XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

Perdona y vivirás”

La vida es demasiado corta como para no perdonar.”

El débil no puede perdonar.

El perdón es un atributo de los fuertes.

Mahatma Gandhi

Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.

Woody Allen

San Juan Crisóstomo: «Aun cuando perdonemos setenta veces siete, aun cuando perdonemos continuamente todos los pecados absolutamente de nuestro prójimo, nuestra misericordia al lado de la suya, es como una gota de agua junto al océano infinito.» (Homilía 61,1, sobre San Mateo).

Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar.

San Cipriano, La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel (Dom. orat. 23: PL 4, 535C-536A).

Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel (Catecismo,2845 ).Ambrosio: «Perdónense unos a otros, si uno peca contra el otro; diversamente Dios hace revivir los pecados perdonados. En efecto, si es despreciado en esta materia, sin duda considerará nula la penitencia, por la cual concedió su misericordia, como se lee en el evangelio del siervo malvado, que fue sorprendido culpable contra su consiervo».(«Los Sermones» Tomo II, Ed. El mensajero de San Antonio Misiones Franciscanas Conventuales, Pág.741 y ss)

Rábano: «Dios entregó a los torturadores al siervo malvado hasta que restituyera toda la deuda, porque al hombre le son imputados para el castigo no sólo los pecados cometidos después del bautismo, sino también los pecados originales, que habían sido cancelados en el bautismo».(«Los Sermones» Tomo II, Ed. El mensajero de San Antonio Misiones Franciscanas Conventuales, Pág.741 y ss)

Gregorio: «Por lo que se dice en el evangelio consta que, si no perdonamos de corazón lo que fue cometido contra nosotros, nos será de nuevo demandada la cuenta también de lo que, con júbilo, pensábamos que fuese perdonado con la penitencia».(«Los Sermones» Tomo II, Ed. El mensajero de San Antonio Misiones Franciscanas Conventuales, Pág.741 y ss)

Agustín: Si te alegras de que se te perdone, teme el no perdonar por tu parte (Sermón 114 A, 2.5)

«En cuanto a ti, sé pronto para perdonar, totalmente dispuesto a perdonarle su falta desde el fondo del corazón. Si estás del todo dispuesto a perdonarle la falta, de hecho, ya le has perdonado».

San Cesáreo de Arles, «Sabéis lo que vamos a decir a Dios en la oración antes de acercarnos a comulgar: “Perdona nuestra ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Preparaos interiormente a perdonar, porque estas palabras las volveréis a encontrar en la oración. ¿Cómo las vais a decir? ¿No las vais a pronunciar? Porque al fin y al cabo, ésta es la cuestión: ¿diréis estas palabras o no las diréis? Detestas a tu hermano y pronuncias las palabras “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que no ofenden”? “Evito estas palabras”, me dirás. Pero entonces, ¿estás realmente orando? Poned atención, hermanos míos. En un instante pronunciaréis la oración. ¡Perdonaos de todo corazón!».

Máximo el Confesor, «Si no quieres perder la caridad según Dios, no dejes que tu hermano se vaya a descansar entristecido por ti y tú no te vayas a descansar entristecido por él; sino ve, reconcíliate con tu hermano y, volviendo, ofrece a Cristo con conciencia pura y mediante una ferviente oración, el don de la caridad». (Primera centuria sobre la caridad, n.53)

San Doroteo de Gaza Quien está fortalecido por la oración o la meditación tolerará fácilmente, sin perder la calma, a un hermano que lo insulta. Instrucción sobre la acusación de sí mismo, 7,1-2: PG 88, 1695-1699.

San Francisco De Sales “Ten presente que cuando comiences a ser indulgente con el prójimo, te volverás severo contigo mismo; pues es corriente que aquellos que se perdonan demasiado a si mismos, son excesivamente rigurosos con los demás.”

Madre Teresa De Calcuta “Es necesario aprender del encuentro con el otro, superar las dificultades y salir fortalecidos respetarse y perdonarse. Uno tiene mucho que corregir en uno mismo antes de molestarse con el otro.”

Juan XXIII Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.

Papa Francisco: «El náufrago se enfrenta al desafío de sobrevivir con creatividad. O espera que lo vengan a rescatar o él mismo empieza su propio rescate. En la isla donde se llega tiene que empezar a construir una choza para la que puede utilizar tablones del barco hundido y, también, elementos nuevos que encuentra en el lugar» Bergoglio, El Jesuita, 59

Rainiero Cantalamessa, ¡La diferencia entre la deuda hacia el rey (diez mil talentos) y la del colega (cien denarios) se corresponde a la actual de tres millones de euros y unos pocos céntimos!

Buda dejó a los suyos la máxima: «No es con el resentimiento como se aplaca el resentimiento; es con el no-resentimiento como se mitiga el resentimiento». Pero Cristo no se limita a señalar el camino de la perfección; da la fuerza para recorrerlo. No nos manda sólo hacer, sino que actúa con nosotros. En esto consiste la gracia. El perdón cristiano va más allá de la no-violencia o del no-resentimiento.

Alexander Pope «Errar es humano, perdonar es divino»

Miguel Angel Palau «Es más fácil pedir perdón que pedir permiso»

William Shakespeare «Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.»

Roger Gonzalez «Perdonar es una decisión, No un sentimiento”

Bastin-Pinckers-Teheux, Todos somos perdonados: ¡Dios nos ha perdonado sesenta millones de monedas de plata! Nos ha amado simplemente como somos: ¡mezquinos, calculadores, tramposos o ridículamente cargantes! Dios nos ha perdonado todo, y este perdón es el fundamento de su alianza. Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo. Sal Terrae (1990), pp. 197-199.

Martin Luther King El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar.

G. Zevini, Cuando a los otros aborrecemos, a nosotros mismos nos castigamos; y al revés, a nosotros mismos nos hacemos beneficio cuando a los otros amamos. Lectio Divina (Mateo): El Perdón y el deudor despiadado. Verbo Divino (2008), pp. 337-346.

Khalil Gibran Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.

Jorge Luis Borges “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.”

Oscar Wilde “Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.”

Hal Holbrook “Cuando perdonas amas. Y cuando amas la luz de Dios brilla en ti.”

Pedro Calderón De La Barca “Juez que ha sido delincuente ¡qué fácilmente perdona!”

Dalai Lama Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.

G.K. Chesterton: Amar es querer lo despreciable; si no, no es virtud; perdonar quiere decir excusar lo imperdonable; de otra manera no es virtud; tener fe es creer en lo increíble; si no, no es virtud,; la esperanza equivale a esperar cuando la situación es desesperada; si no, no es virtud.

CONTO

A una señora que celebraba sus bodas de oro de matrimonio le preguntaron sus hijos por el secreto de su largo y feliz matrimonio.

La señora les contestó: El día de mi boda decidió hacer una lista de las 10 faltas de mi marido que pasaría por alto para salvar mi matrimonio.

¿Y cuáles fueron esas 10 faltas de la lista?

A decir verdad nunca escribí la lista. Pero cada vez que mi marido hacía algo que me molestaba y que me subía por las paredes le decía: tienes suerte, bandido, porque eso no está en mi lista.

Tomado de P. Félix Jiménez

EL MONJE Y EL CARNICERO

Había un monje que vivía en un desierto. Ayunaba a menudo y vivía humildemente.

Mucha gente de los alrededores lo tenía por santo, y decían que él era el hombre que estaba más cerca de Dios. Así parecía, puesto que el monje se pasaba mucho tiempo en serena oración y diálogo con Dios.

Un día llegó a los oídos del monje lo que la gente decía de él, y lleno de curiosidad, empezó a orarle a Dios pidiéndole que le indicara que si era verdad que él era el hombre más santo.

Oró mucho y con mucha devoción por días enteros. Hasta que una noche mientras dormía, se le presentó un ángel en su sueño. El ángel le dijo que Dios había escuchado sus oraciones y que el hombre más santo era el carnicero que vivía en un pequeño pueblo al sur del desierto.

Cuando despertó estaba confuso y sorprendido, pues en aquella época los carniceros gozaban de muy mala fama. Pero obediente se decidió ir a concer al carnicero, ya que si Dios lo consideraba el hombre más santo, quería seguir sus pasos y aprender de él. Llegó al pueblo y pudo observar al carnicero. No encontró en él nada extraordinario.

Era brusco, algo malhumorado y piropeaba a todas las mujeres que llegaban a comprarle carne. El monje estuvo todo el día en la carnicería. El carnicero no se atrevía por respeto a dirigirle la palabra. Pero cuando estaba a punto de cerrar no le quedó otro camino que preguntarle qué era lo que deseaba. El monje le contó lo que había soñado y el carnicero quedó sorprendido.

“Mire -le dijo el carnicero- yo no dudo que usted haya tenido ese sueño. Pero me sorprende mucho lo que le dijo el ángel. Yo soy un gran pecador y aunque voy a la iglesia, no lo hago con la frecuencia con que debería. Pero en fin, mi casa es su casa”. Y lo invitó a ir a comer con él.

Cuando llegaron a la casa, el carnicero le dijo que se sentara un momentito porque antes de atenderlo, tenía que atender a otra persona. El monje observó que el carnicero entró a una habitación en donde estaba un anciano acostado, al cual le dio de comer y lo arropó con cariño. “Perdone mi indiscreción, le dijo el monje, ¿es su padre?” “No lo es”, le respondió el carnicero. “Es una larga historia”. “¿Podría contármela?”, dijo el monje. “A usted se la contaré pues sé que los monjes saben guardar secretos.

Este hombre fue quien mató a mi padre. Cuando me di cuenta, mi primer impulso fue matarlo para vengarme. Pero estaba viejo y enfermo, y sentí pena por él. Luego recordé a mi padre, que siempre me enseñó a perdonar y en su nombre decidí tratarlo con amor, como hubiera tratado a mi padre, si aún viviera…”. Entonces, el monje comprendió por qué aquel carnicero era más santo que él, porque perdonar a nuestros enemigos es lo que nos hace parecernos más a la santidad de Dios.

Tomado de P. Diego Millán

LA BOLSA DE PATATAS

Una de mis profesoras nos hizo llevar una bolsa de plástico transparente y una bolsa de patatas. Por cada persona que nos rehusábamos a perdonar, debíamos elegir una patata, escribir en ella el nombre y fecha y ponerla en la bolsa de plástico. Algunas de nuestras bolsas, como podrán imaginar, eran bastante pesadas.

Nos dijeron que lleváramos con nosotros a todos lados esta bolsa durante una semana, poniéndola al lado de nuestra cama de noche, en el asiento del coche cuando manejáramos, y al lado del escritorio en el trabajo.

La molestia de cargar esto con nosotros nos mostraba claramente el peso espiritual que llevábamos; teníamos que prestarle atención todo el tiempo para no olvidarla y llevarla en lugares donde resultaba embarazosa.

Naturalmente, la condición de las patatas se deterioraba empezando a dar un hediondo olor. ¡Ésta fue la gran metáfora del precio que pagamos por mantener nuestra pena y pesada negatividad!

Demasiado a menudo pensamos que el perdón es un regalo hecho hacia otra persona, y aunque eso es verdad, también es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

Tomado de MSC

ANÉCDOTA

EQUIVALENCIAS

(10 000 talentos = unos 10 millones de dólares)

(100 denarios = 17.5 dólares).

Tomado de W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt):

El perdón de las ofensas Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 149-159.

TALENTO Y DENARIO

Un talento es una medida de peso. Corresponde a 59 kg de oro. Actualmente, septiembre de 2017, el gramo de oro vale 47 dólares. Por lo tanto, 1 kg de oro vale 47.000 dólares. Por lo tanto, 59 kg son 2.773.000 dólares (dos millones setecientos s etenta y tres mil dólares). Diez mil talentos, por lo tanto, son: 27.730.000.000 (veintisiete mil setecientos treinta millones) de dólares.

El denario era una moneda acuñada por el Imperio Romano de uso en Palestina al tiempo de Jesús. Era de plata y pesaba 4,54 gr. Pero su valor era mayor que su peso en plata. Valía 1,6 veces más que su peso en plata. Hoy, septiembre de 2017, el gramo de plata vale 0,536 dólares. Un denario, valía entonces, unos 4 dólares. Por lo tanto, cien denarios serían, a precio de hoy, unos 400 dólares. Si nos atreviéramos a calcular qué porcentaje representan 400 dólares con respecto a 27.730.000.000 veríamos que la cifra está más cerca del cero que del uno.

Tomado de P. José A. Marcone

EL “TALENTO”

Era una unidad fundamental de peso; indicaba un peso determinado de dinero. El “talento” comprendía 60 “minas” = 6.000 “dracmas áticas.” La “dracma ática” era equivalente al “denario.” Y éste era la paga diaria de un jornalero (Mt 20:1). Por eso la deuda de 10.000 “talentos” era equivalente a 60 millones de ”denarios.” La deuda era, pues, fabulosa.

La escena, como parabólica, utiliza deliberadamente datos artificiosos por su exclusiva finalidad pedagógica. Por ejemplo, Perea y Galilea daban anualmente a Antipas 200 “talentos”; Idumea, Judea y Samaría daban anualmente a Arquelao 600 “talentos”. El servidor podría haber sido un valido que había defraudado la confianza del dueño.

Se manda, para compensar en parte, vender a su mujer, hijos y propiedades. En los contratos de entonces entraba la responsabilidad familiar (2 Re 4:1; Dan 6:24; Est l6:18). Mas el análisis de los datos hace ver que se trata de la pintura de una corte oriental, pero no judía. Con ello se ve lo inverosímil de poder, con esta venta, lograr ni una cantidad respetable ante la deuda de los 10.000 “talentos.” Es un dato más alegorizante en la parábola para acusar la misericordia de su señor con él. Por lo que, no pudiendo pagar, el dueño se lo perdona todo.

Tomado de Dei Verbum

DIOS NO SABE MATEMÁTICAS

CORRIE TEN BOOM trabajó para salvar a varios judíos de los nazis en Holanda. Fue arrestada y llevada al infame campo de concentración de Ravensbruk. Más tarde escribió el libro «El escondite». A menudo recordaba los horrores que vivió allí. ¿Cómo podría perdonar a los ex nazis que habían sido sus carceleros? ¿Cómo podría olvidar la horrible crueldad de los guardias y el humo que salía de la chimenea del crematorio?

Corrie Ten Boom cuenta en su autobiografía que terminó la guerra y liberada de un campo de concentración nazi predicó un sermón en la iglesia sobre el PERDÓN.

Al terminar el sermón, un hombre, con una mano extendida y una gran sonrisa, se dirigió hacia ella.

Corrie lo reconoció; era el jefe de los vigilantes del campo donde ella y su hermana habían estado encarceladas por haber escondido en su casa a unos judíos y donde su hermana había muerto.

E l guarda le dijo: “Oh, Fraulein, le estoy muy agradecido por su mensaje poderoso. Qué alegría pensar que Jesús ha lavado todos mis pecados.

Corrie, paralizada, no podía levantar la mano.

“Los pensamientos de venganza hervían dentro de mí, vi el pecado… y no podía hacer nada. No sentí la menor chispa de amor o caridad, así que susurré una oración en silencio. Jesús, no puedo perdonarle, por favor dame tu perdón”.

Luego, en 1947, Corrie estaba hablando en una iglesia en Munich, y cuando terminó la reunión vio a uno de los guardias masculinos más crueles acercándose para hablar con ella. Tenía la mano extendida. “Me he hecho cristiano”, dijo, “sé que Dios me ha perdonado por las cosas crueles que hice, pero ahora me gustaría escucharlo de tus labios también, ¿me perdonarás? Un conflicto se desató en ella.

El Espíritu de Dios la instó a perdonar. «Jesús, ayúdame», oró. Entonces supo lo que debía hacer. «Puedo levantar mi mano. Puedo hacer mucho».

Cuando sus manos se encontraron, ella dijo: «Te perdono, hermano, de todo corazón».

La oración ofrecida, pudo levantar la mano y estrechar la del hombre que la había torturado.

Tomado de P. Félix Jiménez

EL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO

Es el único de todo el Antiguo Testamento cuyo autor conocemos: Jesús ben Sira (siglo II a.C.). Un hombre culto y estudioso, que dedicó gran parte de su vida a reflexionar sobre la recta relación con Dios y con el prójimo. En su obra trata infinidad de temas, generalmente de forma concisa y proverbial, que no se presta a una lectura precipitada. Eso ocurre con la de hoy a propósito del rencor y el perdón.

Un patriarca anterior al diluvio, Lamec, tenía muy clara la respuesta:

«Por un cardenal mataré a un hombre, a un joven por una cicatriz. Si la venganza de Caín valía por siete, la de Lamec valdrá por setenta y siete» (Génesis 4,23-24).

Tomado de J.L. Sicre

«HASTA SETENTA VECES SIETE»

John Locke, filósofo empirista inglés y padre del liberalismo moderno, defiende que el orden natural establecido por Dios nos empuja a cultivar la tolerancia, el respeto a la personalidad y la fraternidad entre los hombres, y, desde esta concepción, imagina un estado perfecto de paz, benevolencia y ayuda mutua al que llama “Estado de la Naturaleza”. En esta sociedad los ciudadanos serían más felices, al concebir la vida desde el respeto, la ayuda y el compromiso.

Pero Locke es consciente del carácter utópico de esta sociedad (porque siempre será necesario proteger a los ciudadanos honrados de aquellos otros que no lo son), y reduce sus expectativas de convivencia hasta desembocar en lo que él llamó “Estado Civil”, que todos conocemos.

Tomado de Miguel Ángel Munárriz Casajús 

NELSON MANDELA RELATÓ:

«Al convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad. Después, fuimos juntos a un restaurante. Estaba situado en un lugar céntrico de la ciudad y pedimos cada uno lo que quiso. Esperamos que el camarero trajera nuestros platos y al llegar, fui consciente de que en una mesa, justo frente a la nuestra, estaba sentado otro comensal esperando ser atendido.

Finalmente le trajeron su menú y le indiqué al escolta que me acompañaba que se acercara a él y le pidiera que se uniera a nosotros. Al recibir la invitación, el hombre cogió su plato y se sentó junto a nosotros. Comía mientras sus manos temblaban y no levantaba la cabeza del plato. Cuando finalmente terminamos, se despidió sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó en silencio.

Mi escolta quedó sorprendido y me preguntó:

– Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo. Sus manos no paraban de temblar.

– ¡No era ese el motivo! la razón de su temblor es otra. Ese hombre con el que hemos comido era el guardián de la cárcel donde estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua. Entonces, él venía y me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, orinaba en mi cabeza.

Temblaba no porque estuviera enfermo, sino asustado. Quizás esperando que yo, ahora que soy el presidente de Sudáfrica, lo mandara a encarcelar también y le hiciese lo mismo que él me hizo: torturarme y humillarme. Pero quería demostrarle que yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las personas que siempre buscan venganza sólo destruyen los estados, mientras que aquellas que buscan la reconciliación construyen naciones.»

Nelson Mandela

Tomado de Anecdonet

UNA HISTORIA EXTREMA DE PERDÓN

Narra Roland Joffé, director de la película «Habrá dragones», una historia de santidad y perdón durante la Guerra Civil española (1936-1939), una anécdota conocida por él recientemente…

«En la CNN, sale un palestino, cuyos hijos habían muerto «accidentalmente» durante un ataque israelí, y que ahora inauguraba una fundación para promover el entendimiento entre árabes e israelíes. Le preguntan por qué colabora y responde:

Continúa la anécdota de la capacidad de perdonar, que se funde con la capacidad de amar…

«Precisamente por que mis hijos están muertos. Ya no tengo ninguna responsabilidad hacia ellos, sino hacia los que viven. Quiero asegurarme de que esto no vuelva a ocurrir. Quiero predicar con el amor y no con el odio».

Tomado de Anecdonet

Entrevista a Roland Joffe en Mundo Cristiano, marzo 2011 nº 604

AMOR A LOS ENEMIGOS

Santa Juana Francisca de Chantal fue un día gravemente ofendida por uno de sus colonos. Afirmaba éste, faltando a la verdad, que ya había pagado la renta que debía. Llevó su osadía hasta afirmar que la Santa había arrancado del libro de cuentas la página en que constaba el registro de su pago. El Barón de Thorens, yerno de la Santa, que presenció la escena, lleno de indignación, quiso castigar al insolente; mas la Señora de Chantal se lo impidió, exclamando: «¡Ah, hijo mío! ¿Qué sería de nosotros, si Dios nos castigara cada vez que tenemos la desgracia de ofenderle?»

Después, con calma y bondad angelicales, se dirigió al colono y le dijo: «¡Amigo mío, pórtate como debes!» Y trazó la señal de la cruz sobre la frente del desventurado. El pobre hombre quedó confuso, sin poder explicar lo que le pasaba. Hincóse de rodillas ante la Señora, conmovido por su bondad, y le pidió humildemente perdón. La Santa le dijo entonces: «De todas veras te perdono. ¿Crees que soy capaz de mentirle a Dios cuando le digo: perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores?»

El P. Mateo de Gruchy, mártir de la revolución francesa, hizo llamar, antes de su ejecución, al desventurado que le había acusado, y le declaró que le perdonaba de todo corazón.

El P. Miguel Pro, fusilado en Méjico, dijo al ir caminando hacia el lugar del suplicio: «No sólo os perdono, sino que os agradezco de todo corazón.»

De San Atanasio, que sufrió seis veces la pena de destierro, pudo decir S. Gregorio Nacianceno, al hacer su oración fúnebre, que había tratado a sus perseguidores con tanta mansedumbre, que ellos mismos aseguraron no haber oído de sus labios la menor queja ni antes ni después de sus destierros.

Aquí podéis aplicaros a vosotros mismos las palabras de S. Agustín: «Si éstos y aquéllos lo hicieron, ¿por qué no he de hacerlo yo también?» De seguro no pretenderéis engañar a Dios, cuando rezáis el Padre Nuestro…

(Salió el Sembrador…- Tomo IV- Ed, Guadalupe,

Argentina, 1947, Págs.497 y 500)

CHISTE

DIÁLOGOS DE MORTADELO Y FILEMÓN

(El sulfato atómico – Perdonar es difícil)

Filemón: Usted fue el inventor de una loción infalible contra la calvicie ¿verdad?

Mortadelo: ¡Sí, fue él! Y yo fui su primer sujeto de prueba… ¡Por aquel entonces me llamaban «Mortadelo el melenudo»!

Bacterio: Bueno… ¡Ejem! Lo pasado, pasado y pelillos a la mar ¿eh?

Mortadelo empieza a estrangular al Bacterio

Super (agarrándole junto a Filemón): ¡Vamos, vamos, tranquilo! ¡Que lo de «pelillos» lo decía sin ánimo de ofender!

Tomado de Anecdonet

ORACIÓN

“Señor Jesús: vengo ante ti tal como soy.

Siento mucho haber pecado; me arrepiento de mis pecados. Por favor, perdóname.

En tu nombre, perdono a todos aquellos que me han hecho daño.

Renuncio con todo mi corazón a Satanás, a todos los espíritus malignos y a sus obras. Te doy todo mi ser, Señor Jesús, y te acepto como mi Señor, Dios y Salvador.

Sáname, cámbiame y fortaléceme tanto en cuerpo como alma y espíritu.

Ven Señor Jesús… Cúbreme con tu preciosa sangre y lléname de tu SantoEspíritu.

Te quiero, Señor Jesús. Te alabo, Señor Jesús. Y te doy gracias, Jesús. Te seguiré todos los días de mi vida.

María Madre de Dios, Reina de la Paz, y todos los santos y ángeles del cielo: por favor ayudadme.

Amén.”

MARÍA VALLEJO-NÁGERA

LA GRACIA DE LA HUMILDAD

Señor Jesús, manso y humilde.

Desde el polvo me sube y me domina esta sed insaciable de estima, esta apremiante necesidad de que todos me quieran. Mi corazón está amasado de delirios imposibles.

Necesito redención.

Misericordia, Dios mío.

No acierto a perdonar, el rencor me quema,

las críticas me lastiman, los fracasos me hunden,

las rivalidades me asustan.

Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor, manso y humilde de corazón.

No sé de dónde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, eliminar al rival, dar curso a la venganza. Hago lo que no quiero.

Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.

Gruesas cadenas amarran mi corazón: este corazón echa raíces, sujeta y apropia cuanto soy y hago, y cuanto me rodea. Y de esas apropiaciones me nace tanto susto y tanto miedo, ¡infeliz de mí, propietario de mí mismo! ¿Quién romperá mis cadenas? ¡Tú gracia, mi señor, pobre y humilde.

¡Dame la gracia de la humildad…!

La gracia de perdonar de corazón.

La gracia de aceptar la crítica y la contradicción, ó al menos de dudar de mí mismo cuando me corrijan.

Dame la gracia de hacer tranquilamente la autocrítica.

La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias; de sentirme verdaderamente feliz en el silencio y el anonimato; de no fomentar autosatisfacción de los sentimientos, palabras y hechos.

Abre, Señor, espacios libres dentro de mí para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.

En fin, mi Señor Jesucristo; dame la gracia de ir adquiriendo paulatinamente un corazón desprendido y vacío como el tuyo; un corazón manso, paciente y benigno. Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.

Amén.

Padre Ignacio Larrañaga

INSTRUMENTO DE TU PAZ

Señor, haznos instrumentos de tu paz,

Donde haya odio, pongamos amor.

Donde haya ofensa, pongamos perdón.

Donde haya discordia, pongamos unión.

Donde haya error, pongamos verdad.

Donde haya desesperación, pongamos esperanza.

Donde haya tristeza, pongamos alegría.

Haz, Señor, que busquemos consolar,

no ser consolados;

compadecer, no ser compadecidos;

amar, no ser amados.

Porque, es olvidándose como uno se encuentra;

es perdonando como uno es perdonado;

es dando como uno recibe;

es muriendo como uno resucita a la vida.

San Francisco De Asís

POEMA

Cultivo una rosa blanca,

En julio como en enero,

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca.

Y para el cruel, que me arranca

El corazón con que vivo,

Cardo ni oruga cultivo

Cultivo la rosa blanca.

José Martí.

MEDITACIÓN

¿Quieres ser feliz por un instante?

¡Véngate!

¿Quieres ser feliz para siempre?

¡Perdona!

(Tertuliano)

Tomado de Anecdonet

EL PERDÓN ES UN REGALO. 

Es un acto de amor desinteresado en el que nos damos un regalo de paz interior a nosotros mismos y le damos un regalo de misericordia ofensor, sin esperar nada a cambio. No exije reciprocidad y, por eso mismo, perdonamos al otro aunque creamos que él no se lo merezca o no haya hecho nada para ganarse nuestro perdón, tal como lo hizo el Papa Juan Pablo II con Ali Acfa quien intento matarlo. Sencillamente decidimos perdonar porque sentimos muy adentro que Dios nos da fuerzas, que el resentimiento nos asfixia y que al hacerlo ganamos todos. 

EL PERDÓN ES UNA ACTITUD. Es un buen hábito que adquirimos con la práctica y que nos permite tomar el control de nuestras emociones, en lugar de deja que ellas nos manejen a nosotros. Al perdonar usamos nuestra libertad para aceptar la responsabilidad de lo que hacemos y lo que sentimos, conscientes de que nuestras reacciones no son imposiciones sino elecciones. Toda emoción es una opción y la podemos conocer y controlar con inteligencia emocional. Podemos ver al otro como un facineroso, un animal, una bestia, o un monstruo o lo podemos ver como un ser sin amor, sin oportunidades, inseguro, amenazado y lastimado. Cuando María Fida Moro fue a la cárcel y dio un abrazo de perdón a los terroristas de las Brigadas Rojas que habían descuartizado a su padre dijo que ellos no eran » los monstruos que mostraba la prensa sino dos seres humanos que se habían equivocado. 

EL PERDON ES UNA EXPERIENCIA DE LIBERACIÓN. El perdón nos saca de la cárcel del odio y rompe las cadenas del rencor. El perdón nos brinda señorío y control sobre nuestra vida, nos da alas para volar y nos lleva a saborear el presente sin el veneno del pasado. Cuentan que dos judíos que salieron libres del campo de concentración, se volvieron a encontrar después de varios años. Y sostuvieron este dialogo: – ¿tú perdonaste a los nazis todos sus maltratos, sus abusos y sus torturas? – sí, hace tiempo los perdoné todo eso para mí ya pasó y ahora estoy en paz. – pues yo no, todavía los odio con toda mi alma. -¡ que lástima! Todavía te tienen prisionero 

EL PERDÓN ES UNA SANACIÓN. El perdón da vida y salud así como el rencor enferma y mata. El odio puede coadyuvar al surgimiento de un cáncer o un infarto. Muchas investigaciones han comprobado los terribles efectos del rencor y el resentimiento en la salud integral de las personas. H. Friedman y S.Kewley, publicaron una en American Psycologist en 1987 que reúne los resultados de 101 estudios sobre emociones tóxicas. Se muestra allí que » las personas que experimentan ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad incesante, rencor u odio, tienen el doble riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras y problemas cardiacos. El grado de riesgo es tan dañino como el cigarrillo, el licor o el colesterol elevado «. Perdonar es abrirse a una sanación interior con el poder de Dios y a la sanación física.

Tomado de Anecdonet

CANTO

Si Realmente Queremos Amar Luis Alfredo Díaz

Debes Primero Perdonar Martin Valverde

VIDEO

CÓMO PERDONAR – HERMANA GLENDA

Papa Francisco: Estamos llamados a perdonar siempre

Perdonar siempre, el signo de que Jesús vive en nuestro corazón, Papa Francisco

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela