XVII Domingo del Tiempo OrDINARIO

CITA

«A Dios rogando y con el mazo dando «

“A andar se aprende andando, a rezar…”

«No te pido que me des cargas pequeñas sino espaldas anchas».

« La oración ferviente del justo tiene gran eficacia. »

(St 5, 16).

En esto consiste la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.

(1Jn 5, 14-15).

« Orar para Confiar que lo mejor te va a dar»

S.Son

Tertuliano, lo ha llamado “el breviario de todo el Evangelio”

«La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie» (De oratione, 3, 1).

«Cuando decimos “santificado sea tu Nombre”, pedimos que sea santificado en nosotros que estamos en él, pero también en los otros a los que la gracia de Dios espera todavía para conformarnos al precepto que nos obliga a orar por todos, incluso por nuestros enemigos. He ahí por qué no decimos expresamente: Santificado sea tu Nombre “en nosotros”, porque pedimos que lo sea en todos los hombres» (De oratione, 3, 4).

Orígenes,«Adheridos a Cristo, podemos llegar a ser un solo espíritu con Él, y así cumplir su voluntad: de esta forma ésta se hará tanto en la tierra como en el cielo» (De oratione, 26, 3).

San Cipriano, afirma que el Padrenuestro no le falta nada para ser una oración completa.

«El hombre nuevo, que ha renacido y vuelto a su Dios por la gracia, dice primero: “¡Padre!”, porque ha sido hecho hijo» (De dominica Oratione, 9).

«Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios “Padre nuestro”, de que debemos comportarnos como hijos de Dios» (De Dominica oratione, 11).

«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, Él les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios» (De dominica Oratione, 21).

¿Cómo deseas ser oido por el Señor, cuando tú mismo no te oyes? (en Catena Aurea, volt 1P 348).

S. Hilario, Lo sé muy bien, oh Dios, Padre todopoderoso, ofrecerme a ti para que todo en mí… hable de ti, es el principal deber de mi vida. Sobre la Trinidad, I, 37-38.

S. Basilio, Hay dos modos de oración, dice San Basilio: uno de alabanza y de humildad, y otro, más inferior, de petición. Siempre que orares, no empieces por pedir sino por alabar: <Padre…>; olvida un momento a toda criatura visible e invisible, para alabar ante todo al Creador de todas las cosas.

«Por la comunión con él, el Espíritu Santo nos hace espirituales, nos restablece en el Paraíso, nos lleva al Reino de los Cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar a Dios Padre y de participar en la gracia de Cristo, de ser llamado hijo de la luz y de tener parte en la gloria eterna» (S. Basilio, De Spiritu Sancto 15,36; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 736).

San Cirilo de Jerusalén, «Solo un corazón puro puede decir con seguridad: “¡Venga a nosotros tu Reino!” (Catecheses mystagogicae 5, 13).

San Ambrosio «…De mal servidor te has convertido en buen hijo… Eleva, pues, tus ojos al Padre que te ha engendrado mediante el baño, al Padre que te ha rescatado por medio de su Hijo» (De Sacramentis, V. 19; SC 25 bis, pp. 128-129).

«…el reino de Dios ha llegado cuando habéis alcanzado la gracia. Porque él mismo dice: «El Reino de Dios ya está entre vosotros» (Lc 17, 21)».

Si amas al Señor tu Dios, conseguirás sin duda, lo que pides no sólo en provecho tuyo, sino también en favor de los otros. Obras de San Ambrosio, t. I, BAC, 1966, p. 386-388

S. Gregorio de Nisa, «Es necesario contemplar continuamente la belleza del Padre e impregnar de ella nuestra alma» (Homiliae in Orationem dominicam, 2).

San Juan Crisóstomo «El Señor nos enseña a orar en común por todos nuestros hermanos. Porque Él no dice “Padre mío” que estás en el cielo, sino “Padre nuestro”, a fin de que nuestra oración sea de una sola alma para todo el Cuerpo de la Iglesia« (In Matthaeum, homilia 19, 4).

El bien supremo es la oración, la conversación familiar con Dios. (Homilía del siglo V sobre la oración, atribuida erróneamente a san Juan Crisóstomo :PG 64, 461 (Liturgia de las Horas del viernes después de Ceniza).)

S. Agustín, «El hombre no ora para orientar a Dios, sino para orientarse a sí mismo».

“una cosa son las muchas palabras y otra cosa el efecto perseverante y continuado”. (“Carta a Proba” Oficio de Lectura semana XXIX)

«¿Qué puede Él, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos?» (De sermone Domini in monte, 2, 4, 16).

¿Creéis, hermanos, que Dios no sabe lo que os es necesario? El que conoce nuestro desamparo, conoce anticipadamente nuestros deseos… ¡pide, busca, llama!. (Sermón 80).

«Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podais encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical» (Catecismo 2762- Ad Probam 12-13 ).

San Juan Casiano, «Es una mirada a Dios y sólo a Él, un gran fuego de amor. El alma se hunde y se abisma allí en la santa dilección y habla con Dios como con su propio Padre, muy familiarmente, en una ternura de piedad en verdad entrañable» (Conlatio 9, 18).

San Pedro Crisólogo «… ¿Cuándo la debilidad de un mortal se atrevería a llamar a Dios Padre suyo, sino solamente cuando lo íntimo del hombre está animado por el Poder de lo alto?» (Sermón 71, 3).

San Gregorio Magno, Cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón, y recobramos la vista perdida (en Catena Aurea, vol. VI, p. 326).

San Juan Damasceno, La oración encuentra su fuente en el silencio y la paz interior; es ahí dónde se manifiesta la gloria de Dios. Homilía sobre la Transfiguración, 10 : PG 96, 545.

“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (Expositio fidei, 68).

Santo Tomás de Aquino, «La oración dominical es la más perfecta de las oraciones […]» (Summa theologiae, 2-2, q. 83, a. 9).

Tres son los beneficios que produce la oración. En primer lugar es un remedio útil y eficaz contra los males, es un medio útil y eficaz para obtener todo lo que se desee y es útil porque nos familiariza con Dios. El Padre Nuestro Comentado: Exposición del Padre Nuestro. Athanasius-Scholastica, Buenos Aires, 1991«Padre» (Lc 11,2) pp. 23-331.

La oración es el acto propio de la criatura racional (Suma Teológica,2-2, q. 83, a. 10).

La oración ha de ser confiada, recta, ordenada, devota y humilde (Sobre el Padrenuestro,1. c. ,121).

Juliana de Norwich la forma más elevada de oración es la que se dirige a la bondad de Dios, que desciende a nuestras más humildes necesidades. Revelaciones del amor divino, cap. 6.

Juan Taulero, Cuando el hombre quiere entregarse a la oración, debe ante todo volver su corazón al interior, recordarle el vagabundeo y las disipaciones donde se extraviaba, y entonces caer con gran humildad a los pies de Dios y pedirle generosamente limosna. Sermón 17, para el lunes antes de la Ascensión.

Santa Catalina de Siena “Sí, yo sé que tú abres antes que llamemos porque es con la voluntad y el amor que tú les has dado que tus siervos golpean y te llaman, por tu honor y por la salvación de sus almas. Diálogos: Padre de Misericordia. Capítulo 134.

Santa Teresa de Jesús: Quien no hace oración, no necesita demonio que le tiente.

«Estando yo una vez importunando al Señor mucho, (…) temía por mis pecados no me había el Señor de oír. Aparecióme como otras veces y comenzóme a mostrar la llaga de la mano izquierda, (…) y díjome que quien aquello había pasado por mí, que no dudase sino que mejor haría lo que le pidiese; que Él me prometía que ninguna cosa le pidiese que no la hiciese, que ya sabía Él que yo no pediría sino conforme a su gloria» (Vida 39,1).

Sin este cimiento fuerte (de la oración) todo edificio va falso (Camino de perfección,4,5).

No me estéis hablando con Dios y pensando en otras cosas, que esto hace no entender qué cosa sea oración mental (Camino de perfección,22,8).

San Juan de la Cruz No todos los deseos y afectos llegan a Dios, sino solamente aquellos que nacen de amor verdadero (Cántico espiritual,2,2).

San Francisco de Sales, En la oración, si podemos hablar al Señor, hablémosle, alabémosle, roguémosle, escuchémosle. Si no podemos hablar con El porque estamos afónicos, permanezcamos en la estancia y hagámosle reverencia; alli nos verá, agradecerá nuestra paciencia y recompensará nuestro silencio. Un dia en que nos hallemos desvanecidos, nos dará la mano, platicará con nosotros y dará en nuestra compañia cien vueltas por las avenidas de su jardin; pero, en tanto que no lo haga, conformémonos con que nuestro deber sea ir en su busca, pensando que ya es gracia muy señalada y honor demásiado alto el que nos sufra en su presencia (Epistolario, fragm. 149,1. c. , p. 784).

Alfonso María de Ligorio La oración es el medio más seguro para obtener de Dios las gracias que necesitamos para nuestra salvación.

San Juan Maria Vianney Importunad al buen Dios

Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal (Sermón sobre la oración).

La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador (Sermón sobre la oración).

Santa Teresita del Niño Jesús “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría” (Manuscrit C, 25r).

San Josemaría Escriva de Balaguer, Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca estéril. -La oración es siempre fecunda (Camino, n. 101).

Santa Teresa de Calcuta La humildad y la oración serán tanto más profundas en la medida en que el oído, el espíritu y la lengua habrán vivido en silencio con Dios, porque es en el silencio del corazón que Dios habla. Escritos: Humildad y oración para ser santos.

Concilio Vaticano II: «Cristo… en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación» (Gaudium et spes, 22).

Catecismo, 2564: “La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre”.

2602 Jesús se aparta con frecuencia a la soledad en la montaña, con preferencia por la noche, para orar (cf Mc 1,35Mc 6,46Lc 5,16). Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo. El, el Verbo que ha «asumido la carne», comparte en su oración humana todo lo que viven «sus hermanos» (He 2,12); comparte sus debilidades para librarlos de ellas (cf He 2,15He 4,15). Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración «en lo secreto».

2761 «La oración dominical es, en verdad, el resumen de todo el Evangelio». «Cuando el Señor hubo legado esta fórmula de oración, añadió: «Pedid y se os dará» (Lc 11,9). Por tanto, cada uno puede dirigir al cielo diversas oraciones según sus necesidades, pero comenzando siempre por la oración del Señor que sigue siendo la oración fundamental».

Pío XII: Orad, orad, orad; la oración es la llave de los tesoros de Dios; es el arma del combate y de la victoria en toda lucha por el bien y contra el mal. ¿Qué no puede la oración, adorando, propiciando, suplicando, dando gracias? (Aloc. 4-9-1940).

San Juan Pablo II Rezar significa sentir la propia insuficiencia (27-07-1980)

Benedicto XVI «significativo que Lucas sitúe el Padrenuestro en el contexto de la oración personal del mismo Jesús. De esta forma, Él nos hace participar de su oración; nos conduce al interior del diálogo íntimo del amor trinitario; por decirlo así, levanta nuestras miserias humanas hasta el corazón de Dios».

Papa Francisco, ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? (19-05-2013)

Para rezar el Padrenuestro necesitamos que nuestro corazón esté en paz con nuestros hermanos ().

Papa León XIV: « El Espíritu de Dios, en cambio, nos hace descubrir un nuevo modo de ver y de vivir la vida. Nos abre al encuentro con nosotros mismos, más allá de las máscaras que llevamos puestas; nos conduce al encuentro con el Señor enseñándonos a experimentar su alegría; nos convence de que sólo si permanecemos en el amor recibimos también la fuerza de observar su Palabra y, por tanto, de ser transformados por ella». (8 de junio de 2025)

Bernanos-G: «¡Cómo cambian mis ideas cuando las rezo!».

Gandhi: «Es mejor poner el corazón en la oración sin encontrar palabras que encontrar palabras sin poner en ellas el corazón».

Pagola, Quizá la tragedia más grave del hombre de hoy sea su incapacidad creciente para la oración. Pero no es esto lo más grave. Parece que las personas están perdiendo capacidad de silencio interior.

P. Larrañaga “Si Dios es todopoderoso es también todo cariñoso. ().

Mons. Casaldáliga «No pido nunca nada para mí, sólo recuerdo al Señor las necesidades de los demás».

Julien Green escribió: «El objetivo de la oración no es conseguir lo que hemos pedido, sino hacernos distintos”.

L. Evely “orar es ponerse a disposición de Dios para que haga en nosotros finalmente lo que desde siempre ha querido hacer, y para lo que nunca le hemos dado ni tiempo, ni ocasión, ni posibilidad…”

Unamuno: «Con la razón solo llegamos a la idea de Dios, no a Dios mismo».

Franz Jalicz “A través de la oración silenciosa y sin palabras, Jesús nos llama a un camino interior que, a la larga, conduce a una profundización esencial de la misión apostólica” (Jesús, Maestro de meditación).

Santa Margarita María de Alacoque «El Corazón de Jesús tendrá tanto cuidado de ustedes en la medida en que se confíen y abandonen en Él» ()

San Francisco Xavier «Debemos desconfiar de nuestra propia fuerza y confiar infinitamente en Dios. ¡No nos desanimemos nunca y no dudemos jamás de la victoria!» ()

Madre Maravillas de Jesús Señor, cuando Tú quieras, como Tú quieras, lo que Tú quieras; eso es lo único que queremos y deseamos.

Es una felicidad el estar colgados de la providencia del Señor y ver con qué delicadísimo amor lo prepara Él todo.

San Rafael Arnáiz No desear, no buscar, no pedir…, solamente amar a Dios y entregarse en sus manos como un niño pequeño.

El único camino es la espera en los brazos de Dios.

Fray Luís de León «Jamás Dios abandona a los suyos»

Jaume Boada Haz de mí lo que quieras, como quieras,

TOMADAS DE Pensamientos.org

Aquellos ratos que estamos en la oración; sea cuan flojamente estés, Dios los tiene en mucho. Santa Teresa de Avila

Buscad leyendo y hallaréis meditando. San Juan de la Cruz

Cada mañana encomendad a Dios las ocupaciones del día. San Juan Bosco

¿Cómo conseguiréis vencer las distracciones en la oración? Pensando seriamente en que Dios os está mirando. San Basilio

Como se haga la oración que es lo más importante, no dejará de hacerse todo lo demás… San Teresa de Jesús

Conformarse con la voluntad de Dios es la oración más hermosa del alma cristiana. San Alfonso María de Ligorio

Con la oración conocemos nuestro puesto en presencia de Dios, quién es Dios y quiénes somos nosotros. San Maximiliano Mc Kolbe

Con la oración y el sacrificio se prepara la acción. San Juan Bosco

Cuando os reunís con frecuencia para la alabanza divina, se debilita el poder de Satanás, y la concordia de vuestra fe le impiden causaros mal alguno. San Ignacio de Antioquía

Cuanto más absorto está un hombre en la oración, menos conciencia tiene de que ora…, porque permanece oculto a su propia mirada. Jean Lafrance

Cuanto más se avanza en la vida de oración, más se penetra en el misterio del silencio de Dios. Jean Lafrance

Cuando se ama, se desea hablar constantemente con el amado, o al menos contemplarlo incesantemente. En eso consiste la oración. Charles de Foucauld

Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más tiempo por consolación, ni menos por aridez. San Josemaría Escrivá de Balaguer

“Dame un hombre de oración y será capaz de todo; podrá decir como el santo apóstol: puedo todas las cosas en aquél que me sostiene y me conforta”. San Vicente de Paúl

Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de Sí mismo.  Madre Teresa de Calcuta

Dios da la oración a quien reza. San Juan Clímaco

El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón. San Pío de Pieltrecina

El mejor consuelo es el que viene de la oración. San Pío de Pieltrecina

En el diálogo amoroso de un alma con Dios germinan los grandes acontecimientos que cambian el rumbo de la historia. Santa Edith Stein

Fuerte es el poder del infierno, pero la oración es más fuerte que todos los demonios. San Bernardo

“La oración es un verdadero descanso”. San Francisco de Asís.

La oración es la respiración de la esperanza. Quien deja de orar deja de esperar. Mons. Pedro Casaldaliga

La oración mental y el pecado no pueden estar juntos. Un hombre sin oración es como un animal sin razón. San Felipe Neri

No cesa de orar quien no cesa de bien obrar… El afecto de la caridad equivale a una oración continua. Santa Catalina de Siena

No hay en la vida del hombre tesoro comparable a la oración. San Efrén

No todos los que tienen las manos juntas, rezan. Proverbio alemán 

Orar nos desata de lo que sentimos, y nos ata a lo que creemos: que somos hijos de Dios. Louis Evely

Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla. Proverbio Ruso

Si la única oración que uno dijera en toda su vida fuera ‘gracias’, sería suficiente. Meíster Eckhart

CONTO

DOS CARRETEROS

A dos carreteros se les ha atascado el carro en un lugar pantanoso. Uno de ellos trabaja como un negro, grita a las muías con blasfemias, incluso, empuja el carro con su hombro, mete leña debajo de las ruedas…

El otro se pone de rodillas a rezar y a pedir a Dios que le saque de aquel atolladero. Se aparece un ángel y se presenta junto al carretero blasfemo.

«Vengo a echarte una mano».

«Creo que está usted equivocado, dice el carretero blasfemo, usted viene a ayudar seguramente a aquel que es el piadoso, el que está rezando».

«No, no, dice el ángel, vengo a ayudar al que trabaja, al que pone de su parte todo lo que puede». Y con su ayuda, el carretero trabajador y blasfemo desatolló el carro.

Tomado de Atilano Aláiz

LA ORACIÓN SIEMPRE ES ESCUCHADA

Un piadoso musulmán rezaba todos los días incansablemente pidiendo a Dios un favor. Pero Dios parecía no oír su oración. Por fin, se le aparece al devoto musulmán un ángel que le dice:

«Dios ha decidido no concederte lo que le pides».

Al oír el mensaje, el buen hombre comienza a dar voces de alegría, a saltar de gozo, a contar a todos lo que le había sucedido. La gente le pregunta sorprendida:

«¿Y de qué te alegras, si Dios no te ha concedido lo que le pedías?». Contesta:

«Es verdad que me lo ha negado, pero al menos sé que mi oración llegó hasta Dios. ¡Qué más puedo desear!».

Y siguió proclamando su alegría.

Tomado de Atilano Aláiz

ANÉCDOTA

PADRENUESTRO

Sabemos que el Padre Nuestro ha sido objeto de numerosos comentarios por parte de los Santos Padres. Por otra parte, el ritual del catecumenado incluía una «Tradición del Padre Nuestro» que se explicaba a los catecúmenos para que éstos pudieran rezarlo. La catequesis de los Santos Padres se preocupó mucho de la enseñanza del Padre Nuestro que Jesús formuló. En la liturgia romana, en principio, se cantaba inmediatamente antes de la comunión. El papa San Gregorio Magno hizo que se cambiara de lugar y se situara inmediatamente después de la plegaria eucarística, porque no le parecía lógico que, durante la celebración, se utilizaran oraciones compuestas por uno u otro autor, mientras que la oración que el mismo Señor nos enseñó no tuviera un lugar en el mismísimo centro de la celebración eucarística.

El texto del Padre Nuestro que nos transmite San Lucas no ha sido conservado por la liturgia, que utiliza el del evangelio de Mateo.

Tomado de Adrien Nocent

El Año Litúrgico: Celebrar a Jesucristo: Pedir para recibir

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.-

Los hebreos, por sumo respeto jamás pronunciaban el nombre de Dios, como prescribe el segundo mandamiento; por eso cuando querían referirse a Dios, solían usar la palabra «Nombre». El Nombre es el mismo Dios en persona.

Tomado de Santos Benetti

ORACION/SALUD

Según indica el ‘Internal Medicine News’, al menos veinte facultades de Medicina de Estados Unidos ofrecen cursos de espiritualidad, subrayando el papel que juegan las convicciones religiosas en la salud del paciente.

Que la fe haga bien no es una novedad y recientemente lo ha confirmado un análisis realizado a cinco mil californianos, durante 28 años, y publicado por el ‘American Journal of Public Health’: quienes van a menudo a la iglesia, tienen una tasa de mortalidad más baja y una salud mejor que quienes el domingo se quedan en casa.

Quizá el efecto positivo se deba a la vida más sana de los creyentes, sobre todo por lo que se refiere al abuso del alcohol, tabaco y drogas. Pero no es suficiente para explicar otros resultados: sobre 119 trasplantes realizados en la Universidad de Pittsburgh, en paridad de condiciones físicas y sociales, quien poseía una sólida fe tenía un periodo postoperatorio más rápido.

Supervivencia mayor

En el hospital de la Universidad de Yale, sobre 23 pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas, los creyentes tienen un índice de supervivencia de unas tres veces mayor respecto a quienes no creen. La explicación podría estar en la meditación y en la oración: el ritmo cardiaco, la respiración y las ondas cerebrales se hacen más lentas; los músculos se relajan y los efectos de la epinetrina y otras hormonas ligadas al estrés decaen.

La oración es relajante

Para el profesor Herbert Bensq, de Harvard, la oración estimula las modificaciones bioquímicas de la relajación. Siete individuos insomnes sobre diez, tras un poco de meditación y oración, comienzan a dormir regularmente; más de tres mujeres estériles sobre diez, conciben y otros tantos pacientes con dolor crónico reducen el consumo de analgésicos.

Tomado de Mercaba

SODOMA Y GOMORRA,

las ciudades con fama de depravadas en el valle del Siddim, en el sur del Mar Muerto. Es un relato que se ha prestado a todo tipo de hipótesis arqueológicas en torno a esa depresión del valle del Jordán, que es uno de los fenómenos más originales de la naturaleza, a 400 metros bajo el nivel del Mediterráneo. La Biblia lo llama el yâm hammélah (mar de la Sal), y popularmente se le conoce por Muerto, desde el tiempo de los griegos, porque no hay vida debido a la gran densidad de sal.

Todo esto explica la leyenda de este lugar, de la estatua de sal de la mujer de Lot y otros pormenores. Probablemente es una leyenda para explicar lo terrible de la vida allí, aunque la industria de todos los tiempos han logrado del asfalto y otros minerales sus beneficios. Pero la lectura de hoy viene para poner de manifiesto la intercesión de Abrahán a Dios por los justos, por sus familiares. Es una explicación de cómo el hombre de todos los tiempos, y muy especialmente el de la antigüedad recurre a lo divino frente a las leyes de la naturaleza.

Fray Miguel de Burgos, O.P.

¿QUÉ SIGNIFICA PADRE (ABBA)?

No es un nombre de tantos para designar a Dios, como ocurría en las plegarias judías. Lo de Lucas, pues, no es más que el original arameo de la invocación de Jesús. Y era la expresión de los niños pequeños, con la significación genuina de «Padre querido». Así, pues, Jesús habla con Dios en una atmósfera de intimidad verdaderamente desacostumbrada. Y enseña a sus discípulos a hacer otro tanto. Toda la predicación de Jesús está confirmando esto mismo. Jesús, con palabras estimulantes, alienta a que los discípulos estén persuadidos previamente en la oración de una confianza sin límites. No se trata, pues, de un título más, frío o calculado, sino de la primera de las actitudes de la oración cristiana. Si no tenemos a Dios en nuestras manos, en nuestros brazos, como un padre o una madre, tienen a su pequeño, no entenderemos para qué vale orar a Dios.

Fray Miguel de Burgos Núñez

UNA VENERABLE TRADICIÓN

dice que Jesús enseñó por segunda vez la oración del “Padrenuestro” en la ladera occidental del monte Olivete, sobre el Huerto de Getsemaní. Levántase allí, edificada sobre las ruinas de una iglesia que se remontaba más allá del siglo VII, un bello templo llamado del Paternoster, en cuyos claustros se halla reproducida la oración dominical, en cuadros simétricos de ladrillo barnizado, en gran número de lenguas de todas las partes del mundo. Es un hermoso homenaje a la sublime plegaria y al Hombre-Dios que nos la enseñó. Los últimos terremotos, año 1927, dejaron la iglesia en estado ruinoso.

(Card. Gomá, El Evangelio Explicado, vol. I, Ed. Acervo, 6ª ed., 1966, p. 526-529)

SODOMA

Era una ciudad antigua, que se supone había existido en las márgenes del Mar Muerto, al sur de la península de El-Lisan. De acuerdo con las leyendas, fue una de las ciudades destruidas (las otras habrían sido Gomorra, Adama, Seboin y Segor) por un cataclismo que quedó en la memoria del pueblo bíblico.

Algunos estudiosos modernos han buscado una explicación para la leyenda en la geología de la zona: la región está situada en la falla del valle del Jordán, en una zona sujeta a terremotos y con actividad volcánica.

Depósitos de betún y de petróleo han sido descubiertos en esta región; y algunos escritores antiguos atestiguan de la presencia de gases que, una vez inflamados, podrían causar una terrible destrucción, del tipo del relatado en Gn 19. ¿Habría sido esto lo que sucedió en esa zona?.

Es probablemente, ese recuerdo de un antiguo cataclismo, que en tiempos inmemoriales destruyó esta área, lo que originó la reflexión que esta lectura nos presenta.

Se podría pensar que un acontecimiento prehistórico muy remoto, cuyos restos enigmáticos eran todavía visibles en tiempos de Abrahán (como lo son todavía hoy), lo que habría excitado la fantasía religiosa, en el sentido de buscar las causas de una tan terrible catástrofe.

Tomado de Dehonianos

“¿AVETE PREGATO?”

Le preguntaron a Don Orione porqué la ayuda de la Providencia se manifiesta en forma menos evidente cuando se trata del sostenimiento del hogar por parte de un padre de familia y si esto se debe a la obra que se cumple en el Cottolengo es superior a la ordinaria carga de una familia.

-No- respondió-. La obra del padre de familia es superior a la del Cottolengo, porque la carga que asume es enviada por Dios mismo, mientras que la del Cottolengo es elegida por los religiosos. Estos obtienen siempre el socorro providencial porque piden con más fe, todo está en eso. La fe con que pedimos es la que nos garantiza la ayuda.

Es curioso- agregó-. A menudo les pregunto a las personas que me viene a pedir oraciones: ¿Avete pregato? La mayoría de las veces responden que no… y se extrañan de no conseguir lo que necesitan.

(Bernardo Milhas, Historias de Don Orione, Ed. San Pablo, Bs. As., 1997, nn. 85-87)

Tomado de MSC

Un famoso actor en los tiempos dorados de Hollywood Kirk Douglas, deseaba el papel principal en una película que se iba a rodar y fue a pedirlo. Pero no se lo dieron, se lo dieron a Rex Harrison. Aquella película resultó un “tostón”. Entonces Kirk dijo: “Da gracias a Dios por no concederte todo lo que le pides. Dios tiene sentido del humor. A veces mira para abajo y se ríe”.

CHISTE

Dos hombres naufragaron en una isla desierta. Frustrado por la situación, un hombre comenzó a orar:

Querido Señor, sé que no he sido muy buena persona. En el pasado he mentido y he lastimado a la gente con mi comportamiento. Bebo, fumo… pero Dios, si nos sacas de este lío, verás a un hombre cambiado. Yo…

En ese momento su amigo gritó:

¡Alto! No digas ni una palabra más. Veo un barco y viene en nuestra dirección.

Tomado de P. Félix Jiménez

 

POEMA

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ

Los discípulos se acercan
y le piden al Maestro:
Enséñanos a rezar
al Padre, que está en el cielo.
Jesús piensa en los «amigos»
y los pone por «modelo».
Confían unos en otros,
día y noche, en todo tiempo.
Pero, ante todo, les dice
que Dios es un «Padre bueno”
que quiere mucho a sus hijos
y complace sus deseos.
Vosotros, rezad así:
Bondadoso Padre nuestro,
hágase tu voluntad.
Venga a nosotros tu Reino.
Danos salud y trabajo
para ganar el sustento.
Que compartamos tu pan
como buenos compañeros.
Perdona nuestras ofensas,
nuestros fallos y defectos.
Nosotros nos perdonamos,
siguiendo, Señor, tu ejemplo.
Líbranos, Padre, del mal,
de tentaciones y riesgos.
Danos tu Espíritu Santo,
tu regalo, el mejor premio.

Javier Pérez Benedí

Tomado de alforjas depastoral

ORACIÓN

Padre bueno,

en Cristo tu Hijo

nos revelas tu amor,

nos abrazas como a tus hijos

y nos ofreces la posibilidad de descubrir

en tu voluntad los rasgos

de nuestro verdadero rostro.

Padre santo,

Tú nos llamas a ser santos

como tú eres santo.

Te pedimos que nunca falten

a tu Iglesia ministros y apóstoles santos

que, con la palabra y los sacramentos,

preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso

da a la humanidad descarriada

hombres y mujeres que,

con el testimonio de una vida transfigurada

a imagen de tu Hijo,

caminen alegremente

con todos los demás hermanos y hermanas

hacia la patria celestial.

Padre nuestro,

con la voz de tu Espíritu Santo,

y confiando en la materna intercesión de María,

te pedimos ardientemente:

manda a tu Iglesia sacerdotes,

que sean valientes testimonios

de tu infinita bondad.

¡Amén!

S. Juan P. II XXXVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

jueves 22 de abril de 1999

MEDITACIÓN

SI HOY DICES EL «PADRE NUESTRO»

Al decir «Padre«: Pórtate como su hijo.
Al decir «Nuestro«: Vive en comunión con tus hermanos.
Al decir «Que estás en el cielo”: Despréndete de los apegos de este mundo.
Al decir “Santificado sea tu Nombre” Hónralo con tus palabras y tus obras.
Al decir “Venga a nosotros tu Reino” Coopera para establecerlo en la tierra.
Al decir “Hágase tu voluntad” Obedécele cuando debes llevar la cruz, como Jesús.  
Al decir “Danos hoy nuestro pan”  Preocúpate para que no le falte a los pobres y no faltes a la Eucaristía
Al decir “Perdona nuestras ofensas” no guardes rencor a tu hermano.
Al decir  “No nos dejes caer en la tentación” no te pongas en ocasión de pecar.
Al decir  “Líbranos del mal” decídete a renunciar a sus seducciones.
Al decir «Amén» confirma tu resolución a vivir según tu oración.  

CANTO

Padre Nuestro | Diana Navarro

Padrenuestro ’06 Siempre Así

BROTES DE OLIVO ENSENANOS A ORAR

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Delegación para el Clero de Santiago de Compostela