Munilla explica desde la doctrina católica por qué es «ilegal» e «inmoral» lo que ocurre en Cataluña

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla,
ha querido este lunes arrojar luz desde una perspectiva católica y
desde la doctrina social de la Iglesia sobre lo que ocurrió este domingo
en Cataluña, con la celebración de un referéndum ilegal y la
intervención de las fuerzas del orden para intentar evitarlo. Para el
prelado vasco, marcará la historia de España, un “día de profunda tristeza y zozobra”.

En su programaSexto Continente que emite Radio María,
Munilla recordó que la Iglesia “no tiene el lenguaje político que deben
tener las instituciones políticas” sino que “intenta iluminar desde su
perspectiva espiritual y moral”. Apoyándose en el Catecismo, en los
escritos de los obispos, en las palabras de los Papas y desde su
responsabilidad eclesial, afirmó que “este callejón en el que se encuentra Cataluña no sólo es ilegal sino profundamente inmoral”.

«Respeto a la autoridad constituida»

Munilla cita el Catecismo de la Iglesia Católica, concretamente los
aspectos contenidos entre los puntos 1897 a 1904, que hablan sobre la
autoridad, en el que se pide “respeto a la autoridad
constituida” pues “hay un deber de los ciudadanos y de las autoridades
de respetar el Estado de Derecho”.

El obispo de San Sebastián, en cuya región también hay un proceso
separatista, recuerda que la doctrina social de la Iglesia aboga por la
separación de poderes. “En este caso concreto, ha sido el poder judicial
el que de manera clara y contundente ha afirmado que determinadas
decisiones del Parlament han sido inmediatamente suspendidas. No son legales ni tienen valor legal”,
afirma. Además, el Catecismo recoge que  hay deber de obediencia al
Estado de Derecho, lo que se incluye en el cuarto mandamiento.

Ante los que puedan achacar a que en la doctrina social también se establece el derecho a desobedecer leyes injustas, Munilla recalca que se trata de cuando atentan contra la ley natural y la ley de Dios, lo que no se da en el caso catalán.

 

De no ser así, indica, “la sociedad sería ingobernable” ya que “no se puede buscar el bien común saltándonos las normas comunes que nos hemos dado”.

Defensa del comunicado de los obispos españoles

De este modo, Munilla resalta el comunicado que publicó la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, y sale en su defensa ante las críticas que se generaron por su supuesta ambigüedad.

“Esta acusación de que no ha cogido el toro por los cuernos no es verdad”,
asegura aunque sí admite que “en la forma de expresión se podría haber
hecho de otra manera”. Sin embargo, explica que la nota recoge “todo lo
sustancial que tiene que afirmar la Iglesia” y que el prelado resume en
cuatro puntos:

  1. Necesidad de respetar el orden constituido
  2. Una llamada a la prudencia pues “es una
    imprudencia –agrega Munilla- llevar al pueblo a un callejón sin salida y
    llevarles al choque, y sabiendo que es ilegal”.
  3. Hay dos valores que tienen que ser integrados, la salvaguarda de los bienes comunes de siglos y el derecho propio de los diferentes pueblos.
  4. Tiene que haber capacidad de hacer esto con sensatez, diálogo y entendimiento.


El obispo vasco cree que en un momento de crispación como el actual no se ha entendido el lenguaje eclesial
pero considera muy importante que una institución como la Iglesia sea
capaz de tener una palabra común, incluida también la Iglesia en
Cataluña.




Y no rehúye el hecho de que un obispo catalán, en este caso el de
Solsona, se haya distanciado y publicara una carta dominical anunciando
que votaría en el referéndum ilegal, en el que finalmente votó.




“Si ha habido un obispo ha sido uno, que ciertamente no estará
en la unidad del resto y que se habrá salido del gran consenso del resto
de la Conferencia Episcopal.
Pero no creo que se pueda decir
que por esto no haya capacidad por parte de la Iglesia española de una
palabra conjugada desde la doctrina social”, afirma.




El Papa Francisco, sobre Cataluña


Monseñor Munilla ha querido también recordar lo que ha dicho el Papa Francisco sobre el proceso separatista catalán. Lo hizo en una entrevista en La Vanguardia en 2014. Esto dijo el Papa:




“Las independencias de pueblos por secesión es un desmembramiento, a
veces es muy obvio. Pensemos en la antigua Yugoslavia. Obviamente, hay
pueblos con culturas tan diversas que ni con cola se podían pegar. El
caso yugoslavo es muy claro, pero yo me pregunto si es tan claro en
otros casos, en otros pueblos que hasta ahora han estado juntos. Hay que
estudiar caso por caso. Escocia, la Padania, Catalunya Habrán casos que serán justos y casos que no serán justos,
pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay
que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso”.




Desgranando lo que afirmó Francisco a este diario catalán, el obispo
cuenta que “la doctrina social católica habla del derecho de
autodeterminación” pero esta autodeterminación “no se puede aplicar de manera indiscriminada e indistinta” recordando que Juan Pablo II lo aplicó de manera positiva en Ucrania pero como no aplicable a la Padania.




Llevar adelante una cuestión fuera de la legalidad, con la opinión
pública partida, con la oposición sin votar y con los promotores sin
importarle que sea ilegal es “imprudente”, agreta.



Qué es el bien común


Para Munilla, “el interés general no es la victoria del 51% contra el 49% sino la búsqueda del bien común” y
ahora la sociedad está partida por la mitad. “No se pueden buscar
soluciones en las que gane una mitad frente a la otra. Esto es absurdo.
Creemos en el bien común de todos, no de unos contra otros”.




Durante las últimas semanas, el obispo de San Sebastián, muy activo en
las redes sociales, ha ido abordando la problemática catalana recordando
que “en estos conflictos identitarios hay mucho de visceralidad” y ésta “nos hace muy ciegos”.




La patria celestial olvidada


Por otro lado, considera muy importante el hecho de “conocer nuestra
historia”. “No conocerla o deformarla es uno de los problemas de
partida. Y conocer nuestra historia es importante y esta es una de las cosas que nos hemos olvidado”.




Para acabar su análisis, Munilla recuerda otro de sus mensajes en Twitter: “La idolatría de las banderas nace del olvido de la Jerusalén celestial como patria común”.




“Las banderas tienen su dignidad y representan a los pueblos pero existe
una utilización idolátrica de las banderas que nace cuando se hace una
adscripción identitaria. Nace del olvido de que hay una patria común, que tenemos un origen común y un destino común, que es la Jerusalén celestial”.




Por ello, pide encarecidamente que la ciudadanía recuerda que “tenemos un origen común y un destino común. Relativicemos todo lo demás. Pero relativicemos mucho, mucho”.

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