
CITA
Todo va a estar bien al final. Si no está bien, no es el fin.
John Lennon
San Agustín: «Lo que para los ojos del cuerpo es el sol que vemos, lo es [Cristo] para los ojos del corazón» (Sermo 78, 2: pl 38, 490).
«Justo es, hermanos, que confiemos en Dios, aun antes de que pague nada, porque en realidad ni puede mentir, ni puede engañar, fiaron en Él nuestros padres» (Sermón 113,A,10).
«No temamos en absoluto el fin de esta vida» (Sermón 229 D,1)
San Agustín dice, que amando a Dios somos hechos hermosos. Juan Avila – Audi FIlia: 113.
«Pedro no había comprendido eso cuando deseaba vivir con Cristo en la montaña. Te ha reservado eso, oh Pedro, para después de la muerte.» (serm 78,6)
“Escuchémoslo: hagamos lo que él nos dice, esperemos lo que Él nos prometió”. (Sermón 79)
San León Magno: La Transfiguración de Cristo tiene por finalidad fortalecer la fe de los apóstoles ante la proximidad de la Pasión: la subida a un «monte alto» prepara la subida al Calvario. Cristo, Cabeza de la Iglesia, manifiesta lo que su cuerpo contiene e irradia en los sacramentos: «la esperanza de la gloria» (Col 1, 27) (cf. San León Magno, Sermo 51, 3: PL 54, 310C).
“Por el suplicio de la cruz, os prepara la escala para subir al Reino» (Sermón 51).
San Juan Damasceno «Venid, pueblos, seguidme. Subamos a la montaña santa y celestial; detengámonos espiritualmente en la ciudad del Dios vivo y contemplemos en espíritu la divinidad del Padre y del Espíritu que resplandece en el Hijo unigénito» (tropario conclusión del Canon de san Juan Damasceno).
Anastasio Sinaíta, Era como si les dijese: «El tiempo que ha de transcurrir antes de que se realicen mis predicciones no ha de ser motivo de que vuestra fe se debilite, y, por esto, ahora mismo, en el tiempo presente, os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar al Hijo del hombre con la gloria de su Padre.» Sermón en el día de la Transfiguración del Señor, Núms. 6-10: Mélanges d’archéologie et d’histoire 67 (1955), 241-244. Liturgia de las Horas del 6 de agosto.
Pedro el Venerable, Te gozarás sin fin en esta luz; con esta luz caminarás sin cansarte. En esta luz verás la luz eterna. Sermón 1º para la Transfiguración; PL 189, 959.
Santo Tomás de Aquino, «Apareció toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa» (S.th. 3, q. 45, a. 4, ad 2)
Sor Isabel de la Trinidad «¡Es tan buena esta presencia de Dios! Es allí, en el fondo, en el cielo de mi alma donde me gusta buscarle, pues nunca me abandona. «Dios en mí y yo en él». ¡Oh! Esta es mi vida». (…)
Francisco de Sales La oración es el medio por el que se llega a la perfección y de él dice San Bernardo que los sobrepasa a todos…Sermón de febrero de 1614. IX, 28.
Dante: «Sed, cristianos, más firmes al moveros: / no seáis como pluma a cualquier soplo» (Par. V, 73 s.).
Teresita del Niño Jesús Mi camino es todo de confianza y de amor… Veo que basta reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios.
«Un caminito muy recto, muy corto y totalmente nuevo. Ese camino es el del abandono de niñito que se duerme confiado en los brazos de su Padre; es volar hacia el Sol del Amor con las propias alas del Águila divina».
Querida hermanita, sí, lo he comprendido todo… Pido a Jesús que haga lucir sobre tu alma el sol de su gracia. No, no temas decirle que le amas, aun cuando no le sientas. Ese es el modo de obligar a Jesús a socorrerte y a que te lleve como a un niñito que es demasiado débil para caminar. Es una prueba muy grande verlo todo negro. Pero eso no depende en absoluto de ti. Tú haz lo que puedas. Despega tu corazón de las preocupaciones de la tierra, y sobre todo de las criaturas; y luego ten la seguridad de que Jesús hará lo demás. El no permitirá que caigas en el temido lodazal… Consuélate, hermanita querida, que en el cielo ya no lo verás todo negro, sino todo blanco… Sí, todo estará revestido de la blancura divina de nuestro Esposo, Carta a Sor Marta de Jesús Junio de 1897.
San Juan de Ávila – Lo que en el Señor parece feo a los ojos de la carne, como son tormentos y trabajos, es grande hermosura. Audi FIlia: 113.
Santa Teresa De ver a Cristo me quedó imprimida su grandísima hermosura (Vida 37,4).
Comenzóme a crecer la afición de estar más tiempo con él (Vida 9,9).
San Juan de la Cruz «¡Escuchadle a Él!, leed el Evangelio: ahí encontraréis ni más ni menos que lo que buscáis».
“Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en Él, porque en Él te lo tengo dicho y revelado, y hallarás en Él aún más de lo que pides y deseas; oídle a Él, porque ya no tengo más fe que revelar, ni más cosas que manifestar” (Subida al Monte Carmelo).
Carlos De Foucauld: Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras…
San Josemaría Escrivá, Aprendamos de esa actitud de Jesús. En su vida terrena, no ha querido ni siquiera la gloria que le pertenecía, porque teniendo derecho a ser tratado como Dios, ha asumido la forma de siervo, de esclavo (Es Cristo que pasa, n. 62).
Catecismo, 151 Para el cristiano, creer en Dios es inseparablemente creer en aquel que él ha enviado, «su Hijo amado», en quien ha puesto toda su complacencia (Mc 1,11). Dios nos ha dicho que les escuchemos (cf. Mc 9,7).
444: Los evangelios narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su «Hijo amado».
457: El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: «Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1Jn 4,10). «El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo» (1Jn 4,14). «Él se manifestó para quitar los pecados» (1Jn 3,5).
458: El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él» (1Jn 4,9). «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16).
459: El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí…» (Mt 11,29). «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6). Y el Padre, en el monte de la Transfiguración, ordena: «Escuchadle» (Mc 9,7). Él es, en efecto, el modelo de las bienaventuranzas y la norma de la ley nueva: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15,12). Este amor tiene como consecuencia la ofrenda efectiva de sí mismo.
La cruz es el camino a la gloria
554: A partir del día en que Pedro confesó que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, el Maestro «comenzó a mostrar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén, y sufrir… y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día» (Mt 16,21): Pedro rechazó este anuncio, los otros no lo comprendieron mejor. En este contexto se sitúa el episodio misterioso de la Transfiguración de Jesús…
555: Por un instante, Jesús muestra su gloria divina, confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que “para entrar en su gloria” (Lc 24,26), es necesario pasar por la cruz en Jerusalén. Moisés y Elías habían visto la gloria de Dios en la Montaña; la ley y los Profetas habían anunciado los sufrimientos del Mesías. La Pasión de Jesús es la voluntad por excelencia del Padre: el Hijo actúa como Siervo de Dios. La nube indica la presencia del Espíritu Santo.
556: (…) La Transfiguración nos concede una visión anticipada de la gloriosa venida de Cristo «el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo» (Flp 3,21). Pero ella nos recuerda también que «es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios» (Hch 14,22).
Pablo VI, …también nuestro cuerpo destinado a la gloria; la luz que le inunda es y será también nuestra parte de herencia y de esplendor. (el mismo día de su muerte) Domingo 6 de agosto de 1978.
«La solemnidad de hoy proyecta una luz deslumbrante sobre nuestra vida diaria y nos lleva a dirigir la mente al destino inmortal que este hecho esconde» (L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 13 de agosto de 1978, p. 3).
San Juan Pablo II En el monte hemos visto; en los caminos de la vida se nos pide proclamar incansablemente el Evangelio, que ilumina los pasos de los creyentes. (Viernes 6 de agosto de 1999.).
Visión y escucha, contemplación y obediencia son, por consiguiente, los caminos que nos llevan al monte santo en el que la Trinidad se revela en la gloria del Hijo. (26-04-2000)
En Cristo todo ser humano es envuelto por el abrazo tierno y fuerte de un Padre. (19-03-2000)
«La espiritualidad cristiana tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro»
Benedecto XVI La contemplación de Cristo en nuestra vida —como ya he dicho— no nos aleja de la realidad, sino que nos hace aún más partícipes de las vicisitudes humanas (13-06-2012)
Cuando se tiene la gracia de vivir una fuerte experiencia de Dios, es como si se viviera algo semejante a lo que les sucedió a los discípulos durante la Transfiguración: por un momento se gusta anticipadamente algo de lo que constituirá la bienaventuranza del paraíso. En general, se trata de breves experiencias que Dios concede a veces, especialmente con vistas a duras pruebas. Pero a nadie se le concede vivir «en el Tabor» mientras está en esta tierra. En efecto, la existencia humana es un camino de fe y, como tal, transcurre más en la penumbra que a plena luz, con momentos de oscuridad e, incluso, de tinieblas. Mientras estamos aquí, nuestra relación con Dios se realiza más en la escucha que en la visión; y la misma contemplación se realiza, por decirlo así, con los ojos cerrados, gracias a la luz interior encendida en nosotros por la palabra de Dios. (12-03-2006)
La Transfiguración de Jesús fue esencialmente una experiencia de oración (cf. Lc 9, 28-29). En efecto, la oración alcanza su culmen, y por tanto se convierte en fuente de luz interior, cuando el espíritu del hombre se adhiere al de Dios y sus voluntades se funden como formando una sola cosa. (08-03-2009)
La nube «es el signo de la presencia de Dios mismo, la shekiná. La nube sobre la tienda del encuentro indicaba la presencia de Dios. Jesús es la tienda sagrada sobre la que está la nube de la presencia de Dios y desde la cual cubre ahora “con su sombra” también a los demás»
HartmutGese comenta esta escena de un modo bastante acertado: “Jesús se ha convertido en la misma Palabra divina de la revelación. Los Evangelios no pueden expresarlo más claro y con mayor autoridad: Jesús es la Torá misma” (p. 81). Con esto concluye la aparición: su sentido más profundo queda recogido en esta única palabra. Los discípulos tienen que volver a descender con Jesús y aprender siempre de nuevo: “Escuchadlo” Jesús de Nazaret (I)…, 368
Papa Francisco, «El itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo».
¿Dedicamos un poco de tiempo, cada día, para escuchar a Jesús, para escuchar la Palabra de Jesús? En casa, ¿tenemos el Evangelio? Y, cada día, ¿escuchamos a Jesús en el Evangelio, leemos un pasaje del Evangelio? ¿O tenemos miedo de esto, o no estamos acostumbrados? (16 de marzo de 2014)
«Tenemos necesidad de apartarnos en un espacio de silencio —de subir a la montaña— para reencontrarnos con nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. ¡Pero no podemos quedarnos ahí! El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a bajar de la montaña y volver a la llanura, donde nos encontramos con muchos hermanos abrumados por fatigas, injusticias, pobreza material y espiritual»
“Qué bien se está aquí”, exclamó Pedro, después de haber visto al Señor Jesús transfigurado, revestido de gloria. ¿Podemos repetir también nosotros esas palabras? Pienso que sí, porque para todos nosotros es bueno estar aquí, en torno a Jesús. Él es quien nos acoge y se hace presente en medio de nosotros. ()
El acontecimiento de la Transfiguración del Señor nos ofrece un mensaje de esperanza: nos invita a encontrar a Jesús, para estar al servicio de los hermanos. La ascensión de los discípulos al monte Tabor nos induce a reflexionar sobre la importancia de separarse de las cosas mundanas, para emprender un camino hacia lo alto y contemplar a Jesús. Se trata de ponernos a la escucha atenta y orante del Cristo, el Hijo amado del Padre, buscando momentos de oración que permiten la acogida dócil y alegre de la Palabra de Dios. En esta ascensión espiritual, en esta separación de las cosas mundanas, estamos llamados a redescubrir el silencio pacificador y regenerador de la meditación del Evangelio, de la lectura de la Biblia, que conduce hacia una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría ().
Alessandro Pronzato Auténtico discípulo es el que sabe lo que dice el maestro. El pan del domingo ciclo b edit. Sigueme salamanca 1987. Pág. 57.
Kierkegaard «Lo que Dios no quiso que hiciera Abraham, lo hizo él mismo»·
Biblia de Jerusalén FE «Es un impulso de confianza y de abandono, por el cual el hombre renuncia a apoyarse en sus pensamientos y en sus fuerzas, para abandonarse a la palabra y al poder de Aquél en quien cree». en la nota a Mt 8.10
Santos Benetti Subir hasta Dios es morir a nuestro proyecto, morir a uno mismo, a tantos planes, esquemas y cálculos. Morir es abismarse en lo nuevo y desconocido. Allí está Dios… El Proyecto Cristiano. Ciclo B.2º
Pagola, Un famoso médico siquiatra decía en cierta ocasión: «Cuando un enfermo empieza a escucharme o a escuchar de verdad a otros… entonces, está ya curado».
Quizás tengamos que empezar por elevar desde el fondo de nuestro corazón esa súplica que repiten los monjes del monte Athos: «Oh Dios, dame un corazón que sepa escuchar».
Nietzsche decía, ya en el XIX, que el Cristo de la Transfiguración está apagado; ha perdido su luz, no canta, ni baila, ni vive, no es Dios.
M. Heidegger: Dios no canta, no brilla, y tampoco nosotros bailamos ni gritamos (a no ser que vuelvan antiguos dioses paganos o cruces gamadas de nazis).
Ortega escribió en El Sol (Madrid,año 1926) que quizá podía volver, pues «vienen sazones en que súbitamente, con la gracia intacta de una costa virgen, emerge a sotavento el acantilado de la divinidad. La hora de ahora es de este linaje, y procede gritar desde la cofa: ¡Dios a la vista!” (cf. Obras completas, Madrid, 1942, XI, 493ss).
M. Weber, que conoció bien las religiones, desde la perspectiva de la racionalidad consecuente y del capitalismo, para decir al fin que el hombre de la modernidad se está encerrando en la «cárcel de hierro» de una dictadura económica y social, cien años después de su muerte. Necesitamos otra transfiguración.
Mafalda decía que la vida es linda, lo malo que muchos confunden linda con fácil.
Jean Paul Sartre: «Libertad es lo que uno hace con lo que le han hecho».
Leonard Cohen, «Hay una rajadura en todo; así es como entra la luz». canción Anthem, del disco The Future (1992)
CIELO
Santo Tomas Puede decirse que nadie sube al cielo sino Cristo solo, porque los santos no suben mas que en cuanto miembros de El, que es la cabeza de la Iglesia (Sobre el Credo,6,1. c. , p. 80).
La vida perdurable consiste primariamente en nuestra union con Dios, ya que el mismo Dios en persona es el premio y el termino de todas nuestras fatigas (SANTO TOMAS, Sobre el Credo,1. c. ,1 10).
J. Escriva De Balaguer,¿Os imaginais que será llegar alli, y encontrarnos con Dios, y ver aquella hermosura, aquel amor que se vuelca en nuestros corazones, que sacia sin saciar? Yo me pregunto muchas veces al dia: ,,que será cuando toda la belleza, toda la bondad, toda la maravilla infinita de Dios se vuelque en este pobre vaso de barro que soy yo, que somos todos nosotros? Y entonces me explico bien aquello del Apbstol: ni ojo vio, ni oido oyo. . . Vale la pena, hijos mios, vale la pena (en Hoja informativa n. I, de su proceso de beatificación, p. 5).
Los que se quieren, procuran verse. Los enamorados solo tienen ojos para su amor. ¿No es logico que sea así? El corazon humano siente esos imperativos. Mentiria si negase que me mueve tanto el afan de contemplar la faz de Jesucristo. Vultumátaum, Domine, requiram, buscare, Señor, tu rostro. Me ilusiona cerrar los ojos, y pensar que llegara el momento, cuando Dios quiera, en que podre verle, no como en un espejo, y bajo imagenes oscuras. . . sino cara a cara. Si, hijos, mi corazon esta sediento de Dios, del Dios vivo. ¿ Cuando vendre y vere la faz de Dios? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Hoja informativa n. I de su proceso de beatificación, p. 1).
Esta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: «-tui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum»óel que hace la voluntad de mi Padre. . . ese entrara! (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 754).
San Ireneo, Los hombres, pues, veran a Dios y viviran, ya que esta visión los hara inmortales, al hacer que lleguen hasta la posesión de Dios. Esto, como dije antes, lo anunciaban ya los profetas de un modo velado, a saber, que veran a Dios los que son portadores de su Espíritu y esperan continuamente su venida. Como dice Moises en el Deuteronomio, aquel dia veremos que puede Dios hablar a un hombre y seguir este con vida (Trat. sobre las herejías,4,20).
San Gregorio Magno, Nosotros, que conocemos los gozos eternos de la patria celestial, debemos darnos prisa para acercarnos a ella por el camino mas corto (Hom. I sobre los Evang. ).
Santa Teresa, Y con ir siempre con esta determinación de antes morir que dejar de llegar al fin del camino, si os llevare el Señor con alguna sed en este camino en esta vida, daros ha de beber con toda abundancia en la otra y sin temor que os ha de faltar (Camino de perfección,20,2).
El gran bien que me parece a mi hay en el reino del cielo, con otros muchos, es ya no tener cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en si mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una santificación grande en si mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al Señor, y bendicen su nombre y no le ofende nadie. Todos le aman, y la misma alma no entiende en otra cosa sino en amarle, ni puede dejarle de amar, porque le conoce. Y así le amariamos aca, aunque no en esta perfección, ni en un ser; mas muy de otra manera le amariamos de lo que le amamos, si le conociesemos (SANTA TERESA, Camino de perfección,30,1-5).
San Agustin, ¡Ah!, si amais tanto una gota de agua, ¿que será de la misma fuente? (Sermón 255, sobre el «alleluia»).
La alabanza desborda de un corazon demásiado lleno. Y si alabamos lo que creemos, lcomo alabaremos cuando veamos? (SAN AGUST;N, Sermón 255, sobre el «alleluia»).
No padeceras alli limites ni estrecheces al poseer todo; tendras todo, y tu hermano también tendra todo; porque vosotros dos, tu y el, os convertireis en uno, y este unico todo también tendra a Aquel que os posea a ambos (SAN AGUSTiN, Coment. sobre el Salmo 36).
San Juan Crisostomo,¿Que discurso podre representar lo que luego ha de seguirse: el placer, la dicha, el jubilo de la presencia y el trato con Cristo? No hay lengua que pueda explicar la bienaventuranza que goza ni la ganancia de que es duena el alma que ha tornado a su propia nobleza y que puede en adelante contemplar a su Señor. Y no solo se goza de los bienes que tiene en sus manos, sino de saber con certidumbre que esos bienes no han de tener fin jamás (Exhortac. a Teodoro,1).
San Cirilo De Jerusalen, La meta que se nos ha señalado no consiste en algo de poca monta, sino que nos esforzamos por la posesión de la vida eterna. Por esto, en la profesioh de fe, se nos enseha que, después de aquel articulo: La resurrección de los muertos, de la que ya hemos disertado, creamos en la vida del mundo futuro, por la cual luchamos los cristianos (Catequesis,18).
CONTEMPLAR
Amar a Jesús, vivir su vida en nosotros, vivir nuestra vida en la suya. Eso es contemplación. Madre Teresa de Calcuta
El contemplativo es aquél que se sabe de Cristo y está siempre con Cristo. Nunca se siente solo. Vive con la certeza de la presencia de Dios. P. Evaristo Sada LC
La vida contemplativa es la vida del cielo… Beato Juan van Ruysbroeck
Nuestra vida de contemplación es comprender la presencia constante de Dios y su tierno amor por nosotros en las cosas más insignificantes de la vida. Madre Teresa de Calcuta
Si creemos las palabras de Jesús, todos somos contemplativos en el corazón del mundo, porque si tenemos fe estamos continuamente en su presencia. Madre Teresa de Calcuta
CONTO
En cierta ocasión, una mujer, oyendo en una iglesia que el predicador hablaba del sacrificio de Abrahán, comentó:
Dios no habría pedido ese sacrificio a una madre. Y, sin embargo, lo pidió a la Madre de su Hijo, y Ella, llena de la fe de Abrahán, ofreció generosamente a Dios a su Hijo crucificado, porque creía que la Cruz sería signo de la historia de la salvación y que aparecería en el cielo para concluir victoriosamente esa historia.
Tomado de Anécdotas y catequesis
ERUDITO O ILUMINADO
En una ocasión un estudiante le preguntó a su maestro: ¿cuál es la diferencia entre una persona erudita y una persona iluminada?
Es muy sencillo, le contestó el maestro, una persona erudita tiene muchos conocimientos y enciende una antorcha para iluminar su camino, mientras que una persona iluminada es la que se ha transformado ella misma en antorcha e ilumina el camino de los demás.
Sólo en la oración, sólo cuando uno se hace uno con el UNO, se puede dar la Transfiguración, se convierte uno en antorcha que todo lo ilumina.
Tomado de P. Félix Jiménez
ANÉCDOTA
EL MONTE TABOR
En Galilea, venerado tradicionalmente como el monte de la transfiguración, es desde luego un lugar maravilloso en el que hoy podemos imaginar perfectamente el acontecimiento teofánico, la revelación del mundo de Dios en medio de la realidad terrestre. El monte, que se alza de un modo impresionante (562 m) sobre una vasta llanura, conduce a los que ascienden a su cumbre, desde las bajezas de la vida y anhelos terrenos hasta la proximidad del cielo, a la soledad, luminosidad y apertura de horizontes que predisponen a semejante revelación del mundo celestial. Pero en tiempos de Jesús había tal vez hasta fortificaciones militares en aquel monte, y sólo a partir del siglo iv se centra la tradición en dicho monte Tabor. Es inútil buscar otros montes altos en el Norte; aquí se habla de un «monte alto», desde un punto de vista exclusivamente teológico. También en 3,13 sube Jesús «al monte» para llamar a sí a los hombres que se había elegido; y en 6,46 se reitera «al monte» para orar. La soledad del monte significaba en aquellos tiempos el alejamiento del resto de los hombres y la proximidad a Dios.
Tomado de R. Schnackenburg, El NT y Su Mensaje (Mc Tomo 2. Herder, Barcelona 1980), pp. 33-42.
La tradición identifica este “monte alto” con el monte Tabor, en la llanura de Esdrelón, de 562 metros de altura. Se ha pensado también en el monte Hermón, en la cadena del Antilíbano, a 2.224 metros sobre el nivel del mar.
Tomado de S. Carrillo,, El evangelio según san Marcos: La Transfiguración. Verbo Divino (2008), pp. 155-157.
«SALIÓ PARA UN MONTE ALTO» (Mt-Mc).
Algunos autores, pensando que la escena se desenvuelve en la región de Cesarea de Filipo, localizaron este hecho, incluso modernamente, en el Hermón (2.793 m.). La tradición cristiana lo vino a localizar en Galilea, en el monte Tabor, el actual Djebel et-Tor (562 m. sobre el Mediterráneo y 320 sobre la llanura en que se eleva). Los seis días de separación entre estas dos escenas, les daba tiempo sobrado para venir de Cesarea al Tabor, pues son 80 kilómetros.
Tomado de Manuel de Tuya, Biblia Comentada,
B.A.C., Madrid, 1964, pág. 390-394)
LAS COSAS DE ARRIBA
El astronauta Jeff Hoffman, durante su misión de abril de 1985, leyó desde el espacio este pasaje del surrealista Daumel, escrito en la década de los veinte:
«No se puede permanecer en la cumbre eternamente, hay que descender de nuevo. Por eso ¿qué sentido tiene preocuparse por el primer puesto? Precisamente por eso. Lo que está arriba no sabe lo que está abajo, pero lo que está abajo no sabe lo que está arriba. Uno escala, ve, desciende. Luego, ya no ve nada más. Pero ha visto. Hay un arte de conducirse a sí mismo en las regiones bajas por el recuerdo de lo que uno ha visto en las regiones altas. Cuando no se puede ver ya, se puede seguir sabiendo, por lo menos, que existen las cosas de arriba».
Tomado de M. Luisa Brey en Mercaba
«ABRAHAM TOMÓ EL CUCHILLO»
Este gesto de Abrahám en la cumbre del monte Moriah es impresionante. Ese cuchillo que estaba dispuesto a hundir en la cara idolatrada de su hijo, lo más deseado, lo más querido y esperanzador, ese cuchillo estaba ya ensangrentado. Ese cuchillo lo había clavado ya en lo más profundo de su alma. Antes de ofrecer el sacrificio del hijo, ya había consumado el sacrificio de su voluntad. No importa la materialidad de las cosas, importa la intencionalidad y el espíritu que se pone en ellas.
Despojo inmisericorde
Abrahám con el cuchillo hizo sobre sí un despojo inmisericorde: cortó ataduras y apegos entrañables, cortó cariños y amores apasionados, cortó ilusiones y esperanzas plenificadoras, se quedó totalmente vacío y como frustrado. Se quedó sin el corazón de su propio corazón. Hasta ahí llegó aquel gran cuchillo sacerdotal.
Padre de los creyentes
En la cumbre del monte Moriah el sacrificio de Abrahám fue gratísimamente aceptado. Allí experimentó que Dios lo plenificaba, lo llenaba el corazón, se lo ensanchaba sin límites. Allí sintió que le crecían hijos innumerables. Allí se ganaría el título de padre de todos los creyentes.
«El encanto de tus ojos»
Padre y paradigma. A todos se nos pide en algún momento subir al monte para sacrificar a nuestro hijo primogénito. Hijo primogénito es aquello con lo que más nos encariñamos, lo que más esperamos, lo que más nos alegra y satisface, «el encanto de tus ojos», que diría Ezequiel; o lo que nos resulta más cómodo, lo que es más rentable, lo que nos proporciona más éxito, lo que, en definitiva, más vale para nosotros.
Tomado de Caritas 1987: Mercaba
UNA INVITACIÓN A BELLAS «TRANSFIGURACIONES»
–El monte de la Cuarentena.–El Djebel Garantal. Es un monte árido, inhóspito, gredoso. A su planta se ve el mar Muerto, todo lleno de sal, asfalto y azufre, semejando una lámina grisácea. A este monte –lo veíamos el domingo pasado–, subió Jesús para ser tentado por Satanás. No parece por tanto una escalada «gloriosa». Es más bien una página de humillación. Pero, ¡ojo!, que este Jesús que se deja tentar tan descaradamente, nos está predicando que la victoria sobre la tentación es también «camino de transfiguración». Pablo hablaba de «sacar provecho en la tentación».
–El monte de las bienaventuranzas.–He ahí otra cumbre desde la que se nos propone «resplandecer como el sol y como la nieve». En efecto, la puesta en marcha del «sermón de la montaña» y la aceptación del espíritu de «las bienaventuranzas» han sido y serán siempre la receta infalible de la verdadera transfiguración del hombre y de la Humanidad. El hombre que se decide a vivir «con amor» la pobreza, la mansedumbre, la aceptación del dolor, la persecución, etc., se «transfigurará» e irradiará luz a los demás. Las gentes de su lado dirán «¡Qué bien estamos aquí!».
–El monte Calvario.–¿También es «un Tabor» esta montaña? ¡También, amigos, también! Es verdad que el Jesús de la cruz, como dijo Isaías, «parece más un gusano que un hombre; no hay en él belleza alguna». Pero ésa es precisamente la paradoja del Calvario: «Por la Cruz a la Luz». San Juan de la Cruz, especialista en oscuridades y muertes, escribió: «aunque tinieblas padezco / en esta vida mortal / no es tan crecido mi mal / porque si de luz carezco / tengo vida celestial». Entendéis por qué Pablo exclamaba: «¿Dónde está, muerte, tu victoria?».
–La montaña de la Ascensión.–Es el trampolín hacia todas las «transfiguraciones». La de Jesús y la nuestra. La de Jesús, porque, en ese momento salta «a aquella gloria que tuvo desde el principio», ya que nunca dejó de ser «Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios Verdadero». Tabor definitivo, pues, y completo. Y la nuestra porque en esa montaña se nos dijo: «Id y predicad… bautizando…». Es decir, transfigurándonos y transfigurando el mundo con la luz de su Palabra y con la vida de sus sacramentos. ¿Qué os parece, amigos, este «rey de montañas»?
Elvira-1.Págs. 125 s. Mercaba
ALMAS TRANSFIGURADAS
A) La radiante faz de Moisés
‘Estuvo Moisés allí cuarenta días y cuarenta noches, sin comer y sin beber, y escribió Yavé en las tablas los diez mandamientos de la ley. Cuando bajó Moisés de la montaña del Sinaí, traía en sus manos las dos tablas del testimonio, y no sabía que su faz se había hecho radiante desde que había estado hablando con Yavé. Aarón y todos los hijos de Israel, al ver cómo resplandecía le faz de Moisés, tuvieron miedo de acercarse a él. Llamólos Moisés, y Aarón y los jefes de la asamblea volvieron y se acercaron, y él les habló. Acercáronse luego todos los hijos de Israel, y él les comunicó todo lo que le habla mandado Yavé en la montaña del Sinaí. Cuando hubo Moisés acabado de hablar, se puso un velo sobre el rostro. Al entrar Moisés ante Yavé para hablar con Él, se quitaba el velo hasta que salía. Después salía para decir a los hijos de Israel lo que se le había mandado. Los hijos de Israel veían la radiante faz de Moisés, y Moisés volvía después a cubrir su rostro con el velo, hasta que entraba de nuevo a hablar con Yavé (Ex 34,28-35)’.
B) ‘Su rostro, como el de un ángel’
‘Esteban, lleno de gracia y de virtud, hacía prodigios y señales grandes en el pueblo. Se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los libertos, cirenenses y alejandrinos, y de los de Cilicia y Asia, a disputar con Esteban, sin poder resistir a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Entonces sobornaron a algunos que dijesen: Nosotros hemos oído a éste proferir palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y conmovieron al pueblo, a los ancianos y escribas, y llegando le arrebataron y le llevaron ante el Sanedrín. Presentaron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de proferir palabras contra el lugar santo y contra la ley; nosotros le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y mudará las costumbres que nos dio Moisés. Fijando los ojos en él todos los que estaban sentados en el Sanedrín, vieron su rostro como el rostro de un ángel… (Act 6,8-15)’.
C) Arrebatado al tercer cielo
En el año 57, Pablo escribe a los corintios y les cuenta lo que le sucedió catorce años antes, esto es, hacia el 43. He aquí sus propias palabras: ‘Sé de un hombre en Cristo que hace catorce años – si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, tampoco lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado hasta el tercer cielo; y sé que este hombre -si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre no puede decir. De tales cosas me gloriaré, pero de mí mismo no he de gloriarme si no es de mis flaquezas… Por lo cual, para que yo no me engría, fueme dado el aguijón de la carne, el ángel de Satanás, que me abofetea para que no me engría. Por esto rogué tres veces al Señor que se retirara de mí. Y Él me dijo: Te basta mi gracia, que en la flaqueza llega al colmo el poder (2 Cor 12,2-9)’.
D) Fray Junípero, arrobado
‘Estando una vez fray Junípero oyendo misa con mucha devoción, se quedó arrobado, por elevación de la mente, durante grande espacio. Y dejándolo allí solo, lejos de donde estaban los frailes, cuando volvió en si comenzó a decir con gran fervor: ‘¡Oh, hermanos míos! ¿Quién hay tan noble en este mundo que no llevase de buena gana por toda la ciudad una cesta de estiércol si le dieran un bolsillo lleno de oro? ¡Ay de mí! -exclamaba-, ¿Por qué no hemos de pasar un poco de vergüenza para poder ganar la bienaventuranza del cielo?’ (cf. Florecillas de San Francisco , c. 12: BAC, Escritos completos de San Francisco de Asís y Biografías de su época p.245).
Tomado de Mercaba
¿POR QUÉ SE CELEBRA EL 6 DE AGOSTO?
Tanto en Oriente como en Occidente, la Transfiguración se ha celebrado tradicionalmente en el mes de agosto, coincidiendo incluso en el día 6 en muchos países. En 1456, cuando había mucha tensión entre la Europa cristiana y el Imperio Otomano, Hungría ganó una batalla importante en Belgrado contra las fuerzas turcas demorando el avance otomano durante setenta años.
La noticia de esta victoria se conoció en Roma el 6 de agosto de 1456. Como muestra de gratitud, el Papa Calixto II, que había pedido a todos los cristianos que rezaran por la victoria, fijó ese día como fecha inamovible en la Iglesia para la celebración de la Transfiguración.
Tomado de EWTN
FIESTAS LITÚRGICAS
06 agosto
La fiesta de la Transfiguración tuvo su origen probablemente en la conmemoración anual de la dedicación de una basílica construida en el monte Tabor para honorar este evento milagroso de la vida de Jesús. Se celebraba ya a finales del s. V. Según una antigua tradición, el episodio de la Transfiguración tuvo lugar 40 días antes de la crucifixión de Jesús; así, la fecha de la fiesta se fijó 40 días antes de la de la Exaltación de la Santa Cruz (el 14 de septiembre). Comenzó a celebrarse en occidente a partir del siglo IX, y fue incluida en el calendario romano por el Papa Calixto III en 1457, en agradecimiento por la victoria de las tropas cristianas contra los turcos, que amenazaban seriamente occidente, en la batalla de Belgrado del año precedente. En el centro de la fiesta está, por supuesto, el misterio de la Transfiguración, que se enlaza con la visión del Anciano sentado sobre el trono de fuego y la aparición del Hijo del Hombre.
Tomado de Vatican News
8 DATOS SOBRE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
El 6 de agosto, los católicos celebramos la Solemnidad de la Transfiguración del Señor, momento poco antes de su Pasión, en el que se transfigura ante tres de sus discípulos sobre el Monte Tabor.
A continuación, te compartimos ocho datos que todo católico debe saber sobre este acontecimiento.
1. Transfiguración significa «cambio de forma»
La palabra «transfiguración» proviene de las raíces latinas trans («a través») y figura («forma, aspecto»). Por lo tanto, significa un cambio de forma o apariencia.
Esto es lo que le sucedió a Jesús en el evento conocido como la Transfiguración: su apariencia cambió y se volvió gloriosa.
2. El Evangelio de Lucas pronostica la Transfiguración
En el Evangelio de Lucas 9:27, al final de un discurso a los doce apóstoles, Jesús agrega, misteriosamente: «Pues de verdad os digo que hay algunos, entre los aquí presentes, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios».
Esto a menudo se ha tomado como una profecía de que el fin del mundo ocurriría antes de que la primera generación de cristianos muriera. Sin embargo, la frase «reino de Dios» también puede referirse a «la expresión externa del reino invisible de Dios».
El reino está encarnado en Cristo mismo y, por lo tanto, podría «verse» si Cristo lo manifestara de una manera inusual, incluso en su propia vida terrenal, así como lo fue el evento de la Transfiguración.
El Papa Emérito Benedicto XVI afirmó que Jesús «argumentó convincentemente que la colocación de este dicho inmediatamente antes de la Transfiguración lo relaciona claramente con este evento».
«A algunos, es decir, a los tres discípulos que acompañan a Jesús a la montaña, se les promete que presenciarán personalmente la venida del Reino de Dios ‘en el poder'», agregó.
3. La Transfiguración fue presenciada por los tres discípulos principales
La Transfiguración ocurrió en presencia de los apóstoles Juan, Pedro y Santiago, los tres discípulos principales.
El hecho de que Jesús solo permitió que tres de sus discípulos presenciaran el evento pudo haber provocado la discusión que rápidamente se produjo sobre cuál de los discípulos fue el más grande (Lucas 9:46).
4. El lugar donde ocurrió la Transfiguración no se conoce con exactitud
San Lucas declara que Jesús llevó a los tres a «la montaña para orar». A menudo se piensa que esta montaña es el Monte Tabor, en Israel, pero ninguno de los evangelios lo identifica con exactitud.
5. La Transfiguración sirvió para fortalecer la fe de los apóstoles
Según el Catecismo de la Iglesia Católica: «La Transfiguración de Cristo tiene por finalidad fortalecer la fe de los apóstoles ante la proximidad de la Pasión: la subida a un ‘monte alto’ prepara la subida al Calvario. Cristo, Cabeza de la Iglesia, manifiesta lo que su cuerpo contiene e irradia en los sacramentos: ‘La esperanza de la gloria'».
6. El Evangelio de Lucas es el que da más detalles de este evento
San Lucas menciona varios detalles sobre la Transfiguración que otros evangelistas no hacen.
Por ejemplo, anota que esto sucedió mientras Jesús estaba orando; menciona que Pedro y sus compañeros «estaban dormidos y cuando despertaron vieron su gloria y los dos hombres que estaban con él».
También menciona que Pedro sugirió poner tiendas mientras Moisés y Elías se iban.
7. La aparición de Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas
Moisés y Elías representan los dos componentes principales del Antiguo Testamento: la Ley y los Profetas.
Moisés fue el dador de la Ley y Elías fue considerado el mayor de los profetas.
8. La sugerencia de San Pedro fue errónea
El hecho de que la sugerencia de Pedro ocurra cuando Moisés y Elías se están preparando para partir revela un deseo de prolongar la experiencia de la gloria. Esto significa que Pedro se está centrando en lo incorrecto.
La experiencia de la Transfiguración está destinada a señalar los sufrimientos que Jesús está a punto de experimentar. Está destinado a fortalecer la fe de los discípulos, revelándoles la mano divina que está trabajando en los eventos que Jesús sufrirá.
Pedro pierde el punto y quiere quedarse en la montaña, al contrario del mensaje que Moisés y Elías han estado exponiendo.
Como una reprensión aparente de esto, ocurre una teofanía: «Una nube vino y los cubrió con su sombra; y tuvieron miedo cuando entraron en la nube. Y una voz salió de la nube, diciendo: ‘Este es mi Hijo, mi Elegido; ¡Escúchenlo!'».
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.
Tomado de Aciprensa
CHISTE
CONVERSACIÓN INTERMUNDOS
Una viuda se pone en contacto con su marido a través de una medium:
– Pepe. mi querido Pepito, ¿estás ahí?
– Sí, aquí estoy.
– ¿Y qué tal estás? ¿Mejor que aquí en la Tierra conmigo?
– Sí, sí. La verdad es que mucho mejor.
– ¡Pepito cuéntame, ¿cómo es el Cielo?
– ¿El Cielo? ¡Pero si yo estoy en el Infierno!
POEMA
LA FONTE
Desde principios de diciembre de 1577 a mediados de agosto de 1578 san Juan de la Cruz estuvo encarcelado en Toledo, sin posibilidad de celebrar la misa ni de comulgar. En este contexto compuso varias poesías. Entre ellas, con motivo de las fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi, un precioso poema trinitario y eucarístico, en el que afirma que en la oscuridad de la fe conoce bien dónde se encuentra la fuente de la vida (Dios mismo), que por amor a nosotros sale de sí mismo y nos crea para comunicarnos su vida. Mientras caminamos en la tierra, se queda con nosotros para no dejarnos solos, permanece escondido en el pan de la Eucaristía. Lo titula: «Cantar del alma que se huelga [=que se goza, que se alegra] de conocer a Dios por fe». Primero copio la poesía entera y, a continuación, explico cada uno de sus versos.
Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.
1. Aquella eterna fuente está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
2. Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche.
3. Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.
4. Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
5. Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
San Juan de la Cruz. Poema La Fonte
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
ORACIÓN
Te bendecimos, Padre, porque Cristo en su transfiguración, después de haber anunciado a sus discípulos su pasión y muerte, les mostró en el monte santo el resplandor de su divinidad, como un anticipo y testimonio del camino de la resurrección.
Al revelar en sí mismo la gloria futura, fortalece nuestra fe ante el escándalo de la cruz y alienta nuestra esperanza.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro en la montaña, dejar nuestras sendas trilladas, escuchar a Jesús, tu palabra, y caminar con él hacia ti en la llanura cotidiana de la vida; porque, siguiéndolo, la renuncia es libertad de espíritu y la muerte es vida que anticipa la resurrección.
Amén.
Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo,
San Pablo, España, 1993, p. 255
EL TABOR DE HOY
Mi Tabor de hoy, es el silencio frente al ruido
La búsqueda frente al conformismo
Mi Tabor de hoy, es el ascender para ver
El descender para seguir creyendo
Mi Tabor de hoy, es la fortaleza ante la adversidad
La fe cuando asolan las dudas.
Mi Tabor de hoy, es la alegría de ser creyente
La seguridad de que, Jesús, ilumina el horizonte
Mi Tabor de hoy, es el ser fuerte cuando me siento débil
El no olvidar mí debilidad cuando me encuentro valiente
Mi Tabor de hoy, es estar en sintonía con Dios
Es escuchar su Palabra, llevándola a la práctica
Mi Tabor de hoy, es subir aún a riesgo de bajar
Es ganar mucho, aún a riesgo de perder algo
Mi Tabor de hoy, es mirar lo que soy
Es dejar a Dios que me haga como El quiera
Es vida cristiana en oración
Es oración con vida cristiana
Javier Leoz
LEVÁNTAME Y TRANSFIGÚRAME
Tú, que subiste a lo más alto.
Tú, Señor, que te elevas y transfiguras.
Tú, que elevas y transfiguras a la carne humana
y la vistes de dignidad y belleza,
elévame, transfigúrame;
haz que reverbere en mi rostro
la luz de tu cuerpo y tus vestidos.
Tú, Señor, que has venido a levantar al hombre,
a decir a la niña: «Levántate»,
y a la mujer encorvada: «Derecha».
Tú, que tendiste la mano a Pedro, que se hundía,
levántame a mí también por encima de mí mismo.
Y Tú, que te dejaste elevar bien alto
para atraer hacia Ti a todos los hombres,
atráeme a mí, atráeme hacia Ti;
y que ya no me despegue.
Tú, que bajaste primero
a lo más profundo de nuestras simas.
Tú que me cogías en los brazos
como a niño pequeño
y me cargaste sobre los hombros
como a la oveja perdida.
Tú, que te inclinaste hacia el herido del camino
y cargaste con él, como un burrito,
después de curarlo.
Tú, que has venido a levantarme del suelo,
elévame, cúrame con tu vino y aceite,
con agua y sangre,
y dime lo que estoy llamado a ser.
Tú, que subiste a lo más alto.
Tú, que subiste los Himalayas de la tierra
y aun lo más alto del cielo, donde habita el Padre,
no te olvides de nosotros que caemos;
sigue tendiendo tu mano fuerte y cariñosa,
curativa y liberadora;
levántanos a Ti.
Tú, que subes a lo más alto.
Alforjas de pastoral
MEDITACIÓN
Todo va cambiando en mi alma. Lo que antes me hacía sufrir… ahora me es indiferente… Lo que antes me humillaba, ahora casi me causa risa. Ya no me importa mi situación de oblato en el monasterio… Veo que el último lugar es el mejor de todos; me alegro de no ser nada ni nadie, estoy encantado con mi enfermedad que me da motivos para padecer física y moralmente… ¿Qué más da comer solo que acompañado, lentejas que patatas, padecer hambre o sed, vivir hacia la derecha o hacia la izquierda? Todo me es igual. Sólo quiero amar a Dios y cumplir su voluntad. ¿Qué hay fuera de eso?” … Si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que Él no desee, nada amaremos que Él no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos será indiferente cualquier cosa que nos envíe, cualquier cosa que nos ponga… Todo lo que Él quiera de nosotros no solamente nos será indiferente, sino que será de nuestro agrado.
San Rafael Arnaiz Barón
Tomado de Sobrado 2021
ORAR ES ESCUCHAR Y OBEDECER
Sin duda, la oración es el medio por el que se llega a la perfección y de él dice San Bernardo que los sobrepasa a todos. Nosotros conoceremos que nuestra oración es buena y que avanzamos en ella si, cuando salimos, tenemos a imitación de nuestro Señor, la cara resplandeciente como el sol y los vestidos blancos como la nieve. Quiero decir, si nuestro rostro reluce con la caridad y nuestro cuerpo con la castidad.
La caridad es la pureza del alma y la castidad es la caridad del cuerpo. Si salís de la oración con la cara triste y enfurruñada, se verá enseguida que no habéis hecho la oración como se debe.
En la oración aprendemos a hacer bien lo que hacemos. Nuestro Señor se ponía siempre en oración antes de hacer algo grande; se retiraba en soledad a la montaña. Antes de comenzar su predicación y la conversión de las almas, se retiró durante cuarenta días. En el pasaje de hoy, le vemos transfigurarse y dejar ver un reflejo de su gloria a sus tres Apóstoles. Y se oyó la voz del Padre diciendo: «Este es mi Hijo, el Amado, escuchadle.» El supremo grado de la oración y por tanto de la perfección es, pues, obedecer al Padre y escuchar al Hijo. Cuando los Apóstoles se levantaron, porque habían caído al suelo, no vieron más que a Jesús sólo. Este es el grado supremo de la perfección: no ver más que a nuestro Señor en todo lo que hacemos.
No hay que ver más que a Dios, buscarle sólo a Él, no tener más afectos que el suyo y así seremos felices. Las almas que han llegado a este grado de perfección ponen un cuidado muy particular en procurar estar siempre cerca de nuestro Señor crucificado en el Calvario, porque allí le encuentran más solo que en ninguna otra parte. Amén.
Francisco de Sales Sermón de febrero de 1614. IX, 28
LIBRO
TABOR. EL DIOS OCULTO EN LA EXPERIENCIA
Sinopsis
En un mundo que se seculariza a pasos agigantados, aparece la paradoja de una nueva búsqueda de la experiencia religiosa que, en muchas ocasiones rechaza a la religión y en otras se confunde con un narcisismo hedonista que deja a Dios de lado. Sin embargo, no podemos olvidar que, como en el Tabor, Dios se oculta en la experiencia, y así sale al encuentro de los hombres en el momento más inesperado y de las maneras más sorprendentes. Desde esta perspectiva y, apoyándose en los escritos de Simone Weil, Josep Otón realiza una lúcida reflexión sobre el rol de la experiencia en la vivencia religiosa del hombre posmoderno.
¿Por qué leer «Tabor. El Dios oculto en la experiencia»?
Porque puede ayudarnos a comprender que la fe y la experiencia no son contradictorias, y así constatar que «hoy, se hace necesaria una propuesta teológica para proteger espiritualmente la experiencia. Que no la ahogue, pero que tampoco la deje a merced de credulidades, distorsiones y manipulaciones. Que ayude a entender y a discernir lo que se vive. Que rompa el techo de cristal que separa la oración y el estudio» (p. 15).
Porque el libro nos ayuda a leer nuestra realidad líquida y secularizada desde un punto de visto religioso. O, mejor aún, nos hace comprender que, en muchas de las búsquedas de lo trascendente de nuestros contemporáneos, o en expresiones de la fe que podrían parecer ya superadas o de otra época, late una búsqueda de espiritualidad que nace de la desconfianza posmoderna de las religiones convencionales y la búsqueda de la experiencia en lo desinstitucionalizado. Dentro de esta corriente, se engloban las prácticas provenientes de las espiritualidades orientales (incluso en su vertiente más secularizadas), la recuperación de la religiosidad popular, los encuentros masivos o con tintes de espectáculo de algunos eventos religiosos, las peregrinaciones en las que el límite entre lo deportivo, lo cultural y lo religioso no está claro, el góspel, las nuevas modalidades de retiros basadas en la experiencia etc.
De la mano del autor, se descubre que no todo es peligro ni todo es oportunidad en este tipo de manifestaciones que, por otro lado, se enmarcan perfectamente dentro de nuestro mundo sensitivo y experiencial. Por ello, afirma que «encontrar el equilibrio adecuado es uno de los retos de la pastoral de la posmodernidad. Hay que buscar una experiencia auténtica que suscite y reafirme la fe y, a la vez, una fe capaz de generar vivencias que involucren toda la persona. Hay que evitar que la experiencia personal escape de la criba de la crítica racional. Pero también resulta peligroso confundir la fe con un determinado discurso intelectual. La fe sin experiencia languidece. La experiencia sin reflexión y sin compromiso se corrompe» (p. 54).
CANTO
Athenas – Qué Bien Se Está Aquí
No me esconderé | Cristóbal Fones, SJ
VIDEO
nº 110 ¿Cuál es el significado de la Transfiguración?
¿Cómo es el Cielo? – P. Juan José Paniagua
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





