León XIV reemprende su ciclo de catequesis sobre «Sacrosanctum Concilium», la constitución apostólica sobre oración y liturgia.

Tras sus vacaciones del mes de julio, el Papa León XIV retoma las habituales catequesis de los miércoles, si bien la pronunció dentro de la basílica de San Pedro, para evitar a los fieles esperar con un calor terrible en la plaza bajo el sol. Unos cinco mil entraron a escucharle.
El Papa sigue con su ciclo acerca de Sacrosanctum Concilium, la Constitución que el Concilio Vaticano II dedicó a la liturgia. Es su quinta catequesis al respecto y la ha centrado en «La oración de la Iglesia», lo que lleva a hablar de la Liturgia de las Horas y de la primacía de la oración y la Eucaristía.
La oración, parte fundamental de ser humano
La oración no es una «forma de evasión» inútil ni una técnica psicológica para el bienestar personal, sino una «dimensión fundamental de nuestra humanidad», dijo. Pidió a los fieles acoger la Liturgia de las Horas «en la vida cotidiana de los bautizados y de las comunidades».
¿Qué es la Liturgia de las Horas? ¿Quién puede rezarla? ¿Cuál es su origen? ¿Cuántas Horas hay?
Recordó la enseñanza de San Pablo, que dice que «es el Espíritu Santo quien nos enseña a orar». Lo hace morando en la Iglesia desde el día de Pentecostés.
En nuestra época consumista que pide eficacia, la oración puede parecer algo inútil e insignificante. Hay familias cristianas, advirtió, en las que «ya no se transmite la oración, mientras que numerosas personas corren el riesgo de confundirla con una técnica más, de naturaleza psicológica y orientada al bienestar personal».
La liturgia, lugar de encuentro con Dios
El Papa San Pablo VI, al promulgar la Sacrosanctum Concilium, usó palabras rotundas: «Dios en primer lugar; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, primera fuente de la vida divina que se nos comunica, primera escuela de nuestra vida espiritual».
Y recordó que el Concilio Vaticano II «ha orientado la reforma litúrgica, otorgándole como eje central la participación activa de los fieles».
«La liturgia se presenta ante todo como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se acerca a la humanidad en su Hijo», añadió.
Pablo VI fomentó la Liturgia de las Horas
Recordó que Pablo VI quería «que la Liturgia de las Horas, es decir, la oración pública diaria de la Iglesia, inseparable de la Eucaristía, impregnara profundamente, reavivara, guiara y expresara toda la oración cristiana, y alimentara eficazmente la vida espiritual del pueblo de Dios».
León XIV considera que a los catecúmenos y personas que quieren aprender a orar, la Liturgia de las Horas les puede ser un camino y escuela de oración.
La Liturgia de las Horas no es sólo para curas y monjas: comienza hoy y disfruta de sus beneficios (consejos de Ed Broom)
«La Eucaristía y la Liturgia de las Horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo a través de su Cuerpo», insistió León XIV.
La Liturgia de las Horas santifica lo cotidiano
La Liturgia de las Horas, que se reza en varios momentos cada día, «santifica el tiempo de nuestra vida cotidiana».
«Por la mañana, comenzamos el día con fe y gratitud; al mediodía, pedimos la fuerza de la fidelidad en medio de las fatigas; por la tarde, una vez terminado el trabajo, las Vísperas acompañan el momento del atardecer; por la noche, nos dormimos confiándonos a la paz de Dios», enumeró.
Eso ayuda al cristiano a velar «esperando, junto con toda la Iglesia, el glorioso regreso del Señor».







