III Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

«Estate bien contento,

y no tengas miedo,

aun estás a tiempo

de convertirte y vivir cómo EL.

¡Ahora es el momento! ».

S. Son

San Clemente Romano: «Recorramos todas las etapas de la historia, y veremos cómo en cualquier época el Señor ha concedido oportunidad de arrepentimiento a todos los que han querido convertirse a El.» (Carta a los Corintios VII,4–XIII,1).

San Ireneo de Lyon, El Padre nos recomienda vivir en seguimiento del Verbo, no porque tuviera necesidad de nuestro servicio sino para procurarnos la salvación. Contra las herejías: Dios no tiene necesidad de nosotros n. 4, 14.

La gloria del hombre consiste en perseverar en el servicio de Dios. Ibid.

San Agustín: No digas, pues: “Mañana me convertiré, mañana contentaré a Dios, y de todos mis pecados pasados y presentes quedaré perdonado”. Dices bien que Dios ha prometido perdón al que se convierte; pero no ha prometido el día de mañana a las personas (Comentario sobre el Salmo 144).

San Basilio de Cesarea, “quien desea hacerse discípulo del Señor debe rechazar obligaciones humanas, aún cuando pudieran parecer razonables, si por su culpa se retarda lo más mínimo la obediencia debida al Señor” Sobre el bautismo, 1, 4.

San León Magno, Gracias al sacramento del bautismo te has convertido en templo del Espíritu Santo (1Co 6,19); no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble huésped. Sermón 1 en la Navidad del Señor, 1-3; PL 54, 190.

San Gregorio Magno, Lo deja todo el que no guarda nada para sí. In Kephas 1, pp. 451-452.

San Bernardo, El que obedece con fidelidad no conoce demoras, evita dejarlo para mañana, no sabe qué es el retraso, antepone a todo al que manda. Tiene puestos los ojos para ver, los oídos para escuchar, la lengua para hablar, las manos para trabajar, los pies para caminar. Todo se pone en acto para cumplir la voluntad del que manda (Sermones diversos 41, 7).

Santa Teresa-Benedicta de la Cruz Si aceptamos poner nuestras manos en las del Niño divino, si respondemos «Sí» a su «Sígueme», entonces somos suyos y el camino está libre para que pase a nosotros su vida divina. Este es el comienzo de la vida eterna en nosotros. No estamos aún en la visión beatífica en la luz de la gloria, estamos todavía en la oscuridad de la fe; pero no es ya la oscuridad de este mundo –es estar ya en el Reino de Dios. El pesebre y la cruz n. 4, 14.

Concilio Vaticano II: «Este reino brilla ante los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo» (Lumen gentium, 5)…

«Cristo, en cumplimiento de la voluntad de Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos» (Lumen gentium, 3).

La Iglesia, que “camina a través de los siglos incesantemente a la plenitud de la verdad divina hasta que se cumpla en ella las palabras de Dios” (Dei Verbum, 8)

Catecismo de la Iglesia Católica 1427 Jesús llama a la conversión. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1,15). En la predicación de la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todavía a Cristo y su Evangelio. Así, el Bautismo es el lugar principal de la conversión primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo (cf. Hch 2,38) se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisión de todos los pecados y el don de la vida nueva.

1428 Ahora bien, la llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida de los cristianos. Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que «recibe en su propio seno a los pecadores» y que siendo «santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación» (LG 8). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del «corazón contrito» (Sal 51,19), atraído y movido por la gracia (cf Jn 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf 1 Jn 4,10).

1429 De ello da testimonio la conversión de S. Pedro tras la triple negación de su Maestro. La mirada de infinita misericordia de Jesús provoca las lágrimas del arrepentimiento (Lc 22,61) y, tras la resurrección del Señor, la triple afirmación de su amor hacia él (cf Jn 21,15-17). La segunda conversión tiene también una dimensión comunitaria. Esto aparece en la llamada del Señor a toda la Iglesia: «¡Arrepiéntete!» (Ap 2,5.16). S. Ambrosio dice acerca de las dos conversiones que, en la Iglesia, «existen el agua y las lágrimas: el agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia» (Ep. 41,12).

San Josemaría Escrivá Después y mañana son dos palabras molestas, síntoma de pesimismo y de derrota, que, con esta otra: imposible, hemos borrado definitivamente de nuestro diccionario. ¡Hoy y ahora! ().

San Juan Pablo II, El reino de Dios, que en Jesús irrumpe en la vida y en la historia del hombre, constituye el cumplimiento de las promesas de salvación que Israel había recibido del Señor.Audiencia general, 18-03-1987.

En el Reino entran las personas que han elegido el camino de las bienaventuranzas evangélicas, Audiencia general, 06-12-2000.

Quisiera preguntaros a cada uno de vosotros: ¿qué vas a hacer de tu vida?, ¿cuáles son tus proyectos?, ¿has pensado alguna vez en entregar tu existencia totalmente a Cristo?, ¿crees que pueda haber algo más grande que llevar a Jesús a los hombres?

Benedicto XVI, Pidamos a la Virgen para todos los cristianos el don de una verdadera conversión, a fin de que se anuncie y se testimonie con coherencia y fidelidad el perenne mensaje evangélico, que indica a la humanidad el camino de la auténtica paz (Ángelus 14-10-2007).

Ven dónde vive y empiezan a conocerlo. En efecto, no deberán ser anunciadores de una idea, sino testigos de una persona. 22-03-2006

Papa Francisco, “Establezco que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. Este Domingo de la Palabra de Dios se colocará en un momento oportuno de ese periodo del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos”

“Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y de la fascinación de lo provisional”

«La vocación es siempre una iniciativa de Dios»

Si queremos seguir a Jesús de cerca, no podemos buscar una vida cómoda y tranquila. Será una vida comprometida, pero llena de alegría.

«¡Él vive! Hay que volver a recordarlo con frecuencia, porque corremos el riesgo de tomar a Jesucristo sólo como un buen ejemplo del pasado, como un recuerdo, como alguien que nos salvó hace dos mil años. Eso no nos serviría de nada, nos dejaría iguales. (124) Si alcanzas a valorar con el corazón la belleza de este anuncio y te dejas encontrar por el Señor; si entras en amistad con Él y empiezas a conversar con Cristo vivo sobre las cosas concretas de tu vida, ésa será la gran experiencia, esa será la experiencia fundamental que sostendrá tu vida cristiana». (‘Christus vivit’: 129)

Dante, exclama en su paráfrasis del Padrenuestro «¡Venga a nosotros la paz de tu reino!» (Purgatorio XI, 7).

Sor Verónica, «Hoy puede ser el momento de ver nuestra verdad. La esperanza sale a mi encuentro. Una persona, Cristo vivo».

Espiritualidad india: «En cualquier momento que comience es el momento correcto. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después».

P. Raniero Cantalamessa, Todos indistintamente tenemos necesidad de convertirnos; segundo: la conversión, entendida en sentido genuinamente evangélico, no es sinónimo de renuncia, esfuerzo y tristeza, sino de libertad y de alegría; no es un estado regresivo, sino progresivo.

Gonzalez-Faus: «Las expresiones habituales de muchas teologías: «construir el Reino de Dios» o «trabajar por el Reino», contienen una ambivalencia que se hace preciso eliminar. No es el reino lo que se construye, sino sus necesarios signos intrahistóricos, los cuales, cabría añadir, acontecen como fruto de la «conversión» que la llegada del reino solicita (cf. Mc 1, 15). Y, por tanto, aun la mejor imagen de una sociedad en camino hacia la fraternidad de los hijos del Padre y hacia la libertad de los hijos de Dios, no pasa de ser un pequeño milagro, un signo del Reino, importantísimo pero mínimo… Cualquier otra concepción del trabajo intrahistórico como «construcción» eficaz del Reino, se verá abocada a la larga a una decepción cruel» («Clamor del Reino», pág. 158).

B. Maggioni «La palabra seguir es la que caracteriza al discípulo, no la palabra aprender».

Jorge Guillen Garcia Convertirse es cambiar de vida, hacer borrón y cuenta nueva. ¡Creed la Buena Noticia ‘: He ahí la cuenta nueva. Es abrir de par en par el corazón, y dejar que lo refresque la lluvia limpia de la Palabra. Es dejarse conducir, en la niebla, por la mano de Alguien que nos ama. Es fiarse plenamente del Padre: ver con sus ojos, intentar amar con su corazón. Es decirle un «si» grande, total. Firmarle un cheque en blanco. Renacer. Resucitar. Comentario a las lecturas de domingos y fiestas, ciclo B GRANADA 1993.Pág. 90 s.

CONTO

LAS TAZAS DE CAFÉ

Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la universidad. Una vez en casa del maestro, la conversación se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida.

Al ofrecerles café a sus visitantes, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de café y una variedad de tazas de porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas, y les pidió que se sirvieran el café caliente. Cuando todos los estudiantes tenían su taza en la mano, el profesor dijo: «Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés. Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás.

«Fíjense bien -prosiguió-: La Vida es el café, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener Vida, pero la calidad de la Vida no cambia. «A veces -concluyó-, al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar del café que hay en ella. Por lo tanto, no dejes que la taza te guíe… Mejor goza el café».

Web Católico de Javier

Tomado de Alejandro Illescas

¿E s cierto que Javier es discípulo suyo?, le preguntaron un día a un profesor. Sí, es cierto que Javier asiste a mis clases, pero no es mi discípulo.

El alumno ocupa un alumno por obligación, le guste o no la materia y el profesor. Aburrido, en su interior, maldice y espera impaciente el final de la clase.

El discípulo se entusiasma, admira, se identifica con la materia y el profesor y desea imitarle.

Tomado de P, Félix Jiménez

EL MONJE RICO Y EL MONJE POBRE

En una ciudad había dos monasterios. Uno era muy rico, mientras el otro era muy pobre.

Un día, uno de los monjes pobres bajó al monasterio de los monjes ricos para saludar a un amigo que tenía allí.

– Durante cierto tiempo no volveremos a vernos, amigo mío, dijo el monje pobre. Voy a emprender como peregrino un largo viaje y a visitar cien grandes santuarios. Acompáñame con tus oraciones porque deberé escalar grandes montañas y atravesar ríos peligrosos.

– ¿Y qué llevarás contigo para un viaje tan largo y arriesgado?, – preguntó el monje rico.

– Sólo una taza para el agua y una escudilla para el arroz, – sonrió el monje pobre. El otro quedó muy sorprendido y lo miró severamente.

– ¡Tú simplificas demasiado las cosas, amigo mío! No hay que ser tan atolondrado y tan poco previsor. También yo voy a iniciar la peregrinación a los cien santuarios, pero no partiré ciertamente hasta que no esté seguro de tener conmigo todo lo que me pueda ser útil para el viaje.

Un año más tarde, el monje pobre volvió a casa y se apresuró a visitar al amigo rico para contarle la grande y rica experiencia espiritual que había adquirido durante la peregrinación.

El monje rico manifestó sólo una pizca de contrariedad, cuando debió confesar:

– Desgraciadamente, yo no he logrado aún acabar mis preparativos para la peregrinación.

Tomado de P, Diego Millán

CONTAMOS CONTIGO

Cuando el sol se escondía detrás de las montañas, preguntó:

– ¿Hay alguien que quiera sustituirme?

– Se hará lo que se pueda, respondió la lámpara de aceite

R. Tagore

ANÉCDOTA

HALLAZGO

(Se ha encontrado en la región, no hace muchos años, una barca semejante a las que utilizarían los apóstoles, y de su misma época. Se exhibe ahora con el nombre de “barca de San Pedro” o, más adecuadamente: barca antigua. En las ruinas de lo que fue la casa del apóstol Pedro, se han recuperado anzuelos que pudieron haber sido utilizados por los compañeros de Jesús. Embarcaciones y aperos, quedaron abandonados en el lugar, sus propietarios marcharon a lejanas tierras, vinieron a nuestras lejanas tierras, a predicar el Evangelio)

Pedrojosé Ynaraja

IGLESIA

Toda la predicación de Cristo, toda su misión mesiánica se orienta a «reunir» el rebaño. No se trata solamente de cada uno de sus oyentes, seguidores, imitadores. Se trata de una «asamblea», que en arameo se dice «kehala» y, en hebreo, «qahal«, que corresponde al griego «ekklesia«. La palabra griega deriva de un verbo que significa «llamar» («llamada» en griego se dice «klesis«) y esta derivación etimológica sirve para hacernos comprender que, lo mismo que en la Antigua Alianza Dios había «llamado» a su pueblo Israel, así Cristo llama al nuevo Pueblo de Dios escogiendo y buscando sus miembros entre todos los hombres. Él los atrae a Sí y los reúne en torno a su persona por medio de la palabra del Evangelio y con el poder redentor del misterio pascual. Este poder divino, manifestado de forma definitiva en la resurrección de Cristo, confirmará el sentido de las palabras que una vez se dijeron a Pedro: «sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16, 18), es decir: la nueva asamblea del reino de Dios.

San Juan Pablo II Audiencia general, 15-06-1988

EVANGELIO

El término «evangelio», en tiempos de Jesús, lo usaban los emperadores romanos para sus proclamas. Independientemente de su contenido, se definían «buenas nuevas», es decir, anuncios de salvación, porque el emperador era considerado el señor del mundo, y sus edictos, buenos presagios. Por eso, aplicar esta palabra a la predicación de Jesús asumió un sentido fuertemente crítico, como para decir: Dios, no el emperador, es el Señor del mundo, y el verdadero Evangelio es el de Jesucristo.

La «buena nueva» que Jesús proclama se resume en estas palabras: «El reino de Dios —o reino de los cielos— está cerca» (Mt 4, 17; Mc 1, 15). ¿Qué significa esta expresión? Ciertamente, no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo; anuncia que Dios es quien reina, que Dios es el Señor, y que su señorío está presente, es actual, se está realizando.

Benedicto XVI, 27-01-2008

JONÁS 3, 1-5. 10

El pasaje es un resumen de lo positivo del libro de Jonás. En realidad, Jonás no fue un buen profeta. Se resistió en un primer intento a aceptar la misión que Dios le encomendaba. Quiso huir a Tarsis (la actual España), pero nave sufrió un naufragio, con el famoso episodio de la ballena o el cachalote que lo retuvo en su vientre.

Cuando por fin obedeció a la llamada de Dios y fue a Nínive, proclamando que dentro de cuarenta días la ciudad iba a ser destruida, sucedió lo increíble: se convirtieron todos y Dios les perdonó. Tampoco leemos lo que siguen el libro: el enfado pueril del profeta, por esa facilidad de Dios en perdonar.

El libro no se puede decir que sea histórico. Los biblistas lo consideran como una “parábola historizada”, con la intención de subrayar que Dios llama a la salvación a todos los pueblos, y que los paganos a veces responden mejor que los miembros del pueblo elegido, los judíos. No hace falta, por tanto, detenerse en los detalles concretos, por ejemplo en la descripción de la ciudad de Nínive.

Tomado de Aldazabal

LA PESCA EN EL MAR DE GALILEA

Jesús comienza a convocar a sus apóstoles en el marco de la vida diaria. Andrés, Pedro, Juan y Santiago eran pescadores del Mar de Galilea. En este mar hay unas 18 especies de peces, de las cuales solo unas 10 son importantes para los pescadores. Un grupo lo forman tres especies de barbos. Tienen barbas o bigotes en los dos extremos de la boca, de ahí su nombre hebreo, ‘biny’, que significa ‘pelo’. Hay otras especies caracterizadas por su aleta dorsal semejante a las púas de un peine. La sardina de Kineret se parece a un arenque pequeño. Desde la antigüedad, este pez se suele conservar en vinagre. El pez más apreciado recibe el nombre de «Pez de san Pedro». En estado adulto llega a pesar hasta 600 gramos.

Tomado de Tiempo Interior

EL PRIMER ANUNCIO (también denominado ‘kerigma’)

Es una síntesis de la fe cristiana, como señaló el Papa Francisco en ‘Evangelii gaudium’ 164: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». También dice el Papa Francisco que «este anuncio se llama ‘primero’ porque es el anuncio principal, ése que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras». Por eso, el Primer Anuncio se dirige a quienes no conocen a Jesucristo o se han alejado de la fe, y también a cristianos comprometidos que necesitan ‘volver al amor primero’ y revitalizar su fe.

Como escribió el Papa Benedicto XVI en ‘Dios es amor’ 1: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». De ahí que el Primer Anuncio sea la ‘puerta de entrada’ más habitual en la verdadera experiencia cristiana, que es el encuentro personal con el Señor. Y ese Primer Anuncio lo recibimos de otras personas que, por su propia experiencia de encuentro con Jesús Resucitado, se sienten llamadas a invitar a otros a conocerle y proponerles que vivan esa misma experiencia.

En el Evangelio que acabamos de proclamar hemos escuchado lo que sería un proceso de Primer Anuncio: “estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘Éste es el Cordero de Dios’”. Tras este Primer Anuncio por parte de Juan, “los dos discípulos siguieron a Jesús, vieron dónde vivía”. Y, después de esta experiencia de encuentro con el Señor, “Andrés encuentra a su hermano Simón y lo llevó a Jesús”. Andrés es consciente de que ha encontrado al Mesías esperado y por eso ahora es quien ofrece el Primer Anuncio a su hermano.

En este pasaje vemos lo que también indica el Papa Francisco: «el primer momento es un diálogo personal, donde la otra persona se expresa y comparte sus alegrías, sus esperanzas, las inquietudes y tantas cosas que llenan el corazón». El Primer Anuncio no es una exposición de la doctrina cristiana, ni menos todavía un ‘sermón’. Quien realiza el Primer Anuncio primero ha de escuchar a la otra persona, su situación, su búsqueda… y esto «se puede realizar en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino. (EG 127) Y sólo después de esta conversación es posible presentarle el anuncio fundamental: el amor personal de Dios que se hizo hombre, se entregó por nosotros y está vivo ofreciendo su salvación y su amistad». (EG 128)

Tomado de ACG

CHISTE

LA NIÑA QUE DISCUTE CON SU PROFESORA

Una niña le estaba hablando de las ballenas a su profesora.

La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su garganta era muy pequeña.

La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena. Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a ningún humano; físicamente era imposible.

La niña dijo:

– Cuando llegue al cielo le voy a preguntar a Jonás.

La maestra le preguntó:

– ¿Y qué pasa si Jonás se fue al infierno?

La niña le contestó:

– Entonces le pregunta usted.

POEMA

Cuando ores, sé como el océano:

calmado en lo profundo,

aunque sus olas suban y bajen.

Mantén la calma en tu corazón

y los malos pensamientos

desaparecerán por sí solos.

Cuando ores, recuerda que el aliento

que nos convirtió́

en vivientes de Dios procede y a Él regresa.

Une la palabra y la oración

con la corriente de esta vida

y nada se interpondrá entre ti y

el Dador de todo don.

Cuando ores, sé como el pájaro

que canta sin cesar ante el Creador,

elevando como incienso su melodía.

Ora como la tórtola

con la alegría de la libertad confiada

y Dios hará́ nido en ti.

Serafín de Sarob (monje ruso del siglo XVIII-XIX)

ORACIÓN

APRENDIENDO A SER DISCÍPULO

Paseando por la orilla del lago,

o recorriendo pueblos y ciudades,

o adentrándote en el silencio del desierto,

o deteniéndote en las plazas públicas,

o invitándote a comer en nuestra casa,

o haciéndote presente en las sendas y encrucijadas

que frecuentamos, y en las que nos perdemos…

nos ves tan atrapados

en las redes del ayer y del presente

-en el trabajo, en la familia,

en el ocio o en el negocio,

en el paro o en el confort,

en el fracaso y en la desilusión,

en los viajes y en las soledades,

en internet y facebook,

en los msn, twitter y skype,

en las drogas con nombre o sin él,

en las migajas de placer….

Pero Tú nos invitas y llamas a seguirte,

dejando lo que nos ata libremente,

y ofreciéndonos un nuevo horizonte

si creemos y acogemos el Reino que traes.

Y nosotros te escuchamos,

y dejando todas las redes,

nos convertimos

y nos vamos contigo,

y gustamos tu Buena Noticia al instante.

Mas al poco tiempo,

como casi siempre,

viene la crisis,

se nos nubla el horizonte,

nos hacemos reticentes

y nos olvidamos de que nos enamoraste.

Pero Tú, que eres fiel,

vuelves a llamarnos por nuestro nombre

y a susurrarnos tus quereres

invitándonos a ser tus seguidores

para que vivamos felices.

Florentino Ulibarri

Tomado de Alforjas de Pastoral

MEDITACIÓN

¿En qué, Señor? ¿En qué nos podemos convertir?

Convertirse es mirar en otra dirección, más allá, más lejos, más profundo.

Convierte mi mirada, Señor, para que sepa ver el amor escondido; para que descubra las heridas de quienes me rodean, y quiera curarlas; para que ea más problemas reales y menos figurados; para que perciba las lágrimas ajenas.

Transforma mi mirada, Señor, para que intuya las posibilidades de paz, de concordia, de justicia, de amor. Convierte mi mirada, Señor.

Convertirse es comprometerse un poco más, un poco mejor… Hazme alguien comprometido con mi mundo, Señor. Dame una causa, mil causas, por las que luchar, trabajar, soñar, esforzarme. Dame coraje para perseverar cuando el camino se haga difícil. Dame paciencia para sobrellevar los obstáculos sin rendirme.

Dame ilusión para seguir creyendo cuando me quede sin apoyos. Dame fuerza para complicarme en batallas buenas. Dame manos para acariciar, pies para caminar, palabra para cantar, siempre a favor de un mundo bueno.

Hazme alguien comprometido con mi mundo, Señor.

Convertirse es creer en mí, en ti, en las posibilidades. Dame fe, Señor. Fe en las posibilidades de una creación, que, aun rota, sigue siendo tu mundo.

Fe en que los seres humanos somos capaces de algo verdaderamente grande, pese a todo lo que hoy nos vuelve escépticos. Dame fe, Señor, en que, a pesar de lo frágiles que somos, sin embargo tu fuerza puede manifestarse en nosotros. Ayúdame a creer en el ser humano, a pesar de los escenarios de miseria, destrucción, odio…

Tomado de Pastoral Sj

CANTO

Pablo Martínez – EL REINO DE DIOS

Cerca Está el Reino de Dios Cielo Abierto

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CATEQUIZIS 20 | EL REINO DE LOS CIELOS | Juan Manuel Cotelo

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela