III Domingo de Adviento

CITA

Flavio Josefo recuerda que Juan «era un hombre bueno y pedía a los judíos el ejercicio de la virtud, a la vez que la justicia de los unos con los otros y la piedad con Dios, y de esta forma presentarse al Bautismo» (Antiquitates iudaicae 18,5,2).

S. Agustín, «Aprended del mismo Juan un ejemplo de humildad. Le tienen por Mesías y niega serlo; no se le ocurre emplear el error ajeno en beneficio propio. (…) Comprendió dónde tenía su salvación; comprendió que no era más que una antorcha, y temió que el viento de la soberbia la pudiese apagar» (Sermones 293,3).

La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos (S. Agustín, ep. Jo. 10,4).

San Francisco de Asís

Cierto día el bienaventurado Francisco, estando en Santa María, llamó al hermano León y le dijo:

– Hermano León, escribe:

Este le respondió:

– Ya estoy listo.

– Escribe -le dijo- cuál es la verdadera alegría:

Llega un mensajero y dice que todos los maestros de París han venido a la Orden. Escribe: “No es verdadera alegría”.

Y también que han venido a la Orden todos los prelados ultramontanos, arzobispos y obispos; que también el rey de Francia y el rey de Inglaterra. Escribe: “No es verdadera alegría”.

Igualmente, que mis hermanos han ido a los infieles y han convertido a todos ellos a la fe. Además, que he recibido yo de Dios una gracia tan grande, que curo enfermos y hago muchos milagros. Te digo que en todas estas cosas no está la verdadera alegría.

– Pero ¿cuál es la verdadera alegría?

– Vuelvo de Perusa y, ya de noche avanzada, llego aquí; es tiempo de invierno, todo está embarrado y el frío es tan grande, que en los bordes de la túnica se forman carámbanos de agua fría congelada que hacen heridas en las piernas hasta brotar sangre de las mismas.

Y todo embarrado, helado y aterido, me llego a la puerta; y, después de estar un buen rato tocando y llamando, acude el hermano y pregunta:

– ¿Quién es?

Yo respondo:

– El hermano Francisco.

Y el dice:

– Largo de aquí. No es hora decente para andar de camino. Aquí no entras.

Y, al insistir yo de nuevo, contesta:

– Largo de aquí. Tú eres un simple y un paleto. Ya no vas a venir con nosotros. Nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos.

– Y yo vuelvo a la puerta y digo:

– Por amor de Dios, acogedme por esta noche.

Y él responde:

– No me da la gana. Vete donde están los mendigos y pide allí.

Te digo: si he tenido paciencia y no he perdido la calma, en esto está la verdadera alegría, y también la verdadera virtud y el bien del alma. (De los Avisos espirituales)

Santa teresa “La humildad es la verdad”.

S. Juan Crisóstomo, “La verdadera alegría se encuentra donde dijo S. Pablo: En el Señor. Las demás cosas, a parte de ser mudables, no nos proporcionan tanto gozo que puedan impedir la tristeza ocasionada por otros avatares en cambio, el temor de Dios la produce indeficiente porque quien teme a Dios como se debe a la vez que teme confía en El y adquiere la fuente del placer y el manantial de toda la alegría” (PG. 27, 179)

San Francisco de Sales, “nuestro Señor nos propone a san Juan como modelo a imitar para toda clase de personas. No solamente deben copiarlo los prelados y predicadores, sino también los religiosos y religiosas tienen que considerar su humildad y su mortificación, para ser ejemplo suyo, voces los unos para los otros, voces que clamen que hay que preparar y allanar los caminos del Señor para que, recibiéndole en esta vida, gocemos de Él en la otra…” Sermón del 13 de diciembre de 1620. Tomo IX, 425, 426, 430, 431.

San Felipe Neri “Que la alegría en el Señor continúe hasta que se extinga la alegría del mundo…Alégrense entonces en el Señor y no en el mundo.”

Madre Teresa “La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios.”

“Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar. Amarnos los unos a los otros. Amar hasta el dolor.”

Don Bosco “Para ejercer una influencia benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías.”

“El demonio no puede resistir a la gente alegre.”

“Mientras conserves la alegría, te alejarás del pecado.”

“Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera.”

Santo Tomás Moro “La claridad de mi conciencia hizo que mi corazón brincara de alegría”

“Felices los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables, porque serán distribuidores de alegría.”

“El sacerdote debe sentir la misma alegría de los apóstoles al ver a Nuestro Señor, al que tiene entre las manos.”

San Pio de Pietrelcina “Camina con alegría y con un corazón lo más sincero y abierto que puedas; y cuando no puedas mantener esta santa alegría, al menos no pierdas nunca el valor y la confianza en Dios.”

“Vivan en santa alegría”

San Francisco de Asís “El diablo se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios. Llena de polvo las rendijas más pequeñas de la conciencia que puedan ensuciar el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero cuando la alegría espiritual llena los corazones, la serpiente derrama en vano su veneno mortal.”

Santa Teresita “Mi alegría es ser pequeña, permanecer pequeña, así, si alguna vez en el camino caigo, me levanto enseguida, y mi Jesús me toma de la mano.”

Santa Teresita del Niño Jesús “Mi alegría es cumplir siempre la santa voluntad de mi Jesús, mi único y solo amor. Así, vivo sin miedo, amo el día y la noche por igual.”

“Jesús, no quiero probar ninguna alegría fuera de ti.”

Santa Gema “¡Qué alegría se experimenta al abandonarse totalmente en los brazos de Jesús! ¡Se está tan bien con Jesús a solas!… El alma fiel se hace hija queridísima de Jesús y Él le abre los brazos y la estrecha contra su corazón…”

s. Juan Pablo II “Sin embargo, esta alegría que brota de la gracia divina no es superficial y efímera. Es una alegría profunda, enraizada en el corazón y capaz de impregnar toda la existencia del creyente. Se trata de una alegría que puede convivir con las dificultades, con las pruebas e incluso, aunque pueda parecer paradójico, con el dolor y la muerte. Es la alegría de la Navidad y de la Pascua, don del Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado; una alegría que nadie puede quitar a cuantos están unidos a él en la fe y en las obras”(Domingo 17 de diciembre de 2000)

BENEDICTO XVI –Como en tiempos del profeta Sofonías, la palabra del Señor se dirige de modo privilegiado precisamente a quienes soportan pruebas, a los “heridos de la vida y huérfanos de alegría”. La invitación a la alegría no es un mensaje alienante, ni un estéril paliativo, sino más bien una profecía de salvación, una llamada a un rescate que parte de la renovación interior.

«El amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa», porque «siempre se darán situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo» (Enc. Deus caritas est, 28).

FRANCISCO – En el Evangelio de hoy hay una pregunta que se repite tres veces: «¿Qué cosa tenemos que hacer?»…Tres respuestas para un idéntico camino de conversión que se manifiesta en compromisos concretos de justicia y de solidaridad. Es el camino que Jesús indica en toda su predicación: el camino del amor real en favor del prójimo.

“volver a la primera Galilea del encuentro: todos nosotros hemos tenido una”. El secreto es precisamente “volver allí: reencontrarnos con el Señor y seguir adelante por esta senda tan hermosa, en la que Él debe crecer y nosotros disminuir”. Homilía en Santa Marta, 7 de febrero de 2014

Evangelii Gaudium, nº1. La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.

I. Alegría que se renueva y se comunica

2. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada.

Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.

3. Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso.

6. “comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta, pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias”.

Pedro Casaldáliga “Creer es compartir”

Viktor Frankl: “la certeza de que lo que sana al ser humano es encontrar una causa por la cual y para la cual vivir”.

“necesitamos un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados, que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en lugar de ello, pensar en nosotros como seres a los que la vida interpela continua e incesantemente”.

Ó LUZ DA ALEGRÍA

Eu ouvi um sereno canto

Nas alturas do céu cantar

E as montanhas da minha terra em silêncio a escutar…

Eu ouvi um canto sereno

Nas douradas ondas do mar

E nas praias da minha terra, muita gente a escutar…

Ó Luz da Alegria, Ó Alma da Vida!

Ó Luz da Alegria, só te vê quem dá…

Das montanhas da minha terra

Às sagradas praias do mar

Toda a gente escutando espera o Divino Cantar…

Ó Luz da Alegria. Ó Alma da Vida!

Ó Luz da Alegria, só te vé quem dá…

não tem fim.

Madredeus

Disco: Um amor infinito

ANÉCDOTA

Le preguntaba un periodista a la madre Teresa de Calcuta: “¿Cómo y cuándo se remediará la tragedia del hambre en el mundo”? Ella le respondió: “Cuando usted y yo gastemos menos y compartamos más”.

LA BENDICIÓN DE LOS “BAMBINELLI”

En este domingo, según una bella tradición, los niños de Roma vienen a que el Papa bendiga las estatuillas del Niño Jesús, que pondrán en sus belenes… nos recuerda que el belén es una escuela de vida, donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegría, que no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amados por el Señor, en hacerse don para los demás y en quererse unos a otros.

BENEDICTO XVI – Ángelus 2009

Ovidio escribe en el destierro: «Nada puede hacerse sino llorar» (De tristitia). San Pablo, prisionero recomienda: «Estad siempre alegres en el Señor; de nuevo os digo, estad alegres». Dice también: «Sobreabundo de gozo en nuestra tribulación» (2 Co 7,4). Este vive de Cristo. Ovidio, no.

Abraham Lincoln solía ir a la iglesia presbiteriana todos los miércoles que estaba en Washington D.C.

Un miércoles cuando salía de la iglesia uno de sus acompañantes le preguntó: Mr. President, que le ha parecido el sermón? Lincoln contestó: “El contenido fue excelente y Dr. Gurley habló con gran elocuencia. Es obvio que lo ha trabajado mucho”.

Entonces cree que fue un gran sermón, Mr. President?

No, no dije eso. Dije que el contenido fue excelente y que el predicador habló con gran elocuencia. Pero Dr. Gurley, esta noche, olvidó algo muy importante. Olvidó pedirnos que hiciéramos algo grande.

Tomado de P. Félix Jiménez

CONTO

Cuentan que dos hermanos abrieron una carnicería en la calle Gascón de Gotor y el negocio les iba muy bien. La clientela estaba satisfecha con el servicio. Un domingo uno de los hermanos fue a la Eucaristía, oró, escuchó la Palabra de Dios y la predicación y decidió convertirse al Señor y cambiar de vida.

Éste le predicaba a su hermano y le invitaba a ir a la iglesia y dar el paso a la fe, pero no conseguía nada. ¿Por qué no quieres cambiar?, le preguntaba a su hermano. Éste le contestó: “Si acepto a Cristo y cambio ¿quién va a pesar la carne?

Cambiar, creer en Cristo, es un cambio radical de conducta a nivel personal y profesional.

Tomado de P. Félix Jiménez

La vida es insoportable, le decía un emigrante a su párroco. Estamos viviendo nueve personas en un cuarto. ¿Qué debo hacer?

El párroco le contestó: meta la cabra también con ustedes en el cuarto.

Eso no puede ser.

Haga lo que le digo y venga a verme al final de la semana.

El emigrante regresó el día indicado y dijo: No podemos aguantar. La cabra es sucia y el olor es insoportable.

Vaya a casa. Saque la cabra y vuelva a verme al final de la semana.

Cuando regresó, nuestro emigrante estaba radiante. La vida ahora es hermosa. No cabra. Sólo nosotros nueve. ¡Qué felicidad!

La cabra le ayudó a aquel hombre y a su familia a hacer memoria de las bendiciones recibidas. Una pequeña dosis de sufrimiento nos ayuda a estar en nuestro sitio, a ser humildes y agradecidos.

Tomado de P. Félix Jiménez

EL SUEÑO DE MARÍA

Tuve un sueño, José…. no lo pude comprender, realmente no, pero creo que se trataba del nacimiento de nuestro Hijo; creo que si era acerca de eso.

La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación. Decoraban las casas y compraban ropa nueva.

Salían de compras muchas veces y adquirían elaborados regalos.

Era muy peculiar, ya que todos los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles y los ataban con preciosos moños, todo lo colocaban debajo de un árbol. Si, un árbol, José, dentro de una casa.

Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban.

Había una figura en lo alto del árbol, me parecía ver una estrella o un ángel, oh! Era verdaderamente hermoso.

Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos; se los intercambiaban unos con otros José, pero, no quedó alguno para nuestro Hijo.

Sabes, creo que ni siquiera lo conocen, pues nunca mencionaron su nombre; ¿no te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen?.

Tuve la extraña sensación de que si nuestro Hijo hubiera estado en la celebración, hubiese sido un intruso solamente. Todo estaba tan hermoso José y todos tan felices, pero yo sentí enormes ganas de llorar.

Que tristeza para Jesús no querer ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños. Estoy contenta porque sólo fue un sueño, pero que terrible José, si esto hubiera sido realidad.

CANTO

Alegraos – Ruah

Alegraos Marco Frisina

INTERIORIZAR

Puedes imaginar un Dios triste?

Seria un triste dios.

Si Dios es la alegría y está dentro de ti, por que estás triste?

Muy sencillo: estás fuera de ti.

Si te afecta más lo que viene de fuera que el que tienes dentro,

es que das más importancia al accidental que al esencial.

Cambia la perspectiva.

No mires lo de dentro desde lo de fuera.

Mira todo lo que te viene de fuera desde tu verdadero ser.

Nada ni nadie podrá quitarte la paz y la alegría.

Esa alegría que surge de dentro.

Será como una llama que no puede extinguirse.

No solo te calentará a ti, sino que dará luz a los demás.

Tu vida será, desde ahora, distinta.

(libro de Cáritas 2021/2022)

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela