XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

«Quien busca a Jesús sin la cruz, encontrará la cruz sin Jesús»

«No pido una carga más ligera, sino hombros más anchos.»

« ¡Basta un versículo (33) para saber si soy Discípulo!»

S.Son

Refrán árabe: «El único dolor que mata más que el hierro es la injusticia que procede de nuestros familiares».

San Ignacio de Antioquía: «entonces, cuando sea trigo molido entre los dientes de las fieras, seré de verdad discípulo suyo».

S. Basilio, Renunciarse es, pues, desatar los lazos que nos atan a esta vida terrestre y pasajera, liberarse de las contingencias humanas, a fin de hacernos más aptos para caminar por el camino que conduce a Dios. Grandes Reglas monásticas; cuestión 8.

“quien desea hacerse discípulo del Señor debe rechazar obligaciones humanas, aún cuando pudieran parecer razonables, si por su culpa se retarda lo más mínimo la obediencia debida al Señor” Sobre el bautismo, 1, 4.

S. Agustín, Pidamos al Señor la sola cosa, ésta reclamemos: habitar en la casa del Señor todos los días de nuestra vida. Todos esos días son un día eterno. (Sermones (2º) (t. X). Sobre los Evangelios Sinópticos, Sermón 65, 1-13, BAC Madrid 1983, 248-61)

Juan Casiano,Muchos que, por seguir a Cristo habían menospreciado fortunas considerables, cantidades enormes de oro y plata y magníficos dominios, después se dejaron turbar por una lima, por un punzón, por una aguja, por una pluma de escribir…La perfección se encuentra solamente en la pureza de corazón. Conf. I, 6-7

San León Magno, “Reconoce, oh cristiano, la sublime dignidad de tu sabiduría y comprende la excelencia de sus caminos y la admirable recompensa a la que eres llamado. Aquél que es la 11 misericordia quiere que seas misericordioso, Aquel que es la justicia quiere que seas justo, para que, mediante la imitación de sus obras divinas, el Creador se manifieste en su naturaleza e y la imagen de Dios resplandezca en el espejo del corazón humano”. (Sermón 95)

San Benito “No anteponer nada a Cristo”.

San Gregorio Magno, «Debemos tener caridad con todos, con los parientes y con los extraños, pero sin apartarnos del amor de Dios por el amor de ellos» (Homiliae in Evangelia 37,3).

«Si no podéis abandonar todas las cosas del mundo, al menos poseedlas de tal forma que no seáis retenidos en el mundo. Debéis poseer las cosas terrenas, no ser su posesión (…).» (Homiliae in Evangelia 2,36,11).

San Buenaventura, Llevado por su admirable fervor, embriagado por el Espíritu se quita hasta la ropa interior y, completamente desnudo delante de toda la asistencia, declara a su padre: “Hasta ahora te he llamado padre en la tierra; de aquí en adelante puedo decir con toda seguridad: “Padre Nuestro que estás en el cielo” ya que he confiado a él mi tesoro y entregado mi fe.” La Vida de san Francisco, Leyenda mayor, cap. 2.

Juan Taulero,Resulta lógico y plenamente justo que nosotros hagamos una renuncia total para adquirir el bien puro que es Dios, y que de este modo sigamos a nuestro Maestro… … ¡Ojalá podamos librarnos de este tipo de búsqueda que carece de trabajos, amarguras y tinieblas y encontremos la paz en todo tiempo, incluso en la desgracia! Es ahí solamente donde nace la verdadera paz, la que permanece. Sermón 21, 4º para la Ascensión

Ignacio de Loyola, La renuncia de la voluntad propia vale más que resucitar a los muertos.

Santa Teresa de Jesús: “El que quiere conseguir todo debe renunciar a todo”

San Luis María Grignion de Montfort Toda la perfección cristiana, en efecto, consiste en:

1º querer ser santo: el que quiera venirse conmigo,

2º abnegarse: que se niegue a sí mismo,

3º padecer: que cargue con su cruz,

4º obrar: y que me siga.

Carta a los Amigos de la Cruz II

San Juan de la Cruz: EL ‘todo es para mí’

«La doctrina que el Hijo de Dios vino a enseñar fue el menosprecio de todas las cosas, para poder recibir el precio del espíritu de Dios en sí; porque, en tanto que de ellas no se deshiciere el alma, no tiene capacidad para recibir el espíritu de Dios en pura transformación» (Subida al Monte Carmelo 1,5,2).

San Francisco de Sales, «Dios no quiere que cada uno observe todos los consejos, sino solamente los que son convenientes según la diversidad de las personas, los tiempos, las ocasiones, y las fuerzas, como la caridad lo requiera.» (Catecismo 1974).

San Luis Mª Grignion de Montfort «Aprovechaos de los pequeños sufrimientos aún más que de los grandes. No mira Dios tanto lo que se sufre como la manera en que se sufre. Sufrir poco o mucho, sufriendo por Dios, es sufrir como santo»

Santa Teresita del Niño Jesús Mantengámonos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada. Carta 197, del 17-09-1896.

Dietrich Bonhoeffer, «Los verdaderos cristianos, siempre serán pequeños en número. Podemos medir la membresía de la iglesia, pero nunca podemos medir el discipulado cristiano».

San Pío de Pieltrecina “Casi todos vienen a mí para que les alivie la Cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla”. (13 de diciembre de 2015)

San Josemaría Escriva de Balaguer, Os aseguro que, si no perdéis el punto de mira sobrenatural, coronaréis vuestra tarea, acabaréis vuestra catedral, hasta colocar la última piedra. Homilía 06-02-1960 en Amigos de Dios, cap. 4, n. 64-66

«Corazones generosos, con desprendimiento verdadero, pide el Señor. Lo conseguiremos, si soltamos con entereza las amarras o los hilos sutiles que nos atan a nuestro yo. No os oculto que esta determinación exige una lucha constante, un saltar por encima del propio entendimiento y de la propia voluntad, una renuncia» Amigos de Dios, n. 115.

Concilio Vaticano II: los cristianos «se esfuerzan por agradar a Dios antes que a los hombres, dispuestos siempre a dejarlo todo por Cristo» (Conc. Vaticano II, Apostolicam actuositatem, n. 4).

Catecismo, 1618 Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vínculo con El ocupa el primer lugar entre todos los demás vínculos, familiares o sociales (cf Lc 14,26Mc 10,28-31). Desde los comienzos de la Iglesia ha habido hombres y mujeres que han renunciado al gran bien del matrimonio para seguir al Cordero dondequiera que vaya (cf Ap 14,4), para ocuparse de las cosas del Señor, para tratar de agradarle (cf 1Co 7,32), para ir al encuentro del Esposo que viene (cf Mt 25,6). Cristo mismo invitó a algunos a seguirle en este modo de vida del que El es el modelo:

Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda (Mt 19,12).

2544 Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a El respecto a todo y a todos y les propone ‘renunciar a todos sus bienes’ (Lc 14,33) por El y por el Evangelio (cf Mc 8,35). Poco antes de su pasión les mostró como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir (cf Lc 21,4). El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.

943 Debido a su misión regia, los laicos tienen el poder de arrancar al pecado su dominio sobre sí mismos y sobre el mundo por medio de su abnegación y santidad de vida.

San Pablo VI, “Él es quien explica a los fieles el sentido profundo de las enseñanzas de Jesús y su misterio. Él es quien, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por él, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar”. “Evangelii nuntiandi” 75:

San Juan Pablo II …mediante el bautismo, Él se ha convertido en nuestra sabiduría (cfr. 1 Cor 1,30), y por lo mismo la medida de todo lo que forma el tejido concreto de nuestra vida. (Homilía de en Velletri el día 7 de septiembre de 1980)

«Llevar la cruz en pos de Jesús» significa estar dispuestos a cualquier sacrificio por su amor. Significa no poner a nada ni a nadie antes que él, ni siquiera a las personas más queridas, ni siquiera la propia vida. (5 septiembre 2004).

Benedicto XVI Seguir a Cristo quiere decir entrar en este camino de la humildad. (Benedicto XVI, Encuentro clero de Roma 23/2/2012)

«pero con la esperanza perseverante en la victoria de la cruz, el corazón humano encontrará siempre un suelo firme, la auténtica paz, en la presencia constante del Señor, verdadero fin de todas las cosas, y cuya ayuda nunca nos abandona»[ Ángelus, 18-XI-2012.].

Papa Francisco, “Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y de la fascinación de lo provisional”

Si queremos seguir a Jesús de cerca, no podemos buscar una vida cómoda y tranquila. Será una vida comprometida, pero llena de alegría.

El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.

El discípulo de Jesús renuncia a todos los bienes porque ha encontrado en Él el Bien más grande, en el que cualquier bien recibe su pleno valor y significado: los vínculos familiares, las demás relaciones, el trabajo, los bienes culturales y económicos, y así sucesivamente. El cristiano se desprende de todo y reencuentra todo en la lógica del Evangelio, la lógica del amor y del servicio (Papa Francisco).

Él nos precede y nos abre el camino… Y ésta es nuestra confianza y nuestra alegría: ser discípulos suyos, estar con Él, caminar tras Él, seguirlo…

Sorprende la libertad del papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que tienen poco que ver con los discípulos de Jesús: «cristianos de buenos modales, pero malas costumbres», «creyentes de museo», «hipócritas de la casuística», «cristianos incapaces de vivir contra corriente», cristianos «corruptos» que solo piensan en sí mismos, «cristianos educados» que no anuncian el evangelio…José Antonio Pagola.

“Invoca cada día al Espíritu Santo… ¿Por qué no? No te pierdes nada y Él puede cambiar tu vida, puede iluminarla y darle un rumbo mejor. No te mutila, no te quita nada, sino que te ayuda a encontrar lo que necesitas de la mejor manera”. (“Christus vivit”: 131)

La decisión de Jesús fue radical y total, y los que le siguieron fueron llamados a medirse con ella (Papa Francisco).

«Siempre está este camino que Él ha hecho antes: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de negarse a uno mismo y después resurgir de nuevo. ¡Éste es el camino!» (Francisco)

Pagola, La misión que quiere encomendar a los suyos es tan importante que nadie ha de comprometerse en ella de forma inconsciente, temeraria o presuntuosa.

Kierkegaard: «Que cada uno vea claramente lo que significa ser cristiano y elija con toda rectitud y sinceridad si quiere serlo o renuncia a ello. Que se advierta solemnemente esto: Dios prefiere que confesemos honestamente que no somos ni queremos ser cristianos. Ésta, quizá, es la condición que nos permitirá llegar a serlo verdaderamente; Dios prefiere esta confesión a la náusea de un culto que es burla de él».

Charles Péguy: “En la vida cristiana el que pierde, gana y el que gana, pierde”.

Francisco Fernández-Carvajal “Seguir a Jesús no es compatible con todo. Hay que elegir, y renunciar a todo lo que sea un impedimento para estar con Él.”

CONTO

LA CARAVANA DEL DESIERTO

Un poderoso sultán viajaba por el desierto seguido de una larga comitiva que transportaba su tesoro favorito de oro y piedras preciosas.

A mitad del camino, un camello de la caravana, agotado por el ardiente reverbero de la arena se desplomó agonizante y no se volvió a levantar. El cofre que transportaba rodó por la falda de la duna, reventó y derramó todo su contenido de perlas y piedras preciosas entre la arena.

El sultán no quería aflojar la marcha; tampoco tenía otros cofres de repuesto y los camellos iban con más carga de la que podían soportar. Con un gesto, entre molesto y generoso, invitó a sus pajes y escuderos a recoger las piedras preciosas que pudieran y a quedarse con ellas.

Mientras lo jóvenes se lanzaban con avaricia sobre el rico botín y escarbaban afanosamente en la arena, el sultán continuó su viaje por el desierto. Se dio cuenta de que alguien seguía caminando detrás de él. Se volvió y vio que era uno de sus pajes que lo seguía, sudoroso y jadeante.

– ¿Y tú – le preguntó el sultán – no te has detenido como los demás a recoger el tesoro?

El joven respondió con dignidad y orgullo:

– No, ¡yo sigo a mi Rey!.

Manuel Sánchez Monge

Tomado de P. Diego Millán

ANÉCDOTA

LA IMAGEN, DURÍSIMA

Equivaldría a decir hoy: “El que quiera seguirme, cargue con su silla eléctrica y venga conmigo”.

Tomado de J.L.Sicre

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Conocemos sobradamente este hermoso libro, llamado «Libro de la Sabiduría de Salomón», y que se escribió en griego probablemente en Alejandría a finales del siglo I aC o principios del siglo I dC. Su «Sabiduría», como toda la Sabiduría de Israel consiste en interpretar y aplicar las Escrituras a la vida diaria.

El fragmento que hoy leemos es extraordinario, sin duda, como reflexión sobre la limitación de la sabiduría humana respecto del conocimiento de Dios. Existe en él una concepción de lo humano como de algo espiritual atenazado por su condición material, que se entiende como lastre, como tienda pesada que abruma nuestra mente. Es el Espíritu el que hace capaz al ser humano de elevarse por encima de su fuerza de gravedad terrenal.

Tomado de José Enrique Galarreta

POBREZA

Un fraile pidió a Francisco permiso para tener como suyo un salterio. El santo le contestó: «Cuando tengas el salterio, querrás un breviario. Y cuando tengas el breviario, te sentarás en tu sillón como un gran prelado y dirás a un hermano tuyo: -‘Oye, tráeme mi breviario'».

Tomado de ALESSANDRO PRONZATO

. EVANGELIOS MOLESTOS

Ed. Sígueme, Salamanca 1969.Pág.125 ss

EL CASO DEL ESCLAVO HUIDO 

La segunda lectura de este domingo es una breve carta que san Pablo escribe a un  amigo cristiano. Ese cristiano era un hombre rico y, como los ricos de su tiempo, tenía  esclavos. Uno de los esclavos había huido, y se había encontrado con Pablo, y se había  hecho cristiano también. Y ahora Pablo devuelve al esclavo a su dueño, pero con una carta  en la que le pide que lo reciba no como esclavo, sino como un hermano. 

En aquella época, si un esclavo se escapaba, el dueño podía castigarle con la mayor  dureza. Y resulta que Pablo le pide, por el contrario, que lo suelte, que lo deje libre. Le pide  que se dé cuenta de que un cristiano no tiene esclavos; que un cristiano, por muy rico que  sea, sólo tiene hermanos, iguales todos ante Dios. 

A aquel propietario sin duda no le resultaría fácil aceptar la petición de Pablo. Era un gran  cambio en la forma de ver las cosas en aquella sociedad. Pero, si quería ser coherente, sin  duda tuvo que hacerlo. 

EQUIPO-MD

MISA DOMINICAL 1998, 12, 11-12

ODIAR

El hecho de que Mateo haya preferido “amar… más que a mí” (filéô… hyper eme) al término “odiar” (miséô) que tenemos en Lc, denota que ha habido una corrección. La mayoría de autores piensa que el tenor original, más semítico si cabe, propio de los predicadores itinerantes que pusieron muy en práctica la vida de Jesús, se ha mantenido en Lucas (también se usa “odiar” en el Evangelio de Tomas 55 y 101). E incluso la mayoría piensa que Jesús nunca pudo demandar a sus seguidores que odiaran a su padre, a su madre o a sus hermanos. Algunos profetas itinerantes llevaron hasta el extremo la renuncia al estatus familiar y hablaron de odiar, con todo el semitismo que ello comporta. Pero Jesús no pudo pedir “odiar”, cuando había exigido amar incluso a los enemigos (cf Lc 6,27; Mt 5,44). Esto está hoy bastante bien asumido, sin que ello denote “edulcorar” la radicalidad del Reino y del seguimiento de Jesús.

Tomado de Fray Miguel de Burgos Núñez

CARDENAL WISSEMAN

Cierto día, el cardenal Wisseman discutía con un filósofo utilitarista sobre la excelencia de Dios. A los contundentes y clarísimos raciocinios del obispo respondía el filósofo con mucha flema: «No lo veo, yo no lo veo…». Wisseman tuvo entonces un rasgo ingenioso. Escribió en un papel la palabra «DIOS» y colocó encima una libra esterlina. El materialista inglés abrió los ojos con sorpresa. Le dice el obispo:

– ¿Qué ve usted?

– Una libra esterlina.

– ¿Nada más?

– Nada más.

Muy tranquilo entonces, Wisseman quitó la libra esterlina y dijo a su compañero:

– ¿Y ahora, qué ve usted?

– Veo «DIOS».

– ¿Qué os impedía ver a Dios?

El filósofo utilitarista se calló como un muerto.

Tomado de José María Martín OSA

LA TORRE DE LA VIÑA

El pueblo de Israel levantó un tipo de torres para uso y finalidad agrícola. Se trata de atalayas edificadas en los campos de cultivo. Estas pequeñas torres medían unos 5 metros de altura, estaban huecas en su interior y constituían un refugio para los campesinos. Se accedía a la parte superior por medio de una escalera exterior. Era habitual levantar torres de este po para vigilar los viñedos, olivares, rebaños… y cosechas en general. La familia solía trasladarse hacia los viñedos y permanecer en ellos durante los días de la vendimia, hacia los primeros días del otoño. Habitaban en estas torres.

Tomado de Reddit.com

«GRANDES MULTITUDES IBAN CON ÉL»,

Dice el texto griego, literalmente traducido.

Es de notar que el Evangelista no dice que estas multitudes «lo seguían». Este término San Lucas lo reserva exclusivamente para los discípulos, y establece una diferencia entre quienes solamente acompañan al Señor Jesús sin comprometerse radicalmente con Él y quienes “lo siguen” o “caminan detrás de Él”, es decir, quienes lo toman como guía y maestro, quienes viven de acuerdo a sus enseñanzas y ejemplo. Si los primeros son multitud, los más comprometidos suelen ser tan sólo unos pocos.

¿A qué se debe que sean tan pocos los seguidores comprometidos del Señor? Ser discípulo de Cristo es sumamente exigente. El Señor habla con claridad de las exigencias de este seguimiento y afirma que no puede ser su discípulo quien no “odia” o “aborrece” a quienes más debería amar, es decir, a «su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas». Utilizamos el término “odiar” pues es la traducción literal de la palabra griega misei, utilizada por el Evangelista.

Tomado de Alforjas de pastoral

LA LISTA DE LOS “SIETE AMORES”

del corazón de todo ser humano: (1) Padre, (2) Madre, (3) Esposa –detalle que nos remite a 14,20-, (4) Hijos, (5) Hermanos, (6) Hermanas, (7) La propia vida. Vemos lo que implica la opción por Jesús para el mundo de la familia. Observemos que la lista termina con el propio “yo” (ver también Jn 12,25): hasta esta profunda raíz afecta la opción por Jesús. Todos, absolutamente todos los intereses, quedan en segundo lugar cuando uno se compromete con Jesús.

Tomado de Fidel Oñoro

CONTAR PIEDRAS

Jesús describe luego a un hombre sentado que cuenta piedras antes de comenzar a construir la torre de sus sueños. Antes de la existencia de los escudos, alinear las piedras sobre una mesa era el método más seguido para llegar a cálculos precisos. Es preciso, en este caso, evaluar bien sus proyectos.

El verbo contar, psèphizô en griego, viene de sèphos, una piedrecita redonda por la erosión. En medicina se habla también de cálculo biliar, renal, etc.

Tomado de Felipe Santos, SDB

DIOS CELOSO

En la obra El zapato de raso de Paul Claudel, la protagonista, cristiana fervorosa pero al mismo tiempo locamente enamorada de Rodrigo, exclama interiormente, como si le costara creerse a sí misma: «Por tanto, ¿está permitido este amor por las criaturas? ¿Verdaderamente Dios no tiene celos?». Y su ángel de la guarda le responde: «¿Cómo podría ser celoso de lo que ha hecho él mismo?» (acto III, escena 8).

Tomado de P. Rainiero Cantalamessa

ONÉSIMO

San Pablo ha engendrado a la fe a Onésimo, esclavo fugitivo de Filemón. El Apóstol juega con el significado de la palabra Onésimo (= útil), para interceder por él ante su antiguo amo y pedirle a Filemón que lo reciba de nuevo.

Conviene reparar en el hecho de que el Apóstol llevó el mensaje del Evangelio a todos, sin distinción de clases ni condiciones sociales, es más, manifestando especial afecto a los más desfavorecidos, a los que no contempla —según era frecuente en la época— como inferiores, sino como hermanos muy amados.

Tomado de Biblia de Navarra

HUMOR

HABLANDO DE RENUNCIAS

En un bautizo le pregunta el sacerdote al esposo:

¿Renuncias a Satanás?

Pero… ¿cómo voy a renunciar, –le contesta-, si estoy casado con ella y tenemos cuatro hijos en común?

POEMA

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ.

Nadie construye una «torre»
sin poner fuertes cimientos.
Nadie es tan tonto que ponga
«batalla perdida» en juego.
Nosotros somos discípulos
de Jesús, nuestro Maestro.
Él pone las «condiciones»
para el que sale a su encuentro.
Jesús dice claramente
que Él es el «amor primero»,
por encima de la vida,
la familia y el dinero.
Jesús va a Jerusalén
a morir en un madero
y todos sus «seguidores»
pagarán el mismo precio.
A veces, somos cristianos
con poco convencimiento,
con una fe rutinaria,
por temor, por cumplimiento.
Es preciso decidirse
por Jesús y su Evangelio,
dispuestos a vender todo
por la alegría del Reino.
Señor, es dura la cruz,
pero son suaves tus besos.
Danos las «cruces» que quieras
y «hombros» que aguanten su peso.

Javier Pérez Benedí

Tomado de alforjas depastoral

ORACIÓN

SOLO TÚ, SEÑOR

Eres capaz de despertar en mí

sentimientos de alegría profunda y verdadera

de conversión y de encuentro

de fe y de esperanza

de ilusión por trabajar por tu reino.

SOLO TÚ, SEÑOR

Mereces todo honor y toda gloria

Toda alabanza y todo júbilo

SOLO TÚ, SEÑOR

Enciendes en nuestras alma

los deseos de seguirte dejando lo que estorba

apartando lo que nos humilla

olvidándonos lo que empaña nuestra mirada

SÓLO TÚ, SEÑOR

Javier Leoz

MEDITACIÓN

LA LLAMADA DEL TODO

Hay que dejarlo todo

en el seguimiento a Jesús.

Primero se dejan las cosas:

lo que se recibe heredado

y viene grapado a apellido,

lo que es fruto del trabajo

y lleva nuestra huella.

También hay que dejarse a sí mismo:

los propios miedos,

con su parálisis y los propios saberes,

con sus rutas ya trazadas.

Después hay que entregar

las llaves del futuro,

acoger lo que nos ofrece

el Señor de la historia

y avanzar en diálogo

de libertades encontradas

mutuamente para siempre,

que se unifican en un único paso

en la nueva puntada de tejido.

[…]

Benjamín González Buelta

Tomado de Pastoral sj

ABNEGACIÓN

En sí, el abandono de sus bienes, por ejemplo, no constituye de ningún modo la obediencia exigida; muy bien podría suceder que semejante paso no significara la obediencia a Jesús, sino la fijación completamente libre de un estilo de vida personal, de un ideal cristiano, de un ideal de pobreza franciscana. Muy bien podría suceder que, al abandonar sus bienes, el hombre se aceptase a sí mismo y a un ideal, pero no al mandamiento de Jesús, quedando aún más prisionero de si mismo en lugar de verse liberado.

D. Bonhoeffer El Precio De La Gracia Sígueme, Salamanca 1968, pp. 75 y 79 s

CANTO

Athenas ft. Estación Cero – Te Seguiré

Te seguiré (Marco Frisina)

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela