Argüello pide «nuevas formas de evangelización» que den resultados ante las heridas de la modernidad

Este jueves 14 de marzo finalizaron las Jornadas de vicarios episcopales que reunieron en Valladolid a cerca de un centenar de participantes con el objetivo de profundizar en el concepto de la pastoral misionera, sus retos o su relación con la evangelización e implicación de los sacerdotes, entre otros aspectos.

Inició la jornada el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Agustín Cortés, destacando la labor de los vicarios e invitando a “buscar soluciones” ante la doble presión que supone para ellos el reporte tanto a los propios obispos como a los sacerdotes y fieles.

Cedió el turno al obispo de Jerez de la Frontera y presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, José Rico Pavés, que desglosó las modificaciones del Catecismo para adultos y la necesidad de adaptación a la sociedad actual.

El recién nombrado presidente de los obispos españoles y también arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, disertó durante toda la tarde para responder a la doble pregunta del por qué una pastoral misionera y sus retos en la diócesis.

En este punto, ABC recoge cómo el arzobispo señaló la necesidad de llevar a cabo “acciones diferentes para obtener resultados diferentes” ante el “cambio de época” o la “nueva relación de la Iglesia con la sociedad”. En semejantes términos destacó que “para renovar la mentalidad se necesitan discípulos misioneros renovados”.

El obispo también hizo referencia a cómo las “heridas personales, sociales y eclesiales” que está provocando “la travesía de la modernidad”, se debe agregar el apartamiento de la persona. Antes, dijo, “estaba en el centro de todo y tiene ahora que negociar su presencia entre las máquinas y la Inteligencia Artificial”.

Argüello hizo hincapié en las dificultades que genera un “tiempo transhumano en el que las máquinas y los animales nos quitan el sitio” yadvirtió de que “no podemos pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

En medio de esta realidad, ha destacado la esperanza que aportan “los inmigrantes católicos que llegan muchas veces a través de Cáritas y con ganas de participar. Los inmigrantes sacuden nuestra mediocridad”, agregó.

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