V Domingo de Pascua

CITA

“El cielo es el único bien que está al alcance de todas las fortunas”.

“Sólo hay un camino para llegar, y mil para alejarse”.

Jean de la Bruyere

“No sé a dónde vamos, pero vamos bien”.

Pedro Arrupe

san Agustín: «Camina a través del hombre y llegarás a Dios».

«Si lo amas, vete detrás de Él. Lo amo, contestas, ¿por qué camino seguirlo? Si el Señor Dios tuyo te hubiera dicho: «Yo soy la Verdad y la Vida», tu deseo de la Verdad y tu amor a la Vida te llevarían ciertamente a la búsqueda del camino que te pudiera conducir a ellas y te dirías a ti mismo: «Magnífica cosa es la Verdad y magnífica cosa es la Vida, si existiera el camino de llegar a ellas mi alma». ¿Buscas el camino? Oye lo primero que te dice: «Yo soy el Camino»… Dice primero por dónde has de ir y luego adónde has de ir. En el Señor del Padre está la Verdad y la Vida; vestido de nuestra carne es el Camino» (Tratado 34,9 sobre el Evangelio de San Juan).

«No hay camino más excelente que el del amor, pero por él sólo pueden transitar los humildes»

«“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Con estas palabras Cristo parece decirnos: “¿Por dónde quieres tú pasar? Yo soy el Camino. ¿Dónde quieres llegar? Yo soy la Verdad. ¿Dónde quieres residir? Yo soy la Vida.” Caminemos, pues, con toda seguridad sobre el Camino; fuera del Camino, temamos las trampas, porque en el Camino el enemigo no se atreve atacar el Camino, es Cristo pero fuera del Camino levanta sus trampas».

Ambrosio de Milán Te seguimos, Señor Jesús; pero llámanos para que podamos seguirte, ya que sin ti nadie puede subir. Porque tú eres el camino, la verdad, la vida, la posibilidad, la fe, el premio. Recibe a los tuyos como el camino, confírmalos como la verdad, vivifícalos como la vida. «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6) Capítulo 12, 52-55: CSEL 32, 747-750

San Hilario: “Así tenemos acceso a la unidad con el Padre, ya que, estando Él en el Padre por generación natural, también nosotros estamos en Él de un modo connatural, por su presencia permanente y connatural en nosotros” Tratado sobre la Santísima Trinidad, Libro 8, 14; PL 10, 246-249.

«Muchos son los caminos del Señor, aunque Él en persona es el Camino. Y, refiriéndose a sí mismo, se da a sí mismo el nombre de Camino, y nos muestra por qué se da este nombre, cuando dice: Nadie va al Padre sino por mí. Por lo tanto, hay que buscar y examinar muchos ca¬minos e insistir en muchos de ellos para hallar, por medio de las enseñanzas de muchos, el único Camino seguro, el único que nos lleva a la vida eterna. Hallamos, en efecto, varios caminos en la ley, en los profetas, en los evangelios, en los apóstoles, en las distintas obras mandadas; dichosos los que, movidos por el temor de Dios, caminan por ellos».

Tomás de Aquino Es mejor andar por el camino, aunque sea cojeando, que caminar rápidamente fuera de camino. Porque el que va cojeando por el camino, aunque adelante poco, se va acercando al término; pero el que anda fuera del camino, cuanto más corre, tanto más se va alejando del término. Mejor es cojear en el Camino que correr fuera de Él

Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino (Luc. 10,121).

Goethe: Si buscas al infinito, anda tras lo finito en todas direcciones.

Rafael Arnáiz Barón ¡Ah! si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo. Al amar a Jesús, al amar a Cristo, también forzosamente se ama lo que Él ama. Escritos Espirituales (12-04-1938)

Sta Teresa de Lisieux «Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta».

Karl Rahner consideraba que el verdadero problema de la Iglesia de nuestros tiempos es «seguir caminando con una resignación y un tedio cada vez mayores por los carriles de una mediocridad espiritual».

Kierkegaard, «no podemos ignorar lo eterno que hay en nosotros».

Catecismo, 1025 Vivir en el cielo es «estar con Cristo» (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los elegidos viven «en El», aún más, tienen allí, o mejor, encuentran allí su verdadera identidad, su propio nombre (cf. Ap 2, 17)

San Juan Pablo II Jesús es nuestro camino. Nos acompaña, como lo hizo con los discípulos de Emaús. Nos muestra el sentido de nuestro caminar. Nos reconduce cuando erramos el camino. Nos levanta cuando nos caemos. Nos espera al final del camino, cuando llegue el momento del reposo y del gozo ().

Conservad profundamente en el corazón la verdad salvífica que la Iglesia proclama en el V domingo de Pascua. Que se consolide en vuestra conciencia. Que guíe vuestro comportamiento. Cristo es el camino, la verdad y la vida. ¡Caminemos por este camino! ¡Amemos esta verdad! ¡Vivamos esta vida! “Que no se turbe vuestro corazón” (Jn 14,1,27). Dejad que os impregne esta fortaleza que brota de la resurrección del Señor. La victoria es nuestra fe (cf. 1 Jn 5,4). Homilía en la parroquia de Stª. María Auxiliadora (20-V-1984)

Benedicto XVI, Sólo Él es el camino que conduce a la felicidad eterna, la verdad que satisface los deseos más profundos de todo corazón, y la vida trae siempre nuevo gozo y esperanza, para nosotros y para todo el mundo. (Yankee Stadium, Bronx, Nueva York, 20 de abril de 2008)

S.S. Francisco, «Seguir a Jesús es propiamente esto: ir por amor con Él, detrás de Él: el mismo camino, la misma vía. Y el espíritu del mundo no lo va a tolerar y nos hará sufrir, pero un sufrimiento como el de Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús en el camino que Él nos ha revelado y que Él nos ha enseñado. Esto es hermoso, porque jamás nos deja solos. ¡Nunca! Siempre está con nosotros. Que así sea.» (Homilía de 28 de mayo de 2013, en santa Marta).

P. Salvador Plans, monje de Montserrat «Si sabes quién es Jesús, también sabrás quién eres tú porque caminareis al mismo paso”.

José A. Pagola, Son hoy muchos los hombres y mujeres que se han quedado sin caminos hacia Dios. No son ateos. Nunca han rechazado a Dios de manera consciente. Ni ellos mismos saben si creen o no. Tal vez han dejado la Iglesia porque no han encontrado en ella un camino atractivo para buscar con gozo el misterio último de la vida que los creyentes llamamos «Dios».

Al abandonar la Iglesia, algunos han abandonado al mismo tiempo a Jesús. Desde estas modestas líneas yo os quiero decir algo que bastantes intuís. Jesús es más grande que la Iglesia. No confundáis a Cristo con los cristianos. No confundáis su evangelio con nuestros sermones. Aunque lo dejéis todo, no os quedéis sin Jesús. En él encontraréis el camino, la verdad y la vida que nosotros no os hemos sabido mostrar. Jesús os puede sorprender.

CONTO

“Un día de fiesta en un colegio, un sacerdote encuentra a un niño, de 8 ó 9 años, paseando cabizbajo, él solo, por el campo de fútbol. Se acerca y le pregunta:

¿Qué te pasa, Juan, por qué estás triste?

No estoy triste. Estoy pensando.

Y ¿en qué piensas para estar tan serio?

Pensaba que, cuando muere alguien, si está en gracia de Dios se va al cielo, ¿no?

Claro, si está en gracia de Dios se va al cielo.

Entonces, ¿Por qué llora la gente mayor?”

Agustín Filgueiras Pita, “Orar con.. Un pan para cada día”,

21 de noviembre, p. 402

ANÉCDOTA

Los capítulos 13 a 17 del evangelio de Juan son una obra genial, una pieza maestra, una de las más grandiosas composiciones de la literatura religiosa. Se ha dicho de él que «el que aquí habla lo hace como ningún otro hombre ha sido capaz de hablar». (Raymond E. Brown)

Tomado de P. José Enrique Ruiz de Galarreta, sj

Una vez un estudiante le preguntó al famoso teólogo Karl Barth si Dios no se había manifestado en las otras religiones además de en el cristianismo y éste le contestó: «Dios no se ha revelado a sí mismo en ninguna religión ni siquiera en la cristiana. Dios se ha revelado en su Hijo».

Tomado de P. Félix Jiménez

La Iglesia debatirá durante siglos la relación entre Jesús y el Padre, y no llegará a una formulación definitiva hasta casi cuatrocientos años más tarde, en el concilio de Calcedonia (año 452). El evangelio de Juan anticipa la fe que hemos heredado y confesamos.

Tomado de José Luis Sicre

El Papa Benedicto XVI, en su encíclica sobre la esperanza (Spe salvi), reflexiona sobre la naturaleza de la vida eterna desde un punto de vista también existencial. Comienza observando que hay personas que no desean en absoluto una vida eterna, que incluso tienen miedo. ¿Para qué sirve –se preguntan– prolongar una existencia que se ha revelado llena de problemas y de sufrimientos?

La razón de este temor, explica el Papa, es que no se logra pensar en la vida más que en los modos que conocemos aquí abajo; mientras que se trata, sí, de vida, pero sin todas las limitaciones que experimentamos en el presente. La vida eterna –dice la Encíclica–, será sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo –el antes y el después– ya no existe. No será un continuo sucederse de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad.

Con estas palabras el Papa alude tal vez, tácitamente, a la obra de un famoso compatriota suyo. El ideal del Fausto de Goethe es de hecho precisamente alcanzar tal plenitud de vida y tal satisfacción que le haga exclamar: «Detente, instante: ¡eres tan bello!». Creo que ésta es la idea menos inadecuada que podemos hacernos de la vida eterna: un instante que desearíamos que no acabara nunca y que –a diferencia de todos los instantes de felicidad de aquí abajo– ¡no terminará jamás! Me vienen a la memoria las palabras de uno de los cantos más amados por los cristianos de lengua inglesa: «Amazing grace». Dice: «Y cuando allí hayamos estado diez mil años, / brillando como el sol, / el tiempo que nos queda de alabar a Dios / no será inferior que cuando todo comenzó» (When we’ve been there ten thousand years, / Bright shining as the sun, / We’ve no less days to sing God’s praise / Than when we’ve first begun.)

Tomado de Rainiero Cantalamessa

AMENAZADOS DE RESURRECCIÓN

«Me dicen que estoy amenazado de muerte, escribía un periodista. De muerte corporal, a la que amó Francisco de Asís. ¿Quién no está amenazado de muerte? Lo estamos todos desde que nacemos. Amenazados de muerte. ¿Y qué? A todos los perdono anticipadamente. Y a todos los sigo amando desde mi cruz».

¿Amenazado de muerte? Hay en ello un error. Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de amor. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de resurrección. Porque, además del Camino y la Verdad, Cristo es la Vida, aunque esté crucificado en la cumbre del basurero del mundo.

Tomado de MSC

CAMINO AL CIELO

El obispo norteamericano Fulton Sheen viajaba a cierta ciudad para dar una charla. Al salir de la estación preguntó a un muchacho el camino al municipio. El chico ofreció acompañarlo. Caminando el muchacho le preguntó: «?Cuál es su nombre?» «Fulton Sheen.» «¿Por qué vas al municipio?» «Voy a hablar a un grupo de gente.» «¿De qué les vas a hablar?” “Cómo llegar al cielo». «Ándale, ¿cómo les vas a enseñar eso si ni siquiera sabes el camino al municipio?»

Tomado de MSC

«Decía Sta. Teresita del Niño Jesús: ·Si Dios escucha mis deseos, mi cielo se realizará en la tierra hasta el fin del mundo. Sí, yo quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra.»

Al fin de su vida le dijeron: «Desde el cielo nos echara una miradita, ¿verdad?»

Respondió ella: «¡No, lo que haré será bajar!»

(Card. Shorborn, «Amar a la Iglesia»)

IMAGEN

CHISTE

EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS

Murió un hombre y San Pedro le hizo de cicerone y le enseñó las distintas estancias del cielo.

– ¿Qué hay en esa estancia? Preguntó el hombre señalando un grupo muy serio y solemne que cantaba el más puro y sublime gregoriano.

– “Esa es la estancia de la Iglesia Católica de Roma”. Son muy serios.

– ¿Y los de esa habitación? Preguntó señalando un grupo de bailarines medio desnudos que giraban sus caderas y daban grandes gritos.

– “Ese es un grupo de africa”, le dijo San Pedro. Un grupo muy vivo y bullanguero. Bailan mientras rezan y alaban a Dios.

– ¿Y los de ese gran salón?

– Ese grupo de personas rapadas que meditan al son de un gong son un monjes. Son muy tranquilos.

– San Pedro, antes de continuar la gira, le dijo: Cuando pasemos delante de esa sala, por favor, no haga ni el más mínimo ruido.

– ¿Por qué? Le preguntó el hombre.

– “En esa sala hay un grupo de cristianos fundamentalistas y creen que ellos son los únicos habitantes del cielo. Se molestarían si descubrieran que hay otros muchos grupos.

Tomado de P. Félix Jiménez

¿QUIEN QUIERE IR AL CIELO?

“Un sacerdote pregunta a un grupo de chavales:

A ver, que levanten la mano los que quieran ir al cielo. La levantan todos menos uno, que además era monaguillo.

Juan, ¿cómo no levantas la mano? ¿Tú no quieres ir al cielo cuando mueras?

Ah! cuando muera, sí. Yo creí que era para ir ahora.”

(Agustín Filgueiras Pita, “Orar con.. Un pan para cada día”)

POEMA

CANTICO ESPIRITUAL (CA)

Canciones entre el alma y el Esposo

Esposa

1. ¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

2. Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero:

si por ventura vierdes

aquel que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

3. Buscando mis amores,

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

4. ¡Oh bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!

¡Oh prado de verduras,

de flores esmaltado!

Decid si por vosotros ha pasado.

Respuesta de las criaturas

5. Mil gracias derramando

pasó por estos Sotos con presura,

e, yéndolos mirando,

con sola su figura

vestidos los dejó de su hermosura.

ORACIÓN

Jesús mío, qué bueno eres. Tú lo haces todo maravillosamente bien. Tú me enseñas el camino; Tú me enseñas el fin. El camino es la dulce Cruz…, es el sacrificio, la renuncia, a veces la batalla sangrienta que se resuelve en lágrimas en el Calvario, o en el Huerto de los Olivos; el camino, Señor, es ser el último, el enfermo, el pobre oblato trapense que a veces sufre junto a tu Cruz. Pero no importa; al contrario…, la suavidad del dolor sólo se goza sufriendo humildemente por Tí. Las lágrimas junto a tu Cruz, son un bálsamo en esta vida de continua renuncia y sacrificio; y los sacrificios y renuncias son agradables y fáciles, cuando anima en el alma la caridad, la fe y la esperanza.

He aquí cómo Tú transformas las espinas en rosas. Mas ¿y el fin?… El fin eres Tú, y nada más que Tú… El fin es la eterna posesión de Ti allá en el cielo con Jesús, con María, con todos los ángeles y santos. Pero eso será allá en el cielo. Y para animar a los flacos, a los débiles y pusilánimes como yo, a veces te muestras al corazón y le dices…, ¿qué buscas? ¿qué quieres? ¿a quién llamas?… Toma, mira lo que soy… Yo soy la Verdad y la Vida. Y entonces derramas en el alma delicias que el mundo ignora y no comprende. Entonces, Señor, llenas el alma de tus siervos de dulzuras inefables que se rumian en silencio, que apenas el hombre se atreve a explicar… Jesús mío, cuánto te quiero, a pesar de lo que soy…, y cuanto peor soy y más miserable, más te quiero…, y te querré siempre y me agarraré a Ti y no te soltaré, y… no sé lo que iba a decir.

Rafael Arnáiz Barón Escritos Espirituales (12-04-1938)

DECÁLOGO

DECÁLOGO DE LA SERENIDAD DE JUAN XXIII

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie

7. Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: La prisa y la indecisión

9. Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad

«Puedo hacer el bien durante doce horas, lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida»

MEDITACIÓN

Estoy seguro que seré eternamente feliz. Porque lo espero firmemente del ser que es usted, Dios mío: “Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado!” (Sal 31,2).

¡Lo sé! Lo sé demasiado, que soy frágil y cambiante. Sé lo que pueden las tentaciones contra las virtudes más afirmadas, vi caer los astros del cielo y las columnas del firmamento. Pero todo eso no puede atemorizarme mientras yo espero. Me tengo a cubierto de todas las penas y estoy seguro de esperar siempre, porque espero todavía con esta esperanza constante. Estoy seguro que nunca se espera demasiado de usted y nunca tendré menos de lo que esperaba. Así, espero que me guardará en las inclinaciones más impetuosas, me sostendrá contra los asaltos más furiosos y hará triunfar mi debilidad frente a mis más temibles enemigos.

Creo que me amará siempre y lo amaré indefectiblemente sin cesar. Para llevar mi esperanza lo más lejos posible, oh mi Creador, ¡lo espero a usted mismo, por el tiempo y la eternidad! Amen

San Claudio de la Colombière (1641-1682) Acto de confianza en Dios (Écrits spirituels, Christus n° 9, DDB, 1982),

CANTO

Yo soy el camino firme | Música católica

Camino Verdad y Vida – Coro Misión País

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela