
CITA
S. Juan Crisóstomo, «No digas: “No puedo influir en los demás”, pues si eres cristiano de verdad es imposible que no lo puedas hacer (…). Es más fácil que el sol no luzca ni caliente que no que deje de dar luz un cristiano; más fácil que esto sería que la luz fuese tinieblas (…). Si ordenamos bien nuestra conducta, todo lo demás seguirá como consecuencia natural. No puede ocultarse la luz de los cristianos, no puede ocultarse una lámpara tan brillante» (Homilía XX)
S. Ignacio de Antioquía «Lo que necesita el cristianismo, cuando es odiado por el mundo, no son palabras persuasivas, sino grandeza de alma.» (Cartas a los Romanos cap 3, 1-5).
Agustín de Hipona El amor hace suave lo que hay de duro en el precepto. Sermón 96, 1-4: PL 38, 584-586
Juan Taulero …aplícate más bien a un abandono verdadero, y piensa en aceptar mucho más la cruz de la tentación que buscar la flor de la dulzura espiritual. Sermón 59, 4º para la Exaltación de la santa cruz
S. Francisco de Sales: «Creo que todo lo que no sea Dios ya no me significa nada; pero, en Él y por Él, amo todo lo que amo con más ternura que nunca»
Santa Teresa de Calcuta Tocamos realmente el cuerpo de Cristo en los pobres. Por los pobres, es a Cristo hambriento a quien alimentamos, es a Cristo desnudo a quien vestimos, es a Cristo sin hogar a quien damos asilo ().
Claudio de Castro, «La vida es demasiado corta y es para vivirla, disfrutar cada pequeño instante, hacer el bien, compartir lo que tenemos, amar. Por eso, me he propuesto, a pesar de mis muchas imperfecciones: – Hacer todo el bien que pueda, a todo el que pueda. Darle sentido a mi vida» El poder de la alegría
Viktor Frankl, «El amor es el único camino para arribar a lo más profundo de la personalidad de un hombre. Nadie es conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama. Por el acto espiritual del amor se es capaz de contemplar los rasgos y trazos esenciales de la persona amada; hasta contemplar también lo que aún es potencialidad, lo que aún está por desvelarse y por mostrarse» El hombre en busca de sentido
San Josemaría, Convéncete: tu apostolado consiste en difundir bondad, luz, entusiasmo, generosidad, espíritu de sacrificio, constancia en el trabajo, profundidad en el estudio, amplitud en la entrega, estar al día, obediencia absoluta y alegre a la Iglesia, caridad perfecta… –Nadie da lo que no tiene. (Surco, 927)
No lo olvides: tanto mejor convencemos cuanto más convencidos estamos. (Surco, 929)
Y, al final de su paso por la tierra, manda: «euntes docete» –id y enseñad. Quiere que su luz brille en la conducta y en las palabras de sus discípulos, en las tuyas también. (Surco, 930)
Algunos no saben nada de Dios…, porque no les han hablado en términos comprensibles. (Surco, 941)
Créeme, el apostolado, la catequesis, de ordinario, ha de ser capilar: uno a uno. Cada creyente con su compañero inmediato. (Surco, 943)
Benedicto XVI El amor es la esencia del cristianismo; hace que el creyente y la comunidad cristiana sean fermento de esperanza y de paz en todas partes, prestando atención en especial a las necesidades de los pobres y los desamparados. Ésta es nuestra misión común: ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir a la Iglesia, y puesto que es eterno, la hace vivir siempre, hasta el final de los tiempos ().
SS. Francisco Acojamos a Cristo en nuestra vida, ocupémonos unos de otros, respetemos la creación con amor”.
Gandhi “Vosotros, cristianos, deberíais ser como la rosa: la rosa no necesita predicar. Sencillamente, difunde su fragancia alrededor. Su perfume es la predicación.”
J. Legend Dice en una canción: «Dame tu todo a mí. Te daré mi todo. Eres mi principio y mi final, incluso cuando pierdo estoy ganando. Porque yo te doy todo de mí y tú me das todo de ti».
Sebastián Prieto Silva, «¡Somos hijos de la luz, no de las tinieblas! Aquel ‘alégrate’ abre en modo programático la realización de la salvación, la cual entra en el mundo como un don que se acoge con alegría y para la alegría, aun en medio de la incertidumbre o el sufrimiento. La ‘buena noticia’ llena de gozo a la Virgen, aceptando el mandato-don de alegrarse, aunque broten dudas, incertezas y preguntas de ‘cómo’ se cumplirá el plan divino» La espera alegre en la incertidumbre: María, hija de Abraham
P. Kentenich: «Si hay algo que no empobrece es amar, regalar la calidez del corazón»
CONTO
UNA LECCIÓN DE HOSPITALIDAD.
Siento no saber tu apellido pero tú tampoco sabes el mío. Estás en la misa de 12 todos los domingos. Te escribo para pedirte un favor. No conozco muy bien al sacerdote, pero me siento muy unida a ti. No sé como aprendiste mi nombre pero cada domingo me sonríes y me llamas por mi nombre e intercambiamos unas palabras sobre el tiempo, mi sombrero y mi falta de puntualidad en alguna ocasión.
Quiero agradecerte el tiempo que me dedicas, tus sonrisas, tu amabilidad y tu cercanía. Ahora una petición. Harry, me estoy muriendo. Mi marido murió hace 16 años y mis hijos están lejos. Es muy importante para mí que cuando me lleven a la iglesia por última vez estés ahí, a la entrada. No me parecería bien que no me dijeras: Hola, Gret. Qué alegría verte. Si estás ahí, Harry, estoy segura de que tu cálida acogida será doblemente cálida en mi nueva casa en el cielo. Con amor y gratitud. Pert
Tomado de P. Félix Jiménez
ANÉCDOTA
En la Película Ángel-A el protagonista no es capaz de decir «Te amo». Y no puede porque nadie antes le ha dicho que lo ama. Así sucede siempre. Y al final, cuando ha tocado ese amor, confiesa: «Ángela, creo que te amo. Me haces sentir bien. Amo la manera en que me amas sin juzgarme. Me hace feliz. Hace mucho que esto no me pasaba. Probablemente nunca me pasó».
Tomado de P. Carlos Padilla
San Vicente de Paúl se distinguió por el amor a los pobres, a cuyo servicio entregó toda su vida. Cuentan que un día hablando con la reina de Francia, Ana de Austria, le dijo que ella podía hacer un milagro que Cristo en el desierto no quiso hacer: Convertir en pan las piedras preciosas que llevaba colgadas al cuello. Y dicen que la reina se quitó las joyas y se las entregó al santo para que sirviera de alimento a niños huérfanos.
Tomado de Anécdotas y catequesis
En Zurich hay una estatua erigida en honor de Pestalozzi. Éste había nacido en esa ciudad suiza. En la estatua campea esta divisa: Todo para los otros; para mí nada. Este célebre suizo compartió, con enorme generosidad, las estrecheces de los pobres. Cuando al final de su vida, alguien le preguntó por qué había vivido de ese modo, Pestalozzi respondió serenamente: He vivido como mendigo y partido el pan con ellos para enseñar a los mendigos a vivir como hombres.
Tomado de Anécdotas y catequesis
Juan Pablo I, de él es la siguiente anécdota. Yo, de obispo de Venecia, solía ir a veces a visitar asilos de ancianos. Una vez encontré a una enferma, anciana. -“Señora, ¿cómo está?” -“Bah, comer, como bien; calor, bien también, hay calefacción”. -“Entonces, está usted contenta ¿verdad?” -“No”, y casi se echó a llorar. -“Pero ¿por qué llora?” -“Es que mi nuera y mi hijo no vienen nunca a visitarme. Yo quisiera ver a los nietecitos”. No bastan la calefacción, la comida: hay un corazón; es menester pensar igualmente en el corazón de nuestros ancianos.
Tomado de Anécdotas y catequesis
CHISTE
Cuando un grupo de turistas visitaba una granja de cocodrilos, el dueño del lugar lanzó una atrevida propuesta;
-Quien se atreva a saltar, nadar hasta la costa y sobrevivir, le daré 1 millón de dólares.
Nadie se atrevió a moverse, de repente, un hombre saltó al agua y desesperadamente nadó hasta la orilla mientras era perseguido por todos los cocodrilos.
Con enorme suerte llegó, llevándose la admiración de todos en el lugar, entonces el dueño anunció;
-Tenemos un valiente ganador.
Después de cobrar su recompensa, la pareja volvió al hotel, al llegar, el gerente le dijo; fue muy valiente por saltar, entonces el hombre dijo;
-Yo no salté, alguien me empujo!
Su esposa sonrió…
Moraleja: «Detrás de cada hombre exitoso, hay una mujer que lo empuja»…
ORACIÓN
EXPERIENCIA DEL ESPÍRITU
¿Nos hemos callado alguna vez, a pesar de las ganas de defendemos, aunque se nos haya tratado injustamente? ¿Hemos perdonado alguna vez, a pesar de no tener por ello ninguna recompensa, y cuando el silencioso perdón era aceptado como evidente? ¿Hemos obedecido alguna vez no por necesidad o porque de no obedecer hubiéramos tenido disgustos, sino sólo por esa realidad misteriosa, callada, inefable, que llamamos Dios y su voluntad? ¿Hemos hecho algún sacrificio sin agradecimiento ni reconocimiento, hasta sin sentir ninguna satisfacción interior? ¿Hemos estado alguna vez totalmente solos? ¿Nos hemos decidido alguna vez sólo por el dictado más íntimo de nuestra conciencia, cuando no se lo podemos decir ni aclarar a nadie, cuando se está totalmente solo y se sabe que se toma una decisión que nadie le quitará a uno, de la que habrá que responder para siempre y eternamente?
¿Hemos intentado alguna vez amar a Dios cuando no nos empujaba una ola de entusiasmo sentimental, cuando uno no puede confundirse con Dios ni confundir con Dios el propio empuje vital, cuando parece que uno va a morir de ese amor, cuando ese amor parece como la muerte y la absoluta negación, cuando parece que se grita en el vacío y en lo totalmente inaudito, como un salto terrible hacia lo sin fondo, cuando todo parece convertirse en inasible y aparentemente absurdo? ¿Hemos cumplido un deber alguna vez, cuando aparentemente sólo se podía cumplir con el sentimiento abrasador de negarse y aniquilarse a sí mismo, cuando aparentemente sólo se podía cumplir haciendo una tontería que nadie le agradece a uno? ¿Hemos sido alguna vez buenos para con un hombre cuando no respondía ningún eco de agradecimiento ni de comprensión, y sin que fuéramos recompensados tampoco con el sentimiento de haber sido desinteresados, decentes, etc?
Busquemos nosotros mismos en esas experiencias de nuestra vida, indaguemos las propias experiencias en que nos ha ocurrido algo así. Si las encontramos, es que hemos tenido la experiencia del Espíritu a que nos referimos.
Karl Rahner, sj
MEDITACIÓN
LA LLAMADA DEL TODO
Hay que dejarlo todo
en el seguimiento a Jesús.
Primero se dejan las cosas:
lo que se recibe heredado
y viene grapado a apellido,
lo que es fruto del trabajo
y lleva nuestra huella.
También hay que dejarse a sí mismo:
los propios miedos,
con su parálisis y los propios saberes,
con sus rutas ya trazadas.
Después hay que entregar
las llaves del futuro,
acoger lo que nos ofrece
el Señor de la historia
y avanzar en diálogo
de libertades encontradas
mutuamente para siempre,
que se unifican en un único paso
en la nueva puntada de tejido.
[…]
Benjamín González Buelta, sj
CANTO
Verónica Sanfilippo / Abriré mi hogar – Música Católica
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela




