Cuatro sacerdotes que prefirieron el martirio antes que revelar el secreto de confesión

Después de que el Arzobispo de Melbourne en Australia, monseñor Denis Hart, afirmara que prefiere ir a la cárcel antes que romper el secreto de confesión, debido una posible injerencia del Estado, ACI Prensa recuerda a 4 sacerdotes que defendieron al extremo el sigilo sacramental.

El 14 de agosto la Royal Commission, entidad creada en Australia para investigar los casos de abusos sexuales, propuso que los sacerdotes de la Iglesia Católica rompan el secreto de confesión cuando conozcan de algún caso de abuso sexual.

 

No obstante, el Código de Derecho Canónico que rige a la Iglesia Católica señala que “el
sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente
prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier
otro modo, y por ningún motivo
”. Aquí los 4 sacerdotes que defendieron hasta el extremo el secreto de confesión.

1. San Juan Nepomuceno

San Juan Nepomuceno fue un ejemplo de la protección al sigilo sacramental, siendo el primer mártir que prefirió morir antes que revelar el secreto de confesión.

Nació en Checoslovaquia entre los años 1340 y 1350, en Nepomuk. Cuando
fue Vicario General del Arzobispado de Praga, el santo fue confesor de
Sofía de Baviera, la esposa del rey Wenceslao. El rey, que tenía ataques de cólera y de celos, ordenó al sacerdote que le revelara los pecados de su mujer. La negativa del santo enfureció a Wenceslao, que amenazó con asesinarlo si no le contaba los secretos.

Otro conflicto entre Wenceslao y Juan Nepomuceno sucedió cuando el
monarca quiso apoderarse de un convento para darle sus riquezas a un
pariente y el santo se lo prohibió porque esos bienes pertenecían a la
Iglesia.

El rey se llenó de cólera y ordenó torturar al santo,
cuyo cuerpo fue arrojado al río Mondalva. Después lo vecinos recogieron
el cadáver y lo sepultaron religiosamente. Era el año 1393.

2. San Mateo Correa Magallanes

San Mateo Correa Magallanes fue otro mártir del secreto de la confesión. Fue fusilado en México durante la Guerra Cristera por negarse a revelar confesiones de prisioneros rebeldes.

Nació en Tepechitlán (Zacatecas) el 22 de julio de 1866 y lo ordenaron
sacerdote en 1893. Se desempeñó como capellán en diversas haciendas y
parroquias. En 1927 el sacerdote fue arrestado por las fuerzas del
ejército mexicano al mando del general Eulogio Ortiz. Días más tarde, el
general mandó al P. Correa a confesar a un grupo de personas que iban a ser fusiladas y después le exigió que le revelara las confesiones.

Ante su rotunda negativa ordenó su ejecución. Actualmente se veneran sus
restos en la Catedral de Durango. Fue beatificado el 22 de noviembre de
1992 y canonizado por San Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.

3. P. Felipe Císcar Puig

El P. Felipe Císcar Puig fue un sacerdote valenciano también considerado mártir del sigilo sacramental, debido a que fue martirizado durante la persecución religiosa de la Guerra Civil Española (1936) tras guardar el secreto de confesión.

La Arquidiócesis de Valencia indicó que, según la documentación recogida, el P.
Císcar fue conducido a la prisión de Denia, en Valencia, donde un
fraile franciscano llamado Andrés Ivars pidió confesarse a fines de
agosto de 1936, pues intuía que iba a ser fusilado
.

“Tras la confesión, intentaron arrancarle su contenido y ante su
negativa a revelarlo, los milicianos le amenazaron con matarle”, ante lo
que el sacerdote respondió: “Haced lo que queráis pero yo no revelaré la confesión, primero morir que eso”, según consta en la declaración de los testigos.

“Al verle tan seguro, le llevaron a un simulacro de tribunal donde se le
conminó para la revelación del sigilo”, y como aun así continuó firme
en su postura, afirmando que prefería morir, los milicianos le
condenaron a muerte. Subidos a un coche, Felipe Císcar y Andrés Ivars
fueron llevados al término de Gata de Gorgos y allí fueron fusilados a
los 71 y 51 años de edad, respectivamente, el 8 de septiembre de 1936”.

Tanto Felipe Císcar como Andrés Ivars forman parte de la causa de
canonización de los “Siervos de Dios Ricardo Pelufo Esteve y 43
compañeros y compañeras mártires”, en la que figuran un total de 36
religiosos franciscanos.

4. P. Fernando Olmedo Reguera

Este sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos fue
asesinado el 12 de agosto de 1936 y beatificado en Tarragona el 13 de
octubre de 2013. También se le conoce como defensor del sigilo
sacramental.

Nació en Santiago de Compostela el 10 de enero de 1873 y fue ordenado
sacerdote el 31 de julio de 1904. Fue Definidor y Secretario Provincial
hasta 1936, en que por fuerza de la persecución religiosa tuvo que
abandonar el convento.

Al ser detenido fue insultado, vejado, golpeado y le exigieron revelar el secreto de confesión.
Según la tradición fue fusilado por una especie de tribunal popular en
torno al Cuartel de la Montaña, una edificación militar de Madrid
construida durante el siglo XIX.

Sus restos se encuentran en la cripta de la iglesia de Jesús de Medinaceli (Madrid).

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