
CITA
No quieres que seamos «estrellas», sino «antorchas»
« ¡Caridad y claridad!»
S.Son
Carta a Diogneto: “Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por el país ni por la lengua ni por el modo de vestir. No viven en ciudades reservadas para ello solos, no hablan un dialecto especial, su tipo de vida no tiene nada de particular… Siguen las costumbres locales en su modo de vivir y, al mismo tiempo, testimonian las leyes extraordinarias y realmente paradójicas de su república espiritual… En una palabra, lo que el alma es en el cuerpo, los cristianos lo son en el mundo”
«Lo que es el alma para el cuerpo, eso son para el mundo los cristianos. De la misma manera que el alma está en todos los miembros del cuerpo, así los cristianos están esparcidos por todas las ciudades del mundo» (2, 6) y un poco más adelante añade: «El lugar que Dios nuestro Señor nos ha señalado es tan hermoso que no se nos permite desertar de él» (6,10).
S. Gregorio de Nisa, «Considerando que Cristo es la luz verdadera sin mezcla posible de error alguno, nos damos cuenta de que también nuestra vida ha de estar iluminada con los rayos de luz verdadera. Los rayos del sol de justicia son las virtudes que de Él emanan para iluminarnos, para que nos desnudemos de las obras de las tinieblas y andemos como en pleno día, con dignidad, y apartando de nosotros las ignominias que se cometen a escondidas y obrando en todo a plena luz, nos convirtamos también nosotros en luz y, según es propio de la luz, iluminemos a los demás con nuestras obras».
San Juan Crisóstomo tú eres lámpara, no para disfrutar en solitario de la luz, sino para reconducir al que yerra. Sobre la Carta a los Romanos: La lámpara no luce para sí, sino para los que viven en tinieblas Homilía 20, 2: PG 51, 174
«Vosotros sois la sal de la tierra. Es como si les dijera: «El mensaje que se os comunica no va destinado a vosotros solos, sino que habéis de transmitirlo a todo el mundo». (Hom. sobre S. Mateo,15).
La virtud de esta luz no esta solo en brillar, sino también en conducir a los que la siguen (Hom. sobre S. Mateo,15).
San Cromacio de Aquileya El Señor llamó a sus discípulos sal de la tierra, porque habían de condimentar con la sabiduría del cielo los corazones de los hombres, insípidos por obra del diablo. Ahora les llama también luz del mundo, porque, después de haber sido iluminados por él, que es la luz verdadera y eterna, se han convertido ellos mismos en luz que disipa las tinieblas. Sobre el Evangelio de San Mateo:vosotros sois la luz del mundo Tratado 5, 1. 3-4: CCL 9, 405-407
S. Agustín, Una cosa es buscar en la buena acción tu propia alabanza y otra buscar en el bien obrar la alabanza de Dios. Cuando buscas tu alabanza, te has quedado en la mirada de los hombres; cuando buscas la alabanza de Dios, has adquirido la gloria eterna. (Sermón 338, O.C. (XXV), BAC Madrid 1984, 770-73)
«Cuando dije que vosotros erais luz, quise decir que erais lámparas» (Sermón 289,6).
Nosotros, los cristianos, en comparación con los infieles, somos ya luz, como dice el Apostol: Un tiempo erais tinieblas, pero ahora sois /uz en el Señor. Caminad como hijos de la luz (Trat. Evang. S. Juan,35).
Somos como lamparas que han sido encendidas con la luz de la verdad, y las hace arder el espiritu de la caridad, y no les falta nunca el aceite de la gracia de Dios (Trat. Evang. S. Juan,23).
Santa Teresa, Y esto de hacer una lo que ve resplandecer de virtud en otra pegase mucho. Este es un buen aviso; no se os olvide (Camino de perfección,7,8).
San Juan de la Cruz «Dios os libre que se comience a envanecer la sal, que, aunque más parezca que hace algo por fuera, en sustancia no será nada, cuando está cierto que las buenas obras no se pueden hacer sino en virtud de Dios».
Santa Teresita del Niño Jesús «Me parece que esta antorcha representa la caridad que debe iluminar y alegrar no sólo a aquellos que más quiero, sino a todos los que están en la casa» (Sta. Teresa de Lisieux, Manuscritos autobiográficos 9).
San Josemaría Escriva de Balaguer, “Tú eres sal, alma de apóstol. –‘Bonum est sal’ –la sal es buena, se lee en el Santo Evangelio, ‘si autem sal evanuerit’– pero si la sal se desvirtúa…, nada vale, ni para la tierra, ni para el estiércol; se arroja fuera como inútil. Tú eres sal, alma de apóstol. –Pero, si te desvirtúas…” Camino, n. 921.
Hijos de Dios, hermanos del Verbo hecho carne, de Aquel de quien fue dicho: en el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (Jn 1,4). Hijos de la luz, hermanos de la luz: eso somos. Portadores de la unica llama capaz de encender los corazones hechos de carne (Es Cristo que pasa,66).
Santa Teresa de Calcuta en vez de maldecir la oscuridad, prendamos una vela.
Cada uno de nosotros somos un instrumento pobre. Si observas la composición de un aparato eléctrico, encontrarás un ensamblaje de hilos grandes y pequeños, nuevos y gastados, caros y baratos. Si la corriente eléctrica no pasa a través de todo ello, no habrá luz. Estos hilos somos tú y yo. Dios es la corriente. Tenemos poder para dejar pasar la corriente a través de nosotros, dejarnos utilizar por Dios, dejar que se produzca luz en el mundo o bien rehusar ser instrumentos y dejar que las tinieblas se extiendan. El Amor más grande: Cristo-Luz quiere pasar a través de nosotros Capítulo 67
Concilio Vaticano II: Son innumerables las ocasiones que tienen los laicos para ejercer el apostolado de la evangelización y la santificación. El mismo testimonio de su vida cristiana y las obras hechas con sentido sobrenatural tiene eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios: “alumbre así vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mt 5, 16) (Decreto Apostolicam actuositatem, n. 6).
«el pueblo mesiánico, aunque no incluya actualmente a todos los hombres y con frecuencia parezca una grey pequeña, es, sin embargo, un germen segurísimo de unidad, esperanza y salvación para todo el género humano. Cristo, que lo instituyó para que fuera comunión de vida, de caridad y de verdad, se sirve también de él como instrumento de la redención universal y lo envía a todo el universo como luz del mundo y sal de la tierra» (LG 9).
«Lo que el alma es en el cuerpo, eso han de ser los cristianos en el mundo». (LG 38)
Catecismo, (782), La «misión es ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano».
1216 En los textos litúrgicos antiguos se llama al bautismo “iluminación”, de modo que el cristiano “‘tras haber sido iluminado’ (Hb 10,32), se convierte en ‘hijo de la luz’ (1Ts 5,5), y en ‘luz’ él mismo’”.
782– El Pueblo de Dios, sal de la tierra y luz del mundo: «Su misión (la del Pueblo de Dios) es ser la sal de la tierra y la luz del mundo. «Es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano»» ().
2044– La fidelidad de los bautizados, fundamento de la evangelización: «La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. «El mismo testimonio de vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios» (AA 6)» ().
2472– «Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espíritu Santo que les ha fortalecido con la confirmación (AG 11)» ().
Juan Pablo II Cristo, luz del mundo, os está enviando hoy a vosotros hermanos y hermanas, descendientes de los antepasados, os está enviando a vosotros en el camino de la vida. Éste es el camino de verdad, es el camino de siempre y de la nueva evangelización. Homilía (11-08-1993)
«misioneros con los gestos y las palabras y, dondequiera que trabajemos y vivamos seremos signos del amor de Dios, testigos creíbles de la presencia amorosa de Cristo (…). Así como la sal da sabor a la comida y la luz ilumina las tinieblas, así también la santidad da pleno sentido a la vida, haciéndola un reflejo de la gloria de Dios»
San Pablo VI, «Un catolicismo cómodo y quieto no es verdadera interpretación de la vocación cristiana. No pertenezcáis al grupo de católicos dimisionarios, apáticos, ocasionales, conformistas» (1-VI-1969).
Benedicto XVI Unidos a él, los cristianos pueden difundir en medio de las tinieblas de la indiferencia y del egoísmo la luz del amor de Dios, verdadera sabiduría que da significado a la existencia y a la actuación de los hombres. Ángelus (06-02-2011)
Papa Francisco, «Tenemos por tanto una tarea y una responsabilidad por el don recibido: la luz de la fe, que está en nosotros por medio de Cristo y de la acción del Espíritu Santo, no debemos retenerla como si fuera nuestra propiedad. Sin embargo, estamos llamados a hacerla resplandecer en el mundo, a donarla a los otros mediante las buenas obras. ¡Y cuánto necesita el mundo de la luz del Evangelio que transforma, sana y garantiza la salvación a quien lo acoge! Esta luz debemos llevarla con nuestras buenas obras». (Ángelus, SS Francisco, 5 de febrero de 2017).
«la Iglesia no necesita tantos burócratas y funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de comunicar la verdadera vida. Los santos sorprenden, desinstalan, porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante» (GE, n. 138).
Si sois pobres de espíritu, si sois mansos, si sois puros de corazón, si sois misericordiosos… seréis la sal de la tierra y la luz del mundo.
¡Qué hermosa misión la de dar luz al mundo! Es una misión que tenemos nosotros. ¡Es hermosa! Ángelus (09-02-2014)
“Sal para los demás, luz para los demás, porque la sal no se da sabor a sí misma, sino que está siempre al servicio de los demás, Y la luz tampoco se ilumina a sí misma, sino que está siempre al servicio de los demás”.
Con una vida santa daremos «sabor» a los diferentes ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo a través del testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la efectividad.» (Ángelus de S.S. Francisco, 9 de febrero de 2014).
Precisamente en esta época, y también allí donde son un «pequeño rebaño» (Lc 12,32), los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16). Son llamados a dar testimonio de una pertenencia evangelizadora de manera siempre nueva.[70] ¡No nos dejemos robar la comunidad! (Evangelii gaudium 92)
Paul Claudel Es delicioso quedar inmersos en esta especie de luz líquida que nos hace seres diferentes y en ascuas
Edith Wharton Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja
Anaïs Nin Cuando posees luz en el interior, la ves externamente.
Martin Luther King, Jr. Cada hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo.
Victor Hugo En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.
Jay Woodman La luz de nuestro interior baila cuando sonreímos.
Kahlil Gibran. La belleza no está en la cara; la belleza es una luz del corazón.
Lo que da luz debe soportar la quema.-Viktor Frankl.
CONTO
EL FARO
Un faro, estratégicamente colocado en lo alto de las rocas de la playa, servía de guía a los barcos para entrar en el puerto sin chocar contra las rocas.
En cierta ocasión el encargado de encenderlo cayó enfermo y un substituto se encargó de su funcionamiento temporalmente.
Un día estalló una poderosa tormenta y la arena, las ramas y todo tipo de objetos volaban alrededor del faro llevados por el viento.
El encargado temporalmente de su funcionamiento cogió una grande lona y tapó la linterna para protegerla contra la tormenta.
Aquella noche un barco chocó contra las rocas y se hundió.
Tomado de P. Félix Jiménez
EL VERDADERO CRISTIANO
Un hombre que acababa de encontrarse con Jesús Resucitado, iba a toda prisa por el camino de la Vida, mirando por todas partes y buscando. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó:
“por favor, señor, ha visto pasar por aquí a algún cristiano?”.
El anciano, encogiéndose de hombros le contestó: “depende del tipo de cristiano que ande buscando”. “Perdone, dijo contrariado el hombre, “pero yo soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay. Sólo conozco a Jesús”.
Y el anciano añadió: “pues sí, amigo, hay de muchos tipos y maneras”.
