Mons. Francisco José Prieto invitó a los universitarios a agradecer lo vivido y a cuidar la vida interior.La celebración acogió testimonios de vocación, fe y compromiso de varios miembros de la comunidad.La pastoral universitaria despide el curso hasta su reanudación el próximo mes de septiembre.

La capilla universitaria de Santiago de Compostela acogió el pasado 17 de junio la tradicional misa de fin de curso, una celebración presidida por el arzobispo de Santiago, mons. Francisco José Prieto Fernández, con la que concluyen las eucaristías semanales de la comunidad universitaria hasta el inicio del próximo curso académico en septiembre.
La ceremonia, organizada por la Delegación para las Universidades y la Cultura, reunió a estudiantes, responsables pastorales y miembros de la comunidad universitaria en un ambiente de acción de gracias por el camino recorrido durante el año.
Según explicó su delegado, Ricardo Sanjurjo Otero, la celebración estuvo marcada por la acción de gracias por todo lo vivido durante el curso y por los testimonios de quienes han dado nuevos pasos en su camino de fe, vocación y compromiso personal.
Durante su homilía, el arzobispo reflexionó sobre las lecturas litúrgicas del día e invitó a los asistentes a reconocer aquellas experiencias que han ido configurando su vida a lo largo del curso, destacando especialmente la experiencia de Dios. Asimismo, animó a los presentes a ofrecer todo lo vivido como una acción de gracias. En este sentido, señaló la importancia de “poner sobre el altar” las alegrías, los esfuerzos y los aprendizajes acumulados durante estos meses.
Mons. Prieto también subrayó la necesidad de cuidar la vida interior y la dimensión más íntima de la persona, recordando que es ahí donde cada creyente se encuentra con Dios y donde se fortalece la fe.
Tras la eucaristía, tuvo lugar uno de los momentos más significativos de esta celebración de cierre de curso: la intervención de varias personas que compartieron testimonios de fe, vocación y compromiso personal.
Entre ellos destacó el de Zeltia, una joven de Malpica que celebró ese mismo día su Primera Comunión en la capilla universitaria. También tomaron la palabra Javier Barro, de A Coruña, y Bruno, de Corbillón (Cambados), quienes relataron su proceso vocacional y anunciaron su próxima incorporación al seminario durante el próximo curso.
Otro de los testimonios fue el del padre Dani Cuesta, que durante los últimos años ha colaborado activamente con la pastoral universitaria de Santiago. Su despedida estuvo marcada por una nueva etapa en su itinerario vocacional dentro de la Compañía de Jesús, así como por el cierre de la comunidad jesuita en la ciudad.
La jornada concluyó con las palabras de Alejandro y Alejandra, una pareja vinculada desde hace años a la capilla universitaria, que compartió su experiencia de vida y fe en común. Ambos se preparan para celebrar su matrimonio este verano, cerrando así una etapa significativa de su recorrido personal dentro de la comunidad universitaria.






