El próximo 13 de febrero se cumple un año del fallecimiento de Antonin Scalia
(1936-2016), juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos y uno de los
juristas más importantes del país en las últimas décadas. Pero sobre
todo era un católico practicante y coherente con su fe en las decisiones
judiciales que tomaba.
El nombre de este padre de nueve hijos ha salido a relucir especialmente
durante las últimas semanas debido al nombramiento de su sucesor en el
Supremo, cuyo asiento estará ocupado por un viejo colaborador y amigo
suyo, el juez provida Neil Gorsuch.
Ahora que se va a conmemorar el primer aniversario de la muerte de este carismático juez, todavía muchos recuerdan el enorme impacto que tuvo la homilía que hizo su hijo, el sacerdote Paul Scalia,
durante su funeral en la Basílica de la Inmaculada Concepción de
Washington DC. Millones de personas siguieron en directo la homilía por
lo que aprovechó para centrar su sermón, no en su padre, si no en
proclamar las verdades esenciales de la fe.
Cuando se acerca esta fecha tan especial, su hijo Paul, sacerdote de la Diócesis de Arlington (Virginia), evoca la figura de su padre como católico y como padre en una entrevista en Catholic Digest.
«El catolicismo era parte de su esencia»
¿Cómo hubiera querido ser recordado el juez Scalia? “El catolicismo era
parte de su esencia. Él vivió la vida al máximo. Tenía una variedad de
intereses y amigos pero el hilo común serían tres ejes de actuación: ser católico; ser esposo y padre; ser estadounidense. Esas eran las cosas más importantes para él”, recuerda Paul Scalia.
Sobre el fallecimiento de su padre, que se produjo en un momento clave
para el tribunal debido a la ofensiva de Obama de aprobar leyes
ideológicas, afirma que “tal vez es tan simple como que su muerte pudo llevar a la gente a centrarse en las cosas eternas en las que no tenían puesto el foco.
Mucha gente se preguntó: ¿por qué el juez Scalia muere en este momento
de la historia del país en el que parece que realmente lo necesitamos
aquí?”.
Sin embargo, el hijo del juez también habla de la humildad de su padre, cuya una de sus frases favoritas era que “el cementerio está lleno de hombres indispensables”.
Devoto de Santo Tomás Moro
Pese a la abismal distancia que había entre Scalia y el expresidente
Bill Clinton, éste alabó al juez afirmando que aunque no compartía las
ideas de su padre le gustaba porque nunca pretendió ser quien no era. “Esta será probablemente la primera cosa que he oído en mi vida de Bill Clinton con la que estoy de acuerdo.
Creo que es por eso por lo que mi padre se llevaba bien con tanta
gente. Sabían quién era. No era una cosa hoy y otra cosa mañana, ya que
muchas personas, especialmente en Washington DC, lo son”, afirma Scalia,
que cree que la fe y el temperamento eran los principales rasgos de su
padre.
Antonin Scalia era un gran devoto de Santo Tomás Moro y por ello su hijo
citó en su funeral una de sus frases favoritas: “buen servidor del rey,
pero primero de Dios”. Y asegura que utilizó esta frase del santo
porque se cumplía en su padre. “Ciertamente tenía una gran admiración y
devoción a Santo Tomás Moro por su integridad como hombre, por su perspicacia legal, por su entrega…”, agrega el sacerdote estadounidense.
«Ser tonto por Cristo»
“Ten el coraje de admitir que tu sabiduría sea vista como
estupidez. Sé tonto por Cristo. Y ten el coraje de sufrir el desprecio
del mundo sofisticado”. Esta es una de las frases más conocidas del juez y uno de sus argumentos favoritos.
Sin miedo a hacer el ridículo
Su hijo cuenta que su padre creó esta expresión a partir de la carta de
San Pablo a los Corintios que dice que “nosotros somos tenidos por
necios, a causa de Cristo”. “Tiene que existir una disposición
por parte del católico para hacer el ridículo en la plaza pública. Fue
una de las cosas que a mi padre le gustaba señalar sobre Santo Tomás
Moro. No apreciamos realmente a Santo Tomás Moro a menos que
vemos que parecía ridículo. Todos sus compañeros se habían ido junto al
rey. Todos menos uno de los obispos de de Inglaterra se habían ido junto
al rey. Así que se veía absurdo. Se veía como un tonto. Este es un tema
del testimonio de los santos en general”, explica el padre Scalia.
Y añadía que si “nuestro Señor mismo fue puesto en ridículo. Entonces, ¿por qué debemos pensar que somos mejores que él? Este era uno de los discursos favoritos de mi padre”.
«Todo el mundo quiere llegar al final feliz sin la lucha»
Volviendo de nuevo al multitudinario funeral de su padre explica por qué decidió no hablar tanto de su padre si no de Dios: “mi padre odiaba la palabra homilía. Pensaba que olía a modernidad. Él prefería sermón.
Un punto que siempre hago cuando realizó un funeral es que esta es la
forma en que podemos seguir haciendo el bien por la persona que amamos.
Se necesita un sentido sobrenatural para captar esto. Todo el mundo
quiere pensar que todo está bien. Todo el mundo quiere llegar al final
feliz sin la lucha”.
Sobre la importancia que ha tenido su padre en su vocación, Paul afirma que “no era sólo él, sino mi padre y mi madre juntos. Eso
es lo que necesitan los niños. Así es como se estructura la familia. Mi
padre tenía una fuerte convicción sobre la verdad de la doctrina
católica. Esto es lo que me dio. También pensamos que nos confirma en una identidad”.
«Somos católicos»
Además, este sacerdote se preguntaba “qué niños no quieren una
identidad. Para saber quiénes somos y de dónde venimos y hacia dónde
vamos. Sólo la convicción de la fe católica que tenía mi padre nos
estableció en esa identidad: somos católicos. No somos como todos los demás, y no hay que esperar hacer las cosas que hace todo el mundo”.
El celo por la Liturgia y el Magisterio
Este celo por la fe llevó a Antonin Scalia, tal y como cuenta su hijo,
“a que en los días oscuros de los 70 y en los 80 viajó para encontrarnos
una iglesia que fuera sólida en su enseñanza y en la liturgia ya que en
esos días pasaban un montón de cosas locas”. De hecho, recuerda como
cuando vivían en Chicago recorrían hora y media para ir a una misa de 45
minutos.
“En 2008 fui asignado a nuestra parroquia como pastor y tuvimos la misa
latina tradicional en su forma extraordinaria y mis padres empezaron a
venir aquí. Eso fue una gran bendición porque juntos llegamos a apreciar la belleza de la tradición y la liturgia de la Iglesia”.
Homilía del padre Scalia en el entierro de su padre
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