Entretela | ¿Somos pocos e ilusos?

Decía el Papa León, estos días, que necesitamos ser cristianamente fraternos para infundir esperanza en la vida y animar a invertir en el bien dentro de la sociedad. Ya que la “fraternidad universal expresa un rasgo esencial del cristianismo, que desde el inicio fue el anuncio de la Buena Noticia destinada a la salvación de todos, nunca de forma exclusiva o privada.”, esto es, ser fraternos es para todos.

Por ello el Papa les dijo a los representantes de las Iglesias cristianas de Europa que dado que el continente se ha llenado de “voces nuevas para escuchar e historias que acoger a través de encuentros cotidianos y relaciones más estrechas”, esto es, dado que estamos ante cambios importantes, es justo cuando se producen estos cambios, “en medio del estruendo de la violencia y la guerra, cuyos ecos se escuchan en todo el continente” que se hace urgente “promover el diálogo, la concordia, la fraternidad”, porque es en todas estas situaciones cuando “la gracia, la misericordia y la paz del Señor son realmente vitales, ya que solo la ayuda divina ( les) indicará el camino más convincente para proclamar a Cristo en estos contextos tan difíciles.”

Y recuerda el Papa a los representantes de las distintas Iglesias que “Nosotros (cristianos) creemos que Dios Todopoderosos habla a y a través de su pueblo santo. Lo ama y lo enriquece con sus dones divinos, para que pueda crecer y alcanzar la plenitud de Dios”

Y esto es importante, porque como ha indicado en otros discursos el Papa, tomando palabras de Benedicto XVI, todos estamos destinados a la vida eterna. Y “la expresión “vida eterna” trata de dar un nombre a esta espera irreprimible: no es un continuo sucederse de días sin fin, sino el sumergirse en el océano infinito del amor, en el que el tiempo, el antes y el después ya no existen más. Una plenitud de vida y de felicidad: es esto lo que esperamos y aguardamos de nuestro estar con Cristo”

Y Cristo resucitado nos permite tener “la seguridad de poder encontrar perennemente la estrella polar hacia la que dirigir nuestra vida de aparente caos, marcada por hechos que, a menudo, nos parecen confusos, inaceptables, incomprensibles: el mal, en sus múltiples facetas; el sufrimiento, la muerte: eventos que nos afectan a todos y cada uno. Meditando el misterio de la Resurrección, encontramos respuesta a nuestra sed de sentido.”

Para el Papa comunicar esta buena noticia, para dar esta esperanza a todos es importante, y usando palabras del Papa Francisco recuerda que cuando usamos la palabra “Nunca son solo palabras: son hechos que construyen los ambientes humanos. Pueden conectar o dividir, servir a la verdad o servirse de ella. Debemos desarmar las palabras, para desarmar las mentes y desarmar la Tierra. Hay una gran necesidad de reflexión, de serenidad”

Quizás seamos pocos e ilusos, pero como cristianos es necesario construir con nuestras palabras ambientes humanos llenos de esperanza. Y este año, en que se cumplen 1700 años del concilio de Nicea el Papa enseña quien es «nuestro Jesús» en la carta In Unitate fidei que nos recuerda porqué creer en Cristo hijo de Dios, que se entregó por todos y resucitó para darnos vida eterna es bueno para todos.

María Puy

pastoralsantiago.org