Los hay para todos los gustos: “hay cristianos por cumplimiento, por tradición, por costumbres, por superstición, por obligación, por conveniencia y cristianos auténticos”. “Los auténticos! ¡Esos son los que busco! ¡Los de verdad!”, exclamó el hombre emocionado. “Vaya!”, dijo el anciano con voz grave. “Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted”.
“Cómo podré reconocerle?”. Y el anciano respondió tranquilamente: “no se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas”
Tomado de P. Diego Millan García
ANÉCDOTA
LUX: UN RAYO EN LOS POZOS DE LA EXISTENCIA
El «resurgir» de la fe entre los jóvenes
Hay proyectos que se escuchan y otros que pueden hablarte. LUX, de Rosalía, no suena: arde. Es un descenso al fondo del alma humana, donde el amor, el dolor y la fe se confunden, dejando al ser humano en la paradoja del no saber bien si todo ello es suyo o viene de fuera.
Rosalía habla con Dios fuera del templo, en la carne, en la confusión, en el eco del amor humano, o quizás del desamor. Es el grito del homo capax Dei —el ser capaz de Dios— que descubre que en su propio deseo late la nostalgia de lo divino.
Del paganismo a Cristo, el álbum narra una conversión y una lucha, así como la turbación de los quereres que se entrelazan y se confunden. Un alma que ha dejado partes de ella en cada ciudad, trozos de sí en cuerpos y en noches, y que ahora regresa, ¿arrepentida? Despierta, iluminada.
LUX es una renuncia al mundo en su sentido más radical: no como desprecio a lo creado, sino como repulsa al pensamiento que afirma que la realidad se limita a lo sensible. Multiplica los sentidos —haciéndolos más de cinco— para decir que la Verdad es poliédrica, laberíntica y compleja, pero pura. Es la travesía de quien ha vivido y se experimenta bendecida, pero sigue diciendo: “tengo sed”, y busca el agua a la que aún no se atreve.
No es el sonido de una oración: es el de una fe que se hace arte.
El rezo de una confesión, desnuda, quizá con alarde.
La paz desolada que queda tras el desastre.
Rodríguez López, sj | estar
Tomado de Pastoral Sj
1ª LECTURA (Is 58,7-10)
Tras la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia (año 586 a.C.), la situación del pueblo judío fue trágica, incluso después de la vuelta del destierro (año 538 a.C.). La capital siguió prácticamente despoblada hasta mediados o finales del siglo V (época de Nehemías) y la situación económica era de absoluta penuria. El pueblo se sentía como un cuerpo enfermo y sumergido en tinieblas.
En esas circunstancias de desánimo, busca la solución en una serie de ceremonias religiosas, especialmente el ayuno (que implicaba no sólo abstenerse de alimentos sino también realizar otros ritos, como cubrirse de saco y ceniza, etc.), para ganarse el favor de Dios. Pero Dios no hace nada. Y el pueblo se queja y protesta. «¿Para qué ayunar si no haces caso?» Dios responde por medio del profeta: si quieres que tu situación mejore, que brille tu luz en las tinieblas, que rompa tu luz como la aurora, comprométete con el que pasa hambre, tiene sed, está desnudo y sin techo (las famosas obras de misericordia, que se conocían ya en el antiguo Egipto); destierra la opresión y la maledicencia.
Hay una idea capital en esta lectura. Cuando habla de los necesitados termina diciendo: «y no te cierres a tu propia carne». El hambriento, desnudo o sin techo no es un ser extraño, ajeno a mí, al que hago un favor si me apetece. Es mi propia carne, que reclama cuidado y atención, como un miembro cualquiera de nuestro cuerpo.
Tomado de J.L.Sicre
LA HUMILDE LUZ DE LAS LÁMPARA DE ACEITE
La producción de aceite era fundamental para alimentar las lámparas de aceite que alumbraban las noches de la Pales na que conoció Jesús. El pueblo de Israel heredó la forma cananea de elaborar lámparas de arcilla. La luz de estas lámparas se convirtió en símbolo de la Palabra de Dios que ilumina a cada persona en par cular y al pueblo de Dios en general. Caminar a la luz del Señor era sinónimo de vivir cumpliendo los mandamientos.
Tomado de Tiempo Interior
«VOSOTROS SOIS».
En este indicativo se encuentra también, como claramente muestra lo que sigue, un optativo: «Debéis ser esto», tenéis que serlo aunque la amenaza que sigue («ser arrojado fuera») no deba cumplirse. Estas imágenes son muy sencillas y evidentes para todos. Las tres tienen algo en común. La sal no existe para sí misma, sino para condimentar; la luz no existe para sí misma, sino para iluminar su entorno; la ciudad está puesta en lo alto del monte para ser visible para otros e indicarles el camino. El valor de cada una de ellas consiste en la posibilidad de prodigar algo a otros seres.
Hans Urs von Balthasar, Luz de la Palabra, Comentarios a las lecturas dominicales 1994.Pág. 38 s.
POEMA
LUZ DEL MUNDO
En medio de la tiniebla…
se enciende una risa
que despide el invierno
de penas y fríos.
Se prenden hogueras
que reavivan
los cuerpos entumecidos.
Una palabra tierna
rompe el silencio opresivo
y el diálogo brota al fin,
a borbotones.
Arde una lámpara
que vacía las sombras
de fantasmas y miedos.
Dos amigos sellan la paz
con un beso, y acaban
con años de rencor y heridas.
En una mesa bien provista
nadie queda fuera.
Somos risa y fuego,
palabra y lámpara,
beso y mesa,
luz del mundo, hermanos,
nacidos para iluminar la tierra.
(Por José María Rodríguez Olaizola, sj)
¿Tú verdad? no, la verdad;
y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela.
(Antonio Machado)
ORACIÓN
EN TI ESTÁ LA LUZ
Reina en mí la oscuridad,
pero en Ti está la luz;
estoy solo, pero Tú no me abandonas;
estoy desalentado, pero en Ti está la ayuda;
estoy intranquilo, pero en Ti está la paz;
la amargura me domina,
pero en Ti está la paciencia;
no comprendo tus caminos,
pero Tú sabes el camino para mí.
Por Dietrich Bonhoeffer
Tomado de Pastoral Sj
Señor Jesucristo,
conserva a estos jóvenes en tu amor.
Haz que oigan tu voz
y crean en lo que dices,
porque sólo tú tienes
palabras de vida eterna.
Enséñales cómo profesar su fe,
cómo dar su amor,
cómo comunicar su esperanza
a los demás.
Hazlos testigos convincentes
de tu Evangelio,
en un mundo que tanto necesita
de tu gracia que salva.
Haz de ellos el nuevo pueblo
de las Bienaventuranzas,
para que sean la sal de la tierra
y la luz del mundo
al inicio del tercer milenio cristiano.
María, Madre de la Iglesia,
protege y guía
a estos muchachos y muchachas
del siglo XXI.
Abrázalos a todos
en tu corazón materno.
Amén.
San Juan Pablo II 28 de julio de 2002
MEDITACIÓN
«Cuando dije que vosotros erais luz, quise decir que erais lámparas. Pero no exultéis, llenos de soberbia, no sea que se os apague la llama. No os pongo bajo el celemín, sino en el candelabro, para que deis luz. ¿Y cuál es el candelabro para la lámpara? Escuchad cuál. La Cruz de Cristo es el gran candelabro. Quien quiera dar luz, que no se avergüence de ese candelabro de madera…
«Si no habéis podido encenderos vosotros para llegar a ser lámparas, tampoco habéis podido colocaros sobre el candelabro; sea glorificado quien os lo ha concedido… Dice el Apóstol: «lejos de mí gloriarme, si no es en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo» (Gal 6,14). Por tanto, «esté crucificado el mundo para vosotros, y vosotros para el mundo» (ib.)… Pon tu gloria en estar en el candelabro [de la Cruz]. Conserva siempre, oh lámpara, tu humildad en ese candelabro, para que no pierdas tu resplandor. Y cuida de que la soberbia no te apague»
San Agustín (Sermón 289,6).
CANTO
La fuente interpretado por Pablo Coloma
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






