XII Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

, ¡Tened temor, pero no tengáis miedo!

Raniero Cantalamessa

Tertuliano,«sangre de los mártires es semilla de cristianos» (apol. 50).

S. Ignacio de Antioquía, «Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios» (Rom 4,1)

San Hilario Debemos sembrar constantemente el conocimiento de Dios y revelar con la luz de la predicación el secreto profundo de la doctrina del Evangelio, sin temor de aquellos que sólo tienen poder sobre los cuerpos, mas nada pueden sobre el espíritu».

San Jerónimo «“Y lo que oísteis al oído predicadlo sobre los techos”, esto es, lo que Yo os enseñé en una pequeña aldea de Judea, decidlo sin temor en todas las ciudades del mundo

entero».

san Josemaría Escrivá Hay que difundir las maravillas del Señor (…). Es necesario que llegue a todas partes la verdad de Dios: con la prensa y con otras publicaciones, con el cine, la radio y la televisión… Y esto es una labor vuestra

San Juan Pablo II, Si todos los cristianos están llamados a ello, vosotros lo estáis de modo especial. Si de cada bautizado el antiguo escrito dice: “Christianus, alter Christus”, de vosotros de manera particular, se debe decir: “Sacerdos, alter Christus”. Homilía durante la ordenación de nuevos presbíteros (21-VI-1987)

Morir por la fe es don para algunos; vivir la fe es una llamada para todos.

Benedicto XVI Nuestro mundo actual es un mundo de miedos: miedo a la miseria y a la pobreza, miedo a las enfermedades y a los sufrimientos, miedo a la soledad y a la muerte. En nuestro mundo tenemos un sistema de seguros muy desarrollado: está bien que existan. Pero sabemos que en el momento del sufrimiento profundo, en el momento de la última soledad, de la muerte, ningún seguro podrá protegernos. El único seguro válido en esos momentos es el que nos viene del Señor, que nos dice: “No temas, yo estoy siempre contigo”.

Papa Francisco: ¿Quiénes son los mártires? Son cristianos ganados por Cristo, discípulos que han aprendido bien el sentido de aquel “amar hasta el extremo” que llevó a Jesús a la Cruz. No existe el amor por entregas, el amor en porciones. El amor total: y cuando se ama, se ama hasta el extremo. En la Cruz, Jesús ha sentido el peso de la muerte, el peso del pecado, pero se confió enteramente al Padre, y ha perdonado . Apenas pronunció palabras, pero entregó la vida. Cristo nos precede en el amor; los mártires lo han imitado en el amor hasta el final.

«La misericordia no es fácil, no es fácil… requiere coraje. Por eso Jesús nos dice: «No tengan miedo», pues la misericordia es el mejor antídoto contra el miedo. Es mucho mejor que los antidepresivos y los ansiolíticos. Mucho más eficaz que los muros, las rejas, las alarmas y las armas. Y es gratis: es un don de Dios». (Discurso de S.S. Francisco, 5 de noviembre de 2016).

Concilio Vaticano II, «el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la palabra»(LG 35)

El martirio, por consiguiente, con que el discípulo llega a hacerse semejante al Maestro (…) es considerado por la Iglesia como un supremo don y la prueba mayor de la caridad. Y si ese don se da a pocos, conviene que todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia (Constitución dogmática Lumen gentium, n. 12).

La Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagación del reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo de Cristo, dirigida a este fin, se llama apostolado, que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras (Decreto Apostolicam actuositatem, n. 2).

“ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio?”. “Gaudium et spes” 10

Catecismo, 2472: El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia, los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de él se derivan. Este testimonio es transmisión de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad:

Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espíritu Santo que les ha fortalecido con la confirmación (Ad gentes, 11).

Rainiero Cantalamessa, ¡Cuanto más disminuye el temor de Dios, más crece el miedo de los hombres!

W. H. Auden Nuestra época ha sido definida como una época de angustia.


MIEDO “El enemigo debe tener miedo de nosotros y no nosotros del enemigo.” Santa Faustina Kowalska El miedo hace a los hombres creer lo peor. Curzio Malaparte El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal. Aristóteles El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Tito Livio El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor. Francisco de Quevedo y Villegas La violencia es el miedo a los ideales de los demás.
Mahatma Gandhi No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo. Nelson Mandela Para quien tiene miedo, todo son ruidos. Sófocles «Amparado en Cristo, lánzate, sin respeto humano, sin miedo, sin temor al fracaso, a la batalla apostólica, en la seguridad de que Cristo te acompaña y protege» Regnum Christi Todo aquel que emprende algo nuevo en la vida siente el miedo. Mari Carrillo Y Jehová va delante de tí. El estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te intimides. Deuteronomio 31:8

CONTO

El pequeño Jaime recuerda una noche en casa de su abuela, la recuerda como la noche de la gran tormenta. Su padre tuvo que ir a buscarlo.

Viento, agua, truenos y rayos llenaban el cielo oscuro y tenebroso.

El padre de Jaime llegó con un impermeable grande y azul y le dijo: “Hijo, vamos a casa”.

Cubrió a su hijo con su impermeable y los dos se enfrentaron a la tormenta. A pesar de la ferocidad de la tormenta el pequeño Jaime no tenía miedo. Sabía que su padre veía, abrazado a su padre, se sentía seguro. Poco después el impermeable se abrió y estaban en casa.

“No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo”.

Tomado de P, Félix Jiménez

UN CUENTO SOBRE LA CONFIANZA

Jenny era una hermosa niña de cinco años, de ojos relucientes. Un día, mientras ella con su mamá visitaban unas tiendas, Jenny vio un collar de perlas de plástico que costaba 8 euros. ¡Cuánto deseaba poseerlo!. Preguntó a su mamá si se lo compraría.

Su mamá le dijo:

“Hagamos un trato. Yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar. Y no te olvides que para tu cumpleaños, es muy posible que tu abuelita te regale 10 euros ¿Estás de acuerdo?”.

Jenny estuvo de acuerdo y su mamá le compró el collar de perlas. Gracias a su esforzado tesón y a los 10 euros que le regaló su abuelita, Jenny canceló su deuda.

Jenny amaba sus perlas y las llevaba puestas a todas partes, menos cuando se bañaba, pues su mamá le había dicho que se volvía de color verde con el agua.

Jenny tenía un papá que la quería mucho, Cuando Jenny iba a su cama, él se levantaba del sillón para leerle su cuento preferido.

Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo:

“Jenny, ¿tú me quieres?”

“Oh, sí papá, tú sabes que te quiero”

“Entonces, regálame tus perlas”.

“Oh, papá, mis perlas no”, dijo Jenny.

Una semana después, el papá volvió a preguntarle:

Jenny, ¿tú me quieres?”.

“Oh, sí papá, tú sabes que te quiero”.

“Regálame tus perlas”.

“Oh, papá mis perlas no, pero te doy a Lazos mi caballo de juguete. Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él”.

“No, hijita, que Dios te bendiga y felices sueños”, le dijo el papá dándole un beso en la mejilla.

Algunos días después, cuando el papá de Jenny entró en su habitación, Jenny estaba sentada en su cama y le temblaban los labios:

“Toma, papá”, y estiró su mano.

La abrió y en su interior estaba su querido collar de perlas de plástico, el cual entregó a su padre.

Con una mano, él tomó las perlas de plástico, y con la otra sacó de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita había un collar de perlas verdaderas. El papá las había tenido todo este tiempo esperando a que Jenny renunciara a la baratija de sus perlas para poder darle el collar de verdadero valor.

Tomado de P, Diego Millán

ANÉCDOTA

El escalador, según cuentan, deja de temblar cuanto más arriba está. Los cristianos, tal vez temblamos demasiado, porque igual no estamos donde tendríamos que estar: dando con valentía, la razón y la cara, por nuestra fe.

Javier Leoz

Según algunos estudios, el suicidio ha aumentado de forma notable y se ha convertido en la principal causa de muerte no natural en nuestro país. A veces el acto suicida ha sido provocado por alguna situación concreta (acoso, abusos, problemas económicos o sentimentales, depresión, enfermedades muy graves…), pero otras veces no se encuentra una razón de este tipo. La persona que da este paso se encuentra en una situación de sufrimiento interno extremo por desesperanza, no encuentra sentido a la vida y siente un vacío total. No hay nada ni nadie que le dé motivos para seguir adelante, y decide acabar con su vida para dejar de sufrir, porque no ve otra salida.

Tomado de A.C.G

A escasos 30 Km. de Cafarnaún existen unas marismas muy aptas para acoger a aves migratorias y para facilitar su nidificación: Hulá.

Los gorriones no eran objeto de comercio: no se vendían. Sin embargo sí que era habitual comprar jilgueros y mantenerlos en cautividad por su armonioso canto.

.

Tomado de TIEMPO INTERIOR

EL ESTRÉS MATAl

Dr. Charles Mayo de la famosa Clínica Mayo dijo esto sobre la preocupación:

“Hay una creciente montaña de evidencia de que la preocupación es el principal factor que contribuye a la depresión, el colapso nervioso, la presión arterial alta, los ataques cardíacos y la muerte prematura. El estrés mata”.

PARRESÍA

La palabra parresía proviene de otras dos palabras griegas: pan, ‘todo’, y rema, ‘decir’, ‘hablar’. El sentido literal de este término, brotado inmediatamente de su etimología es ‘hablar o decir todo’ y quiere indicar, en primer lugar, el ‘decir todo’ en el sentido de ‘no guardarse nada’. Por eso, el significado primero de este sustantivo es ‘libertad plena en el hablar’. Hablar con parresía significa entonces, ‘hablar con total libertad interior, sin esconder ni callar nada de lo que se considera que hay que decir’. La palabra parresía implica desde su concepción etimológica el compromiso con la verdad. Por eso podemos decir que parresía en su sentido pleno es la ‘libertad de espíritu para decir la verdad’.

El siglo XX, muy cercano todavía a nosotros, a causa de la persecución comunista al cristianismo, fue el siglo de la mayor persecución religiosa de la historia de la Iglesia, después de las persecuciones de los primeros tiempos. Y el siglo XXI en el cual vivimos no se diferencia mucho del siglo anterior.

Incluso, hay quienes piensan que la situación actual es peor que la de los cristianos de las persecuciones romanas y las persecuciones comunistas, como es el caso del ex – Arzobispo de Toledo y primado de España, Mons. Antonio Cañizares Llovera. Mons. Cañizares denunció las amenazas que sufre la Iglesia por parte de los poderes y medios de comunicación social, que “están incluso dispuestos a despedazar a la Iglesia”*16. Mons. Cañizares explicó que “la Iglesia en su pere­grinar a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI padeció muchas persecuciones y tuvo que lidiar dura batalla contra el poder de las tinieblas, pero nunca tal vez en la historia se vio acosada como en este período”. Pero, según el ex – Primado de España, lo que está pasando aho­ra la Iglesia en España es incluso más grave que lo que pasó la Iglesia durante la guerra civil e incluso las otras tribulaciones que ha tenido que pasar la Iglesia a lo largo de la historia.

Y el P. Buela concluye: “Las cosas no están nada bien y, tal vez, podría estar gestándose una persecución cruenta aquí en Europa. (…) Estamos realmente en una situación más difícil de lo que la inmensa mayoría piensa. Hay que prepararse para los momentos difíciles que nos puedan tocar, para ser fieles como los santos mártires, que fueron fieles a Cristo hasta el derramamiento de la sangre” 17.

Uno de los primeros en hablar de ‘cristofobia’ en Europa fue un estudioso norteamericano de religión judía, al ver el encarnizamiento con que los jefes de Estado europeos se oponían a la mención del cristianismo en la constitución europea*18.

Mons. Aguer denuncia con valentía (= parresía) la presencia de esta ‘cristofobia’ en el mundo actual: “Últimamente se ha desatado en todo el mundo una ola prepotente, impúdica, de desprecio y odio a Jesucris­to. No sólo a la Iglesia o a los cristianos, sino al mismo Cristo”. Y todo esto sostenido por “la flojedad, la desidia, la inacción de los cristianos, que sufren sin chistar que se insulte a su Señor y que se manoseen las realidades más santas de la religión” *19.

Un gran luchador de los valores cristianos, Alexander Solzhenytsin, que sobrevivió a la gran persecución comunista en Rusia, habla de ‘el declive de la valentía en Occidente’. Dice él: “La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente que un observador imparcial nota en Occidente en nuestros días. El mundo Occidental ha perdido en su vida civil el coraje, tanto global como individualmente. (…) Tal descenso de la valentía se nota particularmente en las élites gobernantes e intelectuales y causa una impresión de cobardía en toda la sociedad. (…) ¿Habrá que señalar que, desde la más remota antigüedad, la pérdida de coraje ha sido considerada siempre como el principio del fin?”*20.

La respuesta a esta realidad tiene una sola palabra: parresía. Los macabeos habían recibido también el don de la parresía y eso los llevó a pasar al ataque con un denuedo nunca visto. Dice el Espíritu Santo en el texto bíblico: “Todos a una bendijeron a Dios misericordioso; y sus almas se llenaron de valentía (parresía), de tal forma que se sentían capaces de acometer no sólo a hombres, sino a fieras y aun a penetrar los muros de hierro” (2Mac 11,9). Esta misma parresía es necesaria para el día de hoy.

Tomado de P, José A. Marcone,

¿HAS contado alguna vez las veces que la Palabra de Dios nos recuerda que no tengamos miedo?

Ciento once veces y tres veces ocurren en el Evangelio que acabamos de proclamar.

Tomado de P, Félix Jiménez

CHISTE

SOBRE REZOS Y REZADORES:.

La abuela: “¿Ya rezas tus oraciones cada noche?”.

El nieto: “¡Por supuesto!”.

“¿Y por las mañanas?”.

“No. Durante el día no tengo miedo”.

A. De Mello, La oración de la rana

Un día un misionero cristiano, salió a evangelizar a unas montañas. Tenía demasiado hambre, entonces mira a lo lejos una cabaña donde hay muchas manzanas, y él las mira, y dice ¡que delicia! Acercándose tomó una y se la iba a comér cuando se recuerda que hay que darle gracias a Dios por la comida de cada día.

Entonces orando dice: El señor es mi pastor nada me faltará. Y el Dueño de la casa aparece con un rifle y le dice: ¡¡Y en verdes pastos te hará descansar!!

– Pepito, ¿tú eres miedoso?

– ¡Qué va! ¡Yo no le tengo miedo ni al malamén!

– ¿Y ese quién es?

– No sé, pero siempre que rezan dicen «líbranos del mal amén».

POEMA

NO TENGAS MIEDO

No tengas miedo de estar solo,

de mirarte interiormente

y de encontrarte en tu silencio.

Ten miedo, eso sí, de ser un solitario

aislado de tus hermanos, desconfiado,

sin amigos, y sin comunicación.

Nunca temas decir la verdad,

expresar con claridad lo que sientes

y afirmar aquello que has visto o has oído.

Teme, más bien, engañarte a ti mismo,

autoconvencerte de la mentira

o colocar máscaras sobre tu rostro.

No temas hablar con dificultad.

Ten miedo de no escuchar al que habla.

No tengas miedo de ser valiente y audaz.

Teme herir por tu silencio o por tu orgullo.

Coloca todas tus cualidades

en posibilidades de crecer y desplegarse.

Sé tú mismo en donde estés,

aceptando a los otros como son.

Vive con intensidad y dinamismo.

¡Rompe tus cadenas y levántate!

Y la vida será para ti un canto.

Y cada día será una fiesta.

Miguel Ortega Riquelme

ORACIÓN

Tengo a la mano una oración del Cardenal Eduardo Pironio, argentino, en que se presenta ante Dios con mucho miedo. Tuve la gracia de tratar mucho con él y hablaba con frecuencia de la confianza, de la virtud de la esperanza; tal vez por el miedo que sentía. Extraigo partes de una de sus oraciones:

Señor,

Hoy necesito hablar contigo con sencillez de pobre, con corazón quebrantado pero enteramente fiel.

Sufro, Señor, porque tengo miedo,

mucho miedo, más que nunca.

Yo no sé por qué, o mejor, sí se por qué:

porque Tú, Señor, adorablemente lo quieres.

Y yo lo acepto.

Pero también escucho tu voz de amigo:

«No tengas miedo, no se turbe tu corazón.

Soy yo. Yo estaré contigo hasta el final.»

Repítemelo siempre Señor,

y en los momentos más difíciles,

suscita a mi alrededor almas muy simples

que me lo digan en tu nombre.

Tengo miedo, Señor, mucho miedo.

Miedo de no comprender a mis hermanos

y decirles las palabras que necesitan.

Miedo de no saber dialogar,

de no saber elegir bien a mis colaboradores,

de no saber organizar la diócesis,

de no saber planear,

de dejarme presionar por un grupo o por el otro,

de no ser suficientemente firme

como corresponde a un Buen Pastor,

de no saber corregir a tiempo,

de no saber sufrir en silencio,

de preocuparme excesivamente por las cosas al modo humano,

y entonces, estoy seguro de que me irá mal.

Por eso, Señor, te pido que me ayudes.

Me hace bien sentirme pobre,

muy pobre, muy inútil y pecador.

Ahora siento profundamente mis pecados.

He pecado mucho en mi vida

y tú me sigues buscando y amando.

Pero te repito, sigo teniendo miedo, mucho miedo.

No lo tendría si fuera más humilde.

Yo creo que me asusta la posibilidad del fracaso.

Temo fracasar, sobre todo, después de que me esperaron tanto.

Pero no pienso que Tú también fracasaste,

que no todos aceptaron tu enseñanza.

Hubo muchos que te dejaron porque «les resultaba dura» y absurda tu doctrina.

Nunca te fue bien, Señor:

te criticaron siempre y quisieron despeñarte.

Si no te mataron antes fue por miedo al pueblo que te seguía.

Pero te rechazaron los sacerdotes; te traicionó Judas; te negó Pedro;

te abandonaron todos tus discípulos

¿y no sufrías entonces?

Y yo, ¿quiero ser más que el Maestro y tener más fortuna que mi Señor?

Jesús, enséñame a decir que sí y a no dejarme aplastar por el miedo.

El Cardenal Pironio sabía ver en el sufrimiento la mano providente de Dios Padre. En su testamento espiritual escribe: Que nadie se sienta culpable de haberme hecho sufrir, porque han sido instrumento providencial de un Padre que me amó mucho.

Tomado de catholic.net

CANTO

No Tengo Miedo (Himno Effetá)

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela