V Domingo de Pascua

CITA

« Amo, luego existo.».

«»Cada hombre es tu hermano.

Pero tu hermano no lo sabe…».»

«Glorifica al Señor con generosidad,

y no escatimes las primicias de tus manos.».

Eclesiástico 35, 7

« ¡La eternidad no será suficiente para darte las gracias!»

S.Son

« ¡Puede que te tarde pero nunca que te falle!»

S.Son

Un místico sufí pedía a Deus: dálle aos demais o bo que teñas

reservado para min.

Lactancio Entre nosotros no existen esclavos ni amos. No hacemos diferencias entre nosotros, y todos nos llamamos hermanos.

Plotino “Quien haya llegado a la contemplación del universo inteligible, y haya aprehendido la Belleza de la Inteligencia podrá también hacerse una idea del Padre de ésta”.

Flavio Josefo Apareció en este tiempo Jesús (en tiempos de Poncio Pilato). Fue autor de hechos sorprendentes; maestro de personas que reciben con gusto reciben la verdad. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, aquellos que antes lo habían amado, no dejaron de hacerlo después. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido (Ant. XVIII, 63-4)

Tertuliano, ello era lo que admiraba a los gentiles, según Tertuliano: « ¡Mirad cómo se aman, y cómo están dispuestos a morir unos por otros!»

Minucio Félix dice en su «Octavius», reflejando este ambiente que la caridad causaba en los gentiles: «Se aman aun antes de conocerse».

San Gregorio Nacianceno: «Ésta es la única salvación para nuestra carne y nuestra alma: la caridad para con ellos [enfermos, necesitados]» ()

San Juan Crisóstomo «Cristo nos ha dejado en la tierra para que seamos faros que iluminen, doctores que enseñen, para que cumplamos nuestro deber de levadura, para que nos comportemos como ángeles, como anunciadores entre los hombres, para que seamos adultos entre los menores, hombres espirituales entre los carnales, a fin de ganarlos; que seamos simientes y demos numerosos frutos. Ni siquiera sería necesario exponer la doctrina si nuestra vida fuese tan radiante, ni sería necesario recurrir a las palabras si nuestras obras dieran tal testimonio. Ya no habría ningún pagano si nos comportáramos como verdaderos cristianos» (Homilía primera sobre 1 Tim.).

S. Agustín, AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS

«Da quod iubes et iube quod vis», «dame lo que mandas y manda lo que quieras» (Conf., X, 29, 40).

«Todos pueden signarse con la señal de la cruz de Cristo; todos pueden responder amén; todos pueden cantar aleluya; todos pueden hacerse bautizar, entrar en las iglesias, construir los muros de las basílicas. Pero los hijos de Dios no se distinguen de los hijos del diablo sino por la caridad. Los que practican la caridad son nacidos de Dios; los que no la practican no son nacidos de Dios. ¡Señal importante, diferencia esencial! Ten lo que quieras, si te falta esto sólo, todo lo demás no sirve para nada; y si te falta todo y no tienes más que esto, ¡has cumplido la ley!» ( Agustín, In Epistolam Ioannis ad Parthos 5,7).

Este es el amor que nos renueva, para que nos hagamos hombres nuevos, herederos de la nueva alianza, cantores de un cántico nuevo. (Tratado sobre el evangelio de Juan 65,1s)

Santo Tomás de Aquino, «La nueva ley es la misma gracia del Espíritu Santo» (S. Theol., I-II, q. 106, a. 1)

Santa Teresa de Jesús: «Aparte la oración, no querer ayudar a todo el mundo, sino a los que están en vuestra compañía».

San Juan de la Cruz “Que ya sólo amar es mi ejercicio” (Cántico Espiritual‖, No.28)

San Francisco de Sales, “Para demostrar que amamos al prójimo, tenemos que procurarle todo el bien que podamos, tanto para el alma como para el cuerpo, rezando por él y sirviéndole cordialmente cuando la ocasión se presente: porque amistad que sólo consiste en bellas palabras no es gran cosa, y eso no es amarse como nuestro Señor nos ha amado, ya que no se contentó con asegurarnos que nos amaba sino que fue más lejos, haciendo todo lo que hizo para demostrarnos su amor…

San Vicente de Paul «Es preciso abandonar a Dios por Dios».

Santa Teresita del Niño Jesús que cada uno sea para el otro «la mano amiga de Dios».

Santa Teresa de Calcuta “Yo digo siempre que el amor comienza en la propia casa. Primero está vuestra familia, luego vuestra ciudad. Es fácil pretender amar a la gente que está muy lejos, pero mucho menos fácil, amar a los que conviven con nosotros muy estrechamente”. Un Camino Simple: El amor no está lejos

Concilio Vaticano II: La Iglesia… sólo llegará a su perfección en la gloria del cielo…cuando llegue el tiempo de la restauración universal y cuando, con la humanidad, también el universo entero, que está íntimamente unido al hombre y que alcanza su meta a través del hombre, quede perfectamente renovado en Cristo (LG 48)

El Verbo de Dios es quien nos revela que Dios es amor (1Jn 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, es el mandamiento nuevo del amor. Así, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles (Gaudium Spes 38)

Catecismo, 690 «Cuando por fin Cristo es glorificado (Jn 7, 39), puede a su vez, de junto al Padre, enviar el Espíritu a los que creen en El: les comunica su Gloria, es decir, el Espíritu Santo que lo glorifica. La misión conjunta se desplegará desde entonces en los hijos adoptados por el Padre en el Cuerpo de su Hijo: la misión del Espíritu de adopción será unirlos a Cristo y hacerles vivir en El» ().

1823Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo. Amando a los suyos «hasta el fin» (Jn 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros: permaneced en mi amor» (Jn 15, 9). Y también : «Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 15, 12) ().

1829 «La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados en él reposamos» (S. Agustín)).

San Juan Pablo II Sentíos siempre al servicio de los hermanos que caminan con nosotros por el sendero polvoriento y fatigoso de la vida. ¡Cuánto hay que amar hoy! ¡Cuánta necesidad de amor se palpa en toda clase de personas! Tenéis una tarea maravillosa que cumplir, pues podéis amar, ayudar, aliviar, consolar e iluminar con la “gracia” divina que os acompaña siempre.

Joseph Ratzinger La novedad solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él.

Benedicto XVI, El amor es la esencia del cristianismo; (Homilía 23.IX.2007).

Quiero dirigir ahora unas palabras de aliento en particular a los sacerdotes y a los diáconos, religiosos y a las religiosas: volved a centrar vuestra existencia en lo esencial del Evangelio; cultivad una dimensión real de comunión y de fraternidad dentro del presbiterio, de vuestras comunidades, en las relaciones con el pueblo de Dios; testimoniad en el ministerio el poder del amor que viene de lo Alto, viene del Señor presente entre nosotros. Homilía 2 de mayo de 2010

Papa Francisco, Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. (28-04-2013)

Todos florecemos cuando nos sentimos amados porque “el amor echa y nos invita a echar raíces en la vida de los demás. Nos pertenecemos los unos a los otros y la felicidad personal pasa por hacer felices a los demás. Todo lo demás es cuento. Cuando las personas no amen más, será verdaderamente el fin del mundo, porque sin amor y sin Dios ningún hombre puede vivir en la tierra (Papa Francisco en Rumanía, 2019)

Pagola, De una comunidad de amigos es difícil marcharse. De una comunidad fría, rutinaria e indiferente, la gente se va, y los que se quedan apenas lo sienten.

Ruiz de Galarreta «Cristiano es quien se siente amado por Dios y responde amando».

Abbé Pierre, un gran creyente, que ha vivido para los pordioseros y tirados, que a sus 87 años ha dejado también su «testamento»: el mismo de Jesús, pero con otras palabras. Lo ha dejado en un libro que se titula precisamente: Testamento. Sintetizando afirma: «La vida me ha enseñado que vivir es un poco de tiempo que se nos concede para aprender a amar y para prepararse para el encuentro del Amor Eterno y con los hermanos. Ésta es la certeza que quisiera poder ofrecer en herencia, porque es la clave de mi vida y de todo lo que he hecho».

Peguy-CH: «Porque no tienen el coraje de ser del mundo, creen que son de Dios… Porque no son del hombre, creen que son de Dios. Porque no aman a nadie, creen que aman a Dios».

Silvano de Monte Athos “Cuando amamos a nuestro hermano el amor de Dios viene a nosotros. El amor de Dios es de una gran dulzura; es un don del Espíritu, y no se le conoce plenamente si no es por el Espíritu Santo”. Escritos: Amar o sufrir

CONTO

AMAR ES PENSAR EN LOS DEMÁS

Un anciano muy pobre se dedicaba a sembrar árboles de mango. Alguien le dijo:

– ¿Cómo es que a su edad se dedica a plantar mangos? ¡Tenga por seguro que no vivirá lo suficiente para consumir sus frutos!

El anciano respondió:

– Toda mi vida he comido mangos de árboles sembrados por otros. Ya es hora que los míos den frutos para quienes me sobrevivan.

Tomado de P. Diego Millán

Hace algunos años un científico ateo ascendía a una gran montaña guiado por algunos cristianos. Observó que sus guías, cuando atardecía, se detenían en cualquier rincón y se ponían a rezar y celebrar la eucaristía.

Se acercó el científico y les preguntó qué era lo que hacían.

«Hacemos oración», contestaron.

«¿Y a quién se dirigen en la oración?», volvió a preguntar.

«A Dios», le respondieron.

El científico sonrió maliciosamente y les preguntó:

«¿Han visto ustedes a Dios alguna vez?».

Le respondieron que no.

«Y, ¿lo han tocado con sus manos?».

Nuevamente le dijeron que no.

«¿Han escuchado la voz de Dios con sus oídos?».

La respuesta nuevamente fue negativa.

El científico concluyó: «¡Entonces no sean ustedes locos! Si nunca han visto a Dios, ni lo han tocado, ni oído, ustedes no deben creer en Dios».

Los cristianos no le dijeron nada por el momento.

A la mañana siguiente, mientras amanecía con una aurora espectacular, el científico salió de la carpa y, al ver las huellas de un león, les comentó a los guías:

«Por aquí pasó un León».

Uno de los cristianos le preguntó al ateo:

«Pero señor, ¿acaso ha visto usted al león?».

«No lo he visto», respondió.

Volvió a preguntarle:

«O, ¿acaso lo oyó cuando pasó por aquí?».

«Nada de eso», dijo el científico.

«¿Lo tocó con sus manos?», insistió el guía.

«Tampoco».

El cristiano concluyó:

«Entonces usted está loco: ¿Cómo puede creer que pasó por aquí un León, si usted no lo vio, ni lo oyó, ni tocó con sus manos?».

El científico, señalando el suelo, repuso enojado: «Es que aquí sobre la arena están las huellas del León».

Entonces el cristiano, mirando el cielo y señalando la aurora que asombraba a todos, concluyó:

«Señor, ahí tiene usted las huellas de Dios; por tanto, no cabe duda de que Dios existe y actúa. Un Dios que también lo ama y ha dejado su huella en toda la creación, incluso en usted mismo, aunque usted no lo reconozca».

Javier Leoz

ANÉCDOTA

“¿QUÉ ME VA A DAR PARA MIS MUCHACHOS?»

San Felipe Neri, fundador del Oratorio, se dedicaba a educar en la fe a niños y adolescentes pobres que recogía de la calle y los llevaba a su casa o a la parroquia para atenderlos en sus necesidades materiales. Pero tenía que hacer con frecuencia diversos recorridos por la ciudad para pedir limosna y poder proveer a sus muchachos del alimento necesario. En una ocasión, recibió una agria negativa de parte de un señor muy rico. Como el santo sabía que ese hombre poseía bastantes riquezas, insistió y volvió a tocar la puerta de la casa. El señor salió molesto y furioso, lo insultó y lo escupió en la cara. San Felipe, sin inmutarse, se limpió el rostro y le dijo: “Bien, eso ha sido para mí. Y qué me va a dar para mis muchachos?»

Tomado de Mercaba

SAN HUGO

Se cuenta una bella historia de san Hugo, obispo de Grenoble. Se retiraba de vez en cuando a la Cartuja Mayor para vivir, bajo la guía de san Bruno, como un religioso más. En cierta ocasión le tocó ser compañero de celda de un monje llamado Guillermo –es costumbre, como se sabe, que los cartujos vivan de dos en dos en cada habitación—. Pues fray Guillermo se quejó amargamente del obispo ante san Bruno. )Cuál fue su queja? Que, con gran pesar suyo, el santo obispo realizaba las faenas más humildes y penosas, y se portaba no como compañero, sino como criado, prestándole los servicios más bajos. Por ello, rogó instantemente a san Bruno que moderara aquella humildad y solicitud del santo obispo y diera orden de que las labores humildes de la celda fuesen compartidas igualmente por los dos. San Hugo, a su vez, suplicaba también con insistencia a san Bruno que le permitiera satisfacer su devoción y entregarse con solicitud al servicio de su hermano. Tales son las contiendas de los santos.

Tomado de Mercaba

NUEVO

Hay una palabra que se repite varias veces en las lecturas de este domingo. Se habla de «un nuevo cielo y una nueva tierra», de la «nueva Jerusalén», de Dios, que hace «nuevas todas las cosas», y finalmente, en el Evangelio, del «mandamiento nuevo»: «Os soy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado»

«Nuevo», «novedad» pertenecen a ese restringido número de palabras «mágicas» que evocan siempre significados positivos. Nuevo flamante, ropa nueva, vida nueva, nuevo día, año nuevo. Lo nuevo es noticia. Son sinónimos. El Evangelio se llama «buena nueva» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

¿Por qué nos gusta tanto lo nuevo? No sólo porque lo que es nuevo, no usado (por ejemplo, un coche), en general funciona mejor. Si sólo fuera por esto, ¿por qué daríamos la bienvenida con tanta alegría al año nuevo, a un nuevo día? El motivo profundo es que la novedad, lo que no es aún conocido y no ha sido aún experimentado, deja más espacio a la expectativa, a la sorpresa, a la esperanza, al sueño. Y la felicidad es precisamente hija de estas cosas. Si estuviéramos seguros de que el año nuevo nos reserva exactamente las mismas cosas que el anterior, ni más ni menos, nos dejaría de gustar.

Nuevo no se opone a «antiguo», sino a «viejo». De hecho, también «antiguo» y «antigüedad» o «anticuario» son palabras positivas. ¿Cuál es la diferencia? Viejo es lo que, con el paso del tiempo, se deteriora y pierde valor; antiguo es aquello que, con el paso del tiempo, mejora y adquiere valor. Por eso se procura evitar la expresión «Viejo Testamento» y se prefiere hablar de «Antiguo Testamento».

Tomado de Rainiero Cantalamessa

«HIJITOS» (TEKNÍA).

En arameo no existe este diminutivo en una sola palabra. Pero Cristo debió de poner tal afecto en ella, que se lo vierte por esta forma griega diminutiva,

Tomado de Manuel de Tuya, Biblia Comentada, B.A.C., Madrid, 1964, p. 1220-1221

FESTUGIERE

«Mirad cómo se aman», decían los paganos de los primeros cristianos. Un historiador de la antigüedad como Festugiere reconoce en su obra La esencia de la tragedia griega que lo que provocó el asombro y la conversión de muchos paganos al cristianismo fue precisamente el notorio ejemplo que daban los cristianos de caridad mutua. Luego la caridad cristiana fue señal para muchos paganos de autenticidad en el seguimiento de Jesús: algo que permitía reconocer en aquellos a discípulos de Cristo.

José Ramón Díaz Sánchez-Cid

Tomado de Alforjas de pastoral

MANDAMIENTO NUEVO

El término que emplean las traducciones es mandamiento: «Os doy un mandamiento nuevo». El sentido que Jesús da a sus palabras no es de «mandamiento», sino de consigna, orientación para la vida. Jesús no pretende, ni mucho menos, que amemos por obligación, porque está mandado. Esto no sería «amor», sino «sometimiento psicológico».

Atilano Alaiz

Tomado de Alforjas de pastoral

CHISTE

¡No entres ahí, imbécil ¡No entres a esa iglesia! ¡Noooo!

-¿Manolo, qué película estás viendo cariño? ¿Alguna de terror?

-No mi amor, el vídeo de nuestra boda.

POEMA

―Mi alma se ha empleado

y todo mi caudal en su servicio:

ya no guardo ganado

ni ya tengo otro oficio,

que ya sólo amar es mi ejercicio‖

(San Juan de la Cruz)

ORACIÓN

CON AMOR

Si trabajas, trabaja con amor.

Si hablas, habla con amor.

Si callas, calla con amor.

Si corriges, corrige con amor.

Si ayudas, ayuda con amor.

Si cantas, canta con amor.

Si descansas, descansa con amor.

Si gritas, grita con amor.

Si perdonas, perdona con amor.

Si te entregas, entrégate con amor.

Si te arrodillas, arrodíllate con amor.

Si abrazas, abraza con amor.

Si compartes, comparte con amor.

Si escuchas, escucha con amor.

Si lees, lee con amor.

Si vives, vive con amor.

Si das, da con amor.

Si creas, crea con amor.

Si te abres, ábrete con amor.

Si acoges, acoge con amor.

Si oras, ora con amor….

Me lo dijiste Tú,

y aquí estoy así, Señor,

con amor.

Florentino Ulibarri

MEDITACIÓN

Y ¿qué significa eso de amar a los hermanos? ¡Tengamos mucho cuidado, no nos vayamos a equivocar! Amar no es solamente ayudar, hacer un servicio, dar algo; no, es amar. Amar es amar. Dios no ha dicho: Ayudaos los unos a los otros, soportaos los unos a los otros, haceos un favor unos a otros. El ha dicho: «Amaos los unos a los otros…» Es menester hacer todo lo posible para llegar a amar.

¿Qué es lo que significa amar? Amar a un ser es esperar en él siempre. Amar a un ser es no juzgarlo jamás; juzgar a un ser es identificarlo con lo que conocemos de él. «Ahora ya te conozco.

Ahora te puedo juzgar. Ahora ya sé lo que vales…» Eso es matar a un ser. Amar a un ser es esperar siempre de él algo nuevo, algo cada vez mejor que lo anterior.

Louis Evely

«Fraternidad y Evangelio», pág. 95

CANTO

¿Qué locura es esta? interpretado por Antonio Mata

VIDEO

Equipo Quiero Ver: Renovados.

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela