XXVIII Domingo del Tiempo Ordinaio

CITA

«Así pues, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.»

(Col 3,12).

¡Dejar lo importante por lo urgente, lo esencial por lo contingente!

“Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.”

Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero ¡Pero cuestan tanto!

Groucho Marx

«¿Se parecen nuestras Eucaristías a lo que el Reino de Dios se parece?»

S.Son

San Ignacio de Antioquía: «partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre» (Eph 20,2).

Orígenes, “No hay otra fiesta que la de hacer lo que conviene”. (Contra Celso).

San Cipriano, «¡Cuál no será tu gloria y tu dicha!: Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo, el Señor tu Dios […], gozar en el Reino de los cielos en compañía de los justos y de los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada» (San Cipriano de Cartago, Epistula 58, 10).

San Ambrosio «Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino» (Expositio evangelii secundum Lucam 10,121).

Pseudo-Crisóstomo, Cuando suceda la resurrección de los santos recibirá el hombre la verdadera vida (que es Jesucristo), porque Este asumirá en su inmortalidad la mortalidad del hombre. Ahora recibimos al Espíritu Santo como en arras del consorcio eterno, pero después recibiremos al mismo Jesucristo en toda su plenitud. opus imperfectum in Matthaeum, hom. 41

Simeón el Nuevo Teólogo, Por eso os ruego a todos que os esforcéis mientras estamos a tiempo; luchad para convertiros en hijos de Dios y para ser llamados hijos de la luz; odiad toda mala concupiscencia hasta en las cosas más pequeñas y de menos valor. Y podremos hacerlo si consideramos la grandeza de la gloria, de la alegría y de las delicias que nos esperan. (Le catechesi, Citta Nuova, Roma 1995, 239-242, passim).

San Juan Crisóstomo Id, pues, a las salidas de los caminos, y a cuantos encontréis, llamadlos a las bodas. Son caminos también todos los conocimientos humanos, como los de la filosofía, los de la milicia, y otros por el estilo. Dijo, pues: Id a las salidas de los cam¿nos, para que llamen a la fe a todos los hombres, cualquiera que sea su condición (Catena Aurea, vol. III, p. 63).

San Jerónimo El vestido nupcial son los preceptos del Señor y las obras realizadas según la ley y el Evangelio y que constituyen la vestidura del hombre nuevo.

S. Agustín, “Ayúdanos, Señor, a dejarnos de malas y vanas excusas e ir a esa cena…” (Serm. 112).

A vosotros, pues, los buenos, me dirijo para deciros que no busquéis a los buenos fuera y sufráis con paciencia a los malos dentro. (Tomado de Obras de San Agustín, Tomo VII, Sermones, B.A.C., Pág.434 y ss.).

San Gregorio Magno, ¿Qué debemos entender por vestido de bodas sino la caridad?, porque el Señor lo puso de manifiesto cuando vino a celebrar sus bodas con la Iglesia. Entra, pues, a las bodas sin el vestido nupcial quien cree en la Iglesia, pero no tiene caridad. (Homiliae in Evangelia 2,18,9).

«Cada uno de vosotros, por tanto, que en la Iglesia tiene fe en Dios ya ha tomado parte en el banquete de bodas, pero no puede decir que lleva el vestido nupcial si no custodia la gracia de la caridad» (Homilía 38, 9: pl 76,1287).

Y este vestido está tejido simbólicamente con dos elementos, uno arriba y otro abajo: el amor a Dios y el amor al prójimo (cf. ib., 10: pl 76, 1288).

San Francisco de Asís “Nada de ustedes retengan para ustedes mismos, a fin de que entero los reciba el que todo entero se les da”, (CtaO, 29).

Santo Tomás de Aquino, Las fiestas se han hecho para promover la alegría espiritual, y esa alegría la produce la oración; por lo cual en día festivo se han de multiplicar las plegarias (Sobre los mandamientos,1 c. ,245).

Santa Teresa de Jesús: Mirad que convida el Señor a todos, pues es la misma Verdad, no hay que dudar (Camino 19,15).

Tengo gran envidia a los que tienen libertad para dar voces, publicando quién es este gran Dios (6M 6,3).

«Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que cuanto más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios…» (CIC, 1821).

Alfonso María de Ligorio Habrá quien diga: por eso, precisamente, no comulgo más a menudo, porque me veo frío en el amor (…). Y, ¿por qué te ves frío quieres alejarte del fuego? Precisamente porque sientes helado tu corazón debes acercarte más a menudo a este Sacramento, siempre que alimentes sincero deseo de amor a Jesucristo. Acércate a la Comunión -dice san Buenaventura- aun cuando te sientas tibio, fiándolo todo de la misericordia divina, porque cuanto más enfermo se halla uno, tanta mayor necesidad tiene de médico (Práctica del amor a Jesucristo).

San Juan Maria Vianney Cuando se comulga, se siente algo extraordinario… un gozo… una suavidad… un bienestar que corre por todo el cuerpo… y lo conmueve. No podemos menos de decir con San Juan: ¡Es el Señor!… ¡Oh Dios mío! ¡Qué alegría para un cristiano, cuando al levantarse de la sagrada Mesa se lleva consigo todo el cielo en el corazón.

¿Qué decir de una persona que hiciese gran provisión de cosas que se deterioran y se pierden, y dejara las piedras preciosas, el oro, los diamantes, que podría conservar haciendo con ellos una gran fortuna? Pues eso justamente hacemos nosotros; nos prendamos de la materia y pensamos poco en ganar el Cielo, único y verdadero tesoro. (Sermón sobre la Comunión).

San Josemaría Escriva de Balaguer,¿Y hay negocio que valga más que el negocio de la vida eterna? (Camino, n. 235).

Santa Teresa de Calcuta «No tengo miedo de morir, porque cuando esté delante del Padre, habrá tantos pobres que le entregué con el traje de bodas que sabrán defenderme».

Concilio Vaticano II: Y como no sabemos ni el día ni la hora, por aviso del Señor, debemos vigilar constantemente para que, terminado el único plazo de nuestra vida terrena (cf. He 9,27), si queremos entrar con El a las nupcias merezcamos ser contados entre los escogidos (Mt 25,31-46); no sea que, como aquellos siervos malos y perezosos (Mt 25,26), seamos arrojados al fuego eterno (Mt 25,41), a las tinieblas exteriores en donde «habrá llanto y rechinar de dientes» (Mt 22,13 Mt 25,30). (Lumen gentium 48).

Catecismo, 546 Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza (cf. Mc 4, 33-34). Por medio de ellas invita al banquete del Reino (cf. Mt 22, 1-14), pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo (cf. Mt 13, 44-45); las palabras no bastan, hacen falta obras (cf. Mt 21, 28-32). Las parábolas son como un espejo para el hombre: ¿acoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra (cf. Mt 13, 3-9)? ¿Qué hace con los talentos recibidos (cf. Mt 25, 14-30)? Jesús y la presencia del Reino en este mundo están secretamente en el corazón de las parábolas. Es preciso entrar en el Reino, es decir, hacerse discípulo de Cristo para «conocer los Misterios del Reino de los cielos» (Mt 13, 11). Para los que están «fuera» (Mc 4, 11), la enseñanza de las parábolas es algo enigmático (cf. Mt 13, 10-15).

1024 Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama «el cielo» . El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha.

1025 Vivir en el cielo es «estar con Cristo» (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los elegidos viven «en Él», aún más, tienen allí, o mejor, encuentran allí su verdadera identidad, su propio nombre (cf. Ap 2, 17):

«Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino» (San Ambrosio, Expositio evangelii secundum Lucam 10,121).

1027 Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo, sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso: «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1 Co 2, 9).

1039 Pero antes, preparamos el vestido nupcial o provocamos la pregunta: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestido de fiesta?»: «Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios…» (1039).

San Juan Pablo II «La participación en la “cena del Señor” es anticipación del banquete escatológico por las “bodas del Cordero” (Ap 19,9). Al celebrar el memorial de Cristo, que resucitó y ascendió al cielo, la comunidad cristiana está a la espera de “la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo”» (Dies Domini, n. 38).

J. Ratzinger La Eucaristía es, en efecto, la «Fiesta de la fe»,

Benedicto XVI debemos salir siempre de nuevo “a los caminos y cercados” para llevar al invitación de Dios a su banquete también a los hombres que hasta ahora no han oído hablar para nada de él o no han sido tocados interiormente por él (Homilía 7.V.2006).

Papa Francisco, La invitación al banquete de bodas tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad… Solamente hay una condición: vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y el prójimo.

«La alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (Evangelii gaudium 1)

Papa León XIV: «Es necesaria la humildad tanto para acoger como para ser acogido. Requiere delicadeza, atención, apertura. (20 de julio de 2025)

Fr. Santiago Agrelo Si no eres evangelio para los pobres, no eres cristiano.

Bernanos al joven cura atormentado: «Si vas con esta cara de tristeza, nadie podrá creer que eres mensajero de Dios que nos prepara un gran banquete, una inmensa fiesta para siempre».

Anselm Grun La eternidad es cuando al presente no le falta nada. El libro del arte de vivir; Sal Terrae,3 Edición, 2003, Bilbao, España, p. 68.

El alma necesita fiestas. El libro del arte de vivir; Sal Terrae,3 Edición, 2003, Bilbao, España, p. 90.

Pagola, Tal vez una de las tareas más importantes de la Iglesia sea hoy crear espacios y facilitar experiencias donde las personas puedan escuchar de manera sencilla, transparente y gozosa la invitación de Dios proclamada en el evangelio de Jesús.

Charles Peguy «Hay que salvarse juntos. Hay que llegar juntos a la casa de Dios. No vayamos a encontrarnos con Dios estando los unos separados de los otros. Hay que pensar un poco en los otros, hay que trabajar un poco por los otros. ¿Qué nos diría Dios si llegamos hasta Él los unos sin los otros?»

Jon Sobrino: «A eso es a lo que tenemos miedo, a ser felices a lo cristiano».

CONTO

EL DOMINGO DE LOS ANIMALES

Érase una vez en que los animales se sentían llenos de envidia y de enfado. La razón era que los hombres tenían Domingos y ellos no los tenían. Esa discriminación no podía continuar. Ha­bía que cambiar la situación.

Se reunieron en un claro del bosque para deliberar cómo podrían tener Domingos.

El LEÓN dijo:

– » Es muy sencillo. Todo consiste en tener una BUENA COMIDA. Yo pido para mí un buen antílope cada domingo».

El PAVO real tomó la palabra y dijo:

– «¡Comida! ¡Qué vulgaridad! Lo importante es tener un BUEN TRAJE DE FIESTA. Yo pido para mí un modelo de alta costura».

La TORTUGA protesto:

– «¿Pero dónde vais con eso? Lo que hace falta es mucho DESCANSO. Dormir todo lo que uno quiera y estar tranquilo».

Por su parte el MONO pidió:

– «Lo que hace es divertirse, saltar de rama en rama como quien baila,  y trepar por un árbol  bien alto mientras se disfruta  de unos cacahuetes..»

Y así cada animal expresaba sus deseos… El buen Dios se los concedía. Y a pesar de todo para los animales no era domingo.

Y LOS HOMBRES (no todos, pero sí los cristianos)  sonreían: «¡Qué tontos son los animales! ¡No saben que…!

SÓLO HAY DOMINGO cuando…

– Nos juntamos para  hacer fiesta por Jesús
– Nos juntamos para celebrar la Eucaristía
– Nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios
– Hablamos con El como con un amigo..
– Le damos gracias porque todo es un regalo suyo a nosotros

No es Domingo, porque uno coma algo especial como el león o vista un buen vestido de fiesta como deseaba el pavo real. No es Domingo porque uno duerma más como quería la tortuga o porque se divierta como quería el mono.

El Domingo es el día de descanso, en el cual los cristianos celebramos el día de la Resurrección del Señor, y nos dedicamos de una forma especial a darle gracias, a honrarle, descansando, por otro lado, de los trabajos habituales, como nos dice la Biblia, que llegado el séptimo día el Señor descansó

Tomado de Anecdonet

ANÉCDOTA

EL “VESTIDO DE BODAS.”

Sobre esta costumbre se ha escrito o supuesto mucho: sea que los que invitaban diesen un traje conveniente, o que lo llevasen los invitados. Se cita un mashal rabínico en el que un rey invita a un banquete, y se recomienda a los invitados que vengan con trajes festivos. En una carta escrita desde la corte de Hammurabi, se alude a tal costumbre, como regalo real. Pero no deja de extrañar que, si la casa real hubiese proveído a los convidados, éste no hubiese acudido con el mismo.

Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada

NI FRAC NI MINIFALDA

Para entrar en una mezquita hay que descalzarse. Para entrar en una sinagoga hay que cubrirse la cabeza. Para entrar en cualquier iglesia se aconseja o exige un vestido digno. Pero el vestido del que habla la parábola no se mide en centímetros ni se debe caracterizar por su elegancia. Es una forma de comportarse con Dios y con el prójimo. O, utilizando una metáfora de san Pablo, hay que vestirse de nuestro Señor Jesucristo. No es un disfraz. Es un modo de vivir y de actuar que recuerde a los demás, dentro de lo posible, como él vivió y actuó.

Tomado de J.L.Sicre

SE PODRÍA TRADUCIR:

«Hay más llamados que escogidos o decididos».

Francisco Bartolomé González

Acercamiento A Jesús De Nazaret- 4 Págs. 47-53

HUMOR

CONTRA LOS BANQUETES

“Cierto día, un alumno presentó a Mairena un trabajo dividido en cuatro partes. La primera, dirigida contra los que aceptan los banquetes en su honor, por considerarlos fatuos y engreídos. La segunda, contra los que declinan el honor de los banquetes, por hipócritas y falsamente modestos. La tercera, contra los que asisten a los banquetes, por parásitos del honor ajeno. La cuarta, contra los que no asisten, por envidiosos.

Después de haber examinado el trabajo, preguntó el maestro”

-¿Cómo va usted a titularlo?

– “Contra los banquetes” –respondió el alumno.

A lo que Mairena replicó:

– Pues yo creo que sería mejor titularlo: “Contra el género humano, con motivo de los banquetes”.

Tomado de Anecdonet

POEMA

CELESTIAL BANQUETE

¡Oh Santo Sacramento,
Dios en el mismo pan y el mismo vino!
¡Oh sustento divino,
celestial alimento,
que alivia las fatigas del camino!

¡Oh celestial banquete,
que saturas de amor los corazones
con santas emociones!
¡Florido ramillete
de acción de gracias, himnos y canciones!

¡Oh divino consuelo
del corazón del hombre, hostia santa,
imagen sacrosanta,
dulce, celeste anhelo,
que nos elevas de la tierra al Cielo.

¡Oh santa Eucaristía,
que bajando del Cielo hasta la tierra,
al mismo Dios se aferra,
le rinde pleitesía
y llena nuestras almas de alegría!

Zandueta Munárriz, José María

ORACIÓN

EL BANQUETE

La mesa está llena.

Se sirven manjares exquisitos:

la paz, el pan,

la palabra

 de amor

 de acogida

 de justicia

 de perdón.

Nadie queda fuera,

que si no la fiesta no sería tal.

Los comensales disfrutan

del momento,

 y al dedicarse tiempo

 unos a otros,

se reconocen,

por vez primera, hermanos.

La alegría se canta,

los ojos se encuentran,

las barreras bajan,

las manos se estrechan,

la fe se celebra…

…y un Dios se desvive

al poner la mesa.

Por José María Rodríguez Olaizola, sj

Tomado de Pastoral Sj

MEDITACIÓN

LA PALABRA EN EL CORAZÓN DE LOS PADRES

Los que no buscan el conocimiento y la contemplación de la belleza divina con gran paciencia, con gemidos y lágrimas, a fin de alcanzarla una vez purificados y entrar en comunión con ella, esos tales, dime, ¿cómo podrán llamarse también cristianos? «El que ha nacido de la carne es carne, y el que ha nacido del Espíritu es espíritu» (Jn 3,6); el que, habiendo nacido corporalmente, no ha pensado nunca que debe ser engendrado espiritualmente, ¿cómo podrá ser espiritual y colocarse entre los hombres espirituales? A menos que lo haga de incógnito, como alguien vestido con ropa sórdida, que no se entrometa entre los santos vestidos con ropas resplandecientes y, tras haberse sentado con ellos en la mesa real, sea echado fuera (cf. Mt 22,11-13).

Por eso os ruego a todos que os esforcéis mientras estamos a tiempo; luchad para convertiros en hijos de Dios y para ser llamados hijos de la luz; odiad toda mala concupiscencia hasta en las cosas más pequeñas y de menos valor. Y podremos hacerlo si consideramos la grandeza de la gloria, de la alegría y de las delicias que nos esperan.

Dime, en efecto: ¿qué puede haber mejor en el cielo y en la tierra que llegar a ser hijos de Dios y coherederos de Cristo (cf. Rom 8,17)? ¡Nada en verdad! ¿Qué puede haber más insensato que desobedecer a Dios? El que cree, en efecto, que Dios existe, se hace un concepto muy grande de él, puesto que sabe que es el único Soberano, Creador y Señor de todas las cosas, que es inmortal y que su Reino no tendrá fin. Así pues, el que sabe que Dios es así, ¿cómo no se apresurará a dar su misma alma a la muerte por amor a él?

Esta entrega de sí mismo se produce en nosotros como un fruto repleto de jugo: caridad, misericordia, compasión por el prójimo, mansedumbre, humildad, aguante en las pruebas, pureza de corazón. Y esto es lo que nos engendra de lo alto (cf. Jn 3,3), nos hace hijos de Dios y nos reviste de Cristo (cf. Rom 13,14; Gal 3,27), lo que nos manifiesta como hijos de la luz (cf. Ef 5,8) y, ya desde aquí abajo, nos hace conscientemente participes de la vida eterna

(Simeón el Nuevo Teólogo, Le catechesi, Citta Nuova, Roma 1995, 239-242, passim).

Tomado de Dei Verbum

CANTO

Habitaré – Ain Karem

En Su Mesa Hay Amor, Kairoi, producción: ¡Vive!, año 1986

VIDEO

Acepta la invitación – 28º Ciclo A

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela