÑOR

Aunque, mi pensamiento, vuele por otros cielos

y no sea consciente de tu presencia

Aunque, mis labios se abran para bendecirte,

y mi corazón siga amando otros dioses.

ESCÚCHAME, SEÑOR

Porque, temo y siento a veces,

que mi oración es pura y simple palabrería,

que mi alabanza es un quedar bien contigo

que mi confianza es débil y muy interesada

ESCÚCHAME, SEÑOR

Porque tengo miedo a cortar contigo

Porque, aún hablándote, me siento solo

Porque, aún queriéndote,

no siempre eres mi amor primero

¿ME ESCUCHARÁS, SEÑOR?

¡Ayúdame!

Que no caiga en la tentación de la pereza

Que no me canse nunca de estar junto a Ti

ni de buscarte en el oasis de la oración.

¿ME ESCUCHARÁS, SEÑOR?

Ojala, que en el día que tú me llames,

aún con mis deficiencias, hipocresías y pecados

encuentres un poco de fe, sólo un poco de fe,

en este que siempre quiere ser tu amigo

Amén.

Tomado de P. Javier Leoz

CANTO

El auxilio me viene del Señor hermana Glenda

Nuestra ayuda está en el nombre del Señor (Salmo 120) Atenas

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela