
CITA
No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
Confucio
“Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”
san Jerónimo afirma con vigor: Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo mismo.
San Agutstín, Estírpense las espinas, prepárese el campo, siémbrese la semilla, llegue la hora de la recolección, suspírese por llegar al granero y desaparezca el temor al fuego.(Sermón 101,3)
«Desciende la Santísima Trinidad hasta nosotros, cuando nosotros la buscamos. Viene dispensándonos su ayuda, su luz y sus tesoros. Y nosotros oímos, meditamos y comprendemos».
«La gracia ha precedido; ahora se da lo que es debido…los méritos son dones de Dios» (serm. 298,4-5).
-¡Oh Dios! Mi corazón está preparado- (Sal 56, 8) para dar el treinta, el sesenta, el ciento, el mil por uno. Sea más, sea menos, pero siempre es trigo”. Sermón 101,3
San Atanasio de Alejandría, Al hombre le toca sembrar; a Dios, dar el crecimiento Homilía [atribuida] sobre la sementera, 2.3.4: PG 28, 146-150)
San Cesareo de Arlés, Los buenos comerciantes no buscan sacar beneficios de una sola mercancía sino de muchas. Los agricultores buscan un mayor rendimiento sembrando diversas clases de semillas. Vosotros, que buscáis beneficios espirituales, no os contentéis escuchando sólo en la iglesia los textos sagrados. Leed esos textos en vuestras casas; cuando los días son cortos, aprovechad las largas veladas. Y así podréis acumular un fermento espiritual en los graneros de vuestro corazón y dejar bien colocado el tesoro de vuestras almas, las perlas preciosas de las Escrituras. Sermón al pueblo, nº 7, 1
S. Teresa del Niño Jesús, Tras el destierro en la tierra espero gozar de ti en la Patria, pero no quiero amontonar méritos para el Cielo, quiero trabajar sólo por vuestro amor…En el atardecer de esta vida compareceré ante ti con las manos vacías, Señor, porque no te pido que cuentes mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Por eso, quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesión eterna de ti mismo…
Balduino de Canterbury Cuando esta palabra es proclamada, la voz del predicador resuena exteriormente, pero su fuerza es percibida interiormente y hace revivir a los mismos muertos: su sonido engendra para la fe nuevos hijos de Abrahán. Es, pues, viva esta palabra en el corazón del Padre, viva en los labios del predicador, viva en el corazón del que cree y ama. Y, si de tal manera es viva, es también, sin duda, eficaz ().
Thomas Carlyle Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos.
Robert Louis Stevenson No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas.
San Josemaría Escrivá, Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo (Camino, n. 2).
Papa Pablo VI, se necesita una nueva evangelización “a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días, para gran número de personas que recibieron el bautismo, pero viven al margen de toda vida cristiana; para las gentes sencillas que tienen una cierta fe, pero conocen poco los fundamentos de la misma; para los intelectuales que sienten necesidad de conocer a Jesucristo bajo una luz distinta de la enseñanza que recibieron en su infancia, y para otros muchos” (Evangelii nuntiandi, 52).
San Juan Pablo II, La semilla de la Palabra de Dios sigue cayendo en vuestros corazones. ¿Cómo lograr hoy que esta semilla siga encontrando una “tierra buena” que produzca el ciento por uno? Hay que disponerse, pues, para emprender una nueva evangelización que salve los valores recibidos del pasado y que los sepa insertar, adaptándolos, con fidelidad y generosidad, a las nuevas circunstancias. Homilía, en Paraguay, 18-05-1988
Benedicto XVI, Meditad a menudo la palabra de Dios, y dejad que el Espíritu Santo sea vuestro maestro. Descubriréis entonces que el pensar de Dios no es el de los hombres; seréis llevados a contemplar al Dios verdadero y a leer los acontecimientos de la Historia con sus ojos; gustaréis en plenitud la alegría que nace de la verdad
SS. Francisco, Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, dejen entrar la simiente de la Palabra de Dios, dejen que germine, dejen que crezca. Dios hace todo pero ustedes déjenlo hacer, dejen que Él trabaje en ese crecimiento. Discurso a los jóvenes, 27-07-2013
“Hacerla fructificar depende de nosotros, depende de la acogida que reservamos a esta semilla. A menudo estamos distraídos por demasiados intereses, por demasiados reclamos, y es difícil distinguir, entre tantas voces y tantas palabras, la del Señor, la única que hace libre. Ángelus del Papa, 12 de julio de 2020
Chesterton dice: “Creo en la predicación a los convertidos; porque generalmente he encontrado que los convertidos no entienden su propia religión”
Carlos Ruiz Zafón, «Estamos dispuestos a creer cualquier cosa menos la verdad». La sombra del viento
José Antonio Pagola, Arturo Asensio Moruno, «La voz de Dios comenzamos a escucharla cuando escuchamos hasta el fondo nuestra verdad». El camino abierto por Jesús. Juan
Richard Whately Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.
Pablo Neruda Sembremos la llanura antes de arar la loma.
Alejandro Casona Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió.
G. Bernard Shaw,. Todo progreso viene de los hombres insensatos. Los sensatos se adaptan al mundo, los insensatos tratan de adaptar el mundo a sus particularidades.
CONTO
Cuenta la historia de un anciano que vivía en una granja en las montañas con su joven nieto. Cada mañana, el abuelo y su nieto se sentaban a la mesa de la cocina para leer la vieja y estropeada Biblia.
Un día el nieto le preguntó: – abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta mucho pero no la entiendo y lo poco que logro entender se me olvida enseguida.
¿Por qué necesitamos leer la Biblia? ¿Qué tiene de bueno?
El abuelo que escuchaba, mientras echaba carbón en la estufa, respondió: – Querido hijo, toma el canasto de carbón ve al río y tráemelo lleno de agua.
El nieto obedeció a su abuelo, aunque toda el agua se perdió antes de que él pudiera volver a la casa.
El abuelo se rió y dijo: – Tendrás que caminar más rápido y lo envió nuevamente al río con el canasto del carbón para hacer un nuevo intento. Esta vez el niño corrió todo lo que pudo, pero de nuevo el canasto estaba vacío antes de que llegara a la casa.
Casi sin respiración, le dijo a su abuelo. – Llevar agua en un canasto de carbón es imposible, nunca lo lograré. Si tú quieres que traiga agua iré con otro tipo de recipiente.
Pero el anciano dijo: – Es que yo no quiero un recipiente de agua, quiero un canasto de agua.
– Tú puedes lograrlo, trata de ir más rápido y lo conseguirás.
El anciano salió, para ver lo que hacía su nieto. El niño sabía que era imposible, pero quería demostrar a su abuelo que aún cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría antes de que llegase a la casa.
Al llegar de nuevo con el canasto vacío, dijo: – ¡Mira abuelo, es inútil!
– ¿Por qué piensas que es inútil? Le preguntó el anciano. Mira dentro del canasto, ¿no ves algo diferente? El niño miró el canasto y no vio nada especial, pero de pronto se dio cuenta de que en lugar de estar sucio y lleno de restos de carbón, estaba muy limpio.
-Hijo, le dijo el abuelo, esto es lo que pasa cuando tu lees la Biblia, tal vez no puedes entender o recordarlo todo, pero a medida que la vas leyendo te limpia por dentro.
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías.
«TÚ NO MATASTE LA PLANTA».
Érase una madre que tenía tres hijos. Cuando se fueron a la universidad les regaló una planta para que alegrara sus habitaciones. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas. En la habitación del hijo mayor, la maceta sin planta estaba en un rincón. La tierra estaba cubierta de chicles. ¿Qué le ha pasado a la planta?, le preguntó la madre. Me olvidé de sacarla de la caja y cuando lo hice ya estaba muerta.
Cuando fue a recoger al segundo hijo, la planta estaba en una estantería. Sólo había dos palitos secos clavados en la tierra. ¿Eso es todo lo que queda de la planta?, le preguntó la madre. Oh, no quería que lo vieras. La planta estuvo muy hermosa hasta el día de Acción de Gracias. Después vinieron los trabajos, las fiestas y me olvidé de regarla.
Finalmente fue a ver a su tercer hijo. Y, oh sorpresa, la planta estaba verde y hermosa.
Tú no mataste la planta, dijo la madre.
Claro que no. La planta me recordaba tu amor y yo sabía que tú quieres que la riegue y la cuide. La he regado todos los días y como puedes ver ha crecido mucho.
Tomado de P. Félix Jiménez
LA TIENDA DE LAS SEMILLAS
Una mujer soñó que entraba a una tienda en el mercado y para su sorpresa encontró a Dios atendiéndole.
– ¿Qué vende aquí? –preguntó.
– ¡Todo lo que desea tu corazón!, contestó Dios. Apenas creyendo lo que escuchaba, la señora decidió pedir lo mejor que podía desear un ser humano.
– Quiero una mente tranquila, amor, felicidad, sabiduría y ser libre del temor, dijo. Y luego agregó: – No sólo para mí, sino para todas las personas del mundo.
Dios sonrió, diciendo: – Creo que no me has entendido, mujer, aquí no vendemos los frutos, aquí sólo vendemos las semillas.
Tomado de P. Diego Millán
COMPARTIR LAS SEMILLAS
Un hombre tenía un sembrado de flores bellísimas. Cada día, de su cultivo salían centenares de paquetes para vender a la ciudad con las flores más bellas y fragantes que nadie pudiera conocer. Este hombre, cada año ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y como era de esperarse, era la admiración de todos en la región. Un día, se acercó a él un periodista de un importante medio de comunicación para preguntarle el secreto de su éxito, y el hombre contestó: – Mi éxito se lo debo a que de cada cultivo saco las mejores semillas y las comparto con mis vecinos, para que ellos también las siembren. – ¿Cómo? -dijo el periodista- pero eso es una locura-. ¿Por qué comparte su mejor semilla con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año? ¿Acaso no teme que sus vecinos se hagan famosos como usted y le quiten su importancia?
Verá usted señor, dijo el floricultor:
– El viento lleva el polen de las flores de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un semilla de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad de mis flores. Si deseo cultivar las mejores y más bellas flores, debo ayudar a que mi vecino también lo haga.
Lo mismo ocurre con otras situaciones de nuestra vida. Quienes quieren lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos los demás.
Es necesario compartir nuestras mejores semillas de cualidades y virtudes para obtener una excelente cosecha que se verá reflejada en una mejor sociedad.
Tomado de MSC
GOTA POR GOTA SE HA PARTIDO
Un señor se quejaba donde un ermitaño y le pidió un consejo cómo lograr cumplir los mandamientos de Dios que todos sus esfuerzos eran en vano. El ermitaño lo llevó a un riachuelo y le dijo:» ¿Ves esta roca? Antes cerraba el paso a este hilo de agua. Pero el agua le caía gota por gota y lo ha partido. Así es la Palabra de Dios. Tienes que escucharla frecuentemente. ¡La Palabra de Dios puede romper el corazón más duro!»
Tomado de MSC
ANÉCDOTA
«EL REINO DE LOS CIELOS SE PARECE…»
Estamos acostumbrados a esta traducción literal. Pero detrás de esta fórmula hay un arraigado modismo rabínico, que siempre expresa con una forma abreviada la comparaci6n entre dos cosas y siempre quiere decir: «en el reino de los cielos ocurre como en…»
Tomado deW. Trilling – Las parábolas (Mt 13,1-52)
PALABRA DE DIOS – PAN DE VIDA
Cuentan que el emperador romano había prohibido con la amenaza de severos castigos a los cristianos que tengan una Biblia en su casa. Pero mucho cristianos la guardaban a pesar de todo y la leían a escondidas. Un día entró al pueblo un contingente de policías para revisar casa por casa. Una mujer que los veía llegar tuvo una idea ingeniosa. Ya que estaba justo preparando la masa para hornear el pan para la semana tomó la Biblia la envolvió en la masa y le introdujo en el horno. Cuando entraron los policías a la casa no encontraron Biblia alguna en la casa. Vieron nada más que pan horneándose. El día siguiente la madre sacó el pan del horno para servirlo a la familia. En medio del pan la Biblia estaba perfectamente conservada.
Todos entendían enseguida. La Biblia es el pan de la vida porque es la Palabra de Cristo. Así como el pan alimenta a los hombres diariamente de la misma manera la Palabra de Dios proclamada o leída cada día alimenta la vida eterna en los creyentes. Se pueden imaginar que aquella Biblia fue conservada de generación en generación como tesoro precioso.
Tomado de MSC
Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón, se metió; no balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús. Sin embargo, queda una pregunta: ¿Por dónde empezamos? ¿A quién le pedimos que empiece esto? ¿Por dónde empezamos? Una vez, le preguntaron a la Madre Teresa qué era lo que había que cambiar en la Iglesia, para empezar: por qué pared de la Iglesia empezamos. ¿Por dónde – dijeron –, Madre, hay de empezar? Por vos y por mí, contestó ella. ¡Tenía garra esta mujer! Sabía por dónde había que empezar. Yo también hoy le robo la palabra a la madre Teresa, y te digo: ¿Empezamos? ¿Por dónde? Por vos y por mí. Cada uno, en silencio otra vez, pregúntese si tengo que empezar por mí, por dónde empiezo. Cada uno abra su corazón para que Jesús les diga por dónde empiezo.
Tomado de Papa Francisco,
Discurso a los jóvenes, 27-07-2013
¿CÓMO ES POSIBLE QUE DE LA SEQUEDAD DEL DESIERTO PUEDA VENIR LA VIDA QUE FECUNDE LOS BOSQUES?
Así es como la nube de polvo que viene del Sahara fecunda la Amazonia. El otro día leía sobre lo que explica Luis Ladino, investigador titular del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México: «El polvo del Sahara llega a la Amazonía. Los vientos de Orinoco arrastran este polvo y lo introducen dentro del continente. El científico explica que los minerales que carga el polvo del Sahara funcionan como nutrientes para los suelos que los han perdido como consecuencia de una práctica excesiva de la agricultura, así como para los océanos. Trae hierro, que es importante para el fitoplancton y de mucho beneficio para los océanos». El polvo del desierto da vida porque aporta muchos minerales. Me impresiona cómo funciona la naturaleza. Lo imposible se vuelve posible. Hoy escucho en el salmo: «La semilla cayó en tierra buena y dio fruto».
Tomado de P. carlos Padilla
Un norteamericano, que visitaba Europa por primera vez, decía, sorprendido:
¿Por qué siempre que pregunto aquí la explicación de cualquier cosa, cualquier institución o ceremonia, se me da una respuesta histórica, mientas que en mi país encuentro una respuesta práctica, un “para qué”?
Hace años un buen predicador me decía:
Para subir al púlpito hacen falta 3 cosas:
1º. Tengo algo que decir?
2º. Decirlo lo mejor posible.
3º- Bajarse del púlpito cuanto antes.
Tomado de D. Juan Figueiras
CHISTE
En un pueblo de Sudamérica, un joven, acabados sus estudios de ingeniero agrónomo, quería poner en práctica sus conocimientos, pero antes quiso consultar con un campesino.
Le pregunta:
- Don Antonio, ¿cree usted que este campito puede producir trigo?
- Ah señorito, este campito, trigo no; a lo más una frutita y poco más.
- ¿Y cebada don Antonio?
Señorito este campito nunca dio cebada, a lo más una frutita y una hierbita.
-¿ Y máiz don Antonio, podría dar maíz este campito?
Señorito este campito nunca dio maíz.
Pues don Antonio, este año voy a plantar maíz en este campito.
Ah Señorito, si se siembra, eso es otra cosa.
Tomado de D. Juan Figueiras
LEPERO GRITANDO Y CORRIENDO
¿Qué hace un lepero corriendo y gritando de madrugada por el campo?
– Sembrando el pánico.
Tomado de 1000 chistes
ORACIÓN
Conscientes de la timidez del alma humana para acoger la palabra de Dios, dirijamos al Espíritu esta ardiente plegaria litúrgica:
Veni, Creator Spiritus,
mentes tuorum visita,
imple superna gratia
quae tu creasti pectora.
Ven, Espíritu creador,
visita la mente de tus fieles,
llena con tu gracia
los corazones que has creado.
Tomado de San Juan Pablo II
Homilía, París, 23-08-1997
CANTO
No Volverá Vacía ruah
VIDEO
Parábola de El Sembrador – Valivan
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





