II Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

–«Pastor y cordero, sin choza y lana,

¿Dónde vais que hace frío, tan de mañana?».

Lope de Vega

“Vive como EL, sabrás dónde vive”.

“Quédate con EL, encontrarás lo que buscas”.

S. Son

Platón, Si bien buscas, encontrarás.

San Agustín: Temo que Dios pase (y no me dé cuenta). «Timeo Jesum transeuntem»

“Frustra nos sequimur, nisi ipse se convertat” (=Inútilmente lo seguiríamos si Él mismo no se hubiera dado vuelta).

«¡Qué día tan feliz y qué noche deliciosa pasaron!, ¿quién podrá decirnos lo que oyeron de boca del Señor? Edifiquemos y levantemos también nosotros una casa en nuestro corazón a donde venga él a hablar con nosotros y a enseñarnos».

Juan Crisóstomo “Cristo nos pide una obediencia tal, que no nos detengamos ni un instante”.

San Juan no dice que Pedro creyera sin más, sino que su hermano «lo condujo a Jesús», para confiárselo, para que de El aprendiera toda la doctrina. Sobre el Evangelio de san Juan: Nombre nuevo del hombre nuevo. Homilía 19.

«Mas Jesucristo no les da señales de su casa, ni les designa lugar alguno, sino que únicamente los atrae para que le sigan, manifestándoles que ya los ha aceptado. Y no dijo: ahora no es tiempo, mañana sabréis si algo queréis aprender; sino que los trata como amigos familiares, como si hubiesen vivido con Él largo tiempo. ¿Y cómo es que San Mateo y San Lucas dicen: “El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza” (Mt 8,20), y Éste dice: Venid y ved dónde vivo? Cuando dijo que no tenía dónde reclinar su cabeza dio a entender que no tenía casa propia y no que carecía de domicilio. Sigue, pues: “Ellos fueron, vieron en dónde moraba, y se quedaron con Él aquel día”. No añade el Evangelista con qué fin se quedaron, porque desde luego se comprende que fue para oír su doctrina».

«La prisa de Andrés, su celo por extender en seguida la buena noticia, supone un alma ardiente al ver el cumplimiento de tantas profecías referidas a Cristo. Muestra una amistad verdaderamente fraterna, un afecto profundo y una forma de ser muy sincera, al comunicar así las riquezas espirituales… “Hemos encontrado al Mesías”, dice, “no un mesías cualquiera, sino al Mesías que esperábamos”».

Cirilo de Alejandría, Donde su llegada ha sido preparada, se deja ver: se presenta desarmado a las miradas de todos. Sobre el Evangelio de san Juan: Destruyó el pecado Libro II: PG 73, 192.

San Jerónimo, a los que son llamados a dejar el mundo, les da este consejo: «Te ruego que te des prisa, y antes bien cortes que desates la cuerda que detiene la nave en la playa».

Ruperto de Deutz Nuestro corazón también, si aprende a desear a Cristo como Juan, reconocerá a Jesús cuando pase. Si le sigue, llegará como los discípulos al sitio donde mora Jesús: en el misterio de su divinidad. Comentario sobre el Evangelio de San Juan Libro II, PL 263.

Santo Tomás de Aquino A los que Dios elige para una misión los dispone y prepara de suerte que resulten idóneos para desempeñar la misión para la que fueron elegidos ().

“quien detiene el impulso del Espíritu Santo con largas consultas, o ignora o rechaza conscientemente el poder del Espíritu Santo”.

Francisco de Asís: «Dios mío y mi todo».

Francisco de Sales «He encontrado al fin, dice el alma enternecida, al que deseaba y ahora soy feliz» Tratado del Amor de Dios: II, 15,

«Para tener una señal de verdadera vocación, no necesitáis experimentar una constancia sensible; basta que persevere la parte superior del espíritu; por esto no debe creerse falta de verdadera vocación la persona llamada que, antes de realizarla, no siente aquellos afectos sensibles que sentía en un principio; sino que, por el contrario, siente repugnancias y desmayos que acaso le hagan vacilar, pareciéndole que todo está perdido.

No; basta que la voluntad siga constante en no querer abandonar el divino llamamiento, que quede algún afecto hacia él. Para saber si Dios quiere que uno sea religioso, no es necesario aguardar que el mismo Dios hable o que desde el cielo envíe un ángel para manifestar su voluntad. Ni tampoco es necesario un examen de diez doctores para resolver si la vocación debe o no seguirse; lo que importa es corresponder a ella y acoger el primer movimiento de la gracia sin preocuparse de los disgustos o de la tibieza que puedan sobrevenir; porque, haciéndolo así, Dios procurará que todo redunde a su mayor gloria»”.

Alfonso María de Ligorio . ¡Ah, Jesús mío! Y si no amo a Vos, que sois mi Dios y Señor ¿a quién he de amar? 1ª Meditación para la Octava de Navidad.

Santa Teresa del Niño Jesús: Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado». (Manuscrits autobiografiques, Lisieux 1957, 227-229)

Concilio Vaticano II, «Dios ha convocado la asamblea de aquellos que miran en la fe a Jesús, autor de la salvación y principio de unidad y de paz, y así ha constituido la Iglesia, para que sea para todos y para cada uno el sacramento visible de esta unidad salvífica» (Lumen Gentium, 9).

«Fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente» (Lumen Gentium, 9)

«Sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en la propia intimidad» (Gaudium et spes, 16).

«La formación espiritual… debe darse de tal forma que los alumnos aprendan a vivir en trato familiar y asiduo con el Padre por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Habiendo de configurarse a Cristo Sacerdote por la sagrada ordenación, habitúense a unirse a Él, como amigos, con el consorcio íntimo de toda su vida. Vivan el misterio pascual de Cristo de tal manera que sepan iniciar en él al pueblo que ha de encomendárseles. Enséñeseles a buscar a Cristo en la fiel meditación de la Palabra de Dios, en la activa comunicación con los sacrosantos misterios de la Iglesia, sobre todo en la Eucaristía y el Oficio divino; en el Obispo, que los envía, y en los hombres a quienes son enviados, principalmente en los pobres, los niños, los enfermos, los pecadores y los incrédulos. Amen y veneren con filial confianza a la Santísima Virgen María, a la que Cristo, muriendo en la cruz, entregó como madre al discípulo» (Optatam Totius, 8).

«Enséñeseles a buscar a Cristo». (ibid).

Pablo VI La respuesta a la vocación divina es una respuesta de amor al amor que Cristo nos ha demostrado de manera sublime ().

«A la llamada corresponde la respuesta. No puede haber vocaciones, si no son libres, es decir, si no son ofrendas espontáneas de sí mismo, conscientes, generosas, totales… Oblaciones; éste es prácticamente el verdadero problema… Es la voz humilde y penetrante de Cristo, que dice, hoy como ayer y más que ayer: ven. La libertad se sitúa en su raíz más profunda: la oblación, la generosidad y el sacrificio».

«¡Mi nombre es Pedro!»

Juan Pablo II, en su lecho de muerte,“¡Soy feliz, séanlo también ustedes!”

La humanidad busca, de muchas maneras, a Dios. Tiene sed de salvación. Desea la verdadera felicidad, la verdadera libertad. Homilía (04-07-1986)

Nuestra vocación es un don de Dios. Debemos hacer algo bueno. Hay muchas maneras de gastar bien la vida, poniéndola al servicio de ideales humanos y cristianos. Cristo llama a muchos de entre vosotros a esta extraordinaria aventura. Él necesita, quiere tener necesidad de vuestras personas, de vuestra inteligencia, de vuestras energías, de vuestra fe, de vuestro amor y de vuestra santidad. Quiere hablar a los hombres de hoy con vuestra voz. Amar con vuestro corazón. Ayudar con vuestras manos. Salvar con vuestra fatiga. Pensadlo bien. La respuesta que muchos de vosotros pueden dar, está dirigida personalmente a Cristo, que os llama a estas grandes cosas. Encontraréis dificultades. ¿Creéis quizás que yo no las conozco? Os digo que el amor vence cualquier dificultad. La verdadera respuesta a cada vocación obra de amor. Esta fuerza de amor os la ofrece Él mismo, como don que se añade al don de su llamada y hace posible vuestra respuesta. Tened confianza. Y, si podéis, dad vuestra vida con alegría, sin miedo, a Él que antes dio la suya por vosotros.

¿Qué significa, en la vida espiritual, buscar a Cristo? y ¿dónde encontrarlo? «Maestro, ¿dónde vives?» El decreto conciliar Optatam totius parece indicar un triple camino: la meditación fiel de la palabra de Dios, la participación activa en los sagrados misterios de la Iglesia, el servicio de la caridad a los «más pequeños». Se trata de tres grandes valores y exigencias que nos delimitan ulteriormente el contenido de la formación espiritual del candidato al sacerdocio. (Pastores Dabo vobis, 1992, Nº 46)

“El Señor les propone metas más elevadas y los llama a entregarse a ese amor sin reservas. Descubrir esta llamada, esta vocación es caer en la cuenta de que Cristo tiene los ojos fijos en ti y que te invita con la mirada a la donación total en el amor. Ante esa mirada, ante ese amor suyo, el corazón abre las puertas de par en par y es capaz de decirle que sí”. (Asunción, Paraguay, 19-06-1988)

“condición indispensable para la Nueva Evangelización es poder contar con evangelizadores numerosos y cualificados. Por ello, la promoción de las vocaciones sacerdotales y religiosas… ha de ser una prioridad de los obispos y un compromiso de todo el pueblo de Dios”. Juan Pablo II en Santo Domingo

Benedicto XVI Para «ver a Dios» es preciso conocer a Cristo y dejarse modelar por su Espíritu, que guía a los creyentes «hasta la verdad completa» (Jn 16, 13). Discurso (01-09-2006): Ver a Dios.

Quien responde que sí a la llamada de Dios encuentra el tesoro mayor, la perla preciosa, que da valor a todo lo demás, porque Él es la Sabiduría divina encarnada que vino al mundo para que la humanidad tenga vida en abundancia ().

Papa Francisco, ¡Es un buscador paciente nuestro Padre! Él nos precede y nos espera siempre. No se aleja de nosotros, sino que tiene la paciencia de esperar el momento favorable del encuentro con cada uno de nosotros. Y cuando ocurre el encuentro, no es nunca un encuentro apresurado, porque Dios desea permanecer por mucho tiempo con nosotros para sostenernos, para consolarnos, para donarnos su alegría. Como nosotros anhelamos a Él y lo deseamos, así también Él tiene deseo de estar con nosotros, porque nosotros le pertenecemos a Él, somos “cosa” suya, somos sus criaturas. También Él, podemos decir, tiene sed de nosotros, de encontrarnos. (Homilía 23 de noviembre de 2013)

Tenemos que orar para que los corazones de estos jóvenes puedan vaciarse, vaciarse de otros intereses, otros amores, para que el corazón se vuelva libre. Y esta es la oración por las vocaciones: “Señor, envíanos, envíanos monjas, envíanos sacerdotes, defiéndelos de la idolatría, de la idolatría de la vanidad, de la idolatría de la soberbia, de la idolatría del poder, de la idolatría del dinero”. Y nuestra oración es para preparar estos corazones para que puedan seguir de cerca a Jesús ().

Jesús nos pide que respondamos a su propuesta de vida, que decidamos cuál es el camino que queremos recorrer para llegar a la verdadera alegría. Se trata de un gran desafío para la fe. Jesús no tuvo miedo de preguntar a sus discípulos si querían seguirle de verdad o si preferían irse por otros caminos (cf. Ju 6, 67). Y Simón, llamado Pedro, tuvo el valor de contestar: Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6, 68). Si sabéis decir “sí” a Jesús, entonces vuestra vida se llenará de significado y será fecunda ().

En el Evangelio Jesús insiste acerca de las condiciones para ser sus discípulos: no anteponer nada al amor por Él, cargar la propia cruz y seguirle. Jesús no quiere engañar a nadie. Él sabe bien lo que le espera en Jerusalén, cuál es el camino que el Padre le pide que recorra: es el camino de la cruz, del sacrificio de sí mismo para el perdón de nuestros pecados. Seguir a Jesús no significa participar en un cortejo triunfal. Significa entrar en su gran obra de misericordia, de perdón, de amor. Y este perdón universal, esta misericordia, pasa a través de la cruz. Pero Jesús no quiere realizar esta obra solo: quiere implicarnos también a nosotros en la misión que el Padre le ha confiado. Después de la resurrección dirá a sus discípulos: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo… El discípulo de Jesús renuncia a todos los bienes porque ha encontrado en Él el Bien más grande, en el que cualquier bien recibe su pleno valor y significado: los vínculos familiares, las demás relaciones, el trabajo, los bienes culturales y económicos, y así sucesivamente. El cristiano se desprende de todo y reencuentra todo en la lógica del Evangelio, la lógica del amor y del servicio ().

Catecismo de la Iglesia Católica 27: «el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar» ().

436: Cristo viene de la traducción griega del término hebreo «Mesías» que quiere decir «ungido». No pasa a ser nombre propio de Jesús sino porque Él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de Él. Éste era el caso de los reyes, de los sacerdotes y, excepcionalmente, de los profetas. Éste debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino. El Mesías debía ser ungido por el Espíritu del Señor a la vez como rey y sacerdote, pero también como profeta. Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey.

1998: «Esta vocación a la vida eterna es sobrenatural. Depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios, porque sólo Él puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana, como de toda criatura» ().

Álvaro del Portillo De esta manera la vocación ganará en frescor y dará abundantes flores y frutos, porque irá adquiriendo mayor lozanía. ¡A ser en cada momento un poco más fieles! Y si en vez de un poco es un mucho, mejor… ().

L. Gracieta ¿Habla o no habla Dios? La respuesta es, sencillamente sí; pero la pregunta clave no es ésa, sino esta otra: ¿Escuchamos o no escuchamos los hombres? Dabar 1991/10

Richard Gutzwiller La hora de la llamada coincide con la hora del destino de su vida.

Francisco Bartolome Gonzalez Una verdadera vocación se convierte siempre en la comunicación alegre de un encuentro, de una experiencia decisiva. Una llamada debe convertirse en una invitación a muchos. Acercamiento A Jesus De Nazaret – 1 Paulinas/Madrid 1985.Págs. 217-229

Elvira-1. Daos cuenta. Aunque aquellos discípulos preguntaron únicamente una circunstancia de lugar -«¿dónde vives?»-, es claro que encontraron más: encontraron a alguien. Alguien que arrastraba, como más tarde diría Pedro: «¿A dónde iremos, si tú tienes palabras de vida eterna?» Alguien que electrizaba, como confesaron los de Emaús. «¿Acaso no ardían nuestros corazones, mientras nos hablaba?» Alguien que transformaba desde la raíz: «Tú, desde hoy, te llamarás Cefas, que significa piedra». Sí. Fue un encuentro personal, íntimo, profundo, transformante: «Se quedaron con El aquel día». Un encuentro que recordarían siempre: «Serían las cuatro de la tarde».

Un encuentro tranquilo, profundo y reflexivo, punto de arranque para nuestro juego de «tú la llevas». Una encuentro al estilo de esos discípulos que «se quedaron con El todo el día». Y unos encuentros también, entre actividad y actividad, quizá «hacia las cuatro de la tarde». Para recordar lo que dijo Juan: que «El es el Cordero de Dios»; y, sobre todo, lo que dijo el mismo Jesús: «Sin mí no podéis hacer nada». Págs. 145 s.

Servicio Bíblico Latinoamericano No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar una Causa por la que vivir (que siempres es, a la vez, una causa por la que morir).

José Saramago No hacemos más en la vida que ir buscando el lugar donde quedarnos para siempre.

CONTO

PERROS Y LA LIEBRE

– Le preguntan a un monje: ¿Por qué muchos monjes abandonan el monasterio?. -Ocurre lo mismo, -contesta- cuando un perro persigue una liebre, ladra. Al oír ladrar, otros perros se unen a él, pero cuando ya no ven la liebre, van retirándose, porque no la ven. Sólo persevera, el que ve la liebre. Sólo quien ve a Cristo y permanece en él, persevera en su seguimiento.

Padres del desierto

Jesús Martí Ballester

EL AMANTE HABLADOR

Un amante estuvo durante meses pretendiendo a su amada sin éxito, sufriendo el atroz padecimiento de verse rechazado.

Al fin su amada cedió: “Acude a tal lugar a tal hora”, le dijo.

Y allí, a la hora fijada, al fin se encontró el amante junto a su amada.

Entonces metió la mano en su bolso y sacó un fajo de cartas de amor que había escrito durante los últimos meses. Eran cartas apasionadas en las que expresaba su dolor y su ardiente deseo de experimentar los deleites del amor y la unión con ella. Y se puso a leérselas a su amada.

Pasaron las horas y él seguía leyendo.

Por fin dijo la mujer: “¿Qué clase de estúpido eres? Todas esas cartas hablan de mí y del deseo que tienes de mí. Pues bien, ahora me tienes junto a ti y no haces más que leer tus estúpidas cartas”.

La fe no es saber muchas cosas de Cristo ni tener comunicación a distancia, como el amante del cuento con sus cartas, sino que es un “encuentro” de amistad y amor, encuentro que se hace primero vida y experiencia, y luego doctrina, que primero pasa por el corazón y luego por la razón.

Tomado de P, Diego Millán

ANÉCDOTA

JINNENI. HEME AQUÍ

Deberíamos retener esa palabra hebrea, jinnéni, como repiten sus manthras los orientales y simpatizantes. ¡Dice tanto! Cuando sale de un corazón dócil al Espíritu, se entra en una corriente profunda por la peregrinación hacia Dios, Abraham, Moisés, Samuel, Jeremías, la Virgen María, Pablo de Tarso y tantos apóstoles, profetas y santos de todos los tiempos. Esa palabra, que tan bien suena al espíritu obediente, es la clave para seguir a Jesús de Nazaret. Según la carta a los Hebreos, fue su primera palabra al introducirse el Hijo en la historia: Jinnéni, para hacer tu voluntad.

Es palabra dulce, no humillante, cuando hay el amor por medio. También lo es cuando precede a un paso difícil, porque no hay espinas que no florezcan de algún modo, ni muerte que no termine en una resurrección. En esta sola palabra se contiene toda la conocida frase. «Habla, Señor, que tu siervo escucha».

La apertura total sólo se consigue después de esfuerzos, purificaciones y tiempo. Antes, suele creer la gente que ya le abrió paso al Espíritu, pero llevamos muchas defensas, a veces inconscientes, que impiden la acción transformadora de Dios. Hay que repetir de boca, en silencio y con obras nuestro manthra: Jinnéni.

Tomado de L. Tous Dabar 1991/10

-EL ESTADO ESPIRITUAL DE LA BÚSQUEDA

¿Cuál es el estado espiritual de la búsqueda? Ciertamente hay unas condiciones antropológicas que señalan la cualidad de la búsqueda. La primera es la serenidad. Es preciso dar tiempo y calma a la búsqueda. Los cambios y las conversiones no son instantáneos. Puede ser instantáneo el detonador, el «clic» (los orientales hablarían de la iluminación), que precipita todo el proceso, pero el proceso siempre es de maduración vital; nada de lo que vive madura de golpe, y la Fe es vida. ¡Qué buena cualidad para recordar a quienes anhelan conversiones rápidas! Dejemos que los procesos avancen a su ritmo. Las conversiones y las búsquedas duran años. ¡Calma! También se necesita interés, curiosidad por el vivir, y unas ciertas ganas de novedad. También honradez y confianza en la verdad: no tenerle miedo. La verdad es buena compañera, venga de donde venga. Se puede analizar sin miedo. Es bueno ser honrado aunque ello comporte aspectos de disidencia con relación a instituciones y normas que son necesariamente provisionales y sólo limitadamente adaptadas a la vida y a las personas. Sobre todo la búsqueda pide también amor. Porque el amor aclara la verdad. Amor y Verdad, Corazón y Razón, Deseo y Palabra son polos que se enriquecen el uno al otro.

¡Quién está en búsqueda, no es un Hamlet enfermizo. La raza de Abraham, de Israel, está hecha de caminantes que buscan!

R. Nogues Misa Dominical 1991/02

¿QUÉ ES LA VOCACIÓN?

Dios tiene un plan, un proyecto para cada cosa. Y las cosas son lo que son porque coinciden con ese proyecto de Dios sobre ellas. Los hombres –seres libres- «obligamos » a Dios a tener como dos ideas acerca de nosotros mismos: lo que Él quería y proyectaba, por una parte, y lo que cada uno vamos realizando día a día. Dos líneas que no coinciden del todo, y, a veces no coinciden en nada. Aún los santos más santos han tenido ligeras desviaciones. Y han debido arrepentirse y volver.

La única persona en la que coinciden exactamente las dos líneas es María. María es la que nunca se ha desviado. La Virgen es lo que Dios ha querido que fuese. Cada uno de nosotros somos bastante menos de lo que Dios quería y quiere.

Agustín Filgueiras

Tomado de Anecdonet

LA VOCACIÓN

Etimológicamente viene del latín vocatio–onis (acción de llamar). De manera general se utiliza cuando una persona se siente llamada por algo o por alguien a realizar un proyecto. Desde nuestra parte religiosa, es la llamada que Dios hace al ser humano para seguir sus caminos y construir una historia con él.

Durante mucho tiempo en una Iglesia jerarquizada y clericalizada, la vocación era referida al clero (papa, obispos, cardenales, sacerdotes y diáconos) y a religiosos y religiosas con votos de castidad, pobreza y obediencia. Según esta concepción, los clérigos eran quienes recibían el llamado especial del Señor, los escogidos y sacados del mundo en el que vivía el común de la gente. Dios constituía y ungía de manera especial a sus obispos y sacerdotes para orientar al pueblo ignorante que debía obedecer todas las enseñanzas del clero. Se decía de una persona que tenía vocación porque Dios la llamaba para ser sacerdote, monje o monja, para vivir la perfecta caridad con la práctica de los santos votos. Pastoral vocacional era el trabajo que desempeñaban algunos clérigos, monjes y monjas, con el fin de animar a los jóvenes a entrar a una diócesis o a una comunidad religiosa y vivir entregados al servicio del Señor. De esta manera vivirían la perfecta caridad que sólo es posible alejándose del mundo.

Afortunadamente, con la constante y casi terca insistencia de algunos teólogos como nuestro entrañable padre Bernard Häring, la Iglesia jerárquica aceptó que Dios llamaba a todo ser humano. Cada persona discernía el llamado y trabajaba por el Reino según sus carismas. A partir del Concilio Vaticano II (especialmente con la constitución Gaudium Et Spes numerales 3, 10-12, 19, 21, 25, 32, 63) se fue cambiando el sentido. Aunque 25 años después del Concilio algunos todavía lo toman en el sentido tradicional, hoy sabemos que todos los seres humanos somos amados y llamados por Dios para ser piedras vivas de esta edificación.

El llamado ocurre en la conciencia de la persona. Samuel (1ra lect.) sintió un llamado. No era una voz clara, pero con la ayuda del sacerdote Elí pudo discernir y descubrir que era el llamado de Dios. Siguió sus pasos, se dejó transformar por él, creció como persona y se convirtió en mensajero de Dios para el ser humano.

Descubrir nuestra propia vocación es algo definitivo para todos, porque se trata del sentido de nuestra vida. ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es la razón de mi existencia? ¿Hay algo tan grande por lo cual valga la pena vivir y entregar todas mis energías? ¿Hay algo por lo cual valga la pena incluso morir? Jesús encontró el sentido de su vida, vivió y murió por ello. Contemplando nuestro mundo, los signos de los tiempos y nuestro propio ser, nos daremos cuenta que necesitamos hallar nuestro papel en la historia y el sentido de nuestra vida. “Habla Señor, que tu siervo escucha”. ¿A qué nos llama hoy el Señor?

Neptalí Díaz Villán CSsR

LA LLAMADA DE LA MONTAÑA

Un montañero caminaba en compañía de una familia rumbo a un refugio en alta montaña en los Alpes. El camino se hacía duro en ocasiones, el aire frío azotaba en sus caras, pero el lugar era impresionante.

El refugio, sencillo y tosco, resultó muy acogedor. En una de las paredes de piedra destacaba esta leyenda grabada a fuego, sobre una tabla de madera: «Donde los demás abandonan, nosotros comenzamos». Y sobre la chimenea una frase escrita en inglés, no menos sugerente que la anterior: My place is at the top: «Mi puesto está en la cumbre».

El mundo del alpinismo guarda ciertamente ejemplos de gente esforzada. Mallory es uno de los grandes hombres del alpinismo mundial. En repetidas ocasiones intentó la conquista del Everest. Desapareció en compañía de Irvine –otro hombre mítico- en el último de sus intentos. Cierto día conversaba con él un periodista. No comprendía el entrevistador qué motivaciones podían llevar a Mallory a arriesgar su vida y sufrir penalidades por alcanzar simplemente una cumbre: «¿Por qué le importa tanto subir ese monte?». La respuesta ha pasado a la historia: «Porque está ahí» Para él era un reto. La simple existencia de aquella meta era suficiente. Probablemente el periodista siguió sin entender nada, pero Mallory había dado una respuesta bastante clara para un montañero. No tenía nada más que añadir. El ser humano tiene un «gusanillo» dentro que le hace buscar el «más difícil todavía». No se conforma con llevar una vida mediocre, a medio gas. Decir «aquí me quedo, no puedo más» es envejecer. Por eso la vida cristiana, los retos del evangelio, la exigencia de gastarse día a día por amor a Dios y a los demás, conectan con ese «más difícil todavía» que mueve nuestro ser. Los intentos de «descafeinar» el mensaje de Cristo terminan por no atraer. Al final, en la vida no valoramos sino lo que nos ha costado trabajo conseguir.

Tomado de Anecdonet

EL PRIMER ANUNCIO (también denominado ‘KERIGMA’)

Es una síntesis de la fe cristiana, como señaló el Papa Francisco en ‘Evangelii gaudium’ 164: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». También dice el Papa Francisco que «este anuncio se llama ‘primero’ porque es el anuncio principal, ése que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras». Por eso, el Primer Anuncio se dirige a quienes no conocen a Jesucristo o se han alejado de la fe, y también a cristianos comprometidos que necesitan ‘volver al amor primero’ y revitalizar su fe.

Como escribió el Papa Benedicto XVI en ‘Dios es amor’ 1: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». De ahí que el Primer Anuncio sea la ‘puerta de entrada’ más habitual en la verdadera experiencia cristiana, que es el encuentro personal con el Señor. Y ese Primer Anuncio lo recibimos de otras personas que, por su propia experiencia de encuentro con Jesús Resucitado, se sienten llamadas a invitar a otros a conocerle y proponerles que vivan esa misma experiencia.

«El primer momento es un diálogo personal, donde la otra persona se expresa y comparte sus alegrías, sus esperanzas, las inquietudes y tantas cosas que llenan el corazón». El Primer Anuncio no es una exposición de la doctrina cristiana, ni menos todavía un ‘sermón’. Quien realiza el Primer Anuncio primero ha de escuchar a la otra persona, su situación, su búsqueda… y esto «se puede realizar en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino. (EG 127) Y sólo después de esta conversación es posible presentarle el anuncio fundamental: el amor personal de Dios que se hizo hombre, se entregó por nosotros y está vivo ofreciendo su salvación y su amistad». (EG 128)

Tomado de ACG

CORDERO

En arameo se dice talya y se usa tanto para designar a un cordero como también a un siervo o servidor (ver Is 53,7). Con esta designación el Bautista da a entender que Jesús es no sólo el cordero pascual cuyo sacrificio y sangre derramada librará al mundo del peso del pecado y del poder de la muerte (ver Éx 12,1 ss), sino que también es el Siervo de Dios por excelencia, tal como lo presenta Isaías en los “cánticos del siervo” (ver Is 42; 49; 50,4ss; 52,13-53).

Tomado de Dies Domini

DOS JÓVENES

En la lectura del evangelio aparecen dos jóvenes que se encuentran con Jesús, se entusiasman y quieren conocerlo No son de esos que se conforman con un autógrafo o comprarle un disco al cantante preferido, ellos quieren conocerle a fondo, irse a vivir con Él para saber como se siente uno a su lado. Y Jesús les invita a su casa. Y se lo pasan bien. Se acordarán toda la vida, hasta de la hora en que ocurrió el encuentro. Y fue tan impactante la experiencia que, a partir de entonces, le siguieron. Y fueron felices. Y se realizaron. Y que conste que el niño Samuel tendría unos ocho años y el apóstol Juan, seguramente uno de los dos jóvenes, no más de catorce. A todo esto le llamamos: descubrir la propia vocación. Empieza a trabajarlo.

Pedrojosé Ynaraja

CHISTE

Una señora decía tener un problema de audición y cada vez que se reunía con sus amigas tenía que preguntarles de qué hablaban.

Un día decidió ir al especialista del oído para hacerse un examen. El doctor le dijo que tenía los medios más modernos pero que iba a usar el medio tradicional. Sacó su reloj del bolsillo y le preguntó si podía oír el tictac del reloj.

Por supuesto, lo oigo muy bien, le contestó.

El doctor se alejó unos siete metros y, de nuevo, le preguntó si seguía oyendo el tictac.

Sí todavía lo puedo oír, contestó.

El doctor salió del despacho y le preguntó: ¿y ahora oye el tictac?

Sí , lejano, pero lo oigo.

El doctor se sentó frente a la señora y le dijo: Su problema no es de audición. Su problema es de escucha. Usted no sabe escuchar.

Dios no te deja mensajes en la grabadora ni te envías faxes ni emails ni sabe el número de tu celular pero Dios sabe tu nombre y te llama por tu nombre. Te dijo un día en tu bautismo: Ricardo, tú eres mi hijo, yo te quiero. Y te lo sigue diciendo también hoy.

Tomado de P, Félix Jiménez

POEMA

I STILL HAVEN’T FOUND WHAT I’M LOOKING FOR

Aún No He Encontrado Lo Que Estoy Buscando

Subí las montañas más altas

Corrí por los campos

Solo para estar contigo

Solo para estar contigo

Corrí, me arrastré

Escalé

Estas murallas de la ciudad

Estas murallas de la ciudad

Solo para estar contigo

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Besé labios de miel

Sentí la cura en sus yemas de los dedos

Se quemó como el fuego

Este deseo ardiente

Hablé con la lengua de los ángeles

Tomé la mano del diablo

Hacía calor en la noche

Yo tenía frío como una piedra

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Creo en la llegada del reino

Entonces todos los colores

Se unirán en uno

Se unirán en uno

Pero, sí, todavía estoy corriendo

Rompiste los vínculos

Y soltaste las cadenas

Llevaste la cruz

Y toda mi vergüenza

Toda mi vergüenza

Sabes que creo en eso

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Pero aún no he encontrado

Lo que estoy buscando

Tomado de U2

A TIENTAS

Se retrocede con seguridad

pero se avanza a tientas

uno adelanta manos como un ciego

ciego imprudente por añadidura

pero lo absurdo es que no es ciego

y distingue el relámpago la lluvia

los rostros insepultos la ceniza

la sonrisa del necio las afrentas

un barrunto de pena en el espejo

la baranda oxidada con sus pájaros

la opaca incertidumbre de los otros

enfrentada a la propia incertidumbre

se avanza a tientas / lentamente

por lo común a contramano

de los convictos y confesos

en búsqueda tal vez

de amores residuales

que sirvan de consuelo y recompensa

o iluminen un pozo de nostalgias

se avanza a tientas/ vacilante

no importan la distancia ni el horario

ni que el futuro sea una vislumbre

o una pasión deshabitada

a tientas hasta que una noche

se queda uno sin cómplices ni tacto

y a ciegas otra vez y para siempre

se introduce en un túnel o destino

que no se sabe dónde acaba.

(Mario Benedetti)

ORACIÓN

SEGUIRTE

Ayúdame, Señor, a seguirte,

a unir mi vida con la tuya

y vivir el sueño que tienes para mí…

Mírame en mi confusión,

y permíteme sentir tu presencia.

Lo único que me pides siempre

es que no me esconda de ti,

que no escape a tu amor.

Quiero amarte y estar contigo,

hablarte, y simplemente

estar en tu presencia.

Permíteme verme a mí mismo,

en la luz de tu misericordia

y elegirte siempre.

Amén.

(Henri Nouwen)

LA HUELLA

¿Cuál será la huella

que me lleve hasta tu encuentro?

No quiero vivir errante y vacío

quedándome sólo en tus huellas.

¿Se llamará salud, o enfermedad?

¿Se presentará con el rostro del éxito

o con el cansancio golpeado del fracaso?

¿Será seca como el desierto

o rebosante de vida como el oasis?

¿Brillará con la transparencia del místico

o se apagará en el despojo del oprimido?

¿Caerá sobre mí como golpe de látigo

o se acercará como caricia de ternura?

¿Brotará en comunión con un pueblo festivo

o en mi indecible soledad original?

¿Será la historia brillante de los libros

o el revés oprimido de la trama?

No importa cuál sea el camino

que me conduzca hasta tu encuentro.

No quiero apoderarme de tus huellas

cuando son reflejo fascinante de tu gloria,

ni quiero evadirlas fugitivo

cuando son golpe y angustia.

No importa lo que tarde en abrirse

el misterio que te esconde,

y toda huella tuya me anuncia.

Todo mi viaje llega al silencio y a la espera

de mi «no saber» más hondo.

Pero «yo sé» que ya estoy en ti

cuando aguardo ante tu puerta.

(Benjamín G. Buelta, sj)

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir,

desde que aprendí tu nombre

balbuceado en la familia.

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir

en cada nueva llamada

que el alto mar me traía.

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir

hasta el confín de la tarde,

hasta el umbral de la muerte.

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir

en cada rostro de pobre

que me gritaba tu rostro.

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir,

y en el desigual combate

me has dominado, Señor,

y es bien tuya la victoria.

Me has seducido, Señor,

y me dejé seducir

en un desigual combate

y la victoria es bien nuestra.

(Pedro Casaldáliga)

“Muchas veces, Señor, a la hora décima

–sobremesa en sosiego–,

recuerdo que, a esa hora, a Juan y Andrés

les saliste al encuentro.

Ansiosos caminaron tras de ti…

“¿Qué buscáis…?” Les miraste. Hubo silencio”

…

“Al sol de la hora décima, lo mismo

que a Juan y a Andrés

–es Juan quien da fe de ello–,

lo mismo, cada vez que yo te busque,

Señor, ¡sal a mi encuentro!”

Himno de la Liturgia de las Horas

MEDITACIÓN

VALES MÁS DE LO QUE CREES, SI ERES TÚ

¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo si nos lo proponemos? Claro que no basta con el mero propósito…Se requiere acción y existen muchos caminos.

Trata de contestar a estas preguntas:

1. Nombra las 5 personas más adineradas del mundo.

2. Nombra las 5 últimas ganadoras del concurso Miss Universo.

3. Nombra 10 ganadores del premio Nóbel.

4. Nombra los 5 últimos ganadores del Óscar como mejor actor o actriz.

¿Qué tal? ¿Mal? No te preocupes. Ninguno de nosotr@s recuerda los titulares de ayer. ¡Los aplausos se van! ¡Los trofeos se empolvan! ¡Los ganadores se olvidan!

Ahora contesta a estas otras:

1. Nombra 3 profesores que te hayan ayudado en tu formación.

2. Nombra 3 amigos que te hayan ayudado en tiempos difíciles.

3. Piensa en algunas personas que te hayan hecho sentir algo especial.

4. Nombra 5 personas con las que disfrutes pasar tu tiempo.

¿Qué tal? ¿Te fue mejor? Las personas que marcan la diferencia en tu vida no son aquellas con los mejores credenciales, con mucho dinero, o los mejores premios… Son aquellas que se preocupan por ti, que te cuidan, las que de muchas maneras están contigo. Reflexiona un momento. ¡La vida es muy corta! ¿Tú en qué lista estás? ¿No sabes?… déjame darte una ayuda…No estás entre los famosos, pero sí entre los que recordé para mandarles este mensaje.

Y ahora la anécdota…

Pablo, con el rostro abatido de pensar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias… que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!…Todo parecía estar mal en su vida.

Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 EUR y le dijo:

-¿Quieres este billete?

-Laura…son 50 EUR, ¿quién no los querría?

Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle:

-Y ahora, ¿lo quieres también?

-Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 EUR. Claro que lo cogeré si me lo das.

Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado.

-¿Lo sigues queriendo?

-Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 50 EUR, y mientras no lo rompas, conserva su valor…

-Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido…Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.

Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar con palabra alguna, mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.

Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:

-Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal… pero me debes un billete nuevo de 50 EUR para poderlo usar con la próxim@ amig@ que lo necesite.

Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta.

Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta…

Tomado de Anecdonet

MI LUGAR EN EL MUNDO

¿Cuál es mi sitio? ¿Qué tengo que hacer? ¿Hacia dónde encaminar los pasos? Preguntas de joven, y al tiempo de adulto, pues siempre terminamos volviendo a mirar más arriba y más adentro, con inquietud, con interés y con deseo, queriendo saber: «¿Qué pinto yo aquí?» ¿Cuál es mi forma, única, diferente, exclusiva, de construir, de amar, de acariciar de un modo que nadie más puede repetir?

Tomado de pastoral sj

CANTO

Donde Vives Maestro HERMANA GLENDA

Qué Buscáis Grupo Ixcís

Ven y Verás (En Vivo) BERIT

Aqui Estoy (Here I Am) – Fr. Rob Galea and Ivan Diaz

Aquí estoy, Señor, (Salmo 39) | Athenas

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela