San Félix de Solobeira homenajea a don José Crespo por sus 50 años de párroco

San Félix de Solobeira vivió este domingo una jornada que sus vecinos calificaron de inolvidable. La parroquia, la más pequeña de las once que integran el municipio de Vilagarcía, se volcó en el homenaje a don José Crespo, su párroco desde hace medio siglo, en un acto en el que la solemnidad religiosa se entremezcló con el cariño de quienes lo consideran, más que un guía espiritual, uno más de la familia.

Medio siglo de entrega a la comunidad.

Natural de la parroquia de San Vicente, en O Grove, donde nació en 1940, don José Crespo inició su camino como sacerdote coadjutor con 25 años, primero en Santa María de Beluso, en Bueu, y después en Rianxo. El 14 de abril de 1972 se estrenó como párroco en San Vicente de Oubiña, y poco después asumió también las parroquias de Corvillón y de Solobeira, donde llegó con apenas 35 años para tomar el relevo de don Benancio, ya mayor para continuar al frente de la feligresía.

Desde entonces, Crespo se implicó de lleno en la vida de la comunidad. Fue promotor del arreglo de la iglesia parroquial e impulsó, además de su labor pastoral, un grupo de teatro, numerosas excursiones y partidas de cartas en el centro cultural de O Sixto, donde no faltaba semana en la que se le pudiera ver compartiendo mesa con sus vecinos. Quienes lo conocen lo describen como un hombre «ao que lle gusta estar coa xente», capaz de recordar el rostro y el nombre de cada uno de sus feligreses.

Una eucaristía emotiva.

El homenaje comenzó con una misa a las 13.00 horas en la iglesia de Solobeira, presidida por el Vicario General, José Andrés Fernández Farto, en la que las lecturas del día sirvieron de hilo conductor para hablar del sacerdocio como vocación de entrega. Durante la homilía repasó también la trayectoria de don José a lo largo de toda la diócesis. Al término de la eucaristía, ya en el templo, se descubrió un retrato suyo esculpido en piedra, obra del escultor Ramiro, natural de Corvillón.

La celebración continuó con una comida en una adega de la zona, a la que asistieron cerca de 200 comensales, una cifra que los propios vecinos destacaron teniendo en cuenta el reducido tamaño de la parroquia. Allí, don José recibió nuevos obsequios de sus feligreses y pudo soplar las velas de un doble aniversario: los 50 años al frente de Solobeira y los 86 que cumplía al día siguiente, coincidiendo con la festividad de San Ramón.

Un retrato en piedra y el baile de Os Faíscas cerraron la jornada.

La parte musical del homenaje corrió a cargo del grupo de baile tradicional gallego Os Faíscas, muy conocido en la comarca y habitual en televisión, y en el que participa un componente que ejerce como profesor de música. Su actuación, junto con los cantos de la misa, puso la nota festiva a una jornada que, según quienes la vivieron, resultó tan emotiva en lo litúrgico como en lo humano.

Pese a que la edad le ha obligado a bajar el ritmo, don José Crespo continúa en activo al frente de sus tres parroquias. Sus vecinos quisieron devolverle, con este homenaje, cincuenta años de una dedicación que, coinciden todos, se mide menos en bienes materiales que en el cariño de quienes lo han acompañado durante medio siglo.

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