
CITA
“Regla de oro”
«El amor es tu propia recompensa».
“Dos no riñen, si uno no quiere”
TODO EL MUNDO QUIERE SER FELIZ,
PERO ALGUNOS NO QUIEREN QUE LO SEA TODO EL MUNDO
«El que no ama permanece en la muerte»
(1Jn 3, 14).
« ¡Perdonar y amar, para respirar!»
S.Son
Platón No vengarse de un enemigo cuando se halla la ocasión es una prueba de humanidad, más compadecerse de él cuando ha caído en desgracia es la mayor señal de generosidad.
San Cipriano, «Es imposible alcanzar el perdón que pedimos de nuestros pecados si nosotros no actuamos de modo semejante con los que nos han hecho alguna ofensa. » (De Dominica oratione 23).
«Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz» (De dominica Oratione, 23)
San Juan Crisóstomo «Los que hieren sus propias almas son dignos de lágrimas y de suspiros, no de maldiciones, porque no hay cosa más detestable que un alma maldiciente, ni nada más inmundo que una lengua que maldice. Eres hombre, no vomites el veneno del áspid, ni te conviertas en bestia feroz. Se te ha dado una boca no para que muerdas, sino para que cures la herida de los demás. El Señor manda que trates a tus enemigos lo mismo que a tus amigos; no de cualquier modo, sino como a los más íntimos, por quienes acostumbras a orar.»
«Hay muchos que, por el contrario, mientras se postran en tierra y arrastran su frente por el suelo, hiriendo sus pechos y levantando sus manos al cielo, no piden a Dios el perdón de sus pecados, sino que piden contra sus enemigos, lo cual no es otra cosa que hincarse a sí mismos el puñal. Cuando pides al que prohibió las imprecaciones contra los enemigos que escuche tus maldiciones contra ellos, ¿cómo puedes ser oído cuando provocas al que ha de oírte, castigando a tu enemigo en presencia de su Rey, si no con las manos, al menos con las palabras? ¿Qué haces, hombre? Estás pidiendo el perdón de tus pecados, y a la vez llenas tu boca de amargura. Es el tiempo del perdón, de la oración, del llanto, no del furor.»
“Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos al perdón” (Homilía sobre San Mateo, 19,7).
S. Agustín, «Se puede ser muy cruel al perdonar, cuando se perdona desde arriba desde la dignidad del ofendido. Hay que perdonar sabiendo que también nosotros necesitamos de perdón» ().
San Cesáreo de Arlés «Todos desean alcanzar misericordia, pero son pocos los que quieren practicarla. (…)» (Sermones 25,1).
San Gregorio Magno, «Todo aquél que nos arrebata cualquier cosa nuestra, es nuestro enemigo; mas si empezamos a tenerle odio, dentro esta lo que perdemos. Por tanto, cuando suframos alguna falta en lo exterior por parte de nuestro prójimo, estemos alerta interiormente contra el ladrón oculto, el cual en ninguna ocasión es vencido mejor sino cuando amamos a nuestro ladrón exterior. La única y mejor prueba que se puede hacer de nuestra caridad es amar al que nos aborrece»
San Máximo el Confesor, No ha alcanzado todavía el amor perfecto el que se ve aún afectado por los caracteres de los hombres, el cual, por ejemplo, ama a uno y aborrece al otro, o bien tan pronto ama como detesta al mismo hombre y por las mismas razones.
Isaac de Nínive, Considera a todos los hombres iguales a la hora de servirlos y amarlos. Así los podrás llevar a todos hacia el bien. ¿Qué es la pureza? En pocas palabras: es la misericordia del corazón para con el universo entero. Y ¿qué es la misericordia del corazón? Es la llama que le inflama de amor hacia toda la creación, hacia los hombres, los pájaros, los animales, los demonios, hacia todo lo creado. (Discurso ascético, 81)
San Francisco de Asís Ningún hermano que ha pecado debe ver tus ojos e irse sin tener la certeza de haber sido perdonado.
“Ama de veras a su enemigo el que no se duele de la injuria que se le hace, sino que, por el amor de Dios, se requema por el pecado que hay en su alma. Y muéstrele su amor con obras.” (San Francisco de Asís – Adm 9)
Santo Tomás de Aquino, Sies necesario debemos estar dispuestos a que no se turbe nuestro ánimo contra el que nos hiere, y a estar preparados para soportar algo semejante e incluso más. Así hizo el Señor cuando entregó su cuerpo a la muerte (Comentarios sobre San Juan, 18, 37).
Juan Taulero, Nuestro Señor toca con un dedo el vaso y enseguida se desborda de dones muy por encima de su capacidad […] Todo se esparce, se pierde en Dios y se hace uno con Él. Dios se ama a sí mismo en estos hombres, opera todas sus obras en ellos […] Así es como la medida de los corazones desbordantes se difunde por toda la Iglesia. (Sermón 39)
Santa Catalina de Siena «¿Qué cosa, o quién, fue el motivo de que establecieras al hombre en semejante dignidad? Ciertamente, nada que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en ti mismo y te dejaste cautivar de amor por ella. Por amor lo creaste, por amor le diste un ser capaz de gustar tu Bien eterno» (Catecismo, 356).
Santa Teresa de Jesús: “No dejéis que se encoja el alma y el ánimo, que se podrán perder muchos bienes… No dejéis arrinconar vuestra alma, que en lugar de procurar santidad, sacará otras muchas más imperfecciones” (Vida, 13,2-3).
San Francisco de Sales, “No es el amor como el oro, que el que más vale es el que más pesa, sino como la llama que, la más pura, es la que más dista de la materia”.
San J.H. Newman «¡Oh Jesús! Ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma con tu espíritu y vida. Penetra en mi ser, y hazte amo tan fuertemente de mí que mi vida sea irradiación de la tuya (…). Que cada alma, con la que me encuentre, pueda sentir tu presencia en mí. Que no me vean a mí, sino a Ti en mí».
Santa Teresita del Niño Jesús La verdad es que en el Carmelo una no encuentra enemigos, pero sí que hay simpatías. Se siente atracción por una hermana, mientras que ante otra darías un gran rodeo para evitar encontrarte con ella, y así, sin darse cuenta, se convierte en motivo de persecución. Pues bien, Jesús me dice que a esa hermana hay que amarla, que hay que rezar por ella, aun cuando su conducta me indujese a pensar que ella no me ama: “Pues si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Y no basta con amar, hay que demostrarlo. Manuscrito autobiográfico C, 15v° – 16r°
«La caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades»
«Amar es darse sin medida/ pues el amor salario no reclama/ Yo te doy, sin contar, toda mi vida/, pues no sabe de cuentas el que ama”.
San Josemaría Escriva de Balaguer, lejos de nuestra conducta, por tanto, el recuerdo de las ofensas que nos hayan hecho, de las humillaciones que hayamos padecido -por injustas, inciviles y toscas que hayan sido-, porque es impropio de un hijo de Dios tener preparado un registro, para presentar una lista de agravio (Amigos de Dios, n. 309).
“Magnanimidad: ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos, para prepararnos a emprender obras valiosas, en beneficio de todos. No anida la estrechez en el magnánimo; no media la cicatería, ni el cálculo egoísta, ni la trapisonda interesada. El magnánimo dedica sin reservas sus fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar: se da. Y logra entender entonces la mayor muestra de magnanimidad: darse a Dios” (Amigos de Dios, 80).
No es propio del cristiano ir por el mundo con una lista de agravios en su corazón (cfr. Surco 738),
Santa Teresa de Calcuta “He encontrado la paradoja”, dice la Madre Teresa, que si amas hasta que duela no puede haber dolor, solo más amor”.
Concilio Vaticano II: Quienes sienten y obran de modo distinto al nuestro en materia social, política e incluso religiosa deben ser también objeto de nuestro respeto y amor. Cuanto más humana y caritativa sea nuestra comprensión intima de su manera de sentir, mayor será la facilidad para establecer con ellos el diálogo.
Esta caridad y esta benignidad en modo alguno deben convertirse en indiferencia ante la verdad y el bien. Más aun, la propia caridad exige el anuncio a todos los hombres de la verdad saludable. Pero es necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, el cual conserva la dignidad de la persona incluso cuando está~ desviad. por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa.
Dios es el único juez y escrutador del corazón humano. Por ello, nos prohíbe juzgar la culpabilidad interna de les demás.
La doctrina de Cristo pide también que perdonemos las injurias. El precepto del amor se extiende a todos los enemigos. El mandamiento de la Nueva Ley: Habéis oido que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amada vuestros enemigos, haced el bien los que os odian y orad por los que os persiguen y calumnian. (Mt 5,43-44). (GS n. 28).
Catechismus Romanus «En el hecho de amar a nuestros enemigos se ve claramente cierta semejanza con nuestro Padre Dios, que reconcilió al género humano, que estaba en enemistad con Él y le era contrario, redimiéndole de la eterna condenación por medio de la muerte de su Hijo» (4,14,19).
Catecismo, 357 «Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse, de darse libremente y estar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser pueda dar en su lugar» ().
1789 En todos los casos son aplicables algunas reglas:
— Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien.
— La ‘regla de oro’: ‘Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros’ (Mt 7,12 cf Lc 6,31Tb 4,15).
— La caridad debe actuar siempre con respeto hacia el prójimo y hacia su conciencia: ‘Pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su conciencia…, pecáis contra Cristo’ (1Co 8,12). ‘Lo bueno es… no hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad’ (Rm 14,21).
1970 La Ley evangélica entraña la elección decisiva entre ‘los dos caminos’ (cf Mt 7,13-14) y la práctica de las palabras del Señor (cf Mt 7,21-27); está resumida en la regla de oro: ‘Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros; porque ésta es la Ley y los profetas’ (Mt 7,12 cf Lc 6,31).
Toda la Ley evangélica está contenida en el ‘mandamiento nuevo’ de Jesús (Jn 13,34): amarnos los unos a los otros como El nos ha amado (cf Jn 15,12).
2.262 «En el Sermón de la Montaña, el Señor recuerda el precepto: ‘No matarás’ (Mt 5,21), y añade el rechazo absoluto de la ira, del odio y de la venganza. Más aún, Cristo exige a sus discípulos presentar la otra mejilla, amar a los enemigos (…)»
2647. La oración de intercesión consiste en una petición en favor de otro. No conoce fronteras y se extiende hasta los enemigos.
«observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación vital y nacida del fondo del corazón, en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro Dios».
2842: …como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: Este «como» no es el único en la enseñanza de Jesús: «Sed perfectos “como” es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5, 48); «Sed misericordiosos, “como” vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36); «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que “como” yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros» (Jn 13, 34). Observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación, vital y nacida «del fondo del corazón», en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es «nuestra vida» (Ga 5, 25) puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús (Ver Flp 2, 1. 5). Así, la unidad del perdón se hace posible, «perdonándonos mutuamente “como” nos perdonó Dios en Cristo» (Ef 4, 32).
San Juan XXIII visitó a los criminales en la cárcel, los saludó con estos títulos: «mis buenos hijos y queridos hermanos», «hijos de Dios».
San Juan Pablo II En este caso no se trata sólo de cumplir un mandamiento o una exigencia de naturaleza ética, sino también de satisfacer una condición de capital importancia, a fin de que Dios pueda revelarse en su misericordia hacia el hombre: …los misericordiosos… alcanzarán misericordia. Carta encíclica «Dives in Misericordia», § 3.
«es verdad que no se puede permanecer prisioneros del pasado: es necesaria, para cada uno y para los pueblos, una especie de ’purificación de la memoria’, a fin de que los males del pasado no vuelvan a producirse más. No se trata de olvidar todo lo que ha sucedido, sino de releerlo con sentimientos nuevos, aprendiendo, precisamente de las experiencias sufridas, que sólo el amor construye, mientras el odio produce destrucción y ruina. La novedad liberadora del perdón debe sustituir a la insistencia inquietante de la venganza. Pedir y ofrecer perdón es una vía profundamente digna del hombre y, a veces, la única para salir de situaciones marcadas por odios antiguos y violentos». (1 de enero de 1997).
«No es fácil, en efecto, amar con un amor profundo, hecho de un auténtico don de sí mismo. Este amor se aprende en la escuela de Dios, al calor de su caridad divina. Fijando la mirada sobre Él, sintonizando con su corazón de Padre, nos hacemos capaces de mirar a los los hermanos con ojos nuevos, en una actitud de haber recibido todo gratuitamente y para compartirlo con los hermanos, una actitud de generosidad y de perdón». (En la canonización de Sor Faustina Kowalska (30 de abril de 2000)).
Benedicto XVI El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”, revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los “pequeños”, que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida. Ángelus 2007).
Papa Francisco, Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado (Bula Misericordiae Vultus, n. 2).
«El enemigo es alguien a quien debo amar. En el corazón de Dios no hay enemigos, Dios tiene hijos. Nosotros levantamos muros, construimos barreras y clasificamos a las personas. Dios tiene hijos»
Para ser misericordiosos es necesario, por lo tanto, invocar al Señor —«porque es una gracia»— y «tener estas dos actitudes: reconocer los propios pecados avergonzándose» y olvidar los pecados y las ofensas de los demás. Homilía del 17 de marzo de 2014
“Fratelli tutti”, esto “no quiere decir permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de los demás, o dejar que un criminal continúe haciendo daño. Quien sufre la injusticia tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia precisamente porque debe preservar la dignidad que se le ha dado, una dignidad que Dios ama. Si un delincuente me ha hecho daño a mí o a un ser querido, nadie me prohíbe que exija justicia y que me preocupe para que esa persona —o cualquier otra— no vuelva a dañarme ni haga el mismo daño a otros”. (241)
“para alimentar una ira que enferma el alma, o por una necesidad enfermiza de destruir al otro que desata una carrera de venganza, para vengarnos, para hacerle al que fue violento lo mismo que él nos hizo, para planificar ocasiones de desquite”. (242)
“renuncian a ser poseídos por esa misma fuerza destructiva que los ha perjudicado. Rompen el círculo vicioso, frenan el avance de las fuerzas de la destrucción. Deciden no seguir inoculando en la sociedad la energía de la venganza que tarde o temprano termina recayendo una vez más sobre ellos mismos”. (251)
«… me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? (Evangelii Gaudium 100)
Martín Luther King interpelaba a sus enemigos incendiarios: «Ya podéis meternos en las cárceles, que no lograréis que os odiemos; ya podéis secuestrar a nuestras mujeres e hijos, que no lograréis que os odiemos; ya podéis incendiar o destruir nuestros hogares con bombas, que no lograréis que os odiemos. Pero tampoco os hagáis ilusiones: nosotros seguiremos en la lucha por nuestros derechos de igualdad como hijos del mismo Padre».
Buda: «Querido Bhikus, aun cuando ladrones y asesinos os cortasen con una sierra afilada un miembro tras otro y vosotros os encolerizaseis en vuestro corazón… Incluso en este caso debéis comportaros así: no queremos pensar nada injusto, no se nos debe escapar ninguna mala palabra, queremos permanecer amables y compasivos, sintiendo bondad, sin odio oculto. Queremos penetrar dentro de ese hombre con buenos sentimientos, con un sentimiento grande que abraza todo, sin fronteras, pacífico y amable». Se llama a este texto la «parábola de la sierra» del siglo V antes de Cristo,
Abrahán Lincoln Lo criticaban por su indulgencia con sus enemigos recordándole que su deber como presidente de los Estados Unidos, era aniquilarlos: “¿Acaso, no destruyo a mis enemigos cuando los transformo en amigos?”
Sartre: «el infierno son los otros»
Pagola, Perdonar no quiere decir olvidar el daño que nos han hecho, pero sí recordarlo de la manera menos dañosa para el ofensor y para uno mismo. El que llega a perdonar se vuelve a sentir mejor.
«Quizás la existencia de muchos cambiaría y adquiriría otro color y otra vida, sencillamente si aprendieran a amar gratis a alguien. Lo quiera o no, el hombre está llamado a amar desinteresadamente. Y si no lo hace, en su vida se abre un vacío que nada ni nadie puede llenar».
Helder Cámara: «Para liberarte de ti mismo, lanza un puente más allá del abismo que tu egoísmo ha creado. Intenta ver más allá de ti mismo. Intenta escuchar a algún otro, y, sobre todo, prueba a esforzarte por amar en vez de amarte a ti solo».
CONTO
«Un rey tenía diez perros salvajes. Cuando un sirviente cometía un error se lo tiraba a los perros para que lo devoraran.
Así que uno de los sirvientes más viejos hizo algo mal. King ordenó que lo arrojaran a los perros.
El sirviente dijo: «Te serví durante diez años, por favor dame diez días antes de que me tires a los perros? «El rey se lo concedió.
En la prisión el sirviente le dijo al guardia que le gustaría servir a los perros durante los próximos diez días.
El guardia estuvo de acuerdo y el sirviente podía alimentar a los perros, limpiar la perrera y bañarlos con todo cariño.
Cuando acabaron los diez días, el rey ordenó que el sirviente fuera arrojado a los perros como castigo. Cuando fue lanzado, ¡todo el mundo se sorprendió al ver sólo a los perros rabiosos lamer los pies del sirviente!
El rey, perplejo por lo que veía, dijo:
«¿Qué pasó con mis perros? «
El sirviente respondió: «Serví a los perros sólo durante diez días y no olvidaron mis servicios. A ti te he servido durante diez años y se te olvidó en mi primer error. «
El rey se dio cuenta de su error y ordenó que el sirviente fuera readmitido en el cargo. «
Dedicado a todos aquellos que olvidan una hermosa palabra: «GRATITUD». Olvidan las cosas buenas que una persona ha hecho y cuando comete un error, la condenan.»
Autor desconocido
Tomado de Facebook
¿COMO SON LOS HABITATES DE ESTA CIUDAD?
Habia una vez un anciano que pasaba los dias sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo. Un dia, un joven se le acerco y le pregunto: -Yo nunca he venido por estos lugares, Cómo son los habitantes de esta ciudad? El anciano le respondió con otra pregunta: -Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes? -Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí. -«Asi son los habitantes de esta ciudad», le respondió el anciano.
Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta: -Voy llegando a este lugar, Cómo son los habitantes de esta ciudad? El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta: -Cómo eran los habitantes de la ciudad de dónde vienes??? -Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenia tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos… -«También los habitantes de esta ciudad son asi», respondió el anciano.
Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano: -Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta puesta por dos personas? -Mira -le respondió- «Cada uno lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrara aqui. En cambio, aquel que tenia amigos en su ciudad, encontrara también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en si mismas, y encuentran siempre lo que esperan encontrar.»
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
ANÉCDOTA
«INVICTUS», DE CLINT EASTWOOD, 2009 FRAGMENTO DE LA PELÍCULA
En un mundo que cada vez separa más, discrimina más, roto por el miedo al distinto y diferente… en un mundo incapaz de ver al otro como hermano, descubrimos que solamente perdonando y mirándonos desde la confianza es posible la verdadera convivencia. Como de rápido olvidamos maravillosos ejemplos como el de Nelson Mandela, que a través del perdón consiguió reconciliar las heridas en Sudáfrica. Solo el perdón y la mirada del amor y acogida, son capaces de que crezcamos todos.
Tomado de Pastoral Sj
LOS LÍMITES DEL PERDÓN
Un día, mientras estaba recluido en un campo de concentración alemán, Simon Wiesenthal fue conducido desde su puesto de trabajo hasta el lecho de un miembro de las SS que estaba a punto de morir. Atormentado por los crímenes en los que había participado, el soldado quería “confesarse” y obtener la absolución precisamente de manos de un judío. Este extraño encuentro en medio de las condiciones de inframundo de un lager nazi y el dilema moral que produjo a Wiesenthal nos son narrados en la primera parte del libro, que se titula “El girasol”. Veinticinco años después, el superviviente Wiesenthal preguntó a un grupo de famosos intelectuales qué hubieran hecho en su lugar, lo que desencadenó una excepcional serie de respuestas sobre la posibilidad y los límites del perdón: ¿podemos y debemos perdonar al criminal arrepentido? ¿Podemos perdonar los crímenes cometidos contra los demás? ¿Cuál es la deuda que tenemos con las víctimas? La segunda parte del libro, “el Simposio”, incluye 46 respuestas aportadas por teólogos, líderes políticos, escritores, juristas, psiquiatras, activistas pro derechos humanos, supervivientes del Holocausto y testigos de los genocidios de Bosnia, Camboya, China y Tibet. Sus respuestas reflejan a la perfección sus diferentes doctrinas (judía, católica, budista, musulmana, secular y agnóstica) y nos recuerdan que la pregunta que Wiesenthal les planteó nunca podrá limitarse a los acontecimientos del pasado.
“Me mantuve en silencio mientras un joven nazi, en su lecho de muerte, me pidió que fuera su confesor. Y luego, cuando conocí a su madre, de nuevo preferí guardar silencio a desilusionarla respecto a la bondad natural de su hijo ¿Cuántos de ellos mantuvieron silencio mientras veían pasar a hombres, mujeres y niños judíos camino de los mataderos que infestaban Europa? […] El meollo del asunto es, por supuesto la cuestión del perdón. El olvido es algo que sólo depende del tiempo, pero el perdón es un acto de volición, y sólo el que ha sufrido está cualificado para tomar esa decisión”.
Tomado de Pastoral Sj
LEY DEL PERDÓN
El judaísmo había establecido la ley de la igualdad de correspondencia: Haz lo mismo que te hagan a tí. Al que te trata bien, trátalo bien. Al que te trata mal, tú también trátalo mal: «Si membrum rumpit, talio esto», decía el Talmud. Cuando esta ley fue incorporada al derecho romano, recibió el nombre de ley del talión, derivado del latín «talio esto». Esta ley nacía de un espíritu de justicia y moderación. El crimen contra un miembro del clan, era vengado por el Go’el. Para impedir abusos, se imponía la ley del «talión»: «fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente» (Lv 24,20). «Vida por vida, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal» (Ex 21,24). Esta ley, progresista cuando fue dada, era necesaria en una cultura primitiva, para impedir los excesos de la venganza, cuando la venganza no tenía límite.
La dialéctica marxista exigía la destrucción del enemigo para alcanzar la armonía final. Los partidos políticos sacrifican todo en su propio beneficio. La dialéctica humana, desprovista de la gracia y de la civilización, engendra el egoismo, la tendencia más profunda del hombre, que quiere a los otros mientras representan un valor para su vida, porque se les puede sacar provecho, o porque los utiliza. Porque pueden devolverle lo que en ellos se invierte. Se mira a los demás como peldaños, o, peor, se los usa como klynex. Amar como el Padre será amar sin esperar nada a cambio, será amar a los que no nos aman, a los que nos perjudican, nos odian, nos hacen mal, calumnian, injurian, envidian. Ahí está David perdonando a quien le busca para matarlo y que si él no le mata, seguirá estando en peligro su vida. Aquí se sacrifica el egoismo. Cuando amamos porque nos aman, o porque esperamos cobrar, no somos diferentes de los pecadores, que también obran así. Aún no somos cristianos.
En el Antiguo Testamento se manda amar al prójimo, pero el prójimo era sólo el judío: «Sabéis que se dijo: <Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo>». Naturalmente el odio a los enemigos era un dicho de los judíos, no un mandato bíblico,.
Tomado de J. Marti Ballester
PERDONAR, AYUDAR Y COMPRENDER
Pedro Pablo Gaviota era aún bastante joven, pero ya sabía que no había pájaro peor tratado por una Bandada, o con tanta injusticia.
-Me da lo mismo lo que digan -pensó furioso, y su vista se nubló mientras volaba hacia los Lejanos Acantilados-. ¡Volar es tanto más importante que un simple aletear de aqui para alla! ¡Eso lo puede hacer hasta un… hasta un mosquito! ¡Sólo un pequeño viraje en tonel alrededor de la Gaviota Mayor, nada más que por diversión, y ya soy un Exilado! ¿Son ciegos acaso? ¿Es que no pueden ver? ¿Es que no pueden imaginar la gloria que alcanzarían si realmente aprendiéramos a volar? Me da lo mismo lo que piensen. ¡Yo les mostraré lo que es volar! No seré más que un puro Bandido, si eso es lo que quieren. Pero haré que se arrepientan…
La voz surgió dentro de su cabeza, y aunque era muy suave, le asustó tanto que se equivocó y dio una voltereta en el aire.
-No seas tan duro con ellos, Pedro Gaviota. Al expulsarte, las otras gaviotas solamente se han hecho daño a sí mismas, y un día se darán cuenta de ello; y un día verán lo que tú ves. Perdónales y ayúdales a comprender.
Cita del libro Juan Salvador Gaviota
Tomado de Anecdonet
PERDONAR ES DE SANTOS
Habla el director de «La Misión» ahora ofreciendo una película increíble «Habrá Dragones», que es una historia de perdón:
Mientras estaba reescribiendo una escena, apareció en la CNN una entrevista a una mujer ruandesa. Estaba sentada en torno a una mesa, tomando el té, con la entrevistadora en medio, que la presenta como una mujer que, en la contienda entre los Hutus y los Tutsis, habían asesinado a sus cinco hijos.
Al otro lado de la mesa había un hombre; quizás el esposo o un hermano. Pero la entrevistadora revela que es el hombre que había matado a sus cinco hijos.
Sigue esta anécdota real de perdón…
Un hombre a quien ella ha perdonado y que va todos los viernes a tomar el té a su casa. La educada entrevistadora de la CNN le dice a la ruandesa que no entiende cómo puede perdonarle.
Ella contesta: «Mis hijos han muerto y debo pensar más allá de esto. No perdonar a este hombre sería volver a vivir su muerte, por que perpetuaría aquel crimen».
Explica: «El crimen cometido es de una barbarie insoportable, pero no es inhumano por que lo hizo un humano que ahora siente una pena tremenda. Es una pena que debo aceptar».
Viendo yo esto pensaba: esta mujer tan extraordinaria… es una mujer sencilla, una campesina, que entiende dónde está la verdad.
Entrevista a Roland Joffe en Mundo Cristiano, marzo 2011 nº 604
Tomado de Anecdonet
PERDONAR A LOS ENEMIGOS
Cuando el general Narváez estaba a punto de morir, le preguntó el confesor si perdonaba a sus enemigos. Respondió el general:
-“No puedo, padre. No me queda ninguno. Los he pasado a todos a cuchillo.”
Jaime de Campmany en ABC
Tomado de Anecdonet
EL VALOR DE LA AUTENTICA AMISTAD
Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
Uno, que al parecer por ira no pudo contenerse, arreó un tremendo bofetón a su amigo…
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
«Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro».
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
«Hoy mi mejor amigo me salvó la vida».
Intrigado, el amigo preguntó:
-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
(Anónimo árabe)
Tomado de Anecdonet
CÓMO RECONCILIARSE CON UN HERMANO
Algunos pasos que pueden ayudarte en el proceso de reconciliación:
- Reflexiona y comprende tus sentimientos: Antes de intentar la reconciliación, es importante que reflexiones sobre tus propios sentimientos y emociones. Intenta entender qué causó la ruptura y cómo te afectó.
- Comunicación abierta y sincera: Busca un momento adecuado para hablar con tu hermano. Expresa tus sentimientos y preocupaciones de manera clara y respetuosa. Escucha también su perspectiva y demuestra disposición para comprender su punto de vista.
- Practica la empatía: Intenta ponerte en el lugar de tu hermano y comprender sus motivaciones y experiencias. La empatía puede ayudar a generar comprensión mutua y abrir la puerta a la reconciliación.
- Disculpa y perdona: Si cometiste errores o causaste daño, es importante disculparte sinceramente. Asimismo, sé abierto a perdonar a tu hermano si él expresa remordimiento y muestra disposición para cambiar.
- Construye nuevos recuerdos y experiencias: Busca oportunidades para pasar tiempo juntos y fortalecer la relación. Participa en actividades que ambos disfruten y fomenten la conexión emocional.
- Establece límites claros si es necesario: Si la relación ha sido tóxica o problemática en el pasado, puede ser necesario establecer límites saludables para protegerte. Comunica tus límites de manera respetuosa, pero firme.
- Busca ayuda profesional si es necesario: Si la reconciliación parece difícil o hay conflictos profundos que no se pueden resolver por cuenta propia, considera buscar la ayuda de un mediador o terapeuta familiar para facilitar el proceso de reconciliación.
Recuerda que la reconciliación lleva tiempo y esfuerzo de ambas partes. Es posible que haya altibajos en el camino, pero con paciencia, compasión y compromiso, puedes trabajar hacia la reconciliación con tu hermano.
Tomado de Anecdonet
LA ÚNICA MANERA PARA NO TENER ENEMIGOS
El presidente de los EE.UU. Abraham Lincoln, era famoso por la extrema cortesía que dispensaba a sus adversarios políticos. La conducta del presidente no siempre era compartida por sus propios ministros. Uno de ellos, un día, le dijo fastidiado: ¿Por qué los tratas como si fueran tus amigos? ¡Merecerían más bien que los eliminaras! «Es lo que hago» respondió Lincoln. «¿Acaso no elimino a un enemigo cada vez que lo convierto en amigo?
Tomado de Rainiero Cantalamesa
CHISTE
AMOR A LOS ENEMIGOS
Casi al final de la misa dominical el sacerdote preguntó:
– ¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos?
El 80% levanto la mano.
El sacerdote insistió con la pregunta. Todos respondieron esta vez, excepto una pequeña viejita.
– Señora Nelly, ¿no está dispuesta a perdonar a sus enemigos?
– Yo no tengo enemigos, respondió dulcemente.
– Señora Nelly , eso es muy raro. ¿Cuántos años tiene usted?
– 99, respondió
La congregación se levanto y la aplaudió.
– Oh señora Nelly!! Puede pasar al frente y decirnos cómo se llega a los 99 años sin tener enemigos?
La dulce señora Nelly pasó al frente, se dirigió a la congregación y dijo:
– Porque ya todos se murieron.
POEMA
ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:
Hoy nos recuerdas, Señor,
amar a los enemigos,
hacer el bien, bendecir,
rezar por los vengativos.
Son mandatos “imposibles”
para el corazón herido,
pues nuestra sangre reclama
venganza, rencor, castigo.
Sólo, si llenos de fe,
contamos, Señor, contigo,
pondremos la otra mejilla,
prestaremos el vestido.
Tú nos hablaste de un Padre
bondadoso y compasivo.
Tú quieres que te imitemos
siguiendo tu mismo estilo.
Concédenos los regalos
de amar a fondo perdido,
prestar, sin esperar nada,
perdonar hasta el olvido.
Que, en el corazón sembremos
rosas de amor y cariño,
pues todos somos hermanos,
todos “hijos del Altísimo”.
Al comulgar hoy, Señor,
Con tu pan y con tu vino,
Como Tú, queremos dar
La vida por los amigos.
(José Javier Pérez Benedí)
Tomado de Alforjas dePastoral
ORACIÓN
LOS AMORES DIFÍCILES
¿Y qué amor no es complejo?
Cada historia compagina luz y sombra.
Hay que saber lidiar con lo distante,
respetar las palabras huidizas,
aceptar los afectos taciturnos.
Hay que asumir distancia en la ternura.
No es amor un reflejo de uno mismo.
¿Cómo amar en respuesta al enemigo?
¿Cómo ofrecer un perdón que no te piden?
¿Cómo sembrar encuentro en lo lejano?
¿Dónde hallar los motivos que se esconden?
Es muy fácil amar lo que nos gusta,
lo que nos lleva al cielo cotidiano.
Nadie te enseña a acariciar espinas.
Y, sin embargo, tú, Dios misterioso,
eliges conciliar lo separado,
perdonar a quien siembra tempestades,
negarse a condenar al insolente.
Extraño amor difícil
nos propones.
(José María R. Olaizola, SJ)
Tomado de Rezandovoy
MEDITACIÓN
UN PROPÓSITO MUY EVANGÉLICO
No enviar por las redes sociales ninguna noticia, chiste o comentario que fomente el odio o el desprecio, que insulte o se burle de cualquier persona, de cualquier ideología.
José Luis Sicre
CANTO
Debes Primero Perdonar Martin Valverde
VIDEO
Traten a los demás como quieren que ellos los traten
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela




