IV Domingo de Pascua

CITA

Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”

Gregorio de Nisa Este pastor modelo se te ofrece como alimento, tienda, camino, guía, todo, y oportunamente distribuye su gracia en cualquier necesidad. Sermón sobre la ascensión de Cristo : PG 46, 690-691

San Gregorio Magno— que «la prueba de que conozco al Padre y el Padre me conoce a mí (…) es la caridad con que muero por mis ovejas» (Homiliae in Evangelia 14,3).

Gregorio Nacianceno, quien escribió a su amigo fraterno y obispo san Basilio: «Enséñanos tu amor a las ovejas, tu solicitud y tu capacidad de comprensión, tu vigilancia…, la severidad en la dulzura, la serenidad y la mansedumbre en la actividad…, las luchas en defensa de la grey, las victorias… conseguidas en Cristo» (Oratio IX, 5: PG 35, 825ab).

Sto. Tomás de Aquino, «Puedo ver gracias a la luz del sol; pero si cierro los ojos, no veo: esto no es por culpa del sol sino por culpa mía, porque al cerrar los ojos impido que me llegue la luz solar» (Super Evangelium Ioannis, ad loc.)

San Agustín y su madre Sta. Mónica que un día, apoyados en el alféizar de una ventana, en Ostia, rezando, lamieron con los labios un poco “de la dulzura de esa vida eterna que se vive allí arriba” (cf. Conf. IX. 10)

“Los pastores humanos tienen unas ovejas que no han hecho ellos, apacientan un rebaño que no han creado ellos. En cambio, nuestro Dios y Señor, porque es Dios y creador, se hizo él mismo las ovejas que tiene y apacienta. No fue otro quien las creó y él las apacienta, ni es otro quien apacienta las que el creó”. Sermón 47, sobre las ovejas 1.2.3.6

Hermana Elisabetta della Trinita: “Encontré el cielo en la tierra, porque el cielo es Dios y Dios está en mi alma”.

Francisco de Asís “¡Es tan grande el bien que espero que cualquier pena me deleita!”

San Francisco de Sales “Recuerda, por tanto, Filotea, retirarte varias veces durante el día en la soledad del corazón, aunque corporalmente estés en medio de conversaciones y asuntos. Esta soledad mental no la pueden estorbar las multitudes que puedan rodearte pues no rodean tu corazón sino tu cuerpo, mientras el corazón permanece sólo en la presencia de Dios. Las conversaciones no suelen ser ordinariamente tan importantes que no pueda uno retirarse de vez en cuando para poner el corazón en esta divina soledad”. Introducción a la Vida Devota: 2ª parte, Capítulo 12. III, 91

San Josemaría Escrivá, “El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros una hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo” Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972.

S. Carlos Borromeo, «¿Ejerces la cura de almas? No olvides por eso el cuidado de ti mismo, y no te entregues a los demás hasta el punto de que no quede nada tuyo para ti mismo. Debes tener ciertamente presente a las almas, de las que eres pastor, pero sin olvidare de ti mismo.

Comprended, hermanos, que nada es tan necesario (…) como la meditación que precede, acompaña y sigue todas nuestras acciones (…) Si administras los sacramentes, hermano, medita lo que haces. Si celebras la Misa, medita lo que ofreces. Si recitas los salmos en el coro, medita a quién, y de qué cosas hablas. Si guías a las almas, medita con qué sangre han sido lavadas; y todo se haga entre vosotros en la caridad.

Así podemos superar las dificultades que encontramos cada día, que son innumerables. Por lo demás, esto lo exige la misión que se os ha confiado, Si así lo hacemos, tendremos la fuerza para engendrar a Cristo en nosotros, en los demás.» (citado por san Juan Pablo II: Exhortación Ap. “Pastores dabo vobis”, n. 72)

San Juan Pablo II, Todos nosotros nos alegramos, de ser “su pueblo y ovejas de su rebaño”. Nos alegramos y proclamamos “las grandezas de Dios” (Act 2, 11). Homilía (27-04-1980)

Benedicto XVI, Que la certeza de que Cristo no nos abandona y de que ningún obstáculo podrá impedir la realización de su designio universal de salvación sea para vosotros motivo de constante consuelo —incluso en las dificultades— y de inquebrantable esperanza. La bondad del Señor está siempre con vosotros, y es fuerte. Homilía (29-04-2007)Santa Misa con Ordenaciones Sacerdotales

“Quisiera decir a todos insistentemente: abrid vuestro corazón a Dios, dejad sorprenderos por Cristo. Abrid las puertas de vuestra libertad a su amor misericordioso. Presentad vuestras alegrías y vuestras penas a Cristo, dejando que Él ilumine con su luz vuestra mente y acaricie con su gracia vuestro corazón”

Estar en comunión con Jesucristo nos hace participar en su ser “para todos”, hace que éste sea nuestro modo de ser. Nos compromete en favor de los demás, pero sólo estando en comunión con Él podemos realmente llegar a ser para los demás, para todos. (Benedicto XVI, Encíclia Spe salvi, nn. 27-28).

Francisco, En estos cuatro versículos está todo el mensaje de Jesús, está el núcleo central de su Evangelio: Él nos llama a participar en su relación con el Padre, y ésta es la vida eterna. Regina Caeli (21-04-2013)

“Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da la vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar. Pero contemplar y agradecer no basta. También hay que seguir al Buen Pastor”

“Por lo tanto, igual que la Puerta santa permanece abierta, porque es el signo de la acogida que Dios mismo nos reserva, así también nuestra puerta, la del corazón, ha de estar siempre abierta para no excluir a ninguno. Ni siquiera al que o a la que me molesta: a ninguno”. (Homilía de S.S. Francisco, 16 de diciembre de 2015).

“San Cesáreo de Arlés explicaba cómo el pueblo de Dios debe ayudar al pastor, y ponía este ejemplo: cuando el ternerillo tiene hambre va donde la vaca, a su madre, para tomar la leche. Pero la vaca no se la da enseguida: parece que la conserva para ella. ¿Y qué hace el ternerillo? Llama con la nariz a la teta de la vaca, para que salga la leche. ¡Qué hermosa imagen! “Así vosotros -dice este santo- debéis hacer con los pastores: llamar siempre a su puerta, a su corazón, para que os den la leche de la doctrina, la leche de la gracia, la leche de la guía”. Y os pido, por favor, que importunéis a los pastores, que molestéis a los pastores, para que os demos la leche de la gracia, de la doctrina y de la guía (Papa Francisco).

Christus vivit, 290 “antes de toda ley y de todo deber, lo que Jesús nos propone es un seguimiento como el de los amigos que se siguen y se buscan y se encuentran por pura amistad. Todo lo demás viene después”.

Hans Urs von Balthasar A las ovejas de Jesús, a las que él conoce y que le siguen, se les asegura por tres veces su definitiva pertenencia a él y al Padre. Y esto porque ellas ya ahora han recibido por anticipado «vida eterna». Porque lo que Jesús nos da aquí abajo con su vida, su pasión, su resurrección, su Iglesia y sus sacramentos, es ya vida eterna. Comentarios a las lecturas dominicales (A, B y C). Encuentro, Madrid, 1994

Monseñor Joseba Segura, obispo auxiliar de Bilbao. “El camino de la Iglesia no puede ser otro que el de la coherencia, el de la consistencia entre lo que proponemos como ideal de vida humana y lo que hacemos. Como sacerdote, busco promover la amistad con Cristo, sacando lo mejor de cada persona, valorando todas las sensibilidades, porque en esa variedad está la riqueza de la Iglesia católica, que va construyendo unidad al tiempo que acoge y celebra la gran diversidad de cualidades y dones existentes en cada comunidad”

Pascal ha expresado en un célebre pensamiento este contraste entre la miseria y la grandeza del hombre: «El hombre es sólo una caña, la más frágil de la naturaleza; pero, es una caña que piensa. No es necesario que el universo entero se arme para anularlo; un vapor, una gota de agua, esto es, un émbolo, basta para matarlo. Pero, aun cuando incluso el universo lo aplastase, el hombre sería para siempre más noble del que lo mata, porque sabe morir y conoce la superioridad que el universo tiene sobre él; mientras el universo no sabe nada» (Pensamientos 347 Br.).

Vivimos en el mejor de los mundos (Leibniz)

El cielo es el único bien que está al alcance de todas las fortunas. Autor desconocido

Nelson Mandela Un líder es como un pastor que permanece detrás del rebaño y permite que los más ágiles vayan por delante, tras lo cual, los demás los siguen sin darse cuenta de que en todo momento están siendo dirigidos desde detrás. “El largo camino hacia la libertad

Tiberio Un buen pastor esquila sus ovejas, no las despelleja.

Ana María Matute No todo el mundo sirve para pastor. Hay que tener un extraño y vivo amor a la soledad, y ese sexto sentido que avisa del peligro, del lobo, de la tormenta. “El río

Simon & Garfunkel Puente sobre aguas turbulentas

Cuando estés abrumado

y te sientas insignificante,

cuando haya lágrimas en tus ojos,

yo las secaré todas;

estoy a tu lado.

Cuando las circunstancias

sean adversas

y no encuentres amigos,

como un puente

sobre aguas turbulentas,

yo me desplegaré…

Como un puente sobre aguas turbulentas,

yo me desplegaré.

Cuando te sientas deprimido y extraño,

cuando te encuentres perdido,

cuando la noche caiga sin piedad,

yo te consolaré,

yo estaré a tu lado.

Cuando llegue la obscuridad

como un puente… ¡me desplegaré! y te envuelvan las penas…

como un puente sobre aguas turbulentas

yo me desplegaré.

CHISTE

Estaba un pastor apacentando sus ovejas cuando pasó por allí un individuo que le dijo: «¡Hermoso rebaño de ovejas, sí señor! A propósito, ¿puedo hacerle una pregunta?» «Las que usted quiera», dijo el pastor. «¿Cuánto diría usted que andan sus ovejas cada día?», le preguntó. «¿Las blancas o las negras?»

«Las blancas». «Bueno, pues las blancas andarán unos seis kilómetros al día” «¿y las negras?» «Las negras también.»

«¿y cuánta hierba diría usted que comen cada día?» «¿Las blancas o las negras?» «Las blancas».

«Bueno, pues las blancas comerán unos dos kilos de hierba al día” «¿y las negras?» «Las negras también». «¿y cuánta lana diría usted que dan al año?» «¿Las blancas o las negras?» «Las blancas”

«Bueno, pues yo diría que las blancas, cuando llega el momento de esquilarlas, darán unos tres kilos de lana al año” «¿y las negras?» «Las negras también.»

El individuo estaba intrigado: «¿Puedo preguntarle por qué, a cada una de mis preguntas acerca de las ovejas, insiste usted en distinguir las blancas de las negras, si resulta que no se diferencian más que en el color?» «Bueno, verá usted», dijo el pastor, «es que las blancas son mías, ¿comprende?» “¡Ah, ya! ¿y las negras?» «Las negras también.»

El ser humano hace absurdas distinciones en lo que para el Amor es una sola cosa.

Tomado de “La oración de la rana”

DIOS Y LAS OVEJAS

Pepito estaba cuidando las ovejas y llego el cura le dice:

– hijo mío ya va a empezar la misa, ¿por qué no vienes?

Y Pepito responde: -es que tengo que cuidar a las ovejas.

No te preocupes -dijo el sacerdote- Dios estará con ellas.

Llegan a la iglesia y el cura dice: hermanos míos Dios está con nosotros. Y Pepito muy enojado grita: “mentiroso, usted dijo que El quedaba junto a mis ovejas!”

SABIDURÍA DE UN PASTOR

Un científico se trasladaba de viaje en un tren de Madrid a Asturias. En el compartimento se encontraba una segunda persona, un pastor de ovejas que iba a visitar a su abuela enferma. El científico, tras unas horas de viaje, le dice al pastor: “Buen hombre, este viaje se me está haciendo un poco largo y aburrido. ¿Querría usted participar en un juego de apuestas?” “Usted dirá” – le dice el pastor. “Estupendo”, continuó el científico. “El juego tiene estas reglas: yo le hago una pregunta y si usted no la responde me da 10 euros. Luego usted hace lo propio, y si yo no la respondo le doy los correspondientes 10 euros, ¿le parece?”

El pastor reflexionó entonces: “Mire, soy una persona de pueblo y no muy culta y usted se le ve que es una persona inteligente y de ciudad. Estaría en desventaja, no lo veo muy claro.” “Tiene usted toda la razón”, replicó el científico. “Está bien, haremos otra cosa. Yo le hago una pregunta y si usted no la responde me da 10 euros. Luego usted me hace otra pregunta y si yo no la respondo le doy 200 euros. ¿Le parece justo de esta forma?” “Eso está mejor”, dijo el pastor.

Comienza el científico a jugar: “¿Cuál es la combinación química del acero compuesto?” El pastor rápidamente mete la mano en su bolsillo y le entrega los 10 euros. Turno del pastor: “¿Cuál es el animal que camina con tres patas, pero que corre con dos?” Tras unos minutos de larga reflexión, el científico, se saca los 200 euros y se los da al pastor. “Y ahora, dígame, ¿cuál es ese dichoso animalito?” El pastor introduce su mano en el bolsillo y le da otros 10 euros.

ORACIÓN

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA EL SACERDOTE –

DAR LA VIDA POR LAS OVEJAS

«Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por sus ovejas» (Jn 10, 11).

Eso dice Jesús.

Eso te dice a ti tu Señor, sacerdote.

El Señor es tu Pastor, nada te falta.

En verdes prados te hace reposar. Hacia aguas tranquilas te guía. Reconforta tu alma, te conduce por el sendero recto, por honor de su Nombre, y aunque camines por valles oscuros nada temes, porque Él está contigo. Su vara y su cayado te sosiegan. Prepara una mesa para ti enfrente de tus enemigos. Te unge la cabeza con perfume, y tu copa rebosa. Su bondad y su misericordia te acompañan todos los días de tu vida, y habitarás en la casa del Señor por años sin término.

Esa es tu fe, sacerdote, esa es tu confianza. En Él está puesta tu esperanza y tu amor.

Tú estás configurado con el amor, sacerdote, y al que tiene amor nada le falta.

Tú estás configurado con el Buen Pastor, y el pueblo de Dios pone en ti su fe y su confianza. Tú eres su esperanza, para llevarlos al encuentro con el amor.

Y tú, sacerdote, ¿das la vida por tus ovejas?, ¿las conduces hacia fuentes tranquilas y reparas sus fuerzas?, ¿las guías por el sendero recto, y aunque caminen por valles obscuros nada temen, porque tú estás con ellos y les das seguridad?, ¿preparas ante ellos el altar y los unges?, ¿reciben tu bondad y tu misericordia?, ¿los llevas a la casa del Señor para que tengan vida eterna?

¿Tu rebaño está tranquilo porque reconoce en ti al Buen Pastor, y sabe que nada le faltará?

¿Conoces a tus ovejas, y ellas te conocen a ti? ¿Acoges a todas las ovejas, aunque no sean de tu redil?, ¿las reúnes en un solo rebaño y con un solo Pastor?, ¿te aseguras de darles el amor, de que crean en el amor, y de que permanezcan en Él?

Al que tiene amor nada le falta. Dios es amor, y tú tienes al amor entre tus manos, sacerdote.

Muéstrales al amor crucificado, que por ellos da la vida, y entrégales al amor resucitado para que ellos tengan vida.

Aliméntalos con el pan de vida que a través de ti baja del cielo, pero come tú primero, y camina por delante, siendo ejemplo, y llámalos para que te sigan.

Asegúrate de que conozcan tu voz, proclamando con alegría la palabra de tu Señor.

Pero, escúchalo tú primero, y síguelo, reconociendo que tu humildad está en la verdad que es Cristo, y se manifiesta en ti, y a través de ti, porque vive en ti, y te da la vida, para que tú des vida.

Tú eres, sacerdote, el Cristo vivo, por quien eres cordero y eres pastor. Escucha su voz y síguelo, pero asegúrate de que tu rebaño venga contigo, y de entrar por la puerta como verdadero pastor, para que no seas un extraño, y las ovejas reconozcan tu voz y te sigan, para que tengan vida en abundancia.

Escucha la voz de tu Señor y reconócelo. Él es el Hijo de Dios. Te está llamando, deja todo, toma tu cruz y síguelo.

Déjate amar y transformar por Él, para que haga de ti un verdadero sacerdote configurado con su Maestro, Amo y Señor: Cristo, el Buen Pastor.

Tomado de La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CONTO

SANDALIAS DE PASTOR

Un día el dueño de la Zapatería reunió a todos los zapatos y les preguntó qué tipo de pie ellos querían calzar.

El par de zapatos más caro de la tienda tomó la palabra y dijo: “yo aspiro a ponerme en los pies de un rey para que todo el mundo me haga reverencias y los súbditos me lleven de un lado a otro vestido de oro y perlas finas”.

“Nosotros quisiéramos estar en los pies de un corredor olímpico –gritaron unos tenis mientras hacían ejercicio– para entrar los primeros en la meta, recibir la medalla de oro y ser aclamados por todo un estadio”.

“Nosotros anhelamos vestir los pies de una modelo en la pasarela –dijeron desde el escaparate unos zapatos de taco alto– para caminar sobre alfombras lindas y suaves, y lucir siempre bellos”.

“Nuestro deseo sería cubrir los pies de un pastor –dijeron unas sandalias desde el fondo de la Zapatería– porque sabemos que las ovejas nos seguirán no por nuestra riqueza, belleza, fama o poder, sino por el cariño y el amor que tienen al pastor”.

Tomado de elcuentodecadadomingo

CONOCEN SU VOZ

Cuentan que un pastor fue arrestado por haber robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la había echado en falta.

Cuando el caso fue llevado ante juez, éste perplejo, no sabía cómo resolver el caso. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y llamara a su oveja.

La oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada.

El juez mandó luego salir al acusado y cuando éste comenzó a hacer su llamada habitual la oveja saltó y corrió hacia la puerta. Estaba claro que la oveja conocía la voz de su dueño.

Su oveja, dijo el juez, lo conoce. Con sabiduría salomónica declaró el caso cerrado.

Después de una elegante cena en una mansión de Hollywood, un famoso artista entretenía a sus invitados recitando textos de poetas.

Al final de la velada aceptó una última petición. Un sacerdote tímido y mayor le preguntó si sabía el salmo 23. Sí, lo conozco, pero lo diré con una condición que cuando yo termine lo diga usted también. El sacerdote se asustó, pero aceptó.

Cuando el actor terminó: “El Señor es mi pastor nada me puede faltar”… los invitados aplaudieron a rabiar y luego empezó el sacerdote. Éste dijo las mismas palabras, pero esta vez no hubo aplausos, sólo un contenido silencio y alguna lágrima en los ojos.

El actor saboreó el silencio unos minutos y se levantó. Señores y señoras, dijo, espero hayan comprendido lo que pasó aquí y ahora.

Yo conozco las palabras del salmo, pero este sacerdote conoce al pastor.

Tomado de P. Félix Jiménez

ANÉCDOTA

La historia de un perro pastor llamado Piqué se ha hecho viral. Tal como cuenta la Guardia municipal de Fogás de Tordera (Barcelona) a través de su cuenta de Twitter, este animal persiguió por la autopista al camión que llevaba a las ovejas a las que había cuidado desde siempre al matadero.

«Piqué, así se llama el perrito, se había metido en la autopista y los compañeros de mantenimiento realizaron un buen trabajo y lo pudieron recuperar sin daños ni para él ni para los conductores», recoge la publicación. «Lo que no habíamos sabido hasta ahora es que detrás había una historia entrañable, y es que el perrito perseguía al camión de las ovejas que siempre había protegido cuando se las llevaban al matadero».

Así, tal como cuenta la Guardia municipal, los agentes habían rescatado a un perro de la autopista, pero no han conocido hasta ahora el motivo por el que Piqué se puso a correr detrás del camión, algo que afortunadamente no acabó en desgracia.

https://www.abc.es/sociedad/mascotas/abci-pique-perro-pastor-persiguio-autopista-camion-llevaba-ovejas-matadero-201903101815_noticia.html

-¡PUES SI NO OYES, TE INCLINAS!

Siendo obispo auxiliar a principios de los años sesenta, durante una de las visitas pastorales a un pueblo de la diócesis de Cracovia, un niño le saludó dándole un pequeño discurso de bienvenida, como era costumbre.

Wojtyła le dijo que hablara un poco más alto pues no le oía, y el chaval le espetó gritándole a viva voz:

-¡Pues si no oyes, te inclinas!

Hubo consternación entre los asistentes. Wojtyla se inclinó y escuchó con atención lo que le decía y después durante la homilía comentó:

-Uno de los más pequeños de vuestra comunidad parroquial ya al principio de nuestro encuentro me ha recordado que debo inclinarme para escuchar lo que quiere decirme. Sí, yo ahora en mi servicio pastoral me inclino ante vosotros…

(“Dos Papas santos. Juan XXIII-Juan Pablo II”. Darío Chimeno y José María Navalpotro. Ed. Palabra)

En ciertos países de Europa, las ovejas se crían especialmente por la carne; en Israel se criaban sobre todo por la lana y la leche. Por ello permanecían años y años en compañía del pastor, quien acaba por conocer el carácter de cada una y llamarla con algún afectuoso apodo.

Tomado de Rainiero Cantalamessa

LIDERAZGO

La ballena Humphrey, llamada así por los científicos, estaba metida en problemas según el entender de los técnicos. Se había metido por la boca del río San Joaquín y nadando río arriba estaba ya en aguas dulces. Necesitaba regresar cuanto antes al océano.

La pregunta era, ¿cómo se puede dirigir a una ballena de toneladas? Una flotilla de 33 barcos llevó a cabo muchos intentos para empujarla hacia el océano, pero nada parecía eficaz para conseguirlo.

Finalmente, los científicos colocaron un equipo de sonido en el agua para transmitir sonidos propios de la especie de Humphrey. El equipo acústico resultó efectivo y Humphrey regresó a casa siguiendo la dirección de los sonidos cuyas emisiones le resultaban familiares.

¿Podemos aprender nosotros de la experiencia de aquellos científicos marinos? Nuestra dirección será más efectiva si no empujamos o atropellamos a la gente sino que les permitimos responder a sonidos y voces familiares. Podremos estar utilizando muchos recursos de presión al dirigir a otros, pero seremos siempre más efectivos si dirigimos de tal manera que las personas pueden oír, y a través de nosotros, la voz de Cristo. Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz” (Juan 10:27). Cuando la gente oye la voz familiar de Cristo (el Buen Pastor que da su vida por las ovejas) se encuentra más dispuesta a cambiar de dirección y seguirle.

Tomado de Rainiero Cantalamessa

El jesuita Pedro Arrupe se encontró en 1945 en medio de la más espantosa catástrofe que hasta entonces había conocido la humanidad: la explosión de la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Aquella mañana, cuando acababa de decir misa, una luz intensísima convirtió en cenizas a la ciudad y produjo en pocos minutos más de doscientos mil muertos y heridos.

La primera reacción del Padre Arrupe fue acudir a la capilla, que había quedado medio destruida. Y pregunta: «¿Por qué, Dios mío, permites esto?». Y se contesta a sí mismo: «Dios respeta nuestra libertad. Ser hombre es tener libertad. De lo contrario, en vez de hombres seríamos marionetas. Dios no fabrica bombas atómicas. Él sufre más que nosotros por nuestras locuras. Dios lo que quiere es que juntemos nuestras manos para que, con su ayuda, tratemos de reconstruir todo lo que podamos».

Pero el Padre Arrupe no perdió el tiempo en hacerse preguntas o en lamentaciones. Hizo lo único que podía hacer.

«Salí de la capilla -dice el jesuita- y la decisión fue inmediata:

haríamos de la casa donde vivíamos un hospital. Me acordé de que había estudiado medicina hacía años, años lejanos ya, sin práctica posterior, pero que en aquellos momentos me convirtieron en médico y cirujano. Fui a recoger el botiquín y lo encontré entre ruinas, destrozado, sin que hubiera en él nada aprovechable, fuera de un poco de yodo, algunas aspirinas, sal de frutas y bicarbonato».

Es decir, que el Padre Arrope no contaba con nada. Pero con esta nada se construyó el primer hospital improvisado de Hiroshima, al que poco después comenzaron a llegar heridos como fantasmas ambulantes, con la piel en jirones, hecha un amasijo, con la ropa ennegrecida, los cuerpos cubiertos de ampollas y manchas rojas y violetas.

Y en aquel improvisado hospital, con un médico que no era médico, con medicinas que no eran medicinas, fueron aliviados muchos dolores, suavizadas algunas muertes y curados no pocos.

Se hizo… lo que se pudo. En todo caso se hizo infinitamente más de lo que se habría hecho si el Padre Arrupe se hubiera sentado para llorar o lamentarse.

No me extraña que un jefe de la policía japonesa le haya dicho: «Predique, predique una religión como esa».

Sin embargo, yo más bien diría: «Vivamos, vivamos una religión

como esa».

Pienso ahora en tantas bombas atómicas que estallan en tantas almas: aquella traición de la persona a la que se quiere, traición a veces que es peor que un veneno; esa muerte de un ser querido que convierte tu corazón en cenizas… Tantas y tantas catástrofes ante las cuales parece que ya no tenemos nada que hacer; pero siempre podemos hacer algo. Siempre tendremos dos manos para seguir luchando, una fuerza para seguir esperando y un corazón para seguir amando.

Es verdad que en nuestro dolor a veces nos parece que todo se hunde bajo nuestros pies. El mismo Jesús agonizante, ante el

misterio del dolor; se siente abandonado de Dios y pregunta:

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Pero un

momento después muere con estas palabras en sus labios:

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Es que tuvo fuerzas hasta el último suspiro para seguir esperando. La esperanza de Jesús no ha sido inútil. Dios lo resucitó de entre los muertos para la vida eterna. También nosotros, si escuchamos la voz de Jesús, el buen Pastor, resucitaremos para la vida eterna, vida eterna en la que no habrá más lágrimas en nuestros ojos, pues viviremos una dicha sin fin.

Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo

ALMA DE PASTOR

«Me acuerdo perfectamente –revelaba en aquella ocasión–. Me encontraba allí, era una niña de trece años, sola, enferma, débil. Había pasado tres años en un campo de concentración alemán, a punto de morir. Y (él) me salvó la vida, como un ángel, como un sueño venido del cielo: me dio de beber y de comer y después me llevó en sus espaldas unos cuatro kilómetros, en la nieve, antes de tomar el tren hacia la salvación».

Edith Zirer narra el episodio como si hubiera sucedido ayer. Era una fría mañana de primeros de febrero de 1945. La pequeña judía, que todavía no era consciente de ser el único miembro de su familia que sobrevivió a la masacre nazi, se dejó llevar en los brazos de un seminarista de casi 25 años, que unos meses antes ya había recibido la ceremonia de la tonsura, alto y fuerte, que sin pedirle nada, simplemente le dio un rayo de esperanza.

Edith tiene 66 años y dos hijos y vive en una hermosa casa ubicada en las colinas del Carmelo, en la periferia de Haifa.

Reconstruyó su vida en Israel, donde llegó en 1951, cuando todavía padecía las lacras de la tuberculosis y los fantasmas de la guerra alteraban sus sueños.

Durante muchos años se había guardado esta historia. Cuando en 1978, él subió a la cátedra de Pedro, comenzó a sentir la necesidad de hablar, de contarlo a alguien, de mostrar su agradecimiento. La pregunta surge inmediatamente: pero, ¿cómo puede estar segura de que aquel seminarista es él ? Los periodistas de «Kolbo», el semanario de Haifa que en 1998 descubrieron por primera vez su testimonio, afirman: «El relato es convincente. No trata de hacerse publicidad, todos los detalles que ofrece parecen creíbles», dicen los redactores.

La narración habla por sí misma. «El 28 de enero de 1945 los soldados rusos liberaron el campo de concentración de Hassak, donde había estado encerrada durante casi tres años trabajando en una fábrica de municiones –explica Edith, quien entonces tenía trece años–. Me sentía confundida, estaba postrada por la enfermedad. Dos días después, llegué a una pequeña estación ferroviaria entre Czestochowa y Cracovia». Precisamente en Cracovia, (él)se preparaba para recibir la ordenación sacerdotal.

«Estaba convencida de llegar al final de mi viaje. Me eché por tierra, en un rincón de una gran sala donde se reunían decenas de prófugos que en su mayoría todavía vestían los uniformes con los números de los campos de concentración.

Entonces (él) me vio. Vino con una gran taza de té, la primera bebida caliente que había podido probar en las últimas semanas.

Después me trajo un bocadillo de queso, hecho con pan negro polaco, divino. Pero yo no quería comer, estaba demasiado cansada. El me obligó. Después me dijo que tenía que caminar para coger el tren. Lo intenté, pero me caí al suelo. Entonces, me tomó en sus brazos, y me llevó durante mucho tiempo.

Mientras tanto la nieve seguía cayendo. Recuerdo su chaqueta marrón, la voz tranquila que me reveló la muerte de sus padres, de su hermano, la soledad en que se encontraba, y la necesidad de no dejarse llevar por el dolor y de combatir para vivir. Su nombre se grabó indeleblemente en mi memoria».

Cuando finalmente llegaron hasta el convoy destinado a llevar a los detenidos hacia Occidente, Edith se encontró con una familia judía que le puso en guardia: «Atenta, los curas tratan de convertir a los niños judíos». Ella tuvo miedo y se escondió. «Sólo después comprendí que lo único que quería era ayudarme. Ahora quiero agradecérselo personalmente».

¿A quién?, a Karol Wojtyla.

iveargentina.org

CANTO

Somos tu pueblo, Señor (Salmo 99) | Athenas

Mi buen pastor interpretado por Colegio Mayor Kentenich

mi buen pastor ixcis

MI BUEN PASTOR – QUIQUE LOPEZ

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